Para Sitges 2026 nos llega Ghost in the Cell, cuyo guiño en el título a un clásico del anime japonés de los 90 ya nos da buena cuenta del cachondeo que impregna la película en todo momento. Y es que Ghost in the Cell presenta un concepto bien interesante como es el de una presencia fantasmal que acompaña a un recluso sin que él sea consciente y se dedica a hacer buena cuenta de otros presos (aunque solo a aquellos que tengan energía negativa). Todo lo referente a este espíritu malvado resulta de lo más conseguido con unos asesinatos que lo acercan al gore surrealista -y que me recordaron a Historia de Ricky tanto por la brutalidad como por la ambientación carcelaria-.
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El filme sigue a un director de cine cutre -Kevin Bacon- el cual intenta por todos los medios realizar una última película junto a su familia, una producción de terror. Pero en una jornada de rodaje su mujer acaba accidentalmente con la vida de su vecino. No solamente la familia intentará ocultar todo rastro del cuerpo sino que más cadáveres irán acumulándose...
Family Movie ha resultado ser un filme bastante blando y anodino. Uno entiende que la familia Bacon ha querido darse el gustazo de hacer una película todos juntos y para divertirse pero el resultado, aunque ocasionalmente simpático, no acaba por atinar de ninguna de las maneras. Una propuesta que puede despertar simpatías pero que una vez se ve, rápidamente se olvida. Así que haced caso a Kevin Bacon, pasad más tiempo con vuestra familia y ahorraos la película.
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En definitiva un divertimento de lo más cuidado y entretenido, que sabe manejar a la perfección las situaciones de tensión, suspense y acción en un desarrollo que se va desbarrando a cada minuto hasta llegar a un clímax espectacular y que hace acabar bien arriba la producción.
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Sin duda, no vamos a olvidar esta sesión. Una de las proyecciones más memorables que hemos vivido en la historia del festival ha sido con la tremenda restauración en 4K del filme The Devils (1971). Filme maldito donde los haya, obra de un Ken Russell que se volvió loco desafiando las convenciones de los bienpensantes con esta provocativa, obscena y blasfema cinta que se sitúa históricamente en el primer caso de posesión documentado por la Iglesia católica allá por 1630. Si bien, nada es lo que parece y dicha posesión tiene ramificaciones más políticas de lo que parece.
Una cinta sensacional, soberbiamente filmada por Ken Russell, con un Oliver Reed que nunca ha estado mejor, en un asfixiante uso de los escenarios, con angulaciones aberrantes y un espíritu de teatro alocado con emociones desatadas y personajes de frenopático. Sin olvidar de su ingeniosa, irónica pero demoledora crítica hacia la institución católica. No puedo imaginarme lo que debieron pensar las audiencias de 1971 al ver la película, porque en pleno 2026 seguro que a más de uno el visionado le habrá resultado un cortocircuito radical. The Devils llega lejos, muy lejos. Ninguna de las nunsplotations posteriores, ni ningún Jesús Franco, llega tan lejos como en algunas de las escenas de The Devils. Escenas como la orgía sobre el cuerpo de Cristo o las torturas que los párrocos realizan a las monjas mediante enemas para exorcizarlas y vomitando fluídos.
The Devils fue censurada, muchas escenas fueron eliminadas o manipuladas para rebajar su contenido y no fue hasta 2002 que dichas escenas, que se creían perdidas, fueron recuperadas. Hemos tenido que esperar hasta 2024 para que diera inicio la restauración en 4K de dicho montaje definitivo con un resultado excepcional. Esperando su edición en Blu-Ray.
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