CRÍTICAS PELÍCULAS

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martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (4/4)

Uno de los momentos más mágicos de esta edición del Festival de Sitges ha sido haber podido ver la restauración del clásico Lady Snowblood (1973), protagonizada por Meiko Kaji. Una de las mejores películas del cine japonés de los años 70. La madre de todas las cintas de venganzas. Una obra maestra muy influyente y referenciada. No hace falta nombrar la referencia de ella que hace Kill Bill vol. 1 (2003) de Quentin Tarantino en el que toma muchísimas cosas de Lady Snowblood. 

Se trata de un filme ingenioso en su narración y en su estilo visual y que presenta una inmortal interpretación de Meiko Kaji como heroína de acción en busca de venganza por la muerte de su familia. Una proyección mágica en la que contamos además con la presencia de la misma Meiko Kaji en la sala. La proyección finalizó con un pequeño Q&A. La actriz nos regaló, con 79 años, uno de los momentos más maravillosos que yo he vivido en mi vida cinéfila ya que uno de los presentes en la sala le propuso si podía cantar una estrofa de de la canción de la película, "Shura No Hana". Kaji advirtiendo que hacía cincuenta años que no la cantaba se arrancó a cantar el tema para todos nosotros y no solo eso, ¡la cantó íntegra! Un momento increíblemente mágico. 

A la tarde pudimos asistir a un encounter que tuvimos con Meiko Kaji en el que pudimos preguntarle varias cuestiones sobre su carrera cinematográfica. Me sorprendió conocer que Lady Snowblood la realizaron en poco más de 2 semanas (y así era el ritmo de producción nipón en aquellos años) a la vez que rodaba la segunda parte de Female Prisoner Scorpion. 

Sobre la primera entrega de Scorpion contó que "no estaba segura de si interpretar a la heroína de la película". Era un momento en el que su carrera estaba en un estado delicado y si fallaba con Scorpion ya podía despedirse de su carrera. Y propuso que aceptaba el papel si el personaje no hablaba. El filme fue un tremendo éxito. Y respecto al cambio de director en la cuarta película de la saga (se encargó Yasuharu Hasebe) fue la misma Meiko quien propuso como director a Hasebe. El director la había dirigido en varias películas en sus inicios como actriz y le quiso devolver el favor propusiéndolo como director para la cuarta Scorpion.



No faltamos a nuestra cita anual para ver lo nuevo del director japonés Takashi Mike. Esta vez se ha atrevido a hacer su propia versión de Teniente Corrupto tras las versiones de Abel Ferrara y Werner Herzog. Miike propone ésta Bad Lieutenant: Tokyo.

Cuando uno entra a ver una película de Takashi Miike uno ya sabe más o menos a que atenerse. su Teniente Corrupto es una película más bien discreta. Se agradece ver este retorno a los ambientes de los bajos fondos de Tokyo, a la ambientación en los barrios rojos como en Shinjuku... y que lo conectan con el cine Yakuza de sus inicios. Shun Oguri está notable como teniente drogadicto, pasadísimo de vueltas y putero. 

El problema de la película viene cuando intenta conjuntar dos tramas que no acaban de casar muy bien entre ellas. Por un lado tenemos la trama de un asesino Yakuza que acaba de salir de la cárcel y se dedica a hacer albóndigas de carne con todas sus víctimas. Por otro lado tenemos la trama de una killer americana que le gusta mortificar y masacrar a hombres grandes calvos y tatuados. La investigación y conjunción de estas dos tramas no acaban de empastar demasiado bien haciendo un resultado algo disperso y desparejo. Si bien la película es distraída pero simplemente correcta. En nuestro pase en la sala Tramuntana no habían subtitulado todas las partes en inglés de la película. Una maravilla, vamos, considerando que el inglés supone como una cuarta parte del metraje.


Habían ganas de ver lo nuevo de Adam Wingard tras dirigir sus dos mega-blockbusters: Godzilla X Kong (2021) y Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024). Sus divertidísimas entregas de Godzilla y King Kong para el Monsterverse de Legendary. Ahora ha querido hacer esta Onslaught, titulada en España como Aniquilación. Una producción de corte más independiente, de bajo presupuesto y con el que Adam Wingard pues ha querido desmelenarse y divertirse con un producto alejado de las grandes majors.

Aniquilación ha supuesto ser pues toda una sorpresa. Muy entretenida, muy divertida y que rezuma sabor y aroma a cine de videoclub por los cuatro costados. Presenta una trama de experimentos gubernamentales con supersoldados cibernéticos que atacan una pequeña comunidad en medio del desierto y en la que se encuentran con una ex marine, una madre coraje, que les hará frente. Una película muy disfrutable en el que tanto en la estética visual, que parece reflejar el mejor cine de John Carpenter hasta a los guiños a Terminator, refieren constantemente a ese cine lúdico de serie B de los 80. Incluso aparece en un pequeño papel Michael Biehn. Un filme entretenido, cortito y al pie y que no rechaza ponerse burra y violenta cuando lo necesita.


Otra de las películas más esperadas por un servidor en el Festival de Sitges era la película We are Aliens. Dirigida por el joven Kohei Kadowaki (es su primera peli con solo 30 años), quien hace un mes publicaba en su cuenta de X que habían gastado cinco años de su vida en la elaboración de esta película. Que lo habían invertido todo en la producción de esta película y que si no funcionaba se iban al garete... por suerte la película está siendo un moderado éxito y me alegro mucho por su director porque no es para menos.

We are Aliens es una película estupenda. Hecha con mucho mimo y con mucho corazón con una trama que sin duda sale de las entrañas. Presenta una relación de amistad entre dos niños y como ésta va evolucionando a través del tiempo desde que son niños, adolescentes y hasta la adultez donde vemos las consecuencias de ciertas decisiones vitales. 

Una película contada de una manera madura, adulta, sin artificios y sin exageraciones melodramáticas. Además, cuenta con una animación que utiliza la técnica de la rotoscopia realizada de una manera preciosa, bellísima y muy expresiva. Una película, como digo, estupenda. Un viaje emocional de los que te remueven por dentro.


Y nos despedimos del Festival de Sitges con Blade of the Guardians: Wind Rises in the Desert, el nuevo mega blockbuster llegado desde China y dirigido por el maestro Yuen Woo-Ping, todo un referente absoluto en el cine de acción y el cine de artes marciales de China y Hong Kong. Toda una personalidad tremendamente influyente en el cine de acción occidental.

Blade of the Guardians resulta en un mega espectáculo de Kung-Fu lleno de espectacularidad y con un diseño de set-pieces de acción espectaculares. Hay una escena en concreto, que tiene lugar en medio del desierto y con una tormenta de arena que no tiene nada que envidiar a Mad Max: Fury Road (2014). Como digo una película de puro espectáculo, muy entretenida, con personajes carismáticos y simpáticos (ahí tenemos como protagonista al mismo Wu Jing). El problema de estas producciones y que siempre tengo yo es que hay tal carajal de personajes y de diversos clanes enfrentados unos con otros... que uno acaba teniendo cierta borrachera y confusión. Igualmente una notable cinta de acción y artes marciales que nos vuelve a demostrar el excelente estado del cine chino en materia de grandes producciones.

Y así termina un año más mi periplo por el Festival de Sitges. 21 años ya... Han sido unos días muy intensos en los que más allá de las películas, destaco los encuentros con amigos y conocidos cinéfilos y que hacen de este Festival algo muy especial. 

En concreto quiero volver a destacar la compañía de mi media-naranja cinéfila, Jesús Álvarez, mi gran compañero en Videoclub Paradiso (las cervezas siguen en la nevera). Me parece que nunca olvidaremos The Devils.

Gracias por la amistad, risas, cervezas, chorizos del infierno y monstruos gigantes de Octavio López y Josan García. Quien me diría hace 10 años que acabaría compartiendo escenario (y baños en el mar) para hacer podcasts en directo hablando del cine que más nos apasiona.

Y no me quiero dejar esa cerveza improvisada con Oriol y toda la cuadrilla de Autotracking Fest (el mejor festival de la galaxia), poder compartir Lady Snowblood con mi querido Pou del canal Cine Fórum, de poder ver a Felipe Múgica, Albert Calvo, Iván de Crónicas de Deckard... Y muchos más que se me olvidan...

Oriental Paradiso estará de una manera u otra el año que viene. Mantengase a salvo y... ¡alegría y mucho cine!

jueves, 23 de julio de 2026

20TH CENTURY NOSTALGIA (1997)


La búsqueda de la identidad, tratar de conectar con alguien en un mundo implacable, filtrar la realidad por medio del arte y crear una fantasía. Todo ello lo aborda una de las mayores curiosidades del cine japonés de los 90 como es 20th Century Nostalgia (20-seiki nosutarujia, 1997).

En el filme un joven estudiante cree que el espíritu de un alienígena ha viajado en el tiempo y ha poseído su cuerpo para infiltrarse y estudiar a la humanidad, con la intención de encontrar la razón por la que nuestra civilización está avocada a la destrucción. Replica el espíritu de otro alienígena en una chica a la que conoce y juntos usan sus cámaras de vídeo para documentar la sociedad japonesa moderna.

20th Century Nostalgia es una obra desafiante en el sentido de no solo jugar con la estructura temporal de la historia en la que se mezcla pasado, presente y futuro sino además en la elección visual de la cinta como es la de convertir gran parte de la misma en unas grabaciones caseras con cámara digital, llevadas por los jóvenes actores, en la que juntos exploran el mundo que los rodea jugando a ser extraterrestres. Por ello el filme oscila entre el sonrojante vídeo Idol casero con momentos musicales cantarines y el conmovedor retrato de una sociedad en decadencia y soledad realizado de una manera muy art house. La línea entre ambas caras es muy fina.


Destaca la intepretación de la debutante Ryoko Hirouse que llena de vitalidad y luz todos los momentos en los que aparece. Tenía 15 años en el momento de iniciar la producción. Suerte de ella porque la sosíma interpretación de su partenaire Tsutomu Marushima crea cierto rechazo en la voluntad del actor de transmitir apatía y el aburrimiento vital de su personaje.

Su director Masato Hara se especializó como guionista ya desde los años 70 participando en el libreto de Murió después de la guerra (1970) de Nagisa Oshima atreviéndose con la dirección de documentales posteriormente. 20th Century Nostalgia fue su primer largometraje de ficción y como una estrella fugaz el director no volvió a dirigir hasta 2015 con SOAR: I wish you were here (2015). Hara obtuvo un galardón como "revelación del año", por 20th Century Nostalgia lo que no deja de ser irónico viendo su larga trayectoria en otros ámbitos y que se remonta a 1968 cuando la Art Theater Guild y el Tokyo Film Festival premió un corto que realizó como estudiante. Tras participar en más de una docena de producciones, 20th Century Nostalgia fue su primera producción financiada de ficción pero no lo tuvo fácil. El rodaje se inició en agosto de 1995 (principalmente las secuencias rodadas con cámara casera digital), posteriormente se suspendió y no se reanudó y finalizó hasta 1997 (el personaje de Hirouse tratando de poner orden en la sala de montaje frente al aluvión de cintas grabadas). Sin duda resulta poético como realidad y ficción influyen en el producto final.


El visionado de 20th Century Nostalgia es exigente y hasta árduo en su propuesta pero de entre su envoltorio Idol pop se trasluce una hipnótica, nostálgica y seductora plasmación de un Japón socialmente en decadencia con unos personajes vacíos, buscando respuestas. ¿El nuevo siglo traerá la definitiva destrucción o será un nuevo alumbramiento hacia la esperanza? Así se resuelve en el conmovedor final de la cinta, con la pareja en una playa y que resulta bellísimo a nivel conceptual y estético. Resulta tierno y sensible a su vez ver la inocencia de estos personajes en su camino de descubrir el mundo que los rodea. Dos persones encontrándose y conectando entre sí gracias al amor mutuo por el cine. Esa cámara digital acaba siendo el único idioma que comparten.

Y la propuesta estética de la cinta, tan atrevida, parece que influyó o por lo menos caminó en la misma dirección creativa de Hideaki Anno quien un año después propondría un experimento tan fascinante como Love & Pop (1998) aunque de aire mucho más oscuro. 20th Century Nostalgia creó sensación entre la crítica y fue galardonada con diversos premios como “Actriz revelación” para Ryoko Hirouse tanto en los Premios de la Academia de cine japonés como en los Yokohama Film Festival.


viernes, 10 de julio de 2026

MERMAID LEGEND (1984)


Toshiharu Ikeda es un nombre a tener en cuenta dentro del cine japonés de caràcter más exploit. Inició su carrera a inicios de los años 80 dándolo todo en la Nikkatsu con varias cintas Roman Porno. Una de ellas, Sex Hunter (1980) es sin duda una de las más locas, incorrectas y disfrutables entregas de la larga saga pinku de Nikkatsu. Más tarde Ikeda se centraría en el terror o en temáticas más oscuras donde sin duda Evil Dead Trap (1988) es su titulo más conocido. Si bien cabe centrar la mirada en la que es sin duda su mejor película: Mermaid Legend (Ningyo densetsu, 1984).

La cinta está producida por la Director’s Company, productora que entre 1982 y 1992 estuvo produciendo cintas de lo más sugerentes, arriesgadas pero de carácter independiente a algunos de los mejores directores de la época como Shinji Somai. Además sirviendo de catapulta para jóvenes talentos del país.

Mermaid Legend es una de las mayores sorpresas que me he encontrado dentro del cine nipón de los 80. Un filme dotado de una enorme fuerza y que nunca deja de mutar en su propuesta multi-género, pasando del drama marital de una “ama” -buscadora de perlas submarina-, pasando al thriller empresarial y a la corrupción política, la cinta de venganzas, el cine erótico, la explosión gore hasta entrar en el terreno del fantástico.


El enclave de la cinta, situado en un pequeño pueblo de pescadores que poco a poco está desapareciendo siendo absorbido por la modernidad y las grandes empresas sin escrúpulos, resulta muy atractivo. Y sin duda, el filme se beneficia de un tono poético, de realismo mágico ayudado por sus maravillosas e hipnóticas secuencias submarinas que ayudan a dar el punto fantástico a la propuesta.

La cinta está sustentada a las mil maravillas por una espectacular Mari Shirato, buscadora submarina de perlas (una ama diver, fascinante trabajo centenario del Japón más tradicional) que trata de buscar justicia tras el asesinato de su marido, quien descubre por casualidad un corrupto entramado empresarial.

El tratamiento visual del filme es una maravilla, aprovechando al máximo la ambientación costera del filme. Y como digo, la cinta no tiene miedo en ir hasta el fondo de sus posibilidades, sabiendo filtrar sabiamente la herencia pinku de su director culminando en una incómoda y sangrienta venganza que llega al paroxismo en un clímax final sencillamente alucinante. Una masacre, en un largo plano sin cortes, que lleva al filme al terreno de la abstracción, sin ningún miedo y con resultados esplendorosos. Coronado, como digo, con un final, de puro fantástico, fuente de nacimiento de leyendas y que con el poético fondo del mar nos lleva en volandas a sus créditos finales.

Mermaid Legend es una sorpresa de lo más gratificante dentro del pozo sin fondo que supone el cine japonés de la época, en el que no paras de encontrarte con filmografías ocultas y poco conocidas la mar de fascinantes.

Atentos al pequeño papel de Junko Miyashita, una de las reinas del pinku eiga y protagonista de cintas como La mujer pelirroja (1979), Pleasure Campus: Secret Games (1980) o The Watcher in the Attic (1976).

En los Yokohama Film Festival de 1985 la cinta ganó 3 premios: Mejor actriz para Mari Shirato, Mejor director para Ikeda así como Mejor fotografia para Yonezo Maeda. Sin duda, premios bien merecidos.

viernes, 3 de julio de 2026

MOVING (1993)


Shinji Somai es un director a descubrir y reivindicar de manera urgente todas las veces que haga falta. Se trata de un director que funcionó como visagra entre los directores clásicos del país, la caída de los grandes estudios en los años 80 y el cine independiente que revitalizó la escena del país en la nueva ola de los 90. Su estilo ha influenciado profundamente a muchísimos directores de su país, desde Kore Eda a Shunji Iwai, hasta Ryusuke Hamaguchi. Todos ellos declaran con pasión la impronta del cine de Somai en su trabajo.

Su cine supone una tremenda sorpresa de descubrir. Ver como Somai no le importaba proponer trabajos desafiantes y complicados para la audiencia. Ahí tenemos el drama existencialista adolescente de la imprescindible Typhoon club (1985), o el pseudo-romance criminal entre una adolescente y su padre adoptivo en Stepchildren (1985).

Una de las cimas de su trabajo es sin duda Moving (Ohikkoshi, 1993). Presentada en la sección A certain regard del festival de Cannes de 1993, a la vez de Sonatine (1993) de Takeshi Kitano. La cinta de Kitano se llevo todos los elogios de la crítica mientras que el paso de Moving fue con escaso ruido dejando la llegada internacional de Somai un poco a trompicones. Su pronta muerte en el año 2000 ha hecho que su cine haya quedado olvidado allende sus fronteras. Por suerte en estos últimos años su cine se esta colocando en su merecido puesto, redecubriéndose y realizándose retrospectivas, recuperando cintas como Moving, la cual ha disfrutado de una remasterización impecable en 4k.


Moving, como digo es una de las cimas del cine de Somai y ejemplo perfecto de su estilo. Una de las cintas, tal vez, que mejor ha capturado el mundo visto desde los ojos de un niño, como es la de la peculiar y enérgica Ren que tiene que enfrentarse al pronto divorcio de sus padres. Lo que pensaba que era una vida normal pronto se tambaleará reaccionando la niña con desafíos, enfados y pulsos emocionales hacia sus progenitores quienes demuestran una inmadurez manifiesta.

El estilo del filme es delicioso en su narración con largos planos sin cortes, dejando respirar las emociones y diálogos entre los personajes, además de un uso exquisito de las inclemencias del tiempo y de la naturaleza como reflejo de las emociones de su protagonista. Ahí tenemos esa impecable secuencia de Ren hablando con una compañera de clase, repudiada precisamente por tener padres divorciados, y donde la lluvia las sorprende. Todo el relato funciona de manera honesta, encantadora, plasmado con un estilo formal impecable y verdaderamente rico.

Es en su última media hora cuando el estilo de Moving cambia llevando a su trío de personajes -Ren y sus padres- a un viaje en “familia” a el lago “Biwa” donde se realizan las festividades locales. El largo tramo final con Ren escapándose sola y viéndose perdida en el bosque, resulta en uno de los viajes de autodescubrimiento, crecimiento y maduración de un personaje más bellos e hipnóticos que yo haya visto. Un prodigio de simbolismos y realismo mágico al alcance de muy pocos.

Como guinda el filme acaba con una de las obsesiones y especialidades de Somai como eran los planos secuencia en donde se muestra el paso del tiempo sin utilizar cortes (el ejemplo cenit de ello es la impresionante abertura de Stepchildren). Un prodigio como digo.


Moving es una muy notable cinta, sustentada por la interpretación de una impresionante Tomoko Tabata, como Ren, que traslada con belleza y honestidad además de dureza el sufrimiento de una niña frente al divorcio de sus padres en una óptica de fábula infantil.

El filme recibió numerosos premios en su momento. En los Hochi Film Awards, Junko Sakurada y Tomoko Tabata, fueron premiadas por sus interpretaciones. En los premios de la Academia de cine japonés, fue premiada por su montaje. En los prestigiosos Kinema Junpo Awards 1994 fue premiada como mejor película del año según el público. Y sin ir más lejos, su impecable restauración de 2023 se llevo el premio a mejor restauración de un filme en el Festival de Venecia.



miércoles, 20 de mayo de 2026

LINDA LINDA LINDA (2005)


Uno de los subgéneros predilectos del cine japonés es ese cine dedicado a retratar la adolescencia y la vida de instituto del país. El cine nipón destaca en este apartado mostrando por un lado si, un cúmulo de cintas, en su mayoría live action de manga o anime, muy cercanos a la tontería acaramelada pero por otro lado, hay una proliferación de cintas de carácter serio, reflexivo y que resultan enormes en su manera de narrar esta etapa confusa de la vida con sensibilidad y elegancia. Hay casos a patadas y en el blog ya hemos tratado cintas como Like Grains of Sand (1995) o Todo sobre Lily (2001), por citar unos ejemplos.

Una de los mejores exponentes de este cine adolescente es sin duda Linda Linda Linda (2005), de Nobuhiro Yamashita. La historia da comienzo con el inminente concurso que se celebra en el instituto Shibazaki y con la separación de una banda musical compuesto por 3 amigas. Su cofundadora, Kei, decide pedir a la estudiante de intercambio coreana, Son, que sea la vocalista del grupo. El problema es que Son no se sabe las canciones y apenas habla japonés y sólo quedan tres días para el concurso. 

Linda Linda Linda
es un filme encantador, protagonizado por un grupo de muchachas con sus propios deseos y dudas, y que resultan personajes muy entrañables. La cinta resulta tremendamente sensible y acertada a la hora de relatar ese breve periodo de tiempo en el que un adolescente está a punto de abandonar el instituto y se adentra en la desconocida y peligrosa vida adulta. Algo que en Japón le añade una dosis mayor de significado, y es que ya sabemos, desgraciadamente, el destino que tienen (y siguen teniendo) las mujeres niponas. Tras su vida de estudio se obtiene un trabajo sencillo de oficina (por ejemplo) hasta que se casan y de ahí a ser ama de casa. Por lo que el ánimo y pasión por pasar esos últimos días en el instituto y llevárselo todo por delante con rock and roll y sabor punk resulta conmovedor y profundo.


La realización del filme, al contrario de lo que podamos pensar viendo el tema juvenil de la cinta, es elegante, de tempo relajado, destacando largos planos abiertos en donde los personajes hablan, se explayan y la acción respira. Además, el director se permite introducir elementos formales alternativos como esos insertos realizados con cámara digital casera llena de colores sobresaturados (grabaciones de ese alumno que está inmortalizando estos últimos días de curso). Las interpretaciones resultan acertadas destacando a la coreana Doona Bae, como hilarante y distraída estudiante de intercambio. Bae, poquisimo después, se confirmaría como una de las mayores estrellas y talentos del cine coreano gracias a filmes como The Host (2006), Un monstruo en mi puerta (2014) o la serie Stranger (2017). Como curiosidad, otra de las jóvenes actrices, Aki Maeda, protagonizaba Battle Royale (2000) unos años antes. Respecto al director Nobuhiro Yamashita, guionista además de director de fotografía y montador ha trabajado intensamente estas últimas dos décadas siendo además el director de Anzu, gato fantasma (2024), No one's ark (2003) o A gentle breeze in the village (2007).

El elemento musical de la cinta no hace sino verla con mejores ojos, con este grupo de amigas queriendo montar una banda e interpretar canciones de la mítica banda nipona de punk rock The Blue Hearts, grupo esencial nipón que empezó su andadura en los 80. La cinta nos regala varios de sus hits como Linda, Linda Linda o Owaranai Uta. La película finiquita de la mejor manera, con una gran explosión emocional llena de sudor y rock con la actuación final de las chicas in extremis y que en conjunción con planos de pasillos y aulas ya vacíos carga de un poderoso significado al final de uno de los filmes que mejor ha sabido transmitir y filtrar con sabiduría, buen humor y elegancia el final de la adolescencia.

Con motivo del 20 aniversario del filme, en 2025, el cast junto al director Yamashita se reunieron de nuevo para dar promoción a la versión remasterizada en 4K de la película.


domingo, 2 de noviembre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (3/4)

Park Chan-Wook es sin duda uno de los directores más lúcidos y brillantes del presente cinematográfico. Ejemplo de una filmografía por lo general impecable. Desde su trilogía de la venganza con Old Boy (2003) a la cabeza (su gran clásico), sin desmerecer la maravillosa Sympathy for Lady Vengeance (2005) o la reciente Decision to Leave (2022). Recuerdo en 2016 ver en el Auditori Melià, a las 8:30h de la mañana The Handmaiden (2016) y sentirme totalmente abrumado. Sin duda una película que me pasó por encima y que a día de hoy la sigo confirmando como su mejor película.

No other choice confirma que Park Chan-Wook juega en otra liga. Es evidente que con el paso de los años el director coreano ha ido perfeccionando y afinando todavía más su increïble lenguaje visual y Trabajo como narrador de historias.

La historia sigue a un hombre de mediana edad llamado Man-su que se embarca decidido en una búsqueda de trabajo tras ser despedido inesperadamente de la compañía de papel en la que trabajó durante 25 años. "Si no hay una vacante para mí, tendré que crear una para que me contraten. No hay otra opción". Así que tras estudiar a posibles candidatos decide asesinar a su competencia.

No other choice es una comedia negrísima y ácida. Una trama que no resulta elaborada siendo bastante simple como es el asesinato de posibles candidatos para una hipotética oferta de trabajo pero eso le basta y le sobra a Park Chan-Wook para llevar en volandas al espectador hacia un metraje estilizado, fascinante e incomparable en su juego visual. La tragicomedia y patetismo de los personajes está ejemplificado a la perfección en un pletórico Lee Byun Hung, quien nunca ha estado tan divertido. Y lo mismo se puede decir de su partenaire femenina, Son Je-Yin. Un disfrute total, no se convertirá en una de mis favoritas de su director pero es un filme sobradamente notable.




Producida por A24, en Si pudiera, te daría una patada es el ejemplo de un tipo de filme que podríamos encontrarlo fácilmente un domingo por la tarde en esos telefilmes de Antena 3 pero reconvertido en un producto de empaque de lujo y altas aspiraciones.

Con su vida literalmente derrumbándose a su alrededor, Linda intenta lidiar con la misteriosa enfermedad de su hija, su marido ausente, una persona desaparecida y una relación cada vez más hostil con su terapeuta.

Pero vayamos por partes, Si pudiera, te daría una patada efectivamente cuenta con una realización pulida y trabajada con un uso interesante de los primeros planos que ayudan a crear y transmitir el ambiente opresivo y cada vez más asfixiante de su protagonista. Porque sin duda Rose Byrne está excelente como madre superada por la situación y conjuntamente al tono tragicómico general de su personaje se convierte en lo más rescatable de una cinta que en general se antoja algo cargante, pretendiendo ir de atrevido sin conseguirlo. 

Aunque Rose Byrne reivindica a la madre que puede darse un respiro (por supuesto, ¡faltaría más!) bebiendo alcohol a mansalva e incluso dándose a los estupefacientes la trama no acaba por ir a ningún lado perdiendo interés a grandes pasos. En resumen un filme de fondo de sobremesa pero envuelto de un paquete de lujo y cuidado.



El género coreano más exportado es el thriller, en todas sus variantes. Así que el Festival este año nos trae el nuevo thriller coreano obligado como es The Old Woman with the Knife.

En el filme Hornclaw es una legendaria asesina de sesenta años especializada en eliminar la escoria del mundo. Su mundana pero sangrienta vida da un giro inesperado cuando conoce a Bullfight, un joven y prometedor asesino que quiere trabajar a su lado. Pero un incidente de su pasado ensombrece su colaboración, incluso cuando Bullfight revela que la recuerda como la primera persona que le mostró amabilidad. Hornclaw no logra reconocer al joven y sus verdaderas intenciones, y su malentendido sin resolver conduce a una escalada de enfrentamientos con armas blandidas por la venganza y la supervivencia.

Nada nuevo bajo el sol. The Old Woman with the Knife ofrece un cuidado tratamiento visual y una correcta plasmación de la acción, si bien cumple punto por punto con todo lo que suele ofrecer el género. Una enmarañada trama llena de personajes, todos de dudosas intenciones, un héroe o heroína torturado y que trata de encontrar redención, violencia, juegos del gato y el ratón y muchos gritos. 

Lo mejor que se puede decir de The Old woman with the Knife es que pese a su previsibilidad el filme es de lo más disfrutable por su ritmo dosificado (a pesar del metraje alargado a las 2 horas, algo muy coreano también), aire de cómic (basado en uno, precisamente), sus notables escenas de acción y un protagonismo de una Lee Hye-Young, que con sus más de 60 años ofrece una interpretación sorprendentemente física y entregada y donde destaca además ese pulso enfermizo contra el joven Bullfight (un estupendo Kim Sung-Cheol), traumatizado y con un nexo de unión con la asesina legendaria que la cinta nos irá revelando. Así, pese a sus lugares comunes, The Old Woman with the Knife es una entretenida cinta coreana. Un thriller más.



Mamoru Hosoda es tal vez junto a Makoto Shinkai y Masaaki Yuasa una de las voces más importantes del anime japonés de los últimos 15 años. Su última película, Belle, estrenada en 2021, me maravilló y conmovió de una manera muy profunda. Sin duda, su mejor y más completo trabajo. Por lo que la llegada de su nueva película, Scarlet, me llenó de expectativas.

Una princesa medieval experta en el manejo de la espada se embarca en una peligrosa misión para vengar la muerte de su padre. Tras fracasar en su misión y encontrarse gravemente herida en un «Otromundo», conoce a un joven idealista de nuestro presente que no solo la ayuda a curarse, sino que le muestra la posibilidad de un futuro libre de amargura y rabia. Cuando se enfrenta de nuevo al asesino de su padre, Scarlet se enfrenta a su batalla más difícil.

Scarlet es un sorprendente, imaginativo y bizarro retelling del Hamlet de Shakespeare. La ambientación palaciega, la traición en la línea familiar, la venganza que te destruye por dentro... todo ello es contado y representado en el conflicto principal de Scarlet, la bella hija del rey, muy bondadoso él y que será asesinado por su propio hermano para llegar al trono. La cruzada vengativa de Scarlet es aderezada con elementos fantásticos que hacen crecer la historia. 

Ambientarla en ese lugar desolado y decadente en donde los vivos y los muertos se mezclan es muy interesante y da lugar a estampas visuales acongojantes amen de ideas como la de ese dragón descomunal que sobrevuela los cielos o el hecho de que el tiempo esté mezclado y que es aprovechado para introducir a un enfermero de nuestro tiempo y que interactúa con Scarlet. Hosoda siempre ha utilizado animación por ordenador en sus películas, pero aquí lo lleva al paroxismo. Personalmente no me ha molestado excesivamente. Pienso que en general la película es un espectáculo visual apabullante y genera imágenes llenas de fuerza. Es su trama la que en ocasiones va dando algunos bandazos o no acaba de profundizar debidamente en algunos momentos. El típico acaramelamiento emocional y melodrama excesivo, un peaje a pagar ya bien sabido por el respetable, también está presente.


Si bien, encuentro esta Scarlet un espectáculo apabullante y emocionante, muestra interesante de cómo un texto eterno como Hamlet es capaz de readaptarse aún en la actualidad teniendo igual vigencia en una historia de muertos muy vivos y vivos que desean la eternidad a cualquier precio. La locura sin sentido de la guerra, la búsqueda de bondad en un mundo violento que se ha vuelto loco confluyen en un filme que no llega a la magnificiéncia de Belle pero es sobradamente notable y uno de los mejores trabajos de Hosoda.



Este año, por sorpresa, se han juntado varias propuestas interesantes que hacen ver qué el J-Horror aún está vivo y puede que renaciendo. Mag Mag o la recomendable New Group dan buena prueba de ello. The Curse, de Ken'ichi Ugana, venía precedida por comentarios apasionados que apuntaban a una experiencia de lo más aterradora.

En el filme, Riko es recepcionista de un salón de belleza y se fija en las extrañas publicaciones en SNS de su amiga Shu-fen. A medida que se suceden muertes espeluznantes, viaja a Taiwán y desentraña los horrores de la comunidad con su exnovio y la hermana de Shu-fen.

The Curse no va a cambiar el curso del J-Horror pero si es un entretenido y delirante tren de la bruja que acierta en generar exagerados momentos de horror, sangre y sustos prácticamente desde el principio con una pátina de goce y diversión entrañable. Es en esta explotación de los códigos del J-Horror con sus fantasmas melenudas y sus maldiciones por vía de la tecnología (ahora se transmite a través de redes sociales) donde de tan exagerado, torpe y delirante casi la acercan al terreno de la spoof movie o parodia del propio género. Si bien es de denotar el evidente cariño del director por el género haciendo sufrir al joven y fotogénico reparto con mil tropelías y sustos, con un tramo final en Taiwán y una revelación final como digo delirante. The Curse no es para tomársela muy en serio. Un entretenido tren de la bruja que tan rápido se ve como se olvida.


miércoles, 21 de mayo de 2025

PORTLAND STREET BLUES (1998)


Los spin off de la saga mafiosa Young and Dangerous son de lo más recomendables y sorprendentemente disfrutables. Tuvimos precuela, películas dedicadas a Tai Fei, el estrambótico personaje interpretado por Anthony Wong o sobre Chicken (Those were the days). Portland Street Blues (1998) está dedicada a “La hermana 13”, una de las jefas de las tríadas de Hung Hing.

El filme relata el ascenso en el mundo criminal de la Hermana 13 hasta convertirse en una de las jefas de la sociedad, en un ambiente dominado por los hombres.

Estrenada el 21 de febrero de 1998, y dirigida por Raymond Yip (quien tambien dirigió Those were the days), Portland Street Blues acierta, de nuevo, en la plasmación de un personaje que era muy secundario en la saga Young and Dangerous, pero que es adecuadamente profundizado en la presente película, explorando no solamente su personalidad, el correcto tratamiento de su bisexualidad sino además la dualidad que provoca ser un jefe de la mafia el cual debe tomar decisiones crueles y difíciles con mucha frialdad. Un mundo frío e implacable donde no hay cabida para el amor, el cariño y la bondad. Así, gran parte del filme se rodea de esa alma trágica con un personaje realizando un camino del héroe difícil y lleno de obstáculos.


Pero no solamente tenemos una historia de ascenso en el mundo de la mafia, sino que el filme explora el pasado de su personaje principal aprovechando para hablar de la aceptación de uno mismo, de sexualidad así como de tratar de sobrevivir en un mundo dominado por lo masculino. Temas, interesantes, bien tratados gracias a un guión notable, siendo temas, además, inusualmente tratados en el resto de la saga. De entre el largo tramo centrado en el pasado de la hermana 13 destaca ese en donde la cinta parece detenerse, con los personajes realizando un exilio durante un tiempo. Son momentos plácidos, de recogimiento, plasmados de cierto halo melancólico que resultan destacables y una película en sí misma. Momentos previos que preparan a la particular heroína de la cinta para afrontar su destino en el mundo de la mafia. 

Además, se continua enlazando de manera soberbia todos los recovecos de la saga y es que además se nos muestra la particular relación de fascinación de la hermana 13 con Ben Hon (Yeung-Ming Wan). Relación la cual acabará profundizándose en futuras entregas y que acabará en boda, tal y como vemos en la muy notable Those were the days (2000).

Portland Street Blues cimenta en la franquicia el aire trágico, casi nihilista de sus personajes siendo una excelente muestra de ampliación del universo de una saga con buen hacer, que no abandona los cameos de personajes de otras películas (Shu Qi o Ekin Cheng aparecen, por ejemplo) acertando con este mix entre drama intimista y acción criminal. Sandra Ng, en su excelente interpretación de la hermana 13, se vio recompensada con los premios a "Mejor Actriz" en los 18th Hong Kong Film Awards además de en los 35th Golden Horse Awards. Además, Shu Qi también ganó el galardón a "Mejor actriz de reparto" en los 18th Hong Kong Film Awards.