CRÍTICAS PELÍCULAS

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martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (4/4)

Uno de los momentos más mágicos de esta edición del Festival de Sitges ha sido haber podido ver la restauración del clásico Lady Snowblood (1973), protagonizada por Meiko Kaji. Una de las mejores películas del cine japonés de los años 70. La madre de todas las cintas de venganzas. Una obra maestra muy influyente y referenciada. No hace falta nombrar la referencia de ella que hace Kill Bill vol. 1 (2003) de Quentin Tarantino en el que toma muchísimas cosas de Lady Snowblood. 

Se trata de un filme ingenioso en su narración y en su estilo visual y que presenta una inmortal interpretación de Meiko Kaji como heroína de acción en busca de venganza por la muerte de su familia. Una proyección mágica en la que contamos además con la presencia de la misma Meiko Kaji en la sala. La proyección finalizó con un pequeño Q&A. La actriz nos regaló, con 79 años, uno de los momentos más maravillosos que yo he vivido en mi vida cinéfila ya que uno de los presentes en la sala le propuso si podía cantar una estrofa de de la canción de la película, "Shura No Hana". Kaji advirtiendo que hacía cincuenta años que no la cantaba se arrancó a cantar el tema para todos nosotros y no solo eso, ¡la cantó íntegra! Un momento increíblemente mágico. 

A la tarde pudimos asistir a un encounter que tuvimos con Meiko Kaji en el que pudimos preguntarle varias cuestiones sobre su carrera cinematográfica. Me sorprendió conocer que Lady Snowblood la realizaron en poco más de 2 semanas (y así era el ritmo de producción nipón en aquellos años) a la vez que rodaba la segunda parte de Female Prisoner Scorpion. 

Sobre la primera entrega de Scorpion contó que "no estaba segura de si interpretar a la heroína de la película". Era un momento en el que su carrera estaba en un estado delicado y si fallaba con Scorpion ya podía despedirse de su carrera. Y propuso que aceptaba el papel si el personaje no hablaba. El filme fue un tremendo éxito. Y respecto al cambio de director en la cuarta película de la saga (se encargó Yasuharu Hasebe) fue la misma Meiko quien propuso como director a Hasebe. El director la había dirigido en varias películas en sus inicios como actriz y le quiso devolver el favor propusiéndolo como director para la cuarta Scorpion.



No faltamos a nuestra cita anual para ver lo nuevo del director japonés Takashi Mike. Esta vez se ha atrevido a hacer su propia versión de Teniente Corrupto tras las versiones de Abel Ferrara y Werner Herzog. Miike propone ésta Bad Lieutenant: Tokyo.

Cuando uno entra a ver una película de Takashi Miike uno ya sabe más o menos a que atenerse. su Teniente Corrupto es una película más bien discreta. Se agradece ver este retorno a los ambientes de los bajos fondos de Tokyo, a la ambientación en los barrios rojos como en Shinjuku... y que lo conectan con el cine Yakuza de sus inicios. Shun Oguri está notable como teniente drogadicto, pasadísimo de vueltas y putero. 

El problema de la película viene cuando intenta conjuntar dos tramas que no acaban de casar muy bien entre ellas. Por un lado tenemos la trama de un asesino Yakuza que acaba de salir de la cárcel y se dedica a hacer albóndigas de carne con todas sus víctimas. Por otro lado tenemos la trama de una killer americana que le gusta mortificar y masacrar a hombres grandes calvos y tatuados. La investigación y conjunción de estas dos tramas no acaban de empastar demasiado bien haciendo un resultado algo disperso y desparejo. Si bien la película es distraída pero simplemente correcta. En nuestro pase en la sala Tramuntana no habían subtitulado todas las partes en inglés de la película. Una maravilla, vamos, considerando que el inglés supone como una cuarta parte del metraje.


Habían ganas de ver lo nuevo de Adam Wingard tras dirigir sus dos mega-blockbusters: Godzilla X Kong (2021) y Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024). Sus divertidísimas entregas de Godzilla y King Kong para el Monsterverse de Legendary. Ahora ha querido hacer esta Onslaught, titulada en España como Aniquilación. Una producción de corte más independiente, de bajo presupuesto y con el que Adam Wingard pues ha querido desmelenarse y divertirse con un producto alejado de las grandes majors.

Aniquilación ha supuesto ser pues toda una sorpresa. Muy entretenida, muy divertida y que rezuma sabor y aroma a cine de videoclub por los cuatro costados. Presenta una trama de experimentos gubernamentales con supersoldados cibernéticos que atacan una pequeña comunidad en medio del desierto y en la que se encuentran con una ex marine, una madre coraje, que les hará frente. Una película muy disfrutable en el que tanto en la estética visual, que parece reflejar el mejor cine de John Carpenter hasta a los guiños a Terminator, refieren constantemente a ese cine lúdico de serie B de los 80. Incluso aparece en un pequeño papel Michael Biehn. Un filme entretenido, cortito y al pie y que no rechaza ponerse burra y violenta cuando lo necesita.


Otra de las películas más esperadas por un servidor en el Festival de Sitges era la película We are Aliens. Dirigida por el joven Kohei Kadowaki (es su primera peli con solo 30 años), quien hace un mes publicaba en su cuenta de X que habían gastado cinco años de su vida en la elaboración de esta película. Que lo habían invertido todo en la producción de esta película y que si no funcionaba se iban al garete... por suerte la película está siendo un moderado éxito y me alegro mucho por su director porque no es para menos.

We are Aliens es una película estupenda. Hecha con mucho mimo y con mucho corazón con una trama que sin duda sale de las entrañas. Presenta una relación de amistad entre dos niños y como ésta va evolucionando a través del tiempo desde que son niños, adolescentes y hasta la adultez donde vemos las consecuencias de ciertas decisiones vitales. 

Una película contada de una manera madura, adulta, sin artificios y sin exageraciones melodramáticas. Además, cuenta con una animación que utiliza la técnica de la rotoscopia realizada de una manera preciosa, bellísima y muy expresiva. Una película, como digo, estupenda. Un viaje emocional de los que te remueven por dentro.


Y nos despedimos del Festival de Sitges con Blade of the Guardians: Wind Rises in the Desert, el nuevo mega blockbuster llegado desde China y dirigido por el maestro Yuen Woo-Ping, todo un referente absoluto en el cine de acción y el cine de artes marciales de China y Hong Kong. Toda una personalidad tremendamente influyente en el cine de acción occidental.

Blade of the Guardians resulta en un mega espectáculo de Kung-Fu lleno de espectacularidad y con un diseño de set-pieces de acción espectaculares. Hay una escena en concreto, que tiene lugar en medio del desierto y con una tormenta de arena que no tiene nada que envidiar a Mad Max: Fury Road (2014). Como digo una película de puro espectáculo, muy entretenida, con personajes carismáticos y simpáticos (ahí tenemos como protagonista al mismo Wu Jing). El problema de estas producciones y que siempre tengo yo es que hay tal carajal de personajes y de diversos clanes enfrentados unos con otros... que uno acaba teniendo cierta borrachera y confusión. Igualmente una notable cinta de acción y artes marciales que nos vuelve a demostrar el excelente estado del cine chino en materia de grandes producciones.

Y así termina un año más mi periplo por el Festival de Sitges. 21 años ya... Han sido unos días muy intensos en los que más allá de las películas, destaco los encuentros con amigos y conocidos cinéfilos y que hacen de este Festival algo muy especial. 

En concreto quiero volver a destacar la compañía de mi media-naranja cinéfila, Jesús Álvarez, mi gran compañero en Videoclub Paradiso (las cervezas siguen en la nevera). Me parece que nunca olvidaremos The Devils.

Gracias por la amistad, risas, cervezas, chorizos del infierno y monstruos gigantes de Octavio López y Josan García. Quien me diría hace 10 años que acabaría compartiendo escenario (y baños en el mar) para hacer podcasts en directo hablando del cine que más nos apasiona.

Y no me quiero dejar esa cerveza improvisada con Oriol y toda la cuadrilla de Autotracking Fest (el mejor festival de la galaxia), poder compartir Lady Snowblood con mi querido Pou del canal Cine Fórum, de poder ver a Felipe Múgica, Albert Calvo, Iván de Crónicas de Deckard... Y muchos más que se me olvidan...

Oriental Paradiso estará de una manera u otra el año que viene. Mantengase a salvo y... ¡alegría y mucho cine!

miércoles, 22 de octubre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (2/4)

Ya lo advirtió Ángel Sala unos días antes. Desde Hong Kong, The Furious prometía ser una de las mejores cintas de artes marciales de los últimos años. Un espectáculo de puro frenesí. Y efectivamente así ha sido. En estos últimos años hemos tenido diversas cintas que han revolucionado el genero de acción y de las artes marciales. Por un lado, Gareth Evans y su dupla de cintas de The Raid o Timo Tjahjanto con su memorable The night comes for us, por citar varios ejemplos. The Furious se puede unir sin ningún problema, es más casi está por encima, de ese ya legendario grupo de películas.

Rainy, hija del experto en artes marciales Wang Wei, es secuestrada por una red de tráfico de menores. En un frenético intento de recuperarla, el padre se lanza a la guerra, enfrentándose a numerosos obstáculos mientras lucha contra criminales y policías corruptos. En el camino conoce a Navin, un periodista en busca de su esposa desaparecida. Ambos despliegan sus habilidades de combate mientras aprenden las virtudes de la confianza mutua.

The Furious es la Capilla Sixtina del cine de tullinas. Es “El padrino” de las artes marciales. Lo que logra Kenji Tanigaki (director pero además director especializado en las escenas de acción, ahí está su magnifico trabajo en Twilight of the Warriors) es por un lado crear una cinta que no da ni un minuto de respiro con una seguidilla de escenas de acción de aúpa que orbitan alrededor de una trama simplificada al máximo pero efectiva. La excusa del secuestro de la hija del protagonista y su posterior rescate es la excusa perfecta para unas escenas de artes marciales con unos coreografías salvajes y una planificación adrenalínica.

Acompañado de Xie Miao. Muy simpático.

Desde hostias que arrancan cabezas, peleas en una furgoneta en marcha, todos contra todos, peleas con bicis... El festival de tullinas es agotador y extenuante pero en el mejor de los sentidos. Entre el reparto encontramos a varias caras conocidas de los filmes de The Raid o The night comes for us como es el estupendo Joe Taslim y Yaya Ruhian. Y de protagonista tenemos al mítico Xie Miao (o Tse Miu) como artista marcial mudo. Miao lleva trabajando desde niño y cuenta con trabajos como La leyenda del dragón rojo (1994) con Jet Li.

Sin duda The Furious es una de las cimas del género de acción y de artes marciales. Una cinta tremendamente gozosa, salvaje y adrenalínica. Ni un segundo de aburrimiento te ofrece la cinta. El pase en un Auditori Melià a reventar con toda la audiencia gozando con la película fue algo inolvidable.



Bastante expectación había por Good Boy y la verdad es que la premisa a primera vista, sobre el papel, parecía curiosa y atractiva como era el de presentar la clásica historia de casa encantada, con sus fantasmas y aparecidos pero visto desde el punto de vista de un perro.

Como digo, Good Boy parte de una premisa bastante curiosa pero que a los 5 minutos de película ya ves que se queda en eso; en un experimento. Desde aquí quiero destacar enormemente la pericia y entrenamiento del perrete Indy, verdadera estrella de la cinta y que contó con una preparación de casi 2 años por parte del director, Ben Leonberg. Pero, pese a ello o al evidente gran trabajo de iluminación de la película y el uso de las luces y sombras... pese a todo ello la cinta se antoja sosa y bastante aburrida en general. 

Simplemente porque repite los mismos clichés y sustos ya vistos muchas veces en el último cine de fantasmas pero ahora los sufre un perro. Además, dichas apariciones o forma de crear el terror tampoco es que resulte muy apasionante siendo algo más blandito y con poca chica. Todo ello hace que sus a priori agradecidos 70 minutos se hagan muy pero que muy largos. Una cinta curiosa como digo, loable en sus aspiraciones destacando aspectos técnicos (aún habiendo costado 900.000 dólares la producción) pero se queda en un experimento bastante soso y con poca chicha.




Desde Noruega nos llega una de las propuestas más divertidas y gozosas de este Festival de Sitges 2025. La hermanastra fea retuerce la clásica historia de La Cenicienta centrándose en su hermanastra malvada Elvira y el camino que ha de recorrer para ser una mujer perfecta y así conquistar al príncipe del reinado.

La hermanastra fea, al igual que hizo el año pasado La sustancia (con aún mayor fortuna, hay que decir) disecciona, muestra y critica con salvajismo y mucha comedia negra las exigencias físicas a la que son sometidas las mujeres a lo largo de su vida. La pobre Elvira es sujeta a diversas operaciones, transformaciones y prácticas discutibles para alcanzar el físico exigido y así ser digna del rey. Todo ello está realizado con unas intenciones salvajes pero a la vez empapadas de mucha acidez y comedia negra. 

No solamente el filme se queda en el festival de momentos extremos sino que además presenta un nivel de producción encomiable. Con un exquisito gusto a la hora de plasmar el aspecto visual de la cinta con unos decorados y vestuario muy notables. Con algún sorprendente y visceral momento sexual explícito (ese momento en el granero con Cenicienta), un ritmo bien dosificado, una elegante plasmación formal y secuencias extremas que despiertan el aplauso del respetable, La hermanastra fea resulta una muy gozosa propuesta de género la mar de recomendable.



En Sitges llevamos unos cuantos años encadenando varios filmes japoneses independientes con las paradojas y los bucles temporales como premisa principal. Ahí están las muy simpáticas Beyond the infinite two minutes (2021) o River (2023), ambas de Junta Yamaguchi para atestiguarlo. Exit 8, basada en el videojuego “The Exit 8”, lleva un paso más allá la temática de los bucles ofreciendo además una relectura llamativa del terror japonés.

El filme sigue a varias personas anónimas las cuales se encuentran atrapados en una estación de metro. D este bucle constante solo pueden avanzar de nivel cuando detectan una anomalía en el lugar y seguidamente vuelven sobre sus pasos. La única manera de escapar es llegar hasta la salida 8....

Exit 8 es un filme curioso, que traslada literalmente el mundo y reglas del videojuego en el que se basa al medio cinematográfico. En ese sentido gran parte del filme se antoja reiterativo y repetitivo pero digamos que ahí radica la gracia del asunto. Ver atrapados en un metro a un salary man o a un joven frustrado, típicos japoneses que ya de por sí, su día a día ya resulta una constante repetición (casa-trabajo-casa...) pues tiene cierta gracia. Es remarcable además la capacidad inmersiva de la cinta invitando al propio espectador a buscar junto a los protagonistas las posibles anomalías del espacio.


El terror se introduce poco a poco y la inquietud radica en las pequeñas diferencias del espacio en el que se mueven los protagonistas o los extraños personajes que realizan un mismo ciclo sin cesar. En ese sentido el filme resulta extraño, misterioso y remarcable a la vez que realiza una reflexión sobre los temores de la paternidad en donde se centra (para variar) en las dudas y miedos de un joven que recién se entera que va a ser padre (y su pareja es la preciosa Nana Komatsu nada menos, quien realiza unos breves cameos). Así Exit 8, no pasará a la historia pero si es una muy curiosa cinta que supone una pequeña bocanada de aire fresco para el terror japonés.



Ojo al proyecto. Filme de Singapur y con producción multi-internacional viéndose mezcladas la misma Singapur, Indonesia, Japón y el Reino Unido (ni el G8, oye). Filme ambientado en los últimos años de la II Guerra Mundial y que viene a ser una coctelera entre Infierno en el Pacífico (1968), un poco de drama bélico, un poco de survival y mucho de monster movie con pinceladas de Predator. Esto es Orang Ikan (2024), o Monster Island, para los amigos.

El filme se ambienta en el Pacífico, en 1942. Un soldado japonés y un prisionero de guerra británico se encuentran varados en una isla desierta, perseguidos por una criatura mortal. Dos enemigos acérrimos deben unirse para sobrevivir a lo desconocido.

Monster Island parte de una premisa muy potente. Introducir el contexto de la II Guerra Mundial con 2 soldados enfrentados teniendo que sobrevivir en una isla con un primo de La criatura de la laguna negra. Pese a lo potente de la premisa el filme peca de una realización bastante torpona en el que inexplicablemente encontramos algunos fallos de continuidad entre planos, saltos de eje además de un exceso de movimiento de planos en los momentos de diálogo innecesarios. Eso si no hablamos de lo justo de las interpretaciones de la pareja protagonista.

Aún así el filme me ha resultado bastante simpático. No solamente la trama y el conflicto planteado resultan sugerentes llevando la historia del trauma de la guerra a los relatos de marineros sobre criaturas misteriosas sino que además se tiene el suficiente mimo para que la criatura esté realizada a la vieja usanza; con un hombre disfrazado. Aunque sus escenas no sean para tirar cohetes el filme nos regala algunas gozosas y sangrientas secuencias de muertes que levantaron algún que otro aplauso.

Monster Island resulta una cinta entrañable y simpática. Una coctelera divertida (aunque torpe) entre el cine de explotación (veo un poco del Cirio H. Santiago de La bestia ha vuelto (1987), también con un hombre pez) con el cine más serio como el bélico.


jueves, 16 de octubre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (1/4)

Programa en directo de "Cosas de Monstruos"
La lluvia. El sonido de las olas del mar. El reencuentro con los compañeros cinéfilos. Si, hemos vuelto al Festival de Sitges en su edición 2025. Por unos días, el mejor sitio del mundo y centro neurálgico de lo más granado del cine fantástico y de terror de la temporada. Este año ha resultado ser sumamente especial para un servidor y es que este 2025 se cumplen nada menos que 20 años desde mi primera visita al Festival. 2005, acompañado por mis padres, con 17 años, me introduje en una inolvidable doble sesión en el Auditori Melià (la muy justa Room junto a la impresionante Haze de Shinya Tsukamoto) que marcó para siempre mi vida cinéfila.

¿Y qué mejor manera de celebrar mi vigésimo aniversario en Sitges que realizando un programa en directo en el "King Kong Area" junto a mis queridísimos compañeros del podcast "Cosas de Monstruos"? Y es que para la ocasión, Josan García, Octavio López y un servidor hicimos un programa especial en el que repasamos con pasión y risas los 60 años de la tortuga gigante Gamera. Un rato de lo más divertido (pese al pequeño caos técnico anterior al programa) y ameno acompañados de unas vistas inmejorables al mar.


Tras el programa corrimos apresurados hacia la carpa FNAC, frente al Auditori Melià. Y es que fiel a la tradición anual, el compañero Octavio presentaba nuevo libro. Esta vez dedicado al pequeño clásico El terror llama a su puerta (1985) de Fred Dekker (editado por Applehead Team). El autor alicantino desgranó los recovecos de esta producción tan singular y divertida junto a Enrique Muniesa, experto en cine resbaladizo.

Tras este par de actos públicos, vino el tradicional paseo del Auditori hasta la playa, acompañados de unas divertidas sesiones de fotos. Tras ello nos introdujimos en el cine Prado para vivir un reencuentro junto al gran Takashi Miike en uno de sus nuevos filmes; Blazing Fists.


Takashi Miike es un gran habitual del Festival de Sitges (el director ya visitó la ciudad hace 2 años, espero hacerle algún día aquella entrevista pendiente...) y es que al ritmo de trabajo de su director, de 2 a 3 películas al año, su presencia es constante. En la presente edición proyectaban 2 de sus últimos trabajos. Por un lado Sham, un sobrio drama judicial y por otro lado Blazing Fists, también conocida por el titulo de Blue Fight: The Breaking Down of Young Blue Warriors.

En el filme, Ikuto y Ryoma se conocen en un centro de detención juvenil y se hacen amigos. Al salir de allí persiguen su sueño de participar en el evento de artes marciales Breaking Down. Sin embargo, las rivalidades pronto convierten sus sueños en conflictos inesperados.

Blazing Fists se enmarca dentro de la temática de los delincuentes juveniles, hecho que nos puede hacer recordar a algunos de los trabajos primerizos de Miike de los años 90, los cuales estaban poblados de estos personajes. Blazing Fists es un filme por lo general bastante estándar, sobrio y dialogado. En ese sentido por su gran proliferación de personajes esta película más bien parece ser el capitulo 0 de una gran saga, aunque hasta donde yo se, Blazing Fists no está basada en ningún manga o anime.

Así, el filme centra gran parte de su metraje narrando las diferentes vicisitudes de sus protagonistas, su entrenamiento, sus sueños por salir de una vida de delincuencia aunque ésta parece no querer dejarles escapar. Destaca el fascinante plantel de personajes, enemigos y aliados, a cada cual más estrambótico. El filme levanta el vuelo en un final que incluye una pelea final de lo más salvaje y loca, que logra despertar al respetable y acabar la cinta con una valoración algo más superior. En todo caso, un correcto filme del director japonés.



All you Need is Kill nos constata, una vez más, el gran estado de salud del anime japonés. Tras una primera adaptación cinematográfica de la historia realizada en Estados Unidos, Al filo del mañana (2014), y protagonizada por Tom Cruise y Emily Blunt, nos llega esta nueva adaptación que mantiene el mismo titulo de la novela en la que se basa y que se antoja realmente fiel al material original. Una producción que según contaba su director, Kenichiro Akimoto, ha costado hasta 4 años de trabajo.

Cuando los alienígenas Gitai invaden el planeta, Rita es uno de los muchos reclutas a los que meten en una armadura de combate y envían a matar. Rita muere en el campo de batalla, y cada mañana renace para luchar y morir una y otra vez.

All you need is kill me ha parecido un filme verdaderamente notable, con algunos momentos que me han despertado un total asombro. Pese a que la trama da inicio con este interminable reset a la que es sometida Rita, nuestra protagonista, al enfrentarse a su propia muerte a manos de unos terribles alienígenas, la cinta sabe ampliar su historia y premisa a tiempo del hartazgo y el aburrimiento, incorporando a otro personaje a la ecuación. Así la trama se expande hacia otras cotas creciendo la emoción convirtiendo lo que era una historia bélica en una bonita historia de amistad a la vez de reflexión sobre la muerte y el sentido de la vida.

La animación resulta sobresaliente e imaginativa. El uso de encuadres torcidos, el color, pasajes casi experimentales dan una atmósfera subyugante y muy particular a la producción. Por todo ello, una grata sorpresa la de All you need is kill, un anime de lo más notable y potente.



Altas expectativas habían con Arco tras su paso por el Festival de Annecy, en el que se llevo los premios a "Mejor película" y "Mejor banda sonora". 

Producción francesa dirigida por Ugo Bienvenu y producida, entre muchos, por Natalie Portman, Arco da nombre al protagonista del filme, el cual vive en un futuro lejano. Durante su primer vuelo con su traje arco iris, se desvía, pierde el control y aterriza en nuestro futuro cercano, en 2073. Iris, una niña de la misma edad que Arco, lo ve caer del cielo y hará todo lo posible para ayudarle a volver a casa.

Lo peor que se puede decir de Arco (si es que puede ser algo malo) es su constante homenaje o similitud en el dibujo a la animación de Ghibli. La plasmación de las ciudades, los vehículos, la fauna natural... todo es muy deudor del cine del estudio de Miyazaki y Takahata. Nada que objetar al respecto pero si que te deja con la sensación de “esto es maravilloso, pero ya lo he visto antes”.

Pese a ello, Arco es sin duda una preciosidad. Una cinta conmovedora que cuenta una historia de amistad pasada con gran fortuna por un filtro sci-fi con viajes en el tiempo y una sociedad en descomposición (la de 2073), robotizada, con figures adultas ausentes y con una metereología violenta (todas las casas están protegidas por un escudo invisible). Es en este mundo frío y cada vez más deshumanizante donde Iris parece no encajar de ninguna de las maneras, teniendo en su aventura con Arco, una gota de luz que la ayudará a crecer y madurar. Como digo, una pequeña joyita, que además reivindica el poder de la imaginación y la capacidad creativa de dibujar. Con escenas de lo más emocionantes, una banda sonora de lo más contundente y una animación sobresaliente. Sin duda Arco me ha parecido una de las cintas de animación del año. Como una magdalena acabé en la proyección en el Auditori Melià.


lunes, 21 de octubre de 2024

CRÓNICAS DE SITGES 2024 (1/4)

Por quinto año consecutivo, Oriental Paradiso ha sido acreditado para cubrir, mediante humildes reviews, al mejor festival de cine del mundo. El Festival de cine fantástico y de terror de Sitges. Me encamino de nuevo por estas calles tan familiares y llenas de recuerdos con una baja importante y es que para este año el cine Retiro se encuentra en obras... Por lo que se ha intentado compensar dicha pérdida con la Sala de l' Escorxador, lugar donde anteriormente se realizaba la programación de la sección Brigadoon, la cual se mantiene en la Sala Llevant, bajo el Auditori Melià.

Mi entrada en la programación del festival ha sido por la puerta grande. Desde Hong Kong, Twilight of the Warriors: Walled In (2024), es la nueva pel·lícula de Soi Cheang, una de las voces más contundentes del actual cine de Hong Kong. Un director capaz de aunar los elementos del cine clásico del país, de ese legado legendario en el terreno del thriller, la acción y las artes marciales y llevarlo con contundencia al presente. Hace unos años, Limbo (2021) epató mis retinas, siendo una de las propuestas asiáticas más destacables de ese año. Después nos llegó Mad Fate (2023), la cual no acababa por ser un producto tan redondo en un argumento algo perdido en torno a la chamanería, el psycho thiller y la acción. Si bien, con Twilight of the Warriors, Soi Cheang acierta por completo ofreciendo un filme adrenalítico y lleno de acción salvaje.

Basada en el cómic chino, “City of darkness”, de Andy Seto, el filme nos sitúa en los años ochenta. Huyendo del poderoso jefe de las tríadas Mr. Big, el emigrante ilegal Chan Lok-kwun se refugia en Kowloon City, donde es acogido bajo la protección de Ciclón, líder de la Ciudadela. Junto a los demás marginados de su clan, tendrán que hacer frente a la invasión de la banda de Mr. Big y proteger el refugio en que se ha convertido para ellos la ciudad fortificada.

Uno de los puntós más destacables y brillantes de Twilight of the Warriors es sin duda su ambientación en una recreación de la ciudad de Kowloon, la cual existió en la realidad y que fue demolida a mediados de los años 90. Soi Cheang ya había demostrado su gusto por retratar espacios degradantes y decadentes en Limbo y en esta Twilight of the Warriors se mantiene con una recreación de Kowloon absolutamente espectacular y casi cyberpunk. Cuando no estás admirando los diferentes espacios por los que te lleva la cinta, alucinas con las diversas escenas de acción, sencillamente espectaculares y con una manejo de la tensión, la violencia y el montaje brillante y que nos devuelve a los momentos dorados del pasado del género. Para llevarnos a ese lugar cómodo para el aficionado el reparto incluye a leyendas como Sammo Hung o Louis Koo, quienes llevan a sus personajes con dignidad y magnetismo.

Sin duda una de las sorpresas asiáticas del año, que por contra, se recrea en las habituales sendas del melodrama, peaje a pagar en el género, donde se explota esas relaciones de honor y amistad que a algún espectador se le puede atragantar. A favor, Twilight of the Warriors: Walled In, es un caramelo festivo, que no tiene miedo de exagerar y llevar a la fantasía a sus escenas de artes marciales (herencia del cómic), en contraste a la suciedad y realismo de sus escenarios de esta resucitada Kowloon. Un disfrute de principio a fin.



Uno de los momentos más especiales este año en Sitges ha sido ver como mi querido amigo Jonathan Bellés por fin ha podido proyectar su ambicioso documental “Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director” en el festival y en el precioso y acogedor cine Prado. Proyección que se antojó legendaria y monstruosa ya que con motivo del 70 aniversario de Godzilla, el documental se proyectó en sesión doble junto a una versión remasterizada en 4K del clásico Godzilla de 1954.

Mucho trabajo y muchas dificultades ha vivido Jonathan durante la producción de Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director, pero he de decir que la espera ha merecido sobradamente la pena y que puede sentirse bien orgulloso de esta pieza documental. Una obra que gira en torno a uno de los mayores maestros del cine japonés, realizada con alma y con algunos momentos emocionantes y conmovedores. Honda siempre ha sido un director del que se ha sabido más bien poco, siendo su figura constantemente tapada por el enorme peso de su creación, el saurio radiactivo Godzilla.

Así, por medio de una narración bien interesante y suave, que cuenta con voces como Ryuji Honda, Hisao Kurosawa, Yuuko Honda-Yun, Joe Dante o Linda Miller, el documental nos lleva a través de los momentos más importantes en la vida de Honda y que marcaron su estilo cinematográfico. Desde su infancia, rodeada de montañas y naturaleza, hasta su adolescencia en Tokyo, donde nació su enorme pasión por el cine, hasta su pesadillesco y traumático paso por la II Guerra Mundial (uno de los tramos más contundentes). 

Centrándose en su carrera como director para Toho en los años 50 y 60, ofreciendo un fresco por su exitoso cine de monstruos a la vez que se realiza una merecida reivindicación de sus películas alejadas del género fantástico (desde aquí recomiendo encarecidamente The Blue Pearl). La guinda la pone un tramo final en donde se relata los últimos años de vida de Honda como asistente de dirección de los filmes de Akira Kurosawa de los 80 y 90, como Ran (1985) o Dreams (1990). Un tramo que se antoja conmovedor.

Haciendo el Godzilla junto al equipo
del documental
Sin duda, Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director es una obra muy recomendable no solo para el fan de Godzilla sino para todo aquel interesado en el cine japonés en una etapa única en la cinematografía del país. Puestos a ser exigentes, me hubiera gustado ver ese pequeño periodo de Honda dirigiendo episodios de series tokusatsu en los 70 como Return of Ultraman (1971), pero es por buscar innecesariamente la puntillita a una obra excelente y que se vale de un impresionante material de archivo.

Y qué decir de la maravillosa Godzilla (1954). Una de las mayores obras del fantástico mundial y uno de los más contundentes alegatos pacifistas y en contra de la energía nuclear. En un blanco y negro inolvidable y muy contrastado, casi noir, se nos lleva a una fantasía que filtra un trauma colectivo y horrible, representado físicamente en una criatura gigantesca y destructiva, convertido después en un icono mundial. Brillantes momentos de destrucción realizados por el equipo de Eiji Tsuburaya, inmortal banda sonora de Akira Ifukube y una estupenda dirección de Honda que llena de dramatismo lo que es una tragedia colectiva, con escenas que aún 70 años después aún siguen acongojando como los momentos en el hospital tras la destrucción o el momento del requiem cantado. Sin duda, la mejor entrega de la larga saga del saurio. Un clásico por antonomasia y que disfrutamos como nunca con una impoluta copia en 4K y que meses antes ya había sido proyectada en el Festival de cine de Berlín. ¡Por muchos años más Godzi!
 

Uno de los fenómenos cinematográficos de este año en Corea del Sur ha sido el estreno de Exhuma y que se ha saldado con un éxito la mar de contundente congregando casi a 12 millones de espectadores en su país de origen.

Una renombrada chamana (Kim Go-eun) y su aprendiz son contratados por una enigmática familia adinerada para investigar la enfermedad sobrenatural que afecta a su hijo primogénito. Con la ayuda de un embalsamador y el experto en feng shui más famoso del país (Choi Min-sik), rastrean una tumba familiar oculta, ubicada en tierra sagrada. Percibiendo un aura ominosa alrededor del lugar, el equipo opta por exhumar y reubicar los restos ancestrales de inmediato. Pero algo mucho más oscuro emerge en la remota montaña, desatando fuerzas sobrenaturales que amenazan con destruirlos a todos.

Exhuma es un filme ante todo especial y un viaje por el tren de la bruja del terror hacia un mundo espectral visto desde una óptica diferente. Ante todo resulta la mar de interesante en su representación del mundo de los espíritus bajo los ojos de los coreanos en un mundo de creencias, tradiciones que están tan alejados de occidente que resulta fascinante. Así, ciertas escenas donde se representan ritos ancestrales, resultan excelentes, filmados de una manera realista y que te hace partícipe de un acto único. El reparto resulta por lo general muy acertado, comandado por un todoterreno como Choi Min-Sik (Old Boy), excéntrico experto en geomancia. La cristalina y pulida realización de la película así como lujoso diseño de producción están fuera de toda duda. Aún así Exhuma resulta excesiva en su duración, 135 minutos, y que ocasiona numerosos altibajos y la sensación de que no acaba de explotar del todo en sus pretensiones y objetivos. Aún con todo resulta una experiencia de terror la mar de recomendable.


Coralie Fargeat se dio a conocer hace unos años en Sitges 2017 con Revenge, una vuelta de tuerca al rape & revenge, descerebrado, divertido y sobretodo con un gusto por lo sangriento. Ahora en 2024, Coralie pone la industria patas arriba con un filme tan insólito y alucinante como La sustancia.

"Tú, pero mejor en todos los sentidos". Esa es la promesa, un producto revolucionario basado en la división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto. Un producto que Elisabeth Sparkle, actriz de capa caída, no dudará en utilizar.

La sustancia es una experiencia cinematográfica de ver para creer. Una obra lúcida, valiente y que llega hasta sus últimas consecuencias en una propuesta que actualiza el mito de Dorian Gray, la maquinaria oscura de Hollywood y la clásica búsqueda de la juventud eterna. Conceptos llevados hasta sus últimas consecuencias en un crescendo de escenas grotescas y disgusting con algunas orgías hemoglobínicas que son para enmarcar, llevado adelante con un trabajo de montaje y edición de sonido excelentes. La dirección de Fargeat resulta contundente, con un uso de la simetría y color verdaderamente notables y que llevan al espectador a una experiencia prácticamente inmersiva y sensitiva.

Una de las grandes sorpresas es una recuperación de las que hacen época. El trabajo de Demi Moore resulta extraordinario, en un interesante juego de espejos interpretando a una vieja gloria a la que los estudios se la quitan de encima por tener ya una edad "no aceptable". Otro de los grandes descubrimientos es Margaret Qualley quien da la réplica a Moore sobradamente con inteligencia y muchísima sensualidad. Como digo, una experiencia alucinante, de una valentía inusitada y muy necesaria en estos tiempos de corrección política. Capaz de generar escabrosidad, de no temer jugar con lo grotesco y puramente fantástico a la vez que crea un lenguaje propio sin dejar de filtrar numerosos precedentes del género, desde Brian Yuzna, Kubrick, el splatter japonés, al Cronenberg más inquietante. Un clásico desde ya mismo y una de las cintas de género más brillantes de los últimos años.


sábado, 21 de enero de 2023

ROBOVAMP (1988)


La Filmark International Ltd hizo de las suyas especialmente en los años 80, con el ánimo de hacer negocio y dinero fácil no dudaba en comprar peliculillas coreanas, taiwanesas o tailandesas, las cuales remontaba y vendía de nuevo para su estreno en cines de Hong Kong, Japón u occidente. Uno de los remontajes más memorables e imperdibles se lo debemos al productor Tomas Tang bien conocido por sus exploits con ninjas o vampiros y quien, para Filmark, atentó al cine de manera maravillosa y fascinante con esta Robovamp (1988). 

Tang, desgraciadamente fallecido en 1996 por un incendio en sus oficinas que también provocó la destrucción de los negativos originales de Robovamp, echa mano de una trepidante cinta de acción tailandesa, Paa Lohgan (1984), y en una túrmix imposible le introduce todos los elementos que más molan: vampiros chinos, maestros taoístas, artes marciales, disparos a raudales y... ¡el Robocop más alucinante y cutre de la historia!

Paa Lohgan (1984)
Si alguien intenta entender el argumento de Robovamp sería algo así. Tenemos por un lado a una banda de narcotraficantes que para proteger los envíos de droga deciden realizar un plan infalible como es entrenar a vampiros (de los que saltan) gracias a la ayuda de un maestro taoísta. Si bien, las fuerzas policiales idean un plan para combatir a los vampiros como es la creación de un robot invencible. A la vez, unos agentes especiales se adentrarán en la jungla (el metraje tailandés) al lugar donde fabrican la droga para desbaratar de una vez por todas los planes de estos traficantes del diablo.

Robovamp (1988) es un atentado a la lógica y el buen gusto. Un filme incomprensible y deplorable pero que a la vez se convierte en un must see para el amante de la juerga y del amante de la serie Z. De tan desvergonzada, risible y despreocupada resulta una experiencia irresistible con la que no puedes apartar la mirada de la pantalla. 

Hay por ahí algún acierto, hay algunas escenas de artes marciales (realizadas por veteranos de la Shaw Brothers), donde algunos personajes luchan contra vampiros y fantasmas que no están nada mal. Ya habíamos tenido variados exploits que canibalizaban el éxito de Robocop (ahí tenemos la divertida Robotrix (1991), también de Hong Kong o la japonesa Lady Battle Cop de 1990) pero el robot de Robovamp se lleva la palma con un disfraz que no es más que un chándal plateado adornado con hilarantes efectos de sonido robóticos. Maravilloso. Claro que si, un aplauso por los santos bemoles de presentar algo así y no sentirse avergonzado. Este Robocop de las rebajas tiene su momento culmen en una escena en la playa donde el pobre es atacado por varios vampiros chinos hasta que uno de los narcotraficantes le asesta con un bazooka dejando al robot destrozado. Pero no os preocupéis, a la siguiente escena uno de los científicos respira aliviado: “Menos mal, solo ha sido un cortocircuito...”.

Vampiros entrenados para proteger el traslado de droga de unos narcotraficantes.

Policías y científicos idean un plan infalible. ¡Un Robocop de las rebajas!

¿Logrará vencer a la amenaza?

Una fantasma con transparencias y amores de ultratumba
con un hombre lobo
La presencia de vampiros chinos (recordemos que estos vampiros difieren de los occidentales, van vestidos con atuendos tradicionales y van dando saltos con los brazos extendidos) fue añadido de cara a la venta de la película al público japonés, deseoso de ver más y más películas de vampiros chinos tras el éxito de filmes como Mr. Vampire (1985). A estos seres sobrenaturales hay que añadirle la presencia de una fantasma de rostro occidental y ataviada con trasparencias que dejan entrever sus pechos, enfadada porque su gran amor ha sido convertido en vampiro (aunque más bien tiene el rostro a medio camino entre un gorila y un hombre lobo) lo que le impide consumar con él su gran amor eterno, tela... Lástima que cuando por fin fantasma y vampiro/Lobo se ponen cariñosos y están a punto de consumar el acto... el robot de marras estropee tan romántico momento...

Al menos hay 50 minutos de metraje nuevo para la ocasión y que se entremezclan con parte del metraje de la tailandesa Paa Lohgan, con unos agentes adentrándose en la selva hasta llegar a la fábrica de la droga. Una vez allí, pues la revientan. Un tramo bastante competente a nivel técnico con explosivas secuencias de acción tanto balístico como marcial además de contener algún que otro momento sanguinolento (esa vaca real siendo abierta en canal para introducir en su panza las bolsas de droga).

Robovamp es un "guirigay" estupendo. Nada tiene sentido y sus responsables no tienen vergüenza ninguna y eso la hace una imprescindible de la serie Z más loca de los 80 y que me resulta imposible de puntuar. El amigo Tomas Tang siguió erre que erre con el tema hasta formar una trilogía que es el culmen de la caspa, compuestas por El diablo de la dinamita (1987) y Contraespionaje en la selva (1989). Gemas que ya analizaremos más adelante.