CRÍTICAS PELÍCULAS

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martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (3/4)

La llegada de Hope al festival iba a ser uno de los platos fuertes de la edición de este año. Na Hong-Jin es uno de los directores más potentes e interesantes de estos últimos 15 años de cine coreano. Y solo tiene 4 películas. Su debut, The Chaser (2008) fue un contundente thriller con asesino en serie. Una joyita. Continuó con la algo menor pero recomendable The Yellow Sea (2010). En 2016 nos impactó con la maravillosa The Wailing y que combinaba el terror con magia negra, el thriller y la comedia costumbrista con maestría. 10 años han pasado desde entonces y su regreso ha sido con ésta Hope, con una producción tremendamente ambiciosa siendo el filme más caro realizado hasta el momento en Corea del Sur. Con unos planes de convertir el proyecto en una trilogía (ya planteada por Hong Jin pero que necesita mucho tiempo para darle salida debido a lo grande y agotador de estos proyectos), Hope supone un tour de force espectacular, con una vocación claramente de blockbuster mainstream.

Hope es una monster movie que ante todo destaca por presentar unas escenas de acción adrenalínicas, extasiantes y agónicas que ocupan buena parte del metraje. La lección de dirección de Na Hong-Jin es clara con un planteamiento de las escenas absolutamente certero y que te dejan sin aliento. Al respecto quiero destacar la primera hora de la película, excepcional en su uso del suspense, de la tensión y donde esconden con sabiduría la aparición del monstruo. 

A partir de aquí el desarrollo de la pelicula no deja de desbarrarse más y más hasta llegar a terrenos de lo puramente exagerado e irreales (me refiero a las hostias que se meten nuestros protagonistas). Quizás lo negativo de Hope es que sus 160 minutos pesan en el sentido que el filme acaba entrando en la reiteración, y ya en la enésima persecución o en el undécimo tiroteo se entra en una sensación bastante repetitiva. Una vez más, el mal del cine coreano, obsesivos con alargar hasta el máximo sus películas. Otro detalle es que los efectos CGI no acaban por estar del todo pulidos, dando la impresión de estar viendo una producción de hace 20 años.

Aún a pesar de su excesiva duración y sensación reiterativa Hope es un disfrute, un festival irresistible para ver con mucho humor y alucinar con sus escenas de acción, además aderezado por todos lados por ese humor costumbrista coreano, imprevisto, que a mi me entró a las mil maravillas, y que le da ese punto diferencial a una producción de este calibre.


Presentación de Asian Fantastic Magazine. De izda a dcha Albert Calvo, Felipe Múgica y Adrián Roldán (un servidor).

Corriendo de la sesión de Hope, esquivando en mi camino a personalidades como Alejandro G. Calvo, me dirigí hacia la carpa FNAC presente en las puertas del Auditori Melià para acompañar a Felipe Múgica en su presentación del número 5 de su fanzine Asian Fantastic Magazine, para el que colaboro con diversos artículos desde su primer número -#0- publicado en octubre de 2022. En una presentación, en la que junto a Felipe, se encontraba Albert Calvo -del blog Katanas y colegialas- y un servidor, contamos a los presentes el espíritu y las claves en las que se basa Asian Fantastic Magazine desde su publicación. Una conversación entre amigos en las que aprovechamos para hablar de las particularidades de la fantasía oriental, única y sorprendente donde las haya, además de comentar algunas de las películas que más "a cuadros" nos haya dejado en las fases de investigación de nuestros artículos. Con 6 números publicados, no hay más que reivindicar la existencia de un fanzine así, de espíritu rebelde y que sabe contagiar las ansías por investigar, por querer ir más allá y hacer arqueología en cinematografías tan lejanas y de difícil acceso.


11 es una co producción catalano-andorrano-argentina, una mezcla interesante. Nos presenta una trama en la que dos profesores de esplai se van de excursión a tierras andorranas con toda una clase de niños pequeños y allí, en medio del bosque, se encuentran con un niño que pronto acogerán. Pero el niño demuestra ser todo un psicópata.

Una película sencilla y con limitaciones pero que para mi sorpresa va mejorando levemente a medida que avanza. Cuenta con unas interpretaciones bastante discutibles por parte del reparto infantil -y del adulto- además de aspectos narrativos algo molestos, pero de obligación actual por lo visto como que la personaje femenina es la que se entera de todo lo que está pasando y es resolutiva... en contraste con el personaje masculino que es un atontado que no se entera de nada. Si bien dicha dinámica es aprovechada en la segunda mitad del metraje para crear una situación de conflicto y pulso emocional entre los personajes debido a que el personaje femenino se encuentra sola frente al peligro. 

En definitiva es una película discreta pero minimamente aceptable co un niño asesino y malvado de lo más hostiable, que va mejorando en su tramo final, con un buen uso de los paisajes nevados andorranos y con una Mia Sala-Palau que destaca interpretativamente entre el conjunto.


Precedida por los excelentes comentarios cosechados por otros festivales en donde se ha proyectado, había muchas ganas de ver 5 minutos más. Guionizada por el gran Berto Romero y dirigida por Javier Ruiz Caldera (Anacleto, 3 bodas de más...) supone una muy refrescante aproximación a los bucles temporales. 

El filme nos presenta a un matrimonio en crisis que va a pasar un fin de semana en una masia, allí un peculiar agente inmobiliario les enseña la casa hasta que se ven inmersos en un bucle temporal que se va repitiendo cada 5 minutos.

5 minutos más ha resultado ser una película estupenda. Inteligente, atrevida. Resulta maestra en muchos aspectos por su sorprendente guión a la vez de una marcada identidad visual y es que cada bucle temporal está rodado en plano secuencia, sin cortes, y perfectamente cronometrado a 5 minutos. Un aspecto que a medida que avanza la cinta es usado excelentemente para generar tensión y una creciente angustia. 

Pero sin duda, todo el proyecto no sería lo mismo si no estuviera sustentado por un trio de ases actoral como es el mismo Berto (cada vez más Buenafuente), Belén Cuesta y un espectacular Javier Cámara. 

5 minutos más resulta excelente en su combinación de géneros y es que no es que la comedia tenga un peso predominante en parte del metraje sino que la trama nos va introduciendo en situaciones cada vez más turbias, agónicas o incluso coqueteando el terror. Como digo, 5 minutos más ha sido una sorpresa. Una película estupenda, que no solo se convierte en una de mis favoritas de la presente edición del festival sino en una de mis favoritas del año.


Sorprendido me hallo al conocer que Salmokji: Whispering Water se ha convertido en la cinta de terror más taquillera de toda la historia de Corea del Sur superando los 3.5 millones de espectadores (y superando así a la muy muy muy superior Dos Hermanas (2003)) convirtiéndose en un autentico fenómeno.

Y es que la cinta sabe aprovechar diversas leyendas urbanas y mitos en torno a un lugar muy viralizado como es el lago de Salmokji. Un lago creado artificialmente por el gobierno coreano a inicios de los 80, para lo cual se decidió cubrir con agua un pequeño poblado. Se dice que así hicieron tambien con el cementerio del pueblo para lo cual ni siquiera cambiaron de lugar las tumbas con los muertos... Así el lugar ha sido una fuente constante de historias paranormals y supersticiones. El interés por el lugar se ha triplicado desde que un reportaje realizado en 2022 por un Iker Jimenez coreano, haciendo un mapeo del lugar descubrió que en una de las fotos aparecía una presencia extraña...

Y así empieza Salmokji: Whispering Water, una cinta verdaderamente decepcionante y que no es sinó una más de las decenas de produccions de terror de baratillo con fantasmass que se estrenan en cines y plataformas de Corea del Sur (y de China tambien salen a cientas). Que haya sido un exito de taquilla que no os lleve a engaño en esta producción de bajo saldo, con personajes insoportables corriendo y gritando en la oscuridad, con momentos sonrojantes de supuesto terror (el walkie talkie que habla con fantasmas...) y apariciones fantasmales de tren de la bruja infantil. Un visionado que se ha hecho extenuante e interminable.

jueves, 15 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (2/4)

Indonesia es un país con una fuerte tradición por el cine de horror. Un cine anclado a su rico y tenebroso folklore local -vease Mystics in Bali (1981) o Queen of Black Magic (1981)- y en estos últimos años diversos directores del país siguen insistiendo en mantener viva la llama del género. Uno de ellos es Joko Anwar, quien gran parte de su filmografía está entregada al terror y no solamente como director sino como guionista. Una de sus cimas al respecto es una cinta como Impetigore (2020) que sorprendió enormemente a un servidor con una muestra impecable de atmósfera muy mal rollera en una trama con asesinatos y magia negra.

Para Sitges 2026 nos llega Ghost in the Cell, cuyo guiño en el título a un clásico del anime japonés de los 90 ya nos da buena cuenta del cachondeo que impregna la película en todo momento. Y es que Ghost in the Cell presenta un concepto bien interesante como es el de una presencia fantasmal que acompaña a un recluso sin que él sea consciente y se dedica a hacer buena cuenta de otros presos (aunque solo a aquellos que tengan energía negativa). Todo lo referente a este espíritu malvado resulta de lo más conseguido con unos asesinatos que lo acercan al gore surrealista -y que me recordaron a Historia de Ricky tanto por la brutalidad como por la ambientación carcelaria-.

El filme resulta en general una gozosa cinta de horror que en ningún momento parece querer tomarse en serio a sí misma, pese a lo truculento de las acciones de ese ente fantasmal capaz de cometer las más brutales muertes, Anwar parece más empeñado en lo lúdico de la propuesta creando un conjunto claramente festivalero pero que se pasa de frenada en el componente humorístico, con una sobredosis de chistes, gags y humor físico que en ocasiones resulta simpático en otras resulta cargante. Toda esta profusión a la comedia hace que acabe perdiendo fuerza la trama del ente maligno cuya presencia se va desinflando a medida que avanza el metraje. Pese a todo una cinta simpática, que incluye un poco de crítica hacia la corrupción de su país y con el que el fan del gore disfrutará en determinados momentos.



Sitges ha vivido la visita de un Kevin Bacon bien acompañado por su mujer -tambien actriz- Kyra Segdwick y su hijo -metal singer- Travis Bacon. No solamente el Festival les ha galardonado con el Premio Honorífico tanto a Kevin como a Kyra sinó que venían a presentar Family Movie. Filme realizado en familia con el único objetivo de relajarse y divertirse y que ha sido hasta grabado, en gran parte, en la granja donde viven.

El filme sigue a un director de cine cutre -Kevin Bacon- el cual intenta por todos los medios realizar una última película junto a su familia, una producción de terror. Pero en una jornada de rodaje su mujer acaba accidentalmente con la vida de su vecino. No solamente la familia intentará ocultar todo rastro del cuerpo sino que más cadáveres irán acumulándose... 

Family Movie ha resultado ser un filme bastante blando y anodino. Uno entiende que la familia Bacon ha querido darse el gustazo de hacer una película todos juntos y para divertirse pero el resultado, aunque ocasionalmente simpático, no acaba por atinar de ninguna de las maneras. Una propuesta que puede despertar simpatías pero que una vez se ve, rápidamente se olvida. Así que haced caso a Kevin Bacon, pasad más tiempo con vuestra familia y ahorraos la película.



Train to Busan
 (2016) fue un éxito a todos los niveles y un verdadero soplo de aire fresco al subgénero de los zombies/infectados en una cinta de foco espectacular y entregada a la acción adrenalínica. Aunque dentro de la filmografía de Yeon Sang-Ho soy más fan de su vertiente en la animación para adultos -las increíbles The King of Pigs (2011) y The Fake (2013)-, Train to Busan es un caramelo. 

10 años después de encerrarnos en un tren de alta velocidad, Sang-Ho retoma a los infectados y ahora nos encierra en un rascacielos -referenciando a otro clásico como es el Zombie (1978) de Romero- en un filme de nuevo de corte espectacular, que no da tregua al espectador desde el minuto 1 y que además se permite darle una pequeña vuelta diferente a todo el concepto de estos infectados, estos zombies contorsionistas olímpicos, que los une una mente colmena con la que compartir información. Dicha mente colmena pondrá en un buen aprieto al pequeño grupo de supervivientes protagonista a la hora de encontrar la vacuna humana a la infección y salir del edificio con vida.

Al respecto comentar que la cinta presenta un villano absolutamente memorable, manipulador y “cabrón absoluto” interpretado por Koo Kyo-hwan. También fue un agradable sorpresa ver que la cinta viene protagonizada por Gianna Jun y a la que hacía tiempo que no veía. Una de las grandes estrellas del país y que aparecía en las clásicas Il Mare (2000), My Sassy Girl (2001) o Assassination (2015).

En definitiva un divertimento de lo más cuidado y entretenido, que sabe manejar a la perfección las situaciones de tensión, suspense y acción en un desarrollo que se va desbarrando a cada minuto hasta llegar a un clímax espectacular y que hace acabar bien arriba la producción. 



Sin duda, no vamos a olvidar esta sesión. Una de las proyecciones más memorables que hemos vivido en la historia del festival ha sido con la tremenda restauración en 4K del filme The Devils (1971). Filme maldito donde los haya, obra de un Ken Russell que se volvió loco desafiando las convenciones de los bienpensantes con esta provocativa, obscena y blasfema cinta que se sitúa históricamente en el primer caso de posesión documentado por la Iglesia católica allá por 1630. Si bien, nada es lo que parece y dicha posesión tiene ramificaciones más políticas de lo que parece.

Una cinta sensacional, soberbiamente filmada por Ken Russell, con un Oliver Reed que nunca ha estado mejor, en un asfixiante uso de los escenarios, con angulaciones aberrantes y un espíritu de teatro alocado con emociones desatadas y personajes de frenopático. Sin olvidar de su ingeniosa, irónica pero demoledora crítica hacia la institución católica. No puedo imaginarme lo que debieron pensar las audiencias de 1971 al ver la película, porque en pleno 2026 seguro que a más de uno el visionado le habrá resultado un cortocircuito radical. The Devils llega lejos, muy lejos. Ninguna de las nunsplotations posteriores, ni ningún Jesús Franco, llega tan lejos como en algunas de las escenas de The Devils. Escenas como la orgía sobre el cuerpo de Cristo o las torturas que los párrocos realizan a las monjas mediante enemas para exorcizarlas y vomitando fluídos.

The Devils fue censurada, muchas escenas fueron eliminadas o manipuladas para rebajar su contenido y no fue hasta 2002 que dichas escenas, que se creían perdidas, fueron recuperadas. Hemos tenido que esperar hasta 2024 para que diera inicio la restauración en 4K de dicho montaje definitivo con un resultado excepcional. Esperando su edición en Blu-Ray.


domingo, 2 de noviembre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (3/4)

Park Chan-Wook es sin duda uno de los directores más lúcidos y brillantes del presente cinematográfico. Ejemplo de una filmografía por lo general impecable. Desde su trilogía de la venganza con Old Boy (2003) a la cabeza (su gran clásico), sin desmerecer la maravillosa Sympathy for Lady Vengeance (2005) o la reciente Decision to Leave (2022). Recuerdo en 2016 ver en el Auditori Melià, a las 8:30h de la mañana The Handmaiden (2016) y sentirme totalmente abrumado. Sin duda una película que me pasó por encima y que a día de hoy la sigo confirmando como su mejor película.

No other choice confirma que Park Chan-Wook juega en otra liga. Es evidente que con el paso de los años el director coreano ha ido perfeccionando y afinando todavía más su increïble lenguaje visual y Trabajo como narrador de historias.

La historia sigue a un hombre de mediana edad llamado Man-su que se embarca decidido en una búsqueda de trabajo tras ser despedido inesperadamente de la compañía de papel en la que trabajó durante 25 años. "Si no hay una vacante para mí, tendré que crear una para que me contraten. No hay otra opción". Así que tras estudiar a posibles candidatos decide asesinar a su competencia.

No other choice es una comedia negrísima y ácida. Una trama que no resulta elaborada siendo bastante simple como es el asesinato de posibles candidatos para una hipotética oferta de trabajo pero eso le basta y le sobra a Park Chan-Wook para llevar en volandas al espectador hacia un metraje estilizado, fascinante e incomparable en su juego visual. La tragicomedia y patetismo de los personajes está ejemplificado a la perfección en un pletórico Lee Byun Hung, quien nunca ha estado tan divertido. Y lo mismo se puede decir de su partenaire femenina, Son Je-Yin. Un disfrute total, no se convertirá en una de mis favoritas de su director pero es un filme sobradamente notable.




Producida por A24, en Si pudiera, te daría una patada es el ejemplo de un tipo de filme que podríamos encontrarlo fácilmente un domingo por la tarde en esos telefilmes de Antena 3 pero reconvertido en un producto de empaque de lujo y altas aspiraciones.

Con su vida literalmente derrumbándose a su alrededor, Linda intenta lidiar con la misteriosa enfermedad de su hija, su marido ausente, una persona desaparecida y una relación cada vez más hostil con su terapeuta.

Pero vayamos por partes, Si pudiera, te daría una patada efectivamente cuenta con una realización pulida y trabajada con un uso interesante de los primeros planos que ayudan a crear y transmitir el ambiente opresivo y cada vez más asfixiante de su protagonista. Porque sin duda Rose Byrne está excelente como madre superada por la situación y conjuntamente al tono tragicómico general de su personaje se convierte en lo más rescatable de una cinta que en general se antoja algo cargante, pretendiendo ir de atrevido sin conseguirlo. 

Aunque Rose Byrne reivindica a la madre que puede darse un respiro (por supuesto, ¡faltaría más!) bebiendo alcohol a mansalva e incluso dándose a los estupefacientes la trama no acaba por ir a ningún lado perdiendo interés a grandes pasos. En resumen un filme de fondo de sobremesa pero envuelto de un paquete de lujo y cuidado.



El género coreano más exportado es el thriller, en todas sus variantes. Así que el Festival este año nos trae el nuevo thriller coreano obligado como es The Old Woman with the Knife.

En el filme Hornclaw es una legendaria asesina de sesenta años especializada en eliminar la escoria del mundo. Su mundana pero sangrienta vida da un giro inesperado cuando conoce a Bullfight, un joven y prometedor asesino que quiere trabajar a su lado. Pero un incidente de su pasado ensombrece su colaboración, incluso cuando Bullfight revela que la recuerda como la primera persona que le mostró amabilidad. Hornclaw no logra reconocer al joven y sus verdaderas intenciones, y su malentendido sin resolver conduce a una escalada de enfrentamientos con armas blandidas por la venganza y la supervivencia.

Nada nuevo bajo el sol. The Old Woman with the Knife ofrece un cuidado tratamiento visual y una correcta plasmación de la acción, si bien cumple punto por punto con todo lo que suele ofrecer el género. Una enmarañada trama llena de personajes, todos de dudosas intenciones, un héroe o heroína torturado y que trata de encontrar redención, violencia, juegos del gato y el ratón y muchos gritos. 

Lo mejor que se puede decir de The Old woman with the Knife es que pese a su previsibilidad el filme es de lo más disfrutable por su ritmo dosificado (a pesar del metraje alargado a las 2 horas, algo muy coreano también), aire de cómic (basado en uno, precisamente), sus notables escenas de acción y un protagonismo de una Lee Hye-Young, que con sus más de 60 años ofrece una interpretación sorprendentemente física y entregada y donde destaca además ese pulso enfermizo contra el joven Bullfight (un estupendo Kim Sung-Cheol), traumatizado y con un nexo de unión con la asesina legendaria que la cinta nos irá revelando. Así, pese a sus lugares comunes, The Old Woman with the Knife es una entretenida cinta coreana. Un thriller más.



Mamoru Hosoda es tal vez junto a Makoto Shinkai y Masaaki Yuasa una de las voces más importantes del anime japonés de los últimos 15 años. Su última película, Belle, estrenada en 2021, me maravilló y conmovió de una manera muy profunda. Sin duda, su mejor y más completo trabajo. Por lo que la llegada de su nueva película, Scarlet, me llenó de expectativas.

Una princesa medieval experta en el manejo de la espada se embarca en una peligrosa misión para vengar la muerte de su padre. Tras fracasar en su misión y encontrarse gravemente herida en un «Otromundo», conoce a un joven idealista de nuestro presente que no solo la ayuda a curarse, sino que le muestra la posibilidad de un futuro libre de amargura y rabia. Cuando se enfrenta de nuevo al asesino de su padre, Scarlet se enfrenta a su batalla más difícil.

Scarlet es un sorprendente, imaginativo y bizarro retelling del Hamlet de Shakespeare. La ambientación palaciega, la traición en la línea familiar, la venganza que te destruye por dentro... todo ello es contado y representado en el conflicto principal de Scarlet, la bella hija del rey, muy bondadoso él y que será asesinado por su propio hermano para llegar al trono. La cruzada vengativa de Scarlet es aderezada con elementos fantásticos que hacen crecer la historia. 

Ambientarla en ese lugar desolado y decadente en donde los vivos y los muertos se mezclan es muy interesante y da lugar a estampas visuales acongojantes amen de ideas como la de ese dragón descomunal que sobrevuela los cielos o el hecho de que el tiempo esté mezclado y que es aprovechado para introducir a un enfermero de nuestro tiempo y que interactúa con Scarlet. Hosoda siempre ha utilizado animación por ordenador en sus películas, pero aquí lo lleva al paroxismo. Personalmente no me ha molestado excesivamente. Pienso que en general la película es un espectáculo visual apabullante y genera imágenes llenas de fuerza. Es su trama la que en ocasiones va dando algunos bandazos o no acaba de profundizar debidamente en algunos momentos. El típico acaramelamiento emocional y melodrama excesivo, un peaje a pagar ya bien sabido por el respetable, también está presente.


Si bien, encuentro esta Scarlet un espectáculo apabullante y emocionante, muestra interesante de cómo un texto eterno como Hamlet es capaz de readaptarse aún en la actualidad teniendo igual vigencia en una historia de muertos muy vivos y vivos que desean la eternidad a cualquier precio. La locura sin sentido de la guerra, la búsqueda de bondad en un mundo violento que se ha vuelto loco confluyen en un filme que no llega a la magnificiéncia de Belle pero es sobradamente notable y uno de los mejores trabajos de Hosoda.



Este año, por sorpresa, se han juntado varias propuestas interesantes que hacen ver qué el J-Horror aún está vivo y puede que renaciendo. Mag Mag o la recomendable New Group dan buena prueba de ello. The Curse, de Ken'ichi Ugana, venía precedida por comentarios apasionados que apuntaban a una experiencia de lo más aterradora.

En el filme, Riko es recepcionista de un salón de belleza y se fija en las extrañas publicaciones en SNS de su amiga Shu-fen. A medida que se suceden muertes espeluznantes, viaja a Taiwán y desentraña los horrores de la comunidad con su exnovio y la hermana de Shu-fen.

The Curse no va a cambiar el curso del J-Horror pero si es un entretenido y delirante tren de la bruja que acierta en generar exagerados momentos de horror, sangre y sustos prácticamente desde el principio con una pátina de goce y diversión entrañable. Es en esta explotación de los códigos del J-Horror con sus fantasmas melenudas y sus maldiciones por vía de la tecnología (ahora se transmite a través de redes sociales) donde de tan exagerado, torpe y delirante casi la acercan al terreno de la spoof movie o parodia del propio género. Si bien es de denotar el evidente cariño del director por el género haciendo sufrir al joven y fotogénico reparto con mil tropelías y sustos, con un tramo final en Taiwán y una revelación final como digo delirante. The Curse no es para tomársela muy en serio. Un entretenido tren de la bruja que tan rápido se ve como se olvida.


miércoles, 22 de octubre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (2/4)

Ya lo advirtió Ángel Sala unos días antes. Desde Hong Kong, The Furious prometía ser una de las mejores cintas de artes marciales de los últimos años. Un espectáculo de puro frenesí. Y efectivamente así ha sido. En estos últimos años hemos tenido diversas cintas que han revolucionado el genero de acción y de las artes marciales. Por un lado, Gareth Evans y su dupla de cintas de The Raid o Timo Tjahjanto con su memorable The night comes for us, por citar varios ejemplos. The Furious se puede unir sin ningún problema, es más casi está por encima, de ese ya legendario grupo de películas.

Rainy, hija del experto en artes marciales Wang Wei, es secuestrada por una red de tráfico de menores. En un frenético intento de recuperarla, el padre se lanza a la guerra, enfrentándose a numerosos obstáculos mientras lucha contra criminales y policías corruptos. En el camino conoce a Navin, un periodista en busca de su esposa desaparecida. Ambos despliegan sus habilidades de combate mientras aprenden las virtudes de la confianza mutua.

The Furious es la Capilla Sixtina del cine de tullinas. Es “El padrino” de las artes marciales. Lo que logra Kenji Tanigaki (director pero además director especializado en las escenas de acción, ahí está su magnifico trabajo en Twilight of the Warriors) es por un lado crear una cinta que no da ni un minuto de respiro con una seguidilla de escenas de acción de aúpa que orbitan alrededor de una trama simplificada al máximo pero efectiva. La excusa del secuestro de la hija del protagonista y su posterior rescate es la excusa perfecta para unas escenas de artes marciales con unos coreografías salvajes y una planificación adrenalínica.

Acompañado de Xie Miao. Muy simpático.

Desde hostias que arrancan cabezas, peleas en una furgoneta en marcha, todos contra todos, peleas con bicis... El festival de tullinas es agotador y extenuante pero en el mejor de los sentidos. Entre el reparto encontramos a varias caras conocidas de los filmes de The Raid o The night comes for us como es el estupendo Joe Taslim y Yaya Ruhian. Y de protagonista tenemos al mítico Xie Miao (o Tse Miu) como artista marcial mudo. Miao lleva trabajando desde niño y cuenta con trabajos como La leyenda del dragón rojo (1994) con Jet Li.

Sin duda The Furious es una de las cimas del género de acción y de artes marciales. Una cinta tremendamente gozosa, salvaje y adrenalínica. Ni un segundo de aburrimiento te ofrece la cinta. El pase en un Auditori Melià a reventar con toda la audiencia gozando con la película fue algo inolvidable.



Bastante expectación había por Good Boy y la verdad es que la premisa a primera vista, sobre el papel, parecía curiosa y atractiva como era el de presentar la clásica historia de casa encantada, con sus fantasmas y aparecidos pero visto desde el punto de vista de un perro.

Como digo, Good Boy parte de una premisa bastante curiosa pero que a los 5 minutos de película ya ves que se queda en eso; en un experimento. Desde aquí quiero destacar enormemente la pericia y entrenamiento del perrete Indy, verdadera estrella de la cinta y que contó con una preparación de casi 2 años por parte del director, Ben Leonberg. Pero, pese a ello o al evidente gran trabajo de iluminación de la película y el uso de las luces y sombras... pese a todo ello la cinta se antoja sosa y bastante aburrida en general. 

Simplemente porque repite los mismos clichés y sustos ya vistos muchas veces en el último cine de fantasmas pero ahora los sufre un perro. Además, dichas apariciones o forma de crear el terror tampoco es que resulte muy apasionante siendo algo más blandito y con poca chica. Todo ello hace que sus a priori agradecidos 70 minutos se hagan muy pero que muy largos. Una cinta curiosa como digo, loable en sus aspiraciones destacando aspectos técnicos (aún habiendo costado 900.000 dólares la producción) pero se queda en un experimento bastante soso y con poca chicha.




Desde Noruega nos llega una de las propuestas más divertidas y gozosas de este Festival de Sitges 2025. La hermanastra fea retuerce la clásica historia de La Cenicienta centrándose en su hermanastra malvada Elvira y el camino que ha de recorrer para ser una mujer perfecta y así conquistar al príncipe del reinado.

La hermanastra fea, al igual que hizo el año pasado La sustancia (con aún mayor fortuna, hay que decir) disecciona, muestra y critica con salvajismo y mucha comedia negra las exigencias físicas a la que son sometidas las mujeres a lo largo de su vida. La pobre Elvira es sujeta a diversas operaciones, transformaciones y prácticas discutibles para alcanzar el físico exigido y así ser digna del rey. Todo ello está realizado con unas intenciones salvajes pero a la vez empapadas de mucha acidez y comedia negra. 

No solamente el filme se queda en el festival de momentos extremos sino que además presenta un nivel de producción encomiable. Con un exquisito gusto a la hora de plasmar el aspecto visual de la cinta con unos decorados y vestuario muy notables. Con algún sorprendente y visceral momento sexual explícito (ese momento en el granero con Cenicienta), un ritmo bien dosificado, una elegante plasmación formal y secuencias extremas que despiertan el aplauso del respetable, La hermanastra fea resulta una muy gozosa propuesta de género la mar de recomendable.



En Sitges llevamos unos cuantos años encadenando varios filmes japoneses independientes con las paradojas y los bucles temporales como premisa principal. Ahí están las muy simpáticas Beyond the infinite two minutes (2021) o River (2023), ambas de Junta Yamaguchi para atestiguarlo. Exit 8, basada en el videojuego “The Exit 8”, lleva un paso más allá la temática de los bucles ofreciendo además una relectura llamativa del terror japonés.

El filme sigue a varias personas anónimas las cuales se encuentran atrapados en una estación de metro. D este bucle constante solo pueden avanzar de nivel cuando detectan una anomalía en el lugar y seguidamente vuelven sobre sus pasos. La única manera de escapar es llegar hasta la salida 8....

Exit 8 es un filme curioso, que traslada literalmente el mundo y reglas del videojuego en el que se basa al medio cinematográfico. En ese sentido gran parte del filme se antoja reiterativo y repetitivo pero digamos que ahí radica la gracia del asunto. Ver atrapados en un metro a un salary man o a un joven frustrado, típicos japoneses que ya de por sí, su día a día ya resulta una constante repetición (casa-trabajo-casa...) pues tiene cierta gracia. Es remarcable además la capacidad inmersiva de la cinta invitando al propio espectador a buscar junto a los protagonistas las posibles anomalías del espacio.


El terror se introduce poco a poco y la inquietud radica en las pequeñas diferencias del espacio en el que se mueven los protagonistas o los extraños personajes que realizan un mismo ciclo sin cesar. En ese sentido el filme resulta extraño, misterioso y remarcable a la vez que realiza una reflexión sobre los temores de la paternidad en donde se centra (para variar) en las dudas y miedos de un joven que recién se entera que va a ser padre (y su pareja es la preciosa Nana Komatsu nada menos, quien realiza unos breves cameos). Así Exit 8, no pasará a la historia pero si es una muy curiosa cinta que supone una pequeña bocanada de aire fresco para el terror japonés.



Ojo al proyecto. Filme de Singapur y con producción multi-internacional viéndose mezcladas la misma Singapur, Indonesia, Japón y el Reino Unido (ni el G8, oye). Filme ambientado en los últimos años de la II Guerra Mundial y que viene a ser una coctelera entre Infierno en el Pacífico (1968), un poco de drama bélico, un poco de survival y mucho de monster movie con pinceladas de Predator. Esto es Orang Ikan (2024), o Monster Island, para los amigos.

El filme se ambienta en el Pacífico, en 1942. Un soldado japonés y un prisionero de guerra británico se encuentran varados en una isla desierta, perseguidos por una criatura mortal. Dos enemigos acérrimos deben unirse para sobrevivir a lo desconocido.

Monster Island parte de una premisa muy potente. Introducir el contexto de la II Guerra Mundial con 2 soldados enfrentados teniendo que sobrevivir en una isla con un primo de La criatura de la laguna negra. Pese a lo potente de la premisa el filme peca de una realización bastante torpona en el que inexplicablemente encontramos algunos fallos de continuidad entre planos, saltos de eje además de un exceso de movimiento de planos en los momentos de diálogo innecesarios. Eso si no hablamos de lo justo de las interpretaciones de la pareja protagonista.

Aún así el filme me ha resultado bastante simpático. No solamente la trama y el conflicto planteado resultan sugerentes llevando la historia del trauma de la guerra a los relatos de marineros sobre criaturas misteriosas sino que además se tiene el suficiente mimo para que la criatura esté realizada a la vieja usanza; con un hombre disfrazado. Aunque sus escenas no sean para tirar cohetes el filme nos regala algunas gozosas y sangrientas secuencias de muertes que levantaron algún que otro aplauso.

Monster Island resulta una cinta entrañable y simpática. Una coctelera divertida (aunque torpe) entre el cine de explotación (veo un poco del Cirio H. Santiago de La bestia ha vuelto (1987), también con un hombre pez) con el cine más serio como el bélico.


viernes, 12 de septiembre de 2025

PSYCHIC VISION: JAGANREI (1988)


Como comentaba en la review destinada a Evil Dead Trap 2: Hideki (1992), el estado del terror japonés se encontraba en plena vorágine de producciones, por lo general, cada vez más duras, retorcidas y salvajes. No habría un cambio de dirección en el género en Japón hasta la llegada de The Ring (1998) y que devolvía al espectador a un terror de fantasmas y espíritus con unos filmes que trabajaban aspectos como la atmósfera en lugar del derramamiento de sangre para espantar. Si bien, antes de Ringu ya hubieron algunos trabajos que funcionaron como avisos de esta nueva llegada de los horrores fantasmales tales como Haunted School (1995) o precisamente la primera adaptación de la novela The Ring de Koji suzuki como fue Ringu (1995), destinada a la televisión.

Si bien, es gozoso encontrar joyitas bien escondidas como ésta Psychic Vision: Jaganrei (1988) y que casi se adelanta 10 años a todo el fenómeno J-Horror fantasmal de inicios de los 2000.  


El filme, con unos reducidos 50 minutos de metraje, está planteado como un falso reportaje de televisión conducido por Kyoko Sawai, una reportera que está haciendo un informe sobre una cantante juvenil llamada Emi Kato. Emi y su personal están preparando la promoción de su próxima canción "Love Craft". Y a medida que ocurren accidentes espirituales a su alrededor, Kyoko descubre que la mujer que compuso la canción murió siete años antes.

Sin duda, Psychic Vision: Jaganrei es toda una curiosidad de obligado visionado para todo buscador de rarezas. Pese a que ese adentramiento inicial del falso reportaje en el mundo de las idols y la grabación de un tema para lanzar a una nueva cantante sea más bien poco interesante, poco a poco la cinta va rodeándose de una atmósfera raruna e inquietante en cuanto algunos fenómenos extraños, de carácter bastante sutil en pantalla, van haciendo acto de aparición pareciendo estar relacionados con dicha canción y la persona que la compuso unos años atrás.

Junto a la crítica hacia la explotación y sistema industrial del mundo discográfico relacionado con las Idols, el filme disfruta de un tramo final notable en donde la fantasma de turno se venga de todos con dolorosos resultados para sus víctimas en medio del rodaje de un videoclip. Punto álgido para esta pequeña producción que culmina con dos escenas post-créditos bastante llamativas. Un filme loable y que merece un redescubrimiento, tal y como se hizo en la edición 2023 del Festival de Sitges al recuperarla para la sección Seven Chances.

Como curiosidad, del guión se encarga Chiaki J. Konaka, un peso pesado del tokusatsu y que se encargaría de guiones de algunas de las mejores ultraseries como Ultraman Tiga (1996) y Ultraman Gaia (1998). Konaka, con su pluma, es considerado uno de los padres fundadores de este nuevo cine de terror con fantasmas y que acabaría etiquetándose como J-Horror. De la dirección se encarga Teruyoshi Ishii, quien ya había colaborado con Konaka en la súper rareza Daikanyama Wonderland Horror (1986) (donde aparecían Jason y Freddy Krueger cazando Idols) y que más tarde también acabaría vinculado a la franquicia Ultraman participando en Tiga (1996) y Dyna (1997). De entre el reparto de la cinta cabe destacar al todoterreno Naoto Takenaka, quien ha aparecido en más de un centenar de producciones de todo tipo donde cabe destacar trabajos como El gourmet samurai (2017), Sweet Whip (2013), Azumi (2003) o Swing Girls (2004).


jueves, 21 de agosto de 2025

EVIL DEAD TRAP 2: HIDEKI (1992)


No suelo comentar una segunda parte sin antes haber realizado la correspondiente review a su entrega precedente, pero en este caso, la sorpresa y el impacto ha sido tal que bien lo merece.

La situación del horror japonés durante los años 80 y 90 se estaba adentrando en terrenos inquietantes, sucios, ultraviolentos y por ello verdaderamente escalofriantes. Desde la conjunción entre el softcore propio del Roman Porno con elementos de terror y gore como la trilogia Guts of a Virgin... a la explosión del mercado del vídeo cuya libertad creativa para sus autores generaba auténticas salvajadas llenas de nihilismo, caso de la archiconocida Guinea Pig y sucesivas... hasta otros ejemplos como Naked Blood (1995) de Hisayasu Sato, nos dan una idea de que aún no había llegado el momento del terror fantasmal y sutil que gracias a The Ring (1998) pondría en boga otro tipo de terror que dejaba atrás en gran parte el salvaje cine de género anterior. 

Evil Dead Trap
(1988), también conocida como Tokyo Snuff, dirigida por Toshiharu Ikeda (responsable de la genial Sex Hunter (1980), uno de los mejores y más locos Roman Porno ever), entraba dentro de este horror anteriormente mencionado proponiendo una muy curiosa mezcla de slasher salvaje en torno al mundo de las snuff movies y que derivaba en un tramo final de puro fantástico. Aún con sus taras es uno de los filmes de terror japonés más interesantes de los años 80.

Sin ninguna conexión con su antecesora, Evil Dead Trap 2: Hideki (1992), supone un gran salto de calidad con un producto insólito, demoledor tanto en su fondo como en su forma y que se atreve a presentar una Tokyo deshumanizada, en una fascinante plasmación del barrio de Ginza, envuelta de neones, drogas, prostitución y bajeza moral. Entre esos coloridos edificios nuestro asesino se encarga de ajusticiar a víctimas femeninas con brutalidad llevando la cinta, por su estética y uso de la cámara, a los terrenos de un giallo italiano hipersalvaje y que parece replicar por momentos los asesinatos cruentos de El destripador de Nueva York (1982) de Lucio Fulci. Pero lo más interesante del filme resulta el retrato de sus personajes, en especial la pareja de protagonistas femenina. Mujeres acosadas por el fantasma del aborto, de la obligación social de tener hijos (ambos representados con esas apariciones de un niño fantasmal) y servir al esposo, de la masculinidad tóxica y donde toda esa furia feminista es expresada de manera salvaje y explosiva por medio de una violencia que en ocasiones la acerca al terreno de lo surrealista.


Frente a la explosión de violencia general, el filme sorprende con un tratamiento visual muy cuidado con planos muy expresivos (la silueta del killer persiguiendo a su víctima frente a un enorme edificio de neón, los brazos de una de las víctimas apareciendo tras la protagonista recordándonos a un ángel de la muerte...) hasta otros planos contemplativos más propios de un cine autoral como el de Shinji Somai o el Takeshi Kitano de sus primeros años (ese plano fantasmagórico de la hierba reaccionando al viento).

El clímax final del filme abandona la lógica, convirtiéndose en una alucinada y alucinatoria pesadilla sangrienta con los personajes femeninos luchando entre sí, con desmembramientos, cuchilladas y chorros de sangre cayendo sobre el espectador por doquier.

Sin duda, toda una sorpresa. Dirigida esta vez por Izo Hashimoto, con guión del propio Hashimoto junto a Chiaki J. Konaka (una de las personalidades que ayudaron a fundar el nuevo terror japonés además de guionista esencial en series de Ultraman en los 90) es un filme en ocasiones árido pero enriquecedor y sugerente en las dobles lecturas de sus imágenes, lo cuidado de su tratamiento visual y lo potente que resulta en cuanto abandona lo realista para ofrecer una pesadilla simbólica.