CRÍTICAS PELÍCULAS

miércoles, 4 de noviembre de 2026

GODZILLA MINUS ZERO (2026)


Para los fans de toda la vida de Godzilla, el estreno, hace tres años, de Godzilla Minus One (2023) se vivió como un pequeño milagro. No solo la película se convirtió en un absoluto fenómeno (podríamos decir que mayor en Estados Unidos que no en Japón) sinó que se le sumó la carrera hacia los Óscars, ganar finalmente el preciado galardón a los mejores efectos visuales... Todo ello supuso un hito único en la historia de la larga saga del saurio radiactivo. Una franquicia permanentemente denostada precisamente por su plasmación en los efectos especiales, a dia de hoy es referente precisamente por ello, y gracias al magnífico trabajo al respecto de Takashi Yamazaki y su equipo.

Al margen de su plasmación visual, Godzilla Minus One fue una película soberbia, que con sencillez a la vez de contundencia narraba una trama humana que te llegaba al corazón. La odisea del piloto kamikaze Shikishima y su conflicto lleno de culpa y auto-humillación (con Godzilla convirtiéndose en un espejo monstruoso de ello) era a su vez representación de un país también humillado y en ruínas tras la II Guerra Mundial, con el saurio radiactivo de nuevo efectuando de alegoría del terror atómico y toda la brutalidad humana en tiempos bélicos.


Tras muchos rumores, idas y venidas, finalmente la secuela es una realidad. Godzilla Minus Zero (2026) viene a volver a remover los cimientos de la industria, o al menos volver a intentar el hito de la anterior, esta vez con un presupuesto muchísimo más amplio y mayores ambiciones. La película tuvo su estreno mundial en el Festival de Nueva York el pasado 26 de septiembre y ya de buenas a primeras, las reacciones fueron increíblemente entusiastas (por ser suave). Opiniones que la tildaban como una de las mejores secuelas de la historia del cine (a la altura de El padrino 2 o Terminator 2, nada menos). ¿Está la película a la altura de estas desproporcionadas y apasionadas valoraciones?

En España esta vez el estreno se ha vivido con una mayor cobertura que con Minus One, por suerte. De hecho, muchisimos cines se han acogido a celebrar el Godzilla day, el día 3 de noviembre, realizando un primer pase de la película.

La trama de Godzilla Minus Zero nos sitúa dos años después del final de la anterior y vemos como las vidas de Shikishima, Noriko y la pequeña Akiko continúan con toda la felicidad del mundo. Pero un nuevo desafío hará remover los cimientos de esta unidad familiar y de la estabilidad del país. ¿Hasta donde serán capaz de llegar los personajes para defender a sus seres más queridos?

Primero, avisar de que la presente crítica va a ser sin spoilers.


Ante todo, Godzilla Minus Zero es un tipo de película muy diferente de lo que fue la anterior Godzilla Minus One estando ésta última focalizada en un arco concreto de un personaje como era el piloto kamikaze Shikishima. Godzilla Minus Zero abre el espectro, se abre al mundo presentado en la anterior y aumenta la escala a un nivel enorme. Hay nuevos personajes, subtramas diferentes y un grandísimo cúmulo de ideas, muchas de ellas muy interesantes. El filme incide en los horrores causados tanto en la II Guerra mundial como en el paso de Godzilla por Ginza en Minus One y las consecuencias de todo ello en unos personajes torturados, enloquecidos por la sed de venganza. La guerra como un ciclo sin fin de horror y violencia que se perpetúa en el tiempo, mostrando en contraposición a unos Shikishima, Noriko y Akiko con clara voluntad de seguir adelante (he agradecido el mayor tiempo de pantalla de Minami Hamabe, quien interpreta a Noriko).

Al respecto, cabe destacar que pese a tratarse de un producto claramente mainstream sorprenden algunas decisiones muy atrevidas siendo con diferencia la película de Godzilla más gráfica de su historia. Tanto en la plasmación de los hospitales tras el desastre, con pasillos llenos de cuerpos, sangre y gritos... Frente a otros que prácticamente me refirieron a clásicos nipones como Lluvia negra (1989) de Shohei Imamura. El horror de la guerra de una manera que Oppenheimer (2023) de Christopher Nolan ni siquiera se atrevió. Enlazando con ello cabe hablar del profesor Murakami, de las nuevas incorporaciones, el personaje más interesante y que protagoniza el que es el mejor momento de la cinta. Una ensoñación destructiva alimentada por la sed de venganza y que remarca de nuevo el poder de parte del cine de Godzilla como fuerza catártica de cara al espectador para con unos hechos históricos horribles y que aquí, por medio del cine, se crea una revancha y catarsis en una secuencia imponente y contundente.

En lo que respecta a la parte técnica de la película ésta resulta de nuevo deslumbrante. El fotorealismo y las texturas de los monstruos, el uso de de los planos secuencia para las escenas de destrucción y que refuerzan ese aire de caos. Hay una escena en concreto que implica el ataque aéreo con unos aviones al monstruo antagonista que resulta deslumbrante. Y la ansiada batalla final no es para menos, con unos animales luchando a muerte y protagonizando momentos de una visceralidad y grafismo absolutamente inéditos en una producción de monstruos gigantes.

Ahora bien, hablemos de la parte negativa de la película y es que ésta se esfuerza sobremanera en no abandonar a sus personajes y de presentar un drama con ellos bien presente. Un esfuerzo loable pero que acaba convirtiendo el metraje en una losa. Hay un evidente problema de narración, el de no saber conducir eficientemente el gran cúmulo de subtramas que presenta la peli y un tramo final protagonizado por un melodrama familiar tremendamente forzado y en ocasiones involuntariamente cómico. Desgraciadamente, mi sensación es de quedarme bastante frío al respecto y con un montaje que tal vez le hubiera convenido varias revisiones más. En ese sentido Godzilla Minus One se sentía más equilibrada y más redonda en ese sentido.


En definitiva, aún con ello Godzilla Minus Zero acaba erigiéndose como una secuela que sabe ampliar el universo de su predecesora con un gran cúmulo de ideas, algunas de ellas tremendamente interesantes. De no querer anclarse a lo que funcionó en Minus One, teniendo su propia entidad y capacidad de riesgo en algunos momentos. Hay body horror, planes locos para detener al monstruo típicos de los años sesenta, multitud de guiños (no evidentes) dirigidos al fan hardcore de la saga y un sentido del espéctaculo abrumador. Aún, sin saber equilibrar todas sus subtramas y entregándose a unos subrayados melodramáticos definitivamente forzados pero todos sus demás hallazgos acaban compensando el conjunto del filme. Sin duda, es una película que dará de qué hablar.

Y todo apunta a que el filme acabará convirtiéndose en un éxito. A fecha de 4 noviembre, en Japón ha conseguido en su primer dia de estreno el mejor opening en la historia del país para un live-action, consiguiendo casi 600.000 espectadores y superando los 910 millones de yenes (casi 6 millones de dólares). En Estados Unidos la venta anticipada de entradas se acerca a los 10 millones de dólares y se prevée un primer fin de semana de estreno cercano a los 30-50 millones. Veremos cómo evoluciona la taquilla en las próximas semanas, pero está claro que Godzilla definitivamente ha conquistado el mundo.

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