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domingo, 19 de julio de 2020
viernes, 17 de julio de 2020
CRÓNICAS DE SITGES 2019 (2/3)
El cine japonés nunca deja de sorprenderme. No importa que haya visto casi un millar de películas del país nipón. Japón tiene la capacidad inimitable (y por eso los adoro por encima de todas las cosas) de retorcer las tramas, pautas estilísticas y tópicos de una manera que no te esperas, tal y como me pasó con We are Little Zombies (2019).
El film da inicio con cuatro niños desconocidos los cuales se conocen en un crematorio. Todos sus padres están muertos, pero ninguno de ellos ha derramado una lágrima. Son como zombies, sin emociones. A sus trece años de edad, sin futuro, sueños y sin poder seguir adelante, deciden formar una banda de rock, los "Little Zombies".
We are Little Zombies es la ópera prima de Makoto Nagahisa y resulta una experiencia única, excesiva y refrescante. El hilo que sigue el film reposa sobre las vivencias de 4 huérfanos unidos por la casualidad. Niños que no sienten encajar en esta sociedad hipermoderna donde parece primar la velocidad, la adicción digital y donde el amor y el cariño brillan por su ausencia. La película te rompe todos los esquemas al apostar por un ejercicio visual apabullante aunque a ratos agotador y agobiante pero novedoso y único con un montaje a mil por hora, música midi, entornos de 8-bits y surrealismo visual vario. Un conjunto donde no se evita el humor negro y una profundidad temática bien interesante tratando la depresión infantil, el desamparo de éstos en la sociedad actual, la poca perspectiva de futuro, la desconfianza hacia los adultos, entre otros.
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| Makoto Nagahisa, el director del film |
Tras este momento de autobombo, seguimos con la estupenda We are little Zombies. El film, como comento, es una experiencia que te abruma y golpea los sentidos, con algunos cameos sorprendentes (como el de Rinko Kikuchi). El camino que emprenden sus 4 protagonistas para superar su duelo y autodescubrir lo que es sentirse vivos se hace algo alargado y extenuante pero la experiencia es sorprendente, rompedora y única. Un buen descubrimiento. Desde ya, mi película japonesa favorita de este 2019.
Parece que mi entusiasmo por la película no fue compartido por algunos de los presentes en la tempranera sesión de la Sala Tramuntana, donde (en un momento que hay un falso final del film) algunos de los presentes se levantaron ansiosos para correr a la cola de la siguiente película dándose cuenta que la historia de We are Little Zombies continuaba, por lo menos unos 20 minutos más. Esto es un problema, ¿Qué placer puedes sacar de un Festival de cine si vas a las sesiones con la ansiedad de ver el máximo de películas posible sin tiempo a saborearlas? En fin. We are Little Zombies (2019) es una joyita imprevisible y que el tiempo pondrá en su sitio. Ya tengo las canciones del joven grupo del film en mi listado de Spotify.
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The Gangster, the Cop, the Devil (2019) es la segunda película en el Festival con Ma Dong Seok de protagónico tras Unstoppable y he de decir que la experiencia ha sido mucho mejor que con ésta última. En el film, un jefe de la mafia (Dong Seok) y un oficial de policía (Kim Moo Yeol) tendrán que dejar a un lado sus diferencias para unirse en la persecución de un asesino en serie de nombre K.
The Gangster, the Cop and the Devil es un thriller coreano en toda regla. Un film vibrante y cuya trama, aunque algo “increíble” te engancha desde el primer momento (por lo visto está basado en hechos reales ocurridos en Corea a principios de los 90). Que la policía coreana y la mafia unan fuerzas contra un asesino que está afectando a las dos partes proporciona buenos momentos tanto de comedia como de posibles traiciones entre los bandos. En eso ayuda los papeles protagonistas de un inmenso Dong Seok y un muy correcto Moo Yeol (quien hemos podido ver en numerosos éxitos coreanos como Guerra de Flechas (2011), A muse (2012) o Forgotten (2017)). El film pese a algunos momentos de confusión, mareo argumental y proliferación de personajes se convierte decididamente en un vehículo de acción y suspense muy notable con excelentes momentos de acción y persecuciones que te dejaran con la boca abierta y el corazón en un puño esperando a ver como se soluciona el desaguisado. Lee Won-Tae dirige este thriller de forma muy efectiva y notable. Sin ser la panacea es una de las películas coreanas del año.
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CRÓNICAS DE SITGES 2019 (1/3)
Vuelta al Festival de Sitges, un festival que siempre me recibe con los brazos abiertos y donde ya acumulo 15 ediciones, todas ellas llenas de emociones y buenos momentos. Este 2019 no he podido acudir al Festival todo lo que quisiera por problemillas de carácter personal pero aún así he podido visionar algunos de los films que más ganas tenía de ver en esta edición.
The Forest of love (2019) es la nueva locura, en la ya extensa filmografía, de un ser único como el japonés Sion Sono, toda una figura anarquista y extrema y que nos ha regalado obras como la monumental Love exposure (2008), Suicide Club (2001) o Why don’t you play in hell (2013). Parece que a Sono le ha gustado el hecho de trabajar para plataformas streaming. Recordemos que en 2017 ya realizó para Amazon Prime la divertida y sangrienta serie Tokyo Vampire Hotel (y que en Sitges pudimos ver en una versión-película remontada y de dos horas) y es ahora con Netflix donde se atreve con un film como The Forest of Love. El film sigue al arrebatador Jo Murata, un hombre despiadado que usa su carisma para manipular a la gente. Cuando Murata conoce a Shin, éste decide que Murata y su turbulenta relación con Mitsuko serían el tema perfecto para su película. A medida que avanza el rodaje, las mentiras comienzan a no distinguirse de la verdad y los límites de la humanidad se ponen a prueba, dando como resultado actos tan estremecedores como repugnantes.
The Forest of Love presenta a un Sion Sono quizás más acomodado (que no más domesticado/relajado en materia de violencia) y que se regodea en sus patrones más característicos para deleite del fan. El film es todo un greatest hits de los mejores momentos de la obra de Sono teniendo un poco de todo: colegialas, explosiones de violencia cercanas al gore, personajes extremos y rayando en la locura, humor delirante, cine dentro de cine y sexo perverso. Aunque su extensa duración de 150 minutos pueda tirarnos para atrás, el metraje está bien dosificado y su visionado no se hace tan pesado como uno pueda pensar. Sin duda, la estrella del film es el personaje de Murata interpretado por un magnético Kippei Shina. Un estafador, un charlatán, un farsante, un Julio Iglesias japonés que deriva en un auténtico psicópata. Un personaje repugnante y brillante con especial gusto por engatusar a las jovencitas (claro) y que manipula a los personajes a su antojo. Todo un hallazgo.
The Forest of Love (2019) ofrece todo lo que nos gusta de Sion Sono aunque se denote una cierta repetición para satisfacer al espectador objetivo de estos films. No obstante, es un ejercicio de auténtica locura, con mucho humor negro, sadismo, seducción y violencia que hará las delicias del respetable.
Desde su aparición en la adrenalínica Train to Busan (2016), Ma Dong Seok se ha convertido en toda una estrella en Corea del Sur, protagonizando en su mayoría films de acción, repartiendo tortas a lo Bud Spencer. En el festival de este año se proyectan dos films protagonizados por Dong Seok siendo Unstoppable (2018) uno de ellos.
El film sigue a Dong-Chul, un antiguo matón que trata de llevar una vida honesta y pacífica dentro de la legalidad. Cuando un día una banda que trafica con mujeres secuestra a su esposa, Dong-Chul no verá otra salida que volver a sus antiguos métodos para poder encontrarla.
Han jodido al coreano equivocado, como aquél que dice... Por el argumento de Unstoppable podríamos pensar que estamos en otra de las películas de la filmografía de Steven Seagal, Van Damme o Statham… y así es. Si en lugar de a Dong Seok hubiéramos colocado a algún actor forzudo americano tampoco habría ninguna diferencia pero claro, esto es Corea y como marca el país, el film demuestra una factura visual excelente y bien cuidada y una plasmación de la acción bien potente. El problema es que hemos visto la historia mil millones de veces por lo que su visionado se hace ameno pero no sorprendente, salvado por el enorme carisma de un Ma Dong Seok en su salsa.
Train to Busan (2016) fue todo un éxito en Corea, alcanzando los 10 millones de espectadores en su estreno y teniendo una fuerte repercusión internacional convirtiéndola en todo un clásico moderno del género zombie. Corea lo vuelve a intentar con The Odd Family: Zombie on Sale (2019), film que presenta a una familia muy peculiar que trabaja en una gasolinera pero que están sufriendo graves problemas económicos hasta que un día reciben un golpe de suerte en forma de zombie. La familia decidirá aprovechar el muerto a su favor.
Viendo The Odd family me he acordado del clásico The Host (2006) de Bong Joon Ho, en su manera de retratar a una familia algo peculiar y muy lejos de lo que deberían ser unos personajes heroicos pero que al final acabas encariñándote por ellos. Sin entrar en comparaciones, he de decir que he disfrutado mucho del visionado de la presente película. Si bien, a veces cuesta conectar con el humor coreano, en el film, la comedia me ha parecido muy divertida y dándole una nueva vuelta de tuerca a la temática zombie con mucho humor, mala leche y desde una perspectiva poco clásica, hecho que puede provocar urticaria al purista. Pasando por la relación tan cercana que crea la familia con el zombie, los usos que hacen de éste para rejuvenecer a los ancianos y enfermos del lugar hasta llegar a la obligada invasión zombie que pone en jaque a la población.
Muy divertida y bien rodada, con unos ingeniosos y llamativos planos y con momentos hilarantes como la "rave of the dead" que se montan cerca del final. Lee Min-Jae construye una obra notable, divertida y de ajustada duración. Por lo pronto, el film no ha conseguido repetir los mismos números que Train to Busan en Corea, quedándose en unos pobretones 263.000 espectadores.
The Forest of love (2019) es la nueva locura, en la ya extensa filmografía, de un ser único como el japonés Sion Sono, toda una figura anarquista y extrema y que nos ha regalado obras como la monumental Love exposure (2008), Suicide Club (2001) o Why don’t you play in hell (2013). Parece que a Sono le ha gustado el hecho de trabajar para plataformas streaming. Recordemos que en 2017 ya realizó para Amazon Prime la divertida y sangrienta serie Tokyo Vampire Hotel (y que en Sitges pudimos ver en una versión-película remontada y de dos horas) y es ahora con Netflix donde se atreve con un film como The Forest of Love. El film sigue al arrebatador Jo Murata, un hombre despiadado que usa su carisma para manipular a la gente. Cuando Murata conoce a Shin, éste decide que Murata y su turbulenta relación con Mitsuko serían el tema perfecto para su película. A medida que avanza el rodaje, las mentiras comienzan a no distinguirse de la verdad y los límites de la humanidad se ponen a prueba, dando como resultado actos tan estremecedores como repugnantes.
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Desde su aparición en la adrenalínica Train to Busan (2016), Ma Dong Seok se ha convertido en toda una estrella en Corea del Sur, protagonizando en su mayoría films de acción, repartiendo tortas a lo Bud Spencer. En el festival de este año se proyectan dos films protagonizados por Dong Seok siendo Unstoppable (2018) uno de ellos.
El film sigue a Dong-Chul, un antiguo matón que trata de llevar una vida honesta y pacífica dentro de la legalidad. Cuando un día una banda que trafica con mujeres secuestra a su esposa, Dong-Chul no verá otra salida que volver a sus antiguos métodos para poder encontrarla.
Han jodido al coreano equivocado, como aquél que dice... Por el argumento de Unstoppable podríamos pensar que estamos en otra de las películas de la filmografía de Steven Seagal, Van Damme o Statham… y así es. Si en lugar de a Dong Seok hubiéramos colocado a algún actor forzudo americano tampoco habría ninguna diferencia pero claro, esto es Corea y como marca el país, el film demuestra una factura visual excelente y bien cuidada y una plasmación de la acción bien potente. El problema es que hemos visto la historia mil millones de veces por lo que su visionado se hace ameno pero no sorprendente, salvado por el enorme carisma de un Ma Dong Seok en su salsa.
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Train to Busan (2016) fue todo un éxito en Corea, alcanzando los 10 millones de espectadores en su estreno y teniendo una fuerte repercusión internacional convirtiéndola en todo un clásico moderno del género zombie. Corea lo vuelve a intentar con The Odd Family: Zombie on Sale (2019), film que presenta a una familia muy peculiar que trabaja en una gasolinera pero que están sufriendo graves problemas económicos hasta que un día reciben un golpe de suerte en forma de zombie. La familia decidirá aprovechar el muerto a su favor.
Viendo The Odd family me he acordado del clásico The Host (2006) de Bong Joon Ho, en su manera de retratar a una familia algo peculiar y muy lejos de lo que deberían ser unos personajes heroicos pero que al final acabas encariñándote por ellos. Sin entrar en comparaciones, he de decir que he disfrutado mucho del visionado de la presente película. Si bien, a veces cuesta conectar con el humor coreano, en el film, la comedia me ha parecido muy divertida y dándole una nueva vuelta de tuerca a la temática zombie con mucho humor, mala leche y desde una perspectiva poco clásica, hecho que puede provocar urticaria al purista. Pasando por la relación tan cercana que crea la familia con el zombie, los usos que hacen de éste para rejuvenecer a los ancianos y enfermos del lugar hasta llegar a la obligada invasión zombie que pone en jaque a la población.
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jueves, 16 de julio de 2020
VOICE (2005)
Pese a sus altibajos de calidad, la saga Whispering Corridors daba sus buenos frutos aprovechando además que no eran films excesivamente caros de producir. Aún con la moda fantasmal post-The Ring en todo su apogeo, la saga continuó con una cuarta entrega. Voice (2005), una vez más, es un producto de intachable factura visual y ambientación. La verdad, si algo tienen los coreanos es que ofrecen unos productos muy cuidados a nivel estético y visual y Voice es buen ejemplo de ello. El film consigue un equilibrio perfecto entre algunas de las propuestas de las 2 primeras entregas de la saga (Whispering Corridors y Memento Mori) con las nuevas coordenadas de carácter más comercial que ofrecía Wishing Stairs. Dicho equilibrio presente en Voice resulta en un film muy efectivo y destacable aún siendo un producto adolescente y de marcado carácter comercial. En el film, Young-Eon es una alumna de un instituto femenino que muere misteriosamente una noche mientras practicaba clase de canto. Al día siguiente, Young-Eon se da cuenta de que es un espíritu y nadie la puede ver ni oír. Más tarde descubre que solo su mejor amiga, Sun-Min, la puede escuchar pero no la puede ver. A partir de entonces, las dos intentarán averiguar quien asesinó a Young-Eon, investigación que pondrá a prueba la amistad de las dos muchachas.Sorprende ver en el papel protagónico a Kim Ok Bin (claro, en 2005 cuando vimos este film no teníamos ni idea de la carrera cinematográfica que le aguardaba a la actriz), una de las actrices más interesantes de Corea quien más tarde apareció en Thirst (2009) de Park Chan Wook o La villana (2017). Kim Ok Bin hace una interpretación muy correcta de la adolescente Young-Eon, especialmente en los momentos dramáticos y a la hora de transmitir su drama de cara al espectador aunque se la nota algo más verde y forzada en los momentos de “mala” de la función. El planteamiento del film, a lo Ghost (1990), resulta un buen aliciente para engancharte en la historia. Que el fantasma de Young-Eon deambule por la escuela sin nadie que la pueda ver y dispuesta a descubrir la verdad tres su misterioso asesinato resulta interesante. La trama del film, como pasaba en anteriores entregas de la saga, sirve de excusa para tratar esas amistades a priori inquebrantables y que tienes en la adolescencia pero cuya estabilidad parece pender de un hilo cuando aparecen sentimientos de envidia, celos y competencia. En si, el film sabe guardar sus bazas y va colocando poco a poco pequeñas sorpresas y revelaciones que resultan efectivas. Su duración no es excesiva aunque si he de reconocer que ya en su clímax final ya andaba algo perdido y dormido con tanta vuelta de tuerca acumulada. A favor, he de comentar, que los momentos de terror, siendo algo lights, están bastante más trabajados que por ejemplo Wishing Stairs, evitando ser una copia de The Ring (como era habitual en esos años) y ofreciendo momentos inquietantes. Los asesinatos misteriosos vistos en el film son muy originales y sorprendentes siendo el primero, el que sufre Kim Ok Bin, una delicia imposible con la adolescente degollada por una partitura musical flotante.
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| Asesinada por una partitura. Brutal. |
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| Young-Eon se da cuenta que se ha convertido en un fantasma. |
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| Su amiga del alma, Sun-Min y una compañera médium, intentarán averiguar quien la asesinó. |
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| Pero lo que descubrirán será más oscuro de lo que pensábamos. |
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| El lifting de moda en Corea. |
La saga de Whispering Corridors continuaría en 2009 con Double Suicide, una cinta que al contrario de las cuatro entregas precedentes no tiene ningún interés. Este 2020 veremos una sexta entrega. Parece que aún a pesar del paso del tiempo, Whispering Corridors sigue bien presente en el terror procedente de Corea del Sur.
lunes, 13 de julio de 2020
WISHING STAIRS (2003)
Como hemos analizado anteriormente, tanto el primer Whispering Corridors (1998) como Memento Mori (1999) fueron piezas de terror más que interesantes que utilizaban el elemento fantástico como excusa para tratar un drama psicológico cargado de crítica social (el sistema educativo coreano en el primer film y la homosexualidad en su secuela). Ambos filmes destacaban por ofrecer una propuesta insólita y única yendo a la contra de las herramientas naturales del género de horror. La tercera parte de esta peculiar saga, Wishing Stairs (2003), comparte muchos de los elementos de las anteriores pero por desgracia denotamos ya una cierta influencia exploit del fenómeno The Ring (1998) en su representación de los fantasmas aunque como veremos a continuación, la película presenta valores que pueden ser interesantes para el aficionado. El film sigue a dos amigas de una escuela de Arte y que estudian ballet. Éstas compiten por la única plaza en una escuela de danza rusa. Una leyenda urbana acerca de la escalera que dirige al edificio de los dormitorios explica que si al subir los 28 peldaños se encuentran 29, entonces se puede pedir un deseo y se cumplirá. Y Yun Ji-Seong sabe lo que quiere pedir. Pero lo que ella desconoce es que la escalera tiene consecuencias. Wishing Stairs (2003) apareció en un momento dulce en nuestro país para el cine asiático en general y el horror en particular. Recuerdo en esa primera mitad de los años 2000 un buen aluvión de estrenos en DVD y cine de muchos títulos, beneficiados por éxitos recientes de Asia como la citada The Ring (1998), Tigre y dragón (1999), Hero (2002), La maldición (2002) o Dos Hermanas (2003).Wishing Stairs fue una de las beneficiadas en ese sentido por la fiebre por el horror oriental teniendo una fuerte distribución internacional. El presente film destaca por su cuidada factura visual entregándose definitivamente, en su ambientación, a clásicos del giallo italiano (como también tenía el primer Whispering Corridors), y en especial a Suspiria (1977) de Dario Argento en el sentido de ambientar la historia en un instituto privado que a la vez es una academia de danza y ballet. Así, la historia, en su primera mitad ofrece elementos muy a destacar. Sus dos protagonistas ofrecen personajes interesantes que sirven para explorar ciertas emociones y sentimientos humanos y cómo éstos llegan a autodestruirnos como son la envidia y el pisar a los demás para llegar sea como sea a nuestro objetivo. Tanto Yun como Sohee (interpretadas por Ji-Hyo Song y Han-Byeol Park la cual tiene cierto parecido con Jun Ji Hyung de My sassy girl (2001)), y siguiendo la tradición de la serie, se llega a denotar cierta tensión lésbica entre ellas aunque bastante más disimulada que en Memento Mori. Se vale de una pequeña leyenda urbana bastante atrayente como son esas escaleras que se encuentran junto al instituto y que pueden cumplir deseos aún a costa de tener una maldición fantasmal. En sí, toda esta primera mitad está muy bien conseguida por contener esta serie de elementos y unos personajes interesantes.
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| Yun y Sohee estudian juntas ballet y son amigas "a muerte" |
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| Yun quiere conseguir a toda costa esa plaza en una escuela rusa. Acudirá a los escalones fantasmales para cumplir su deseo. |
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| El resultado: SoHee tiene una mala caída. |
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| Aunque volverá como fantasma para atormentar a Yun y a la escuela entera |
Por desgracia su segunda mitad evidencia una pérdida de ritmo bastante alarmante acrecentado por un metraje algo largo y que hubiera necesitado algún recorte. Es una lástima que la historia acabe dándole una excesiva importancia al personaje de la adolescente obesa que de la noche a la mañana aparece delgada, la cual no logré empatizar en lo más mínimo. Para colmo, las secuencias de terror de la cinta acaban por ser bastante light y no resultan sorprendentes por ser su fantasma el enésimo clon de Sadako. Si bien, el film contiene algún que otro momento terrorífico muy efectivo como es la primera aparición de la fantasma de SoHee en los lavabos de la escuela la cual va acercándose a su víctima mientras va bailando un ballet del infierno. Un momento inquietante. Su clímax final es efectivo que no memorable y no acaba por premiar al paciente que ha aguantado casi dos horas de película.
Wishing Stairs (2003) es una correcta cinta de terror fantasmal con unas ideas de base muy atrayentes y una ambientación tétrica y excelente. Su estudio de las relaciones humanas y emociones autodestructivas focalizadas en sus protagonistas es muy interesante pero dichas ideas acaban dispersándose en un metraje que va cayendo en caída libre hacia terrenos poco interesantes, innecesarios y cansinos. Por suerte, el film se guarda algunos momentos terroríficos bastante efectivos.
jueves, 9 de julio de 2020
REVENGE: A LOVE STORY (2010)
El mundo de la CAT III hongkonesa es una puerta
abierta a lo fascinante. Se catalogaron de esta manera a esas películas con un nivel de violencia y sexo abundante y explícito teniendo dicha categoría su etapa de gloria durante los años 80 y 90 contando con clásicos imperdibles como la trilogía The Untold Story (1993), Historia de Ricky (1990) o Ebola Syndrome (1996). En estos últimos años la presencia de dicho “género” ha ido reduciéndose en número siendo ya una etapa pasada pero aún disfrutada por nosotros, que somos unos nostálgicos. De vez en cuando aún podemos encontrar films que continúan la senda de lo extremo de la CAT III. Revenge: A Love Story (2010) es una producción de muy notable calidad que parece homenajear a esas historias criminales del género a la vez que moderniza el concepto a los nuevos tiempos de una forma impecable. La historia se inicia con unos misteriosos crímenes a mujeres embarazados y que ponen a la policía en jaque. Tras estos asesinatos se encuentra Kit, un joven con un leve retraso mental. A medida que avancen los acontecimientos descubriremos que hay detrás de estos crímenes y los motivos de Kit. Revenge: A Love Story (2010) sorprende por ser un producto muy cuidado a nivel técnico (limitaciones presupuestarias aparte), de ambientación sucia y violenta presentando un mundo corrupto y corrompido (el cuerpo policial, en este caso, no aparece muy bien parado) y con una trama excelentemente hilada que nos sorprende desde el inicio con continuos giros de guión y revelaciones imprevistas que van cambiando tu percepción de la película a cada momento.
Su trama es uno de los alicientes de cara al film así como sus cambios de tono. De entre sus actores encontramos a una cara conocida como es mi adorada Sora Aoi (con quien ya me explayé comentando mis apasionadas impresiones sobre ella en las críticas de Tsumugi y Stop the bitch campaign: Hell Version) y quien realiza una muy correcta interpretación en el presente film. Sora Aoi fue una de las porn stars japonesas más populares en la primera década de los 2000 y cuyo espectacular éxito entre el público chino quizás fue uno de los motivos de la presencia de la actriz en esta película. Sora aprovechó su éxito para atreverse a papeles algo más serios aunque con dispares resultados. Aoi tendrá muchos valores (en lo suyo, el cine para adultos) pero la interpretación seria y dramática no es una de sus cualidades más destacadas si contamos con algunas excepciones entre los que se encuentra Revenge: A Love Story. Claro, tampoco es que sea una interpretación excesivamente complicada (ya que la chica hace de retarded), pero la chica cumple sobradamente dadas las características del producto amen de regalarnos algunos momentos donde muestra sus perfecciones físicas, traídas éstas de algún lugar del cielo. Juno Mak, carga sobre sus hombres el papel protagónico del film realizando una interpretación muy notable, con un personaje de diversos matices resultando en un trabajo decididamente intenso y duro.
Así, y para no hacer spoilers que arruinen la experiencia, Revenge: A Love Story, cabalga por el psycho killer pasando después por el thriller criminal, el terror, el policiaco, la crítica social, el romance entre personajes desamparados y marginados y las historias de venganzas. Una amalgama que funciona como un reloj suizo y que mantiene toda nuestra atención gracias a su no abultada duración de noventa minutos y su estructura basada en flashbacks que van desvelando poco a poco los aspectos más oscuros de la trama. Además, nos regala un momento final sorprendente que haría las delicias de Chicho Ibañez Serrador y su ¿Quién puede matar a un niño? (1976).
Revenge: A Love Story (2010) es toda una sorpresa de cara al aficionado encontrándonos un film bien cuidado y numeroso en sorpresas en su bien hilada trama. La violencia del film, siguiendo la tradición de la CAT III, es seca y directa conteniendo algunos momentos bien incómodos. Una película que destaca por su tono pesimista y nihilista mostrando una sociedad corrupta donde parece no haber escapatoria y espacio para el amor. Un tono que acaba resultando triste y trágico por el destino de sus protagonistas. El film obtuvo varios premios a remarcar como en el Moscow International Film Festival de 2011 (“Premio de la Crítica” y “Mejor dirección” para Ching-Po Wong) o “Mejor actor” para Juno Mak en el Puchon International Fantastic Film Festival.
abierta a lo fascinante. Se catalogaron de esta manera a esas películas con un nivel de violencia y sexo abundante y explícito teniendo dicha categoría su etapa de gloria durante los años 80 y 90 contando con clásicos imperdibles como la trilogía The Untold Story (1993), Historia de Ricky (1990) o Ebola Syndrome (1996). En estos últimos años la presencia de dicho “género” ha ido reduciéndose en número siendo ya una etapa pasada pero aún disfrutada por nosotros, que somos unos nostálgicos. De vez en cuando aún podemos encontrar films que continúan la senda de lo extremo de la CAT III. Revenge: A Love Story (2010) es una producción de muy notable calidad que parece homenajear a esas historias criminales del género a la vez que moderniza el concepto a los nuevos tiempos de una forma impecable. La historia se inicia con unos misteriosos crímenes a mujeres embarazados y que ponen a la policía en jaque. Tras estos asesinatos se encuentra Kit, un joven con un leve retraso mental. A medida que avancen los acontecimientos descubriremos que hay detrás de estos crímenes y los motivos de Kit. Revenge: A Love Story (2010) sorprende por ser un producto muy cuidado a nivel técnico (limitaciones presupuestarias aparte), de ambientación sucia y violenta presentando un mundo corrupto y corrompido (el cuerpo policial, en este caso, no aparece muy bien parado) y con una trama excelentemente hilada que nos sorprende desde el inicio con continuos giros de guión y revelaciones imprevistas que van cambiando tu percepción de la película a cada momento.Su trama es uno de los alicientes de cara al film así como sus cambios de tono. De entre sus actores encontramos a una cara conocida como es mi adorada Sora Aoi (con quien ya me explayé comentando mis apasionadas impresiones sobre ella en las críticas de Tsumugi y Stop the bitch campaign: Hell Version) y quien realiza una muy correcta interpretación en el presente film. Sora Aoi fue una de las porn stars japonesas más populares en la primera década de los 2000 y cuyo espectacular éxito entre el público chino quizás fue uno de los motivos de la presencia de la actriz en esta película. Sora aprovechó su éxito para atreverse a papeles algo más serios aunque con dispares resultados. Aoi tendrá muchos valores (en lo suyo, el cine para adultos) pero la interpretación seria y dramática no es una de sus cualidades más destacadas si contamos con algunas excepciones entre los que se encuentra Revenge: A Love Story. Claro, tampoco es que sea una interpretación excesivamente complicada (ya que la chica hace de retarded), pero la chica cumple sobradamente dadas las características del producto amen de regalarnos algunos momentos donde muestra sus perfecciones físicas, traídas éstas de algún lugar del cielo. Juno Mak, carga sobre sus hombres el papel protagónico del film realizando una interpretación muy notable, con un personaje de diversos matices resultando en un trabajo decididamente intenso y duro.
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| Misteriosos crímenes a mujeres embarazadas estremecen la ciudad |
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| La policía va algo perdida en el caso. |
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| Kit es el responsable de los crímenes. |
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| Kit se pone a recordar cuando sintió un flechazo con su vecina del barrio. |
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| La pareja se enamora pero me parece que no comerán perdices. |
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| ¿Qué le ha pasado a Kit para acabar convertido en un killer? |
Así, y para no hacer spoilers que arruinen la experiencia, Revenge: A Love Story, cabalga por el psycho killer pasando después por el thriller criminal, el terror, el policiaco, la crítica social, el romance entre personajes desamparados y marginados y las historias de venganzas. Una amalgama que funciona como un reloj suizo y que mantiene toda nuestra atención gracias a su no abultada duración de noventa minutos y su estructura basada en flashbacks que van desvelando poco a poco los aspectos más oscuros de la trama. Además, nos regala un momento final sorprendente que haría las delicias de Chicho Ibañez Serrador y su ¿Quién puede matar a un niño? (1976).
Revenge: A Love Story (2010) es toda una sorpresa de cara al aficionado encontrándonos un film bien cuidado y numeroso en sorpresas en su bien hilada trama. La violencia del film, siguiendo la tradición de la CAT III, es seca y directa conteniendo algunos momentos bien incómodos. Una película que destaca por su tono pesimista y nihilista mostrando una sociedad corrupta donde parece no haber escapatoria y espacio para el amor. Un tono que acaba resultando triste y trágico por el destino de sus protagonistas. El film obtuvo varios premios a remarcar como en el Moscow International Film Festival de 2011 (“Premio de la Crítica” y “Mejor dirección” para Ching-Po Wong) o “Mejor actor” para Juno Mak en el Puchon International Fantastic Film Festival.
jueves, 2 de julio de 2020
MEMENTO MORI (1999)
El primer Whispering Corridors (1998) gozó de una buena aceptación general valorando su capacidad para convertir una historia tradicional de fantasmas y asesinatos misteriosos en un drama psicológico que criticaba con dureza el sistema educativo coreano. La secuela no se hizo esperar aunque, y esto es un dato que se repetirá durante la saga en adelante, no sería una continuación al uso ya que su trama no tendría nada que ver con la anterior. Memento Mori (1999) es una nueva historia de carácter independiente pero que comparte varios aspectos con su predecesora y esto es, la ambientación en un instituto para chicas, la temática fantasmal y la crítica social. Memento Mori (1999) levantó la misma polvareda entre el público que el primer Whispering Corridors ya que el tema escogido y el desencadenante del conflicto en la trama es el lesbianismo. El film sigue a Min-Ah, quien se encuentra con un extraño diario perteneciente a una alumna que se suicidó. El diario comienza a producirle alucinaciones extrañas y que le descubren los motivos tras el suicidio.
Memento Mori (1999) es la entrega más destacable de la saga Whispering Corridors a la vez de ser, por derecho propio, una de las joyitas más frescas del nuevo terror coreano. El film es un ejemplo insólito y único de cine de terror, en parte, gracias a las intenciones de sus responsables, Kim Tae-Yong y Min Kyu-Dong, quienes se propusieron realizar un film de fantasmas sin fantasmas ni momentos de terror, planteando el horror a plena luz del día desafiando así las convenciones del género.
Por supuesto, los productores de la cinta pusieron el grito en el cielo y obligaron a introducir elementos más típicos y fantasmales. Aún así, la experiencia continua siendo única. Memento Mori es ante todo un drama psicológico. Los fantasmas de la cinta no son sino los propios demonios interiores de sus personajes protagonistas. Su estructura narrativa, además, también es un desafío para el espectador siendo un puzzle donde los flashbacks son moneda común. El descubrimiento de un diario por parte de Min-Ah nos hace descubrir el romance prohibido y secreto entre dos de sus compañeras, un romance que por culpa de los prejuicios y presión sociales acabará en tragedia. Es aquí donde vemos el aspecto más crítico que expone la cinta siendo el lesbianismo y cómo la sociedad coreana rechaza y repudia la homosexualidad y por tanto la marginación del diferente. La temática lésbica de la cinta levantó polvareda hasta el punto que una de sus escenas, en donde aparecía la pareja de chicas en una bañera, tuvo que ser eliminada del montaje final. El aspecto dramático de Memento Mori está muy bien trabajado, no solamente mostrando de una manera natural y tierna la relación amorosa entre las dos féminas sino la forma tan realista de mostrar la vida en un instituto con las adolescentes hablando de temas propios de la edad evitando todos los tópicos del género por el camino.
Por supuesto, los productores de la cinta pusieron el grito en el cielo y obligaron a introducir elementos más típicos y fantasmales. Aún así, la experiencia continua siendo única. Memento Mori es ante todo un drama psicológico. Los fantasmas de la cinta no son sino los propios demonios interiores de sus personajes protagonistas. Su estructura narrativa, además, también es un desafío para el espectador siendo un puzzle donde los flashbacks son moneda común. El descubrimiento de un diario por parte de Min-Ah nos hace descubrir el romance prohibido y secreto entre dos de sus compañeras, un romance que por culpa de los prejuicios y presión sociales acabará en tragedia. Es aquí donde vemos el aspecto más crítico que expone la cinta siendo el lesbianismo y cómo la sociedad coreana rechaza y repudia la homosexualidad y por tanto la marginación del diferente. La temática lésbica de la cinta levantó polvareda hasta el punto que una de sus escenas, en donde aparecía la pareja de chicas en una bañera, tuvo que ser eliminada del montaje final. El aspecto dramático de Memento Mori está muy bien trabajado, no solamente mostrando de una manera natural y tierna la relación amorosa entre las dos féminas sino la forma tan realista de mostrar la vida en un instituto con las adolescentes hablando de temas propios de la edad evitando todos los tópicos del género por el camino.
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| La joven Min-Ah descubre un diario en su instituto. |
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| Leyendo el diario descubre la relación entre dos de sus compañeras |
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| Una apasionada relación que ocasiona el rechazo y el bullying por parte de sus compañeras. |
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| La relación acaba en tragedia con el suicidio de Shi-Eun. |
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| Pero la muchacha volverá como fantasma para tomar venganza |
El elemento terrorífico del film es menos llamativo por el planteamiento que hemos mencionado siendo las apariciones fantasmales, en su mayoría, más metafóricas o sutiles que otra cosa pero el film se guarda algunas escenas brillantes en ese sentido como los sueños en donde Min-Ah se despierta bajo el agua y el fantasma de Shi-Eun la impide salir a la superficie, Min-Ah siendo atacada en medio de la clase por unas sobonas manos fantasmales o ese catártico final (algo más típico, suponemos que por las exigencias de los productores) donde la fantasma de Shi-Eun toma su venganza contra sus compañeras en medio de una tormenta brutal sobre el instituto.
Memento Mori (1999) es un film sobradamente notable y de calidad en su forma de abordar el terror desde una perspectiva original e insólita en un producto de estas características. Un film, se supone, para un público adolescente ávido de emociones fuertes encontrándose un film que relata de tu a tu a su público objetivo una trama realista y dramática sobre homosexualidad, bullying y suicidio realizado con mimo y naturalidad temática. Una pequeña joyita del terror coreano. El film obtuvo algunos premios y nominaciones ganando por ejemplo en los Korean Association of Films Critics Awards del año 2000 el premio a "Actriz Revelación" para sus 3 actrices principales: Kim Gyu-Ri, Park Yejin y Lee Yeong-Jin.
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