CRÍTICAS PELÍCULAS

domingo, 23 de noviembre de 2025

EVIL DEAD TRAP (1988)


El cine japonés se estaba convirtiendo en un lugar bastante oscuro a partir de los años 80. El mercado del video, el cual acabó por explotar en los 90, no hizo más que acrecentar una tendencia hacia un cine de género cada vez más violento y horripilante. ¡Parecían no haber filtros! Son los años de Guinea Pig, Guts of a Virgin, Woman in a Box, películas mondo a lo Faces of Death y el pinku eiga híper violento y explícito de gente como Hisayasu Sato o Daisuke Yamanouchi.

Toshiharu Ikeda es un nombre bien interesante. Empezó como muchos dirigiendo Roman Porno en la Nikkatsu y ofreció algunos de los ejemplos más locos y desvergonzados del género como Sex Hunter (1980) para después especializarse en otros géneros como el horror más visceral de Mermaid Legend (1984). Con Evil Dead Trap (1988) o Tokyo Snuff, Ikeda ofrece una coctelera muy sugerente entre filme de premisa snuff, slasher salvaje y pinceladas de fantástico. Una mezcla tan bizarra como interesante.

En el filme seguimos a Nami quien posee un programa sensacionalista que atrae a gente que rinde culto a lo bizarro. En una de sus emisiones, recibe un sospechoso vídeo que parece mostrar el asesinato de una jovencita. Deduciendo que es una falsa snuff movie, Nami trata de dar con el autor de la cinta para emitirlo en su programa, así que decide iniciar su búsqueda en la vieja fábrica de donde proviene la cinta. Pero allí Nami y su equipo comienzan a ser masacrados uno por uno, por una misteriosa figura que ha sembrado la fábrica con trampas mortales.

Evil Dead Trap
puede que sea una de las cintas de terror nipón más interesantes y sugerentes de los 80. El filme cuenta con guión de Takashi Ishii, personalidad esencial tanto en el manga, como en el cine pinku o de yakuzas. Creador de Angel Guts (manga del que surgió una saga de películas de la cual Ishii dirigió las últimas 3 entregas), o director de filmes como Gonin (1995) con Takeshi Kitano o Sweet Whip (2013). Ishii e Ikeda proponen en Evil Dead Trap un primer tercio sugerente, inquietante y lleno de misterio con una periodista (Nami, quien comparte nombre con la protagonista de Angel Guts) recibiendo una cinta snuff.

Que Nami participe en la producción de un programa de televisión lleno de sucesos violentos hace que atraiga a algún loco que otro. Una reflexión sobre los medios, su exposición del mal gusto y el espejo que crea con una sociedad cada vez más decadente y al borde del colapso económico como fue la japonesa en esos años. Y es que en la segunda mitad de los años 80 en Japón estaban teniendo mucho éxito cintas a la Faces of Death (1975), filmes a lo mondo italiano basados en recopilados de imágenes de telediarios y otros vídeos de archivo basados en accidentes, autopsias, muertes, guerras, etc. La nipona The Shocks (1986) fue una de las que más éxito tuvieron y dio el pistoletazo de salida a una larga serie de filmes similares de lo más perturbadoras y salvajes. Tanto ésta Evil Dead Trap como su secuela (Hideki) realiza una reflexión y crítica velada sobre dicha exposición sin control de esta cultura del mal gusto y de la violencia.

Tras un primer tercio de lo más interesante, la cinta contiene un largo tramo central, con el equipo de TV de Nami siendo masacrados por el asesino de turno, uno por uno, en el que pese a lo elaborado y burro de los asesinatos la cinta echa el freno de mano en unas inexplicables y largas secuencias anti climáticas de conversación y poca acción que sorprenden por salirse del tono de lo que se supone es un slasher al uso. Un largo tramo que acompaña al sueño y que se resuelve con un clímax final alucinatorio, que coquetea ya con el fantástico, donde se muestra la verdadera historia tras el asesino misterioso. Un final bizarro, extraño y hemoglobínico, beneficiado por un escenario, como es la guarida del killer, de lo más perturbador a la vez de atmosférico.

Evil Dead Trap es una sugerente cinta de horror, dotada de un tono muy perturbador en sus imágenes y una violencia muy gráfica que lleva un paso más allá los más comedidos (en comparación) slashers americanos. Un poco como lo que se hizo en Italia (esos giallos de Lucio Fulci) pero añadiendo un grado más de suciedad y halo prohibido en su visionado. Fue distribuida en VHS en España de la mano de Manga Films. La cinta tendría continuidad con una superior secuela, ya reseñada en el blog, y una tercera, Tokyo Snuff 3: Broken Love Killer (1993) de nuevo dirigida por Ikeda.

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