CRÍTICAS PELÍCULAS

martes, 24 de enero de 2023

ULTRAMAN DECKER (2022)



La ultra-franquicia no se detiene. Desde 2013, que dieron comienzo las nuevas series del personaje con sus New Generation Heroes (nuevos héroes para una nueva generación) con Ultraman Ginga, el éxito del personaje sigue. No olvidemos la jugada maestra que realiza Tsuburaya Productions desde hace unos años, colgando cada semana, legalmente, en su canal de Youtube, los nuevos episodios de la serie que esté en curso. Una decisión excelente que les ha abierto al mundo y ha hecho descubrir para muchos el universo de Ultraman. Ultraman Trigger (2021), pese a que, personalmente, me pareció muy entretenida, no acabó de gustar entre el fandom pudiendo encontrar verdaderos odios indiscriminados hacia la misma y hacia su héroe Kengo Manaka. El pobre Raiga Terasaka hasta tuvo que soportar alguna que otra carta amenazadora de algún fan un poco desquiciado. Lamentable. Pero la maquinaria no se detiene, y en 2022 llegó la nueva ultraserie: Ultraman Decker (2022).

¡Deckeeeeeeer!
Decker continua los hechos de la anterior Trigger, y si ésta última funcionaba como 25 aniversario de la celebrada Ultraman Tiga (1996), Decker haría lo propio con los 25 años de Ultraman Dyna, pero jugando con algunos elementos que la situaran como un producto con entidad propia.

La serie nos situa 8 años después del final de Trigger cuando el planeta Tierra es atacado por unas criaturas alienígenas y extrañas llamadas Sphere, las cuales cubren con una barrera todo el planeta, incomunicándolos con los vecinos humanos de Marte. En el fragor de la batalla, Kanata Asumi, un humilde vendedor de galletas de arroz, intenta defender improvisadamente a la población, pero cae en la lucha... hasta que una luz extraña lo absorbe y salva, apareciendo una figura descomunal que le otorga sus poderes para defender la Tierra. A partir de ahora será ¡Ultraman Decker! Pero el acto de valentía de Kanata no quedará en balde ya que le valdrá para poder entrar a formar parte del escuadrón de defensa GUTS-Select. Trabajo le queda.

Ultraman Decker está compuesta por 25 episodios emitidos entre el 9 de julio de 2022 y el 21 de enero de 2023 y, again, vuelve a ser un estupendo entretenimiento muy bien dosificado, de espectaculares batallas y que consigue tener una entidad propia, escapándose de la sombra de su referente directo, Ultraman Dyna (1997). Algo de lo que pecaba la anterior Trigger, que en su constante referencialidad se quedó a medio camino, pero no es lo único en que mejora Decker. Sus personajes, resultan algo más trabajados, carismáticos y acabas cogiéndoles bastante cariños a todos. Si que es verdad que resulta bastante risible que el escuadrón de élite de GUTS-Select, responsables de la seguridad de la Tierra, lo compongan 5 personas. Un comandante, la vice-capitana y tres soldados (recordemos el enorme plantel de personajes de Gaia, por ejemplo). Pero paradójicamente, reducir el círculo de personajes logra que se le dedique un mínimo de trabajo de caracterización a cada uno de ellos en el poco tiempo de que se dispone en la serie.

El cast de la serie
Y en ese sentido, aún sin ser apasionantes, logras un sentimiento de cercanía hacia ellos. El héroe de la serie, Kanata, resulta bastante acertado, alejándose de ciertas tonterías infantiles y guiños a los pequeños de la casa siendo un tipo que aún teniendo su poder de Ultraman no dejará de preguntarse si está haciendo lo correcto o buscando los motivos por los cuales lucha. 

También regresa, en varios episodios crossover, Kengo/Ultraman Trigger, siendo algo así como una especie de mentor para Kanata/Decker. Los dos actores mantienen una buena química cuando están juntos en pantalla siendo el de Kengo, un regreso que sirve para cosas útiles en el devenir de los acontecimientos y que no está de mero adorno.

A Kanata le acompaña el perfeccionista Ryumon y la dulce Ichika. Ésta última consigue ser bastante entrañable, no solo por la entusiasta interpretación de su actriz Yuka Murayama, sino porque además, ella resulta ser una auténtica fan de la franquicia hasta el punto de que lloró al ser seleccionada para el papel. El comandante Taiji Murahoshi y la vice capitana Sawa Kaizaki, también resultan personajes bastante simpáticos. En especial Taiji, de corte serio, cerebral pero con momentos tiernos que lo hacen un personaje bastante cercano. No nos olvidemos del pequeño robot Hanejiro y que bebe del peluche de tres al cuarto con aires evidentes a Pikachu el cual vimos en la original Dyna. Aquí se le da una vuelta algo más divertida (siendo el primero que descubre la verdadera identidad de Kanata) a la vez de activa en la historia ya que pilota naves de combate y resuelve problemáticas complicadas.

Ep. 1, Day of the Attack.
Así, el inicio de la serie, Day of the Attack, es bien potente y presenta la invasión de los Sphere, los cuales atacan tanto las colonias humanas de Marte como toda la Tierra. El kaiju del episodio, Spherasaurus, tiene un look espectacular y la conclusión guarda una perla interesante… Decker es derrotado y la Tierra queda engullida por el escudo alienígena de los Sphere… La trama sigue en el ep. 2, Kanata’s Resolve, y nos sitúa un año después de los acontecimientos del anterior con un Kanata que desde entonces no ha sido capaz de transformarse en Ultraman. Hasta aquí la serie entra como un tiro, dando el tiempo necesario al desarrollo de personajes, cosa que se agradece. 

Hay alguna sorpresilla como el hecho de que Decker pueda materializar otros monstruos para enfrentarse a la amenaza (como en Ultraseven). Así, vemos en algunos momentos a Miclas o Agiras, aunque su presencia durante la serie es más testimonial que otra cosa. Tras este inicio de serie, para mi desgracia da inicio un tramo bastante más discreto, poco interesante y que se alarga hasta la mitad de la misma. Aún con el gran problema para los personajes que supone tener a la Tierra incomunicada por ese gran escudo (un punto de partida interesante y que puede llevar a pensar en el confinamiento derivado del Covid-19), hay una seguidilla de episodios de corte independiente con aventurillas ligeras de tono más irrelevante. Hay episodios bastante entretenidos, por supuesto, como el número 5, The Glutton of the Lake, donde se recupera a un bonachón Eleking, quien es la mascota de una extraterrestre benevolente camuflada en la Tierra en el cuerpo de una adolescente. Simpático y donde Decker muestra una nueva forma: “Decker Miracle”.

Ep. 5, The Glutton of the Lake

El regreso de Kengo en el ep. 7, The Light of Hope
From the Red Planet
El primero de los crossovers con Ultraman Trigger lo encontramos en el doble ep. 7 y 8, The Light of Hope From the Red Planet / Light and Darkness, siendo el primero bastante entretenido y curioso por saber qué ha pasado con los personajes de Trigger en estos ocho años. La facilona manera con la que Kengo vuelve a la Tierra (gracias a Akito) se compensa con un ritmo divertido en general y una batalla final bastante maja que cuenta con el regreso del bicharraco gigante Megalothor. La sorpresa es que Carmeara (la guardiana de la oscuridad) aún vive en su interior… Su continuación recicla de mala manera y de forma algo banal el episodio 45 de Ultraman Tiga con una flor gigante que con su polen hace entrar a la gente en una especie de sueño feliz, aunque la batalla final, con la inesperada ayuda de Carmeara, es espectacular.

Ep. 8, Light and Darkness
El ep. 9, Standing Tall for Someone Special, es un homenaje a uno de los mejores episodios de Ultraman Dyna (el memorable ep. 31), aunque el resultado, simplemente simpático, palidece en comparación con esta historia de un campeón de artes marciales espacial, de nombre Grace, en horas bajas y viejunas intentando volver a sus años de gloria. En el ep. 10, Man and Monster, aún siendo el guión algo desvalazado, intenta ir más allá y profundizar en conceptos como la domesticación de los monstruos, nuestra relación con los kaiju o su uso como armas de guerra. El ep. 12, Neomegas Strikes Back, es otro ejemplo que vale la pena, siendo acertado y logrando buenas dosis de tensión y espectacularidad con un Decker que acaba derrotado y que trae “sorpresita” final: Asakage, doctor de GUTS Select, descubre el secreto de Kanata… Es aquí donde Ultraman Decker remonta (tras el ep. 13, el innecesario episodio resumen) y de qué manera, enseñando varias cartas en forma de giros de guión y sorpresas que a mí me cogieron algo desprevenido tras una primera mitad de serie simplemente pasable. 

Advierto al lector que si desea evitarse SPOILERS que deje de leer...

Empiezan las sorpresas. Ep. 14, Birth of a Dark God.

Agams, el trágico villano de la serie.
Hemos mencionado al doctor Asakage. ¿Pero quien es este hombre? Un secundario que participa desde el inicio de la serie y que ayuda a los héroes con sus invenciones y cuyo mayor objetivo es construir el Terraphaser, un robotaco de gran poder de destrucción. Si bien, todo esto cambia radicalmente en el doble ep. 14 y 15, Birth of a Dark God / A Promise For Tomorrow cuando descubrimos que el tal Asakage tiene intenciones malvadas. Su nombre real es Agams, quiere destruir a la humanidad, viene de otro planeta y ... ¡¡es un viajero del futuro!! 

Introducir de repente los viajes en el tiempo en la trama me supuso toda una sorpresa y un soplo de aire fresco que cambia radicalmente mi percepción de una serie que hasta el momento estaba siendo discretilla. Agams no es el único viajero del tiempo porque también aparece otro personaje en estos dos episodios cuyo nombre es… ¡¡¡Decker!!! Y también puede transformarse en Ultraman Decker (of course). ¿Frente a esto, en que lugar deja como héroe a Kanata? Que Ultraman Decker sea un guerrero que haya viajado al pasado para cambiar el terrible futuro del universo me parece una idea jugosa y muy acertada. El episodio 15, con todos estos elementos puestos encima de la mesa, se queda como uno de los mejores momentos de la serie, con un tono muy conseguido de épica, drama y buenas ideas culminado con un final espectacular con Decker en un nuevo modo de transformación (“Dynamic”) y súper poderoso.

Da inicio así a un arco la mar de interesante con el tal Agams y su relación con Kanata. Un villano cuyo tratamiento me resulta muy interesante y suficientemente trabajado. Las motivaciones de Agams irán desvelándose poco a poco y contra más sepa Kanata de ello más le irán sumiendo en un mar de dudas sobre que es lo que debería hacer en esta batalla, ya que de alguna manera empatiza con Agams y tiene intención de salvarlo de su locura.

Ep. 18, Invitation from Another Dimension
Dicho arco con el villano irá ocupando buena parte de los siguientes episodios consiguiendo una notable escalada de tensión en su evolución. En el notable doble capítulo 18 y 19, Invitation from Another Dimension / Warriors on the Moon, Agams se alía con el mismísimo Yapool (el villano de Ultraman Ace) para tender una trampa a Decker y que desaparezca de la Tierra. Más tarde un Kanata en el espacio, será rescatado por Trigger del ataque de los Sphere y acabarán en la luna.

Aún con una trama focalizada hacia un punto muy claro, Ultraman Decker aún guarda ases en la manga y consigue sorprender con gemas tan deliciosas e inesperadas como la que nos encontramos en el ep. 20, Lord Ragon, el cual parece mirar a la mítica Ultra Q. Envuelto de una atmósfera muy especial, de una realización bastante más elaborada que de costumbre y de una sensibilidad notable en una historia sobre mitos ancestrales y dioses ya olvidados con el que contamos con el regreso del monstruo Ragon. Todo un oasis maravilloso y que supone, a opinión personal, el mejor episodio de toda Decker.

La gran gema de la serie. Ep. 20, Lord Ragon.

Ultraman Dyna en el ep. 21, The Price of Prosperity

A partir del siguiente, ep. 21, The Price of Prosperity, la trama principal vuelve a su cauce en una recta final a tener muy en cuenta. Aquí nos encontramos con una empresa que ha creado una fuente de energía capaz de superar la velocidad de la luz gracias al cuerpo de un Sphere. Una trama, que daría para variadas reflexiones pero que acaba siendo algo superficial. Es en este capítulo donde contamos con la aparición ultra-especial del mismísimo Ultraman Dyna, el cual se persona para echarle una mano a Decker. Una aparición que se siente algo forzada y solo por cumplir con el fan, aunque acaba teniendo una buena justificación en el siguiente episodio.

Muchísimo mejor son los dos capítulos siguientes. El ep. 22, The Fall of Bazdo, es decididamente espectacular, vibrante y algo más oscuro de lo acostumbrado, con un Agams fuera de sí y tomando decisiones monstruosas como fusionarse con los Sphere en su afán de loca venganza. Se nos detallan sus motivaciones. En resumidas cuentas, se la tiene jurada a la humanidad porque, en el futuro, éstos serán los culpables indirectos de la llegada de los Sphere a su planeta y que causará su posterior destrucción total. Una catástrofe en donde perdió a su amada esposa. 

Ep. 23, The Sky of Despair.
Con un Kanata en conflicto interno tratando de hacer lo correcto, las emociones estallan en un catártico final en una batalla entre Decker y Agams (a bordo del Terraphaser) de alto voltaje y que finiquita con una ciudad medio destruida. Kanata, aún en su intento de hacer el bien, esto no ha servido para nada. Solo hay destrucción y un villano que para colmo de males acaba con amnesia… La cosa sigue en el número 23, The Sky of Despair, otro de los grandes momentos de la serie por su ejemplar manera de enfocar el drama y la tensión. Aquí el trabajo de cámara es elaborado y sorprendente, más de lo acostumbrado, con incluso ecos a Blade Runner, culminado con una batalla final tremenda con Decker luchando contra 3 monstruos, Agams a bordo de un Terraphaser fusionado con los Sphere y aferrándose a lo poco que le queda de “humanidad”. Y mientras, de un enorme agujero en el espacio, surge Mother Spherasaurus, con el objetivo de tragarse el planeta Tierra...

Kanata lo da todo en el ep. 25, The Light far Beyond.

Ep. 25, The Light far Beyond

Cuando subes tanto las expectativas del espectador se corre el riesgo de que éstas no acaben por cumplirse. En los dos episodios finales de la serie esto pasa por poco, siendo éstos, si, un entretenimiento irresistible pero en el que uno esperaba algo más y se ve una manera algo facilona de finiquitar la trama. Mother Spherasaurus es un bicharraco tremendo y aterrador pero pierde mucho en poder de sugestión en comparación a ese ambiguo y divino Gran-Sphere, del final de Dyna. El ep. 24, End of a Dream, plantea aspectos interesantes como ese Trigger cayendo derrotado desde los cielos o ver a Kanata contagiado por los Sphere y perdiendo la capacidad de transformarse en Decker en el oscuro final del episodio. La conclusión al arco con Agams, con su breve momento de redención y sacrificio final, resuelto de forma fácil y rápida, acaba siendo un poco frustrante. Una pena.

El gran final, que vemos en el ep. 25, The Light far Beyond, pese a su facilona manera de resolver el entuerto, no por todo ello resulta menos efectivo. Una conclusión que concentra momentos bastante emotivos entre sus personajes (ese íntimo inicio, con Kanata desvelando su identidad a todos, está bien llevada y sustentada por las interpretaciones del elenco) y una batalla final muy espectacular con Kengo/Trigger actuando en la pelea y pasando la antorcha del héroe a un Kanata que vuelve a ser Decker en todo su esplendor para derrotar a la Mother Spherasaurus y luchar por un nuevo y brillante futuro.

Pese a una primera mitad bastante dudosa, Ultraman Decker se erige como otro buen entretenimiento de la franquicia. Pese algunas resoluciones y desarrollos facilones, episodios poco interesantes o los continuos enfrentamientos de Decker contra Terraphaser... vista en conjunto resulta más satisfactoria que la anterior Ultraman Trigger, la cual contenía una trama más rica y compleja que no acababa de explotarse debidamente. Gracias, principalmente, a sus personajes simpáticos, a un héroe principal competente, giros de guión que me pillaron por sorpresa, su interesante y tenso arco principal contra un villano algo más tridimensional que de costumbre... Todo esto convierte a Ultraman Decker en una festiva y bien cerrada historia de viajes en el tiempo, de sabor decididamente espectacular gracias a unos efectos de maquetas, disfraces y explosiones para quitarse el sombrero. 

¿Decker o Dyna? Aún siendo el final de Dyna algo fuera de serie por su riesgo, ésta estaba llena de episodios molestos de relleno y un tono infantiloide que tiraba para atrás. Decker, en su resultado conjunto, acaba resultando más satisfactoria. ¡Seguid así Tsuburaya! Y en febrero, la trama continua con el estreno de la película Ultraman Decker Finale: Journey to Beyond (2023) y que contará con la sorprendente presencia de una ultragirl: Ultraman Dinas. Yo no me la pierdo.

Por último comentar las canciones de la serie, las cuales vuelven a dar en el clavo. El opening, como de costumbre, es bien pegadizo: Wake up Decker! de Screen Mode. Y los endings vienen cantados por Hironobu Kaneyama, conocido por multitud de trabajos, pero especialmente por Dragon Ball Z. Su primer ending (Kanata Toku) no me acaba de seducir en absoluto, siendo el segundo, Hikari Kanata, un trallazo de gran y emocional melodía.


sábado, 21 de enero de 2023

ROBOVAMP (1988)


La Filmark International Ltd hizo de las suyas especialmente en los años 80, con el ánimo de hacer negocio y dinero fácil no dudaba en comprar peliculillas coreanas, taiwanesas o tailandesas, las cuales remontaba y vendía de nuevo para su estreno en cines de Hong Kong, Japón u occidente. Uno de los remontajes más memorables e imperdibles se lo debemos al productor Tomas Tang bien conocido por sus exploits con ninjas o vampiros y quien, para Filmark, atentó al cine de manera maravillosa y fascinante con esta Robovamp (1988). 

Tang, desgraciadamente fallecido en 1996 por un incendio en sus oficinas que también provocó la destrucción de los negativos originales de Robovamp, echa mano de una trepidante cinta de acción tailandesa, Paa Lohgan (1984), y en una túrmix imposible le introduce todos los elementos que más molan: vampiros chinos, maestros taoístas, artes marciales, disparos a raudales y... ¡el Robocop más alucinante y cutre de la historia!

Paa Lohgan (1984)
Si alguien intenta entender el argumento de Robovamp sería algo así. Tenemos por un lado a una banda de narcotraficantes que para proteger los envíos de droga deciden realizar un plan infalible como es entrenar a vampiros (de los que saltan) gracias a la ayuda de un maestro taoísta. Si bien, las fuerzas policiales idean un plan para combatir a los vampiros como es la creación de un robot invencible. A la vez, unos agentes especiales se adentrarán en la jungla (el metraje tailandés) al lugar donde fabrican la droga para desbaratar de una vez por todas los planes de estos traficantes del diablo.

Robovamp (1988) es un atentado a la lógica y el buen gusto. Un filme incomprensible y deplorable pero que a la vez se convierte en un must see para el amante de la juerga y del amante de la serie Z. De tan desvergonzada, risible y despreocupada resulta una experiencia irresistible con la que no puedes apartar la mirada de la pantalla. 

Hay por ahí algún acierto, hay algunas escenas de artes marciales (realizadas por veteranos de la Shaw Brothers), donde algunos personajes luchan contra vampiros y fantasmas que no están nada mal. Ya habíamos tenido variados exploits que canibalizaban el éxito de Robocop (ahí tenemos la divertida Robotrix (1991), también de Hong Kong o la japonesa Lady Battle Cop de 1990) pero el robot de Robovamp se lleva la palma con un disfraz que no es más que un chándal plateado adornado con hilarantes efectos de sonido robóticos. Maravilloso. Claro que si, un aplauso por los santos bemoles de presentar algo así y no sentirse avergonzado. Este Robocop de las rebajas tiene su momento culmen en una escena en la playa donde el pobre es atacado por varios vampiros chinos hasta que uno de los narcotraficantes le asesta con un bazooka dejando al robot destrozado. Pero no os preocupéis, a la siguiente escena uno de los científicos respira aliviado: “Menos mal, solo ha sido un cortocircuito...”.

Vampiros entrenados para proteger el traslado de droga de unos narcotraficantes.

Policías y científicos idean un plan infalible. ¡Un Robocop de las rebajas!

¿Logrará vencer a la amenaza?

Una fantasma con transparencias y amores de ultratumba
con un hombre lobo
La presencia de vampiros chinos (recordemos que estos vampiros difieren de los occidentales, van vestidos con atuendos tradicionales y van dando saltos con los brazos extendidos) fue añadido de cara a la venta de la película al público japonés, deseoso de ver más y más películas de vampiros chinos tras el éxito de filmes como Mr. Vampire (1985). A estos seres sobrenaturales hay que añadirle la presencia de una fantasma de rostro occidental y ataviada con trasparencias que dejan entrever sus pechos, enfadada porque su gran amor ha sido convertido en vampiro (aunque más bien tiene el rostro a medio camino entre un gorila y un hombre lobo) lo que le impide consumar con él su gran amor eterno, tela... Lástima que cuando por fin fantasma y vampiro/Lobo se ponen cariñosos y están a punto de consumar el acto... el robot de marras estropee tan romántico momento...

Al menos hay 50 minutos de metraje nuevo para la ocasión y que se entremezclan con parte del metraje de la tailandesa Paa Lohgan, con unos agentes adentrándose en la selva hasta llegar a la fábrica de la droga. Una vez allí, pues la revientan. Un tramo bastante competente a nivel técnico con explosivas secuencias de acción tanto balístico como marcial además de contener algún que otro momento sanguinolento (esa vaca real siendo abierta en canal para introducir en su panza las bolsas de droga).

Robovamp es un "guirigay" estupendo. Nada tiene sentido y sus responsables no tienen vergüenza ninguna y eso la hace una imprescindible de la serie Z más loca de los 80 y que me resulta imposible de puntuar. El amigo Tomas Tang siguió erre que erre con el tema hasta formar una trilogía que es el culmen de la caspa, compuestas por El diablo de la dinamita (1987) y Contraespionaje en la selva (1989). Gemas que ya analizaremos más adelante.

martes, 17 de enero de 2023

ULTRAMAN GAIA (1998)


La gran aceptación de Ultraman Tiga (1996) provocó la realización de nuevas series del personaje que continuaran por dicha senda. Ultraman Dyna (1997) fue la siguiente contando con un tono bastante más ligero e infantiloide que su antecesora, si bien, la audiencia respondió. Para la producción de una nueva serie de la franquicia, Tsuburaya Productions se encontró con que no tenía nada específicamente planeado y no sabia bien hacia qué nuevos caminos llevar a la franquicia. Con la emisión del final de Dyna acercándose cada vez más y con la necesidad de empezar inmediatamente, la productora pidió ayuda al guionista Chiaki J. Konaka, el cual ya se había encargado de algunos episodios de Ultraman: Towards the future (1992) así como instaurar el lore tan lovecraftiano de Tiga y que pudimos ver en los episodios iniciales y finales de la misma. Konaka se encontró con la oportunidad de oro de hacer lo que se le viniera en gana con Ultraman ya que ni Bandai, ni TBS ni la misma Tsuburaya tenían ni ideas ni demandas concretas. Konaka se propuso cambiar de arriba a abajo la franquicia para así demostrar la permeabilidad creativa de Ultraman además de así evitar el agotamiento de la audiencia.

Ultraman Gaia & Agul
Ultraman Gaia (1998) rompe moldes respecto a todo lo realizado anteriormente presentando una gran novedad que aún no se había planteado como es el de crear un gran arco argumental que tuviera continuidad a lo largo de los 51 episodios que dura la serie. Algo que Konaka aprovecharía para poder desarrollar largos arcos dramáticos con sus personajes. Konaka introdujo las reuniones conjuntas de trabajo entre los equipos de guionistas para dar forma semana a semana de esta gran trama, algo que los guionistas de la serie les costó de aceptar ya que estaban acostumbrados a trabajar solos.

Otro aspecto interesante es que la serie está ambientada en el tiempo presente (finales de los 2000), evitando la ambientación futurista de anteriores series por un producto realista y con los pies en el suelo. Dicha ambientación ayudaría a la audiencia a que el mensaje principal de la serie calara más hondo: la crítica medioambiental. 

La relación del ser humano con nuestro planeta Tierra y la naturaleza ha sido un tema recurrente desde los inicios de la franquicia, haciéndose cada vez más explícito en los años 90 y convirtiéndose en una marca del propio guionista Konaka quien ya imprimió sus ideas en Ultraman Towards the Future o Tiga, si bien es en Gaia donde se incide y se llega hasta el hueso con este tema. ¡Nos estamos cargando la Tierra!

Hay muchas más novedades y es que no tenemos a un Ultraman, sino a ¡dos! Y con planteamientos diferentes de cómo defender el planeta. El origen de los ultrahéroes también es diferente y es que Ultraman Gaia y Agul no son guerreros intergalácticos provenientes de los confines del universo sino que son el poder de la misma Tierra. Dicho poder será trasladado a Gamu Takayama y Fujimiya (Gaia y Agul respectivamente) para defenderla de la pura destrucción. El conflicto entre ellos viene que si bien Gamu considera que salvar a la Tierra incluye sin ninguna duda salvar y defender también a la humanidad, Fujimiya considera que los seres humanos por su egoísmo y despreocupación para con la naturaleza, son los culpables del estado del planeta, por lo que salvar a la humanidad no pasa por su lista de prioridades.

Los soldados de la base aérea de XIG. Ejemplo del vasto plantel de personajes de la serie.

Gamu (arriba) y Fujiyima (abajo).
No muy bien avenidos al principio.

Uno de los aspectos más sorprendentes y agradecidos de Gaia es su enorme plantel de personajes logrando que aún a pesar de ello no te sientas perdido con cada uno de ellos y formen parte de un todo de una manera natural. GUARD, la organización militar de turno, creada en secreto, tiene diferentes estamentos repartidos por todo el mundo y la base aérea de XIG, en Japón, la componen diferentes equipos de combate compuestos por tres personas. El Team Falcon, Team Lighting y Team Crow son pilotos de combate, el Team Hercules ataca desde tanques modernos, el Team Seagull (misiones de rescate) y el Team Marlin ataca en el interior del océano. Dichos equipos están dirigidos por el comandante Ishimuro y Chiba (el jefazo de XIG). Súmale la presencia de las simpatiquísimas operadoras Atsuko y la europea Georgie, las cuales protagonizan deliciosos momentos de comedia. El trío de periodistas de la cadena de TV de KBC (Reiko, Rinbun y Tabata) dispuestos a desentrañar los misterios de GUARD, el grupo de genios de Alchemy Stars, secundarios como Catherine Ryan... Es tremendo y gracias a los elaborados y fluidos guiones de la serie cada personaje tiene su pequeña oportunidad para brillar.

¿Y contra quien luchan nuestros héroes? Precisamente, son los Alchemy Stars quienes previenen la pronta llegada de una entidad llamada "Radical Destruction Bringer" (algo así como "el portador de la destrucción radical"), la cual provocará la destrucción total de nuestro planeta. Si bien, dicha entidad no se dejará ver hasta el fin de la serie, mientras tanto irá operando desde el espacio enviando numerosos monstruos al planeta para ir allanando el terreno y sembrar la desesperación y el pesimismo entre la humanidad. El concepto de dicha entidad destructora funciona muy bien a la hora de trasladar esa aura de apocalipsis de fin de milenio y que aparecieron en numerosos productos nipones de la época.

Así, Ultraman Gaia, compuesta por 51 episodios emitidos entre el 5 de septiembre de 1998 y el 28 de agosto de 1999 se alza como un producto notablemente sólido dentro de la historia de la franquicia. Un gusto para el espectador con unos autores que logran llevar al personaje a lugares no tan frecuentados, arriesgando con sus tramas y yendo muy lejos en materia dramática y especialmente visual. Planteada con sabor a puro blockbuster de catástrofes y superhéroes con una trama interconectada entre todos los episodios y desarrollada de forma excelente sin perder por ello la frescura e imprevisibilidad en las premisas de los episodios tal y como marcan los cánones de la franquicia Ultraman.

Ep. 1, Seize the light!

Para ponerse a limpiar lagañas... Gan-Q en el
ep. 6, The Ridiculing Eye
El ep. 1, Seize the light!, es vibrante y ya se denota una gran evolución tanto en la forma de rodar como la forma de plantear la acción como esas espectaculares apariciones de Ultraman cayendo desde el cielo y levantando toneladas de tierra a su alrededor... Aquí aparece una extraña forma brillante desde los cielos (momentazo) que acaba eclosionando en una criatura brutal llamada C.O.V.. Una de las constantes de la serie es mostrar a unas criaturas cuyo diseño intenta ser menos humanizado, siendo éstos más misteriosos y extraños, todo un acierto. Gaia sabe engancharte en este primer tramo de la serie y las expectativas no dejan de aumentar mientras asistes a un nivel general más que notable a nivel de guiones y creatividad visual en las escenas con los monstruos. El ep. 3, His Name is Gaia, nos adentra en la idiosincracia de los Alchemy Stars (Gamu pertenece a ellos), organización compuesta por jóvenes genios que tratan de ayudar con la ciencia y su intelecto la inminente llegada de desastres monstruosos. El episodio presenta un tramo final brillante en un desierto con un monstruo humanoide y metalizado similar a un guerrero medieval en una batalla excelentemente coreografiada y con sorpresa final… Aparece Ultraman Agul.

Ejemplos de monstruos fascinantes los encontramos por ejemplo en el ep 4, Gamu of the Sky, con una medusa gigante de poderes sobrenaturales y que remite al monstruo de Dogora (1964) de Ishiro Honda. En el ep 5, Another Giant, nos enseña a un Gamu acudiendo a su pueblo natal y encontrándose con su madre, lo que nos permite conocer un poco de su pasado a la vez que conocemos la identidad humana de Ultraman Agul. Un muchacho de pelazo y semblante serio llamado Fujiyima, el cual Gamu ya conocía tiempo atrás como ex miembro de Alchemy Stars. El ep. 6, The Ridiculing Eye, nos presenta a uno de los monstruos más icónicos de Gaia como es ese ojo gigantesco y con poderes psíquicos: Gan-Q.

Ep. 11, The City where the Dragon Lies

Cada episodio nos da la oportunidad de profundizar en algunos personajes además de seguir conociendo a nuevas incorporaciones. En el entretenidísimo ep. 10, Rock the Fight, conocemos al equipo femenino Team Crow. Tres chicas las cuales siempre van a ritmo de algún éxito Idol del momento. Entre el equipo Crow tenemos a Kei Tadano, interpretada por Kei Ishibashi, actriz que interpretaba a la enfermera Mayumi en Tiga y Dyna. Robado el corazón me tiene esta muchacha. 

Los monstruos de Gaia vienen del espacio y por otro lado (de corte algo más "inofensivo") del subsuelo del planeta Tierra, alterados y enfadados por los abusos de la humanidad con el ecosistema. Un dragón enorme de 7 cabezas y que es el mismo espíritu de la naturaleza aparece en el espectacular ep. 11, The City where the Dragon Lies. Ver en la batalla final del episodio el triunfo de movilidad de los técnicos de fxs para con este dragón de múltiples cabezas es de aplaudir.

Jugando con la escala en el ep. 18, Agul vs Gaia
Aún con su trama continuada, Gaia intenta no perder la imprevisibilidad de la franquicia y por ejemplo se entrega a episodios que parecen sacados de una J-Horror. El estupendísimo ep. 13, Night of the Marionettes, presenta a un pueblo con sus habitantes siendo poseídos cuales zombies a través de las llamadas de sus teléfonos por una criatura misteriosa (la misma del episodio 4). 

Las motivaciones de Fujiyima y su origen como Agul son contados en otro de los imprescindibles como es el ep. 16, Birth of Agul. Aquí Fujiyima, años atrás, crea una máquina de nombre CRISIS capaz de prevenir y resolver problemas hasta que un buen dia el invento predice la destrucción del planeta. Un Fujiyima obsesionado con resolver la predicción descubre con estupor que eliminando el patrón "humanos", en ese caso, según CRISIS, el planeta sobreviviría... La tensión entre Gamu y Fujiyima seguirá subiendo como la espuma y más tras ver como el segundo utiliza planes bastante dudosos para quitase de en medio a las amenazas monstruosas aún a costa de las vidas de otros seres humanos. La primera batalla entre Gaia y Agul la vemos en el notable ep. 18, Agul vs Gaia, el cual, como curiosidad, presenta muchas escenas de los Ultra a tamaño humano, como en la pelea final en la cual y sorprendentemente vemos perder a Gaia... ¡Y anda que no es cool ver a Agul utilizando de vez en cuando un sable láser a lo Star Wars!

El mismísimo Pazuzu en el ep. 22, Stone Wings

Batalla a muerte en el ep. 25, The Showdown for Tomorrow

La serie avanza con paso muy firme y aún presenta sorpresas como la que vemos en el ep. 22, Stone Wings, ya que el monstruo del episodio es... ¡¡Pazuzu!! (como el demonio de El exorcista) en un capítulo lleno de pura destrucción y acción. Entre los ep. 23 y 26 los acontecimientos entre Gamu y Fujimiya se aceleran de forma espectacular en unos episodios en donde vemos a Gamu siendo expulsado de XIG por su relación con Fujimiya, a éste sufriendo una pérdida personal que lo desemboca a despertar monstruos por todo el mundo mientras huye a lo desconocido junto a Reiko, la periodista de KBC, quienes empiezan a sentir algo de tilín entre ellos... hasta desembocar en la batalla definitiva y a muerte entre Gaia y Agul en el ep. 25, The Showdown for Tomorrow. Pero... el firmamento parece moverse... Un enorme agujero de gusano aparece sobre la Tierra, cargado por la energía desprendida de la pelea entre los Ultraman y surge una criatura aberrante y descomunal. ¿Es"el portador de la destrucción radical"? ¿Ha llegado el fin del mundo?

El ep. 29, Distant City, Uqbar. El capítulo más
insólito de la serie.

El ep. 26, The Final Resolution, es una maravilla y supone un gran y acertado clímax a mitad de serie con momentos como el comandante Ishimuro descubriendo la verdadera identidad de Gamu o ese colofón final con Fujimiya viendo que ha sido manipulado por la "Destrucción Radical", regalando su poder a Gamu y desapareciendo en el fragor de la destrucción... Ultraman Gaia, gracias a la luz de Agul cobrará una segunda forma aún más poderosa.

Esta desaparición de Fujimiya no fue tomada bien por la audiencia de la serie. Dicho personaje estaba teniendo muchísimo éxito por lo que su falta en la serie desembocó en una caída de audiencia radical y bien preocupante. Muchas de las ideas para el devenir de Gaia tuvieron que ser abortadas. Es el caso de que uno de los personajes secundarios, la occidental Catherine Ryan, iba a empezar a tomar un peso bien importante en la trama hasta que se valoró que acabara convertida en una Ultragirl. Si bien, no hubo tiempo para meterse en más jardines argumentales y Kanaka y su equipo tuvieron que cambiar el guión y empezar a preparar la vuelta de Fujimiya y Agul.

El esperado regreso de Fujimiya en el ep. 36, 
The Sky of Reunion
En este sentido, tengo que dar la razón a la audiencia. El tramo comprendido entre los episodios 27 y 35 (con la ausencia del amigo Fujiyima) supone un leve bajón con argumentos menos interesantes e irrelevantes y que se desvían de la trama principal. Si bien, paradójicamente, es en este tramo donde nos encontramos con el episodio más sorprendente, extraño, bizarro y destacable de toda Ultraman Gaia. El ep. 29, Distant City, Uqbar, sigue a un anciano, de oficio repartidor, algo especial y el cual está convencido de que es un alienígena de Uqbar, un idílico pueblo flotante con molinos y lagos. Finalmente, Rukuu, el guardián del poblado aparecerá e irá en su busca. Un episodio insólito, muy bien rodado, con un trabajo de cámara elaborado y que lo convierte en una gema. 

Seguimos encontrando momentos bastante interesantes como el ep. 32, The Future Seen Before, con un monstruo que domina el espacio-tiempo, jugando el argumento con las paradojas temporales y los saltos en el tiempo. Un capítulo en donde vemos además porqué el Team Falcon siempre se enfrenta a las misiones como si fuera la última y piensan que la muerte les aguarda en cualquier momento.

Finalmente, Fujiyima regresa (y la audiencia) en el ep. 36, The Sky of Reunion, y con él la serie vuelve a su cauce con este tenso capítulo con nuestro anti-héroe en horas muy bajas, en depresión, carcomido por la culpa y que busca una manera de remediar sus errores pasados. Y ya desde prácticamente hasta el final de Gaia, la calidad general vuelve a ser encomiable con un desarrollo ejemplar y con la tensión subiendo como la espuma. En el capítulo 37, Fourth Symphony of a Nightmare, el objetivo del "Radical Destruction Bringer" es la cadena de TV de KBC, para así lograr controlar a un rango mayor de población para hacer que se ataquen entre ellos. Ojo con la batalla final del episodio y que tiene lugar en una especie de cuarta dimensión con Gaia dando patadas entre escenarios surrealistas contra la temible Queen Mezard.

Ep. 41, Resurrection of Agul

Al fin batallando codo con codo en el ep. 44, 
The Attack of the Space Monsters

Hay un alto en el camino muy interesante con el ep. 39, The Lake of Sadness. Bizarrísimo y con algunos momentos sorprendentemente llenos de violencia. Aquí unos experimentos realizados en la 2a guerra mundial han dado lugar a que un científico se convierta en una criatura tentacular que en el presente está causando muertes en un lago. Otro de los momentos imprescindibles de la serie es el ep. 41, Resurrection of Agul, con Fujiyima recuperando el poder de la Tierra que lo devuelve a ser Ultraman Agul para así rescatar a un Gamu atrapado en una cruz de metal (trampa que haría las delicias de los invasores de Mirrorman). La bíblica escena del regreso de Agul, con las aguas del océano separándose en dos, es un momento asombrosamente épico. 

Las ansias por destruir cualquier monstruo (aunque éstos sean inocentes, como los procedentes del mismo planeta Tierra), el miedo de la población por la llegada en cualquier momento de "el portador de la destrucción radical", el uso de dicho miedo por parte de los estamentos militares para justificar una carrera armamentística entre países... son conceptos que se estudian adecuadamente en episodios tan notables como el 44, The Attack of the Space Monsters o el 45, The Living Planet. En este último, por cierto, aparece un monstruo de diseño fascinante casi calcado a los Eva en serie de The End of Evangelion. El episodio 46, The Attack of the Forest, se adentra en una secta apocalíptica (que ha ido teniendo pequeñas apariciones en diversos capítulos), adoradores de la Destrucción Radical. Una premisa que se utiliza para hablar de los radicalismos, el auge de las sectas en Japón fruto de la crisis económica y su poder de manipulación en torno a una trama de una máquina de control del clima que hace que los bosques comiencen a crecer de nuevo en la ciudad, destruyéndolo todo por el camino.

Ep 48, The Revenge of the Death God
El final de la serie está compuesto por dos bloques. Por un lado, el doble ep. 47 y 48, Xig Destroyed!? y The Revenge of the Death God. Aún a pesar de los cromas lisérgicos y los fxs de pentium 3, resultan capítulos ejemplares, con la aparición de la mano derecha "del portador de la destrucción", una especie de buda monstruoso y grotesco, que intenta manipular a Fujiyima mostrándole en pleno universo a su jefe, o mejor dicho su jefa. Una joven enferma de muerte por un virus: el virus de la humanidad. A la destrucción total de la base aérea de XIG le sigue el descubrimiento de la identidad de Gamu por parte de sus compañeros y las consecuencias de ello. Una dupla de episodios llenos de emoción, bien rodados y con un tratamiento estupendo de las relaciones entre los diferentes personajes.

 Ep. 49, An Angel Descends. Catártico.

Ep. 51, Earth is Ultraman's Star

La gran y definitiva conclusión a Ultraman Gaia lo encontramos en un colofón dividido en 3 partes. Una conclusión a la altura del resto de la serie y de gran espectacularidad, si bien habían tantas expectativas depositadas en dicho final y en lo que iba a hacer dicho "portador de la destrucción" que la manera relativamente "fácil" de los personajes para quitarse de en medio a la amenaza sabe a poco. Igualmente rebosan imágenes para el recuerdo. 

El clímax final del ep. 49, An Angel Descends, es uno de los momentos más tétricos, espectaculares y atmosféricos que yo haya visto en la franquicia Ultraman con "el portador de la destrucción", por fin haciendo acto de presencia en la forma de un ángel de la muerte con rostro femenino (tela con el tema musical que suena en la escena). La muerte de Gaia y Agul, el descubrimiento por parte de todo el planeta (via retransmisión por TV) de las identidades de Gamu y Fujiyima, los monstruos de la Tierra apareciendo y atacando al invasor y un plan final con la humanidad uniéndose contra la amenaza confluyen en una batalla final de órdago, quizás algo empañada por la "facilidad" con la que nuestros amigos Gaia y Agul se quitan de en medio al bicharraco final.

El final de Gaia no llega ni a lo perfectamente medido del final de Tiga ni a lo arriesgado y ambiguo de Dyna, si bien, las comparaciones son odiosas. Dicha conclusión sigue siendo algo sobresaliente y el broche de oro para una serie ejemplar en la franquicia Ultraman. Gaia debería ser el espejo en el que fijarse a la hora de enfrentarse a la realización de una nueva serie del personaje. 51 episodios que no solo cumplen sobradamente con sus elevadas dosis de diversión y espectacularidad, sino que sobresale en su desarrollo de personajes y óptica dramática más adulta, a la vez de ir más allá y crear arte con sus imágenes. Defectos tiene por supuesto. El espectador tendrá que hacer un gran esfuerzo para aceptar el cada vez más utilizado CGI de calidad bastante "chungueta", el dudoso uso de algunos cromas con los personajes humanos, la superficialidad de (solo) algunos conflictos dramáticos o que algunos personajes apenas queden dibujados... si bien, Ultraman Gaia es una serie perfecta para entrar en el mundo de Ultraman ya que se convierte en una de las mejores series sino la mejor de la franquicia. Ahí es nada.

Lo que logró Tsuburaya Productions con la trilogía Tiga, Dyna y Gaia, es algo equiparable a lo que Shusuke Kaneko consiguió con la trilogía de los 90 de Gamera. No solo se devolvió al superhéroe de nuevo al éxito sino que se pudo mostrar los caminos tan arriesgados y variopintos a los que éste podía llegar. Mostrar a la audiencia que se podía crear arte (aún con los muchos altibajos de Dyna) a la vez que se cumplía con los inversores y se seguía vendiendo merchandising y muñecos a destajo.

Hiroyuki Watanabe
Algunas curiosidades de Gaia. Una de las personas que tuvo un papel imprescindible en la realización de la serie durante su filmación fue el actor Hiroyuki Watanabe, quien interpretaba al comandante Ishimuro en la serie. Watanabe fue toda una fuerza llena de positividad en el set y se tomó muy en serio su papel. Quería que la serie fuera todo un éxito y animaba a todo el mundo a que sacara lo mejor de sí mismo, aportando además al equipo técnico diseños para el vestuario y haciendo intentar entender a todos la importancia y el honor que era participar en una serie de Ultraman. Takeshi Yashiota (Gamu) fue elegido por sus aptitudes atléticas pero el muchacho tenía poquísima experiencia delante de la cámara lo que le acarreó numerosas inseguridades. El mismo Watanabe se convirtió en un mentor para él, apoyándole y enseñándole trucos para ir mejorando su interpretación y la seguridad en sí mismo, algo que se va denotando a lo largo de la serie. ¡Gracias Watanabe!

Yukari Ishida, la actriz que interpreta a Reiko, la periodista de KBC y Fujiyima (Hassei Takano) acabaron casándose poco después del fin de la serie, por lo que el romance que vemos en la serie, de alguna manera venía de una química bastante real. El jefe de Reiko, Kenji Tabata, está interpretado por Hiroshi Tsuburaya. ¡Si! El nieto de Eiji

El presupuesto no permitió que el Team Marlin, el equipo de ataque e investigación submarina, tuviera algún peso en la serie dejándoles el episodio 21, The Sea of a Mysterious Light, como única oportunidad para lucirse. Ultraman Gaia tendría una innecesaria y decepcionante conclusión con el filme Ultraman Gaia: Once again Gaia (2001).

Y como de costumbre, me gusta comentar las canciones de la serie. El opening, de título Ultraman Gaia!, aunque inferior a Take Me higher y Ultraman Dyna, sigue siendo un tema brutalmente pegadizo. La espectacular Lovin' you, Lovin' Me, la cual parece sacada de Sailor Moon, aparece en las escenas de créditos finales de la primera mitad de la serie, mientras que la otra mitad esta protagonizada por la inferior y sensiblera, pero aceptable Beat on Dream on.


sábado, 10 de diciembre de 2022

THE YOUTH KILLER (1976)


La Art Theatre Guild tuvo una importancia básica para entender el cine independiente nipón de los años 60 y 70. La ATG fue fundada por diferentes artistas en 1961, se especializó en la distribución de filmes alternativos así como en la producción de cine autóctono de carácter arriesgado y rebelde como algunos de los trabajos de Shohei Imamura, Nagisa Oshima o Akio Jissoji. Si bien, pronto se denotó un cierto espíritu cerrado a este círculo de artistas. Un ámbito selecto. Un aspecto que se denotaba, por ejemplo, en las entregas de premios anuales que la misma ATG organizaba entre sus producciones y cómo siempre acababan repartiéndose los premios los mismos de siempre.

Si bien su importancia en el cine nipón es innegable y punta de lanza de producciones la mar de interesantes y que viajaban fuera de lo establecido con propuestas atrevidas y a veces incómodas para el espectador. La ATG acabo cerrando sus puertas en 1984.

The Youth Killer (1976), es una propuesta fascinante que camina del genero criminal, al thriller, al drama juvenil con espíritu punk realizado exquisitamente. La película está basada en un suceso real ocurrido en octubre de 1974 en la prefectura de Ichihara cuando dos padres fueron asesinados a puñaladas por su hijo adolescente por oponerse a su relación con la empleada de un sex-shop. Los cuerpos fueron arrojados al río Yoro y acabaron flotando hasta la bahía de Tokyo. El muchacho fue condenado a muerte diez años después y el suceso fue novelizado por el autor Kenji Nakagami

Dicha novela atrajo la atención del director Kazuhiko Hasegawa, quien con 30 años en aquel entonces, llevaba tiempo intentando realizar su primera obra como director. Hasegawa se convertiría en una de las voces imprescindibles de la nueva ola japonesa y de hecho dejó la universidad para trabajar bajo las órdenes de Shohei Imamura, abriéndose paso en la industria en la Nikkatsu como guionista o asistente de dirección, principalmente en filmes roman porno. Con el proyecto de The Youth Killer metido entre ceja y ceja, se dedica a investigar sobre el incidente real y, por fin, amparado por la producción de la Art Theatre Guild puede realizar su ópera prima.

El filme cuenta el asesinato del joven Jun a sus padres e incapaz de soportar el peso del crimen, éste inicia un camino hacia la autodestrucción acompañado de su novia Keiko. Como dos almas sin rumbo fijo, Jun y Keiko huyen dejando atrás el desastre hacia un destino incierto.

The Youth Killer recoge esa vertiente, dentro del cine japonés de la época, de espíritu combativo y contestatario frente a lo establecido, heredado de los movimientos sociales dados en los años 60. Así el filme recoge las ansiedades de la generación post-Vietnam, la generación víctima de la crisis mundial del petróleo, de esa generación participante en los movimientos sociales utilizando el crimen real en el que está basada la película para plasmar el estado de una sociedad con unos hijos furiosos y sin perspectivas, víctimas de las miserias y corrupción de sus figuras paternas. Otro ejemplo de este fresco de la realidad social nipona lo podemos ver como, en un elemento secundario en la trama, los personajes se encuentran cerca de las obras de lo que se convertiría el aeropuerto de Narita. Una construcción que levantó numerosas manifestaciones entre la población en contra de dicho aeropuerto.


The Youth Killer recoge la relación dependiente y tóxica entre una pareja de adolescentes con una situación familiar desamparada y complicada. Su protagonista tiene una relación de puro odio contra su padre y que finiquita con el momento del asesinato. Los primeros 45 minutos del filme son sublimes en su capacidad para saber transmitir asfixia y claustrofobia optando por centrar la acción en el pequeño apartamento de los padres de Jun, lugar donde se comete el asesinato. Poderosamente impregnado de un calor sofocante, este tramo de la historia, elaborado a base de una fluida sucesión de planos cortos y generales, la mayoría del tiempo cámara en mano y sin música, provoca una sensación de desaliento, de asfixia e incluyendo incómodas referencias incestuosas entre el hijo y la madre.

Unos momentos violentos y agónicos y que siguen con la huida hacia ninguna parte del muchacho junto a Keiko. Tsutomu Tamura (guionista de Oshima) adapta a guión la novela de Nakagami creando una estructura que se divide en dos partes separadas por un maravilloso enlace entre ellas (la escena de la playa). Una primera parte con el crimen de Jun y una segunda parte centrada en la locura y autodestrucción de su protagonista. En dicha escena de la playa, Hasegawa propone un atrevido y elaborado tratamiento en donde se opta por el uso de flashbacks y secuencias experimentales que hacen dudar de la realidad (el mismo Hasegawa aparece en dicha escena de la playa haciendo de padre de un niño, una decisión que creo, no es gratuita).

Keiko y Jun son dos jóvenes con situaciones familiares complicadas...

Jun tiene una relación complicada con su padre y éste no acepta su relación con la muchacha.

Una discusión acalorada que acaba en crimen...

Empieza así una huída hacia la autodestrucción.

Para la pareja protagonista, Hasegawa elige al cantante y actor Yutaka Mizutani (Jun) y a Mieko Harada (Keiko). A Harada la descubrí tras verla en el filme Lullaby of the Earth (1976) de Yasuzo Masumura y me dejó prendado con su interpretación de joven ciega enfrentada a las adversidades de la vida. The Youth Killer también incluye elementos de erotismo y que no resultan gratuitas siendo ejemplo de cómo trata el sexo esta nueva juventud nipona, a veces violento, tóxico, dependiente y otras como único punto de escape y tranquilidad, una burbuja ajena a los problemas que acontecen en el exterior. Es curioso que las escenas de desnudos fueron realizados por Harada siendo ella menor de edad, contando con 17 años. A la actriz la veremos posteriormente en Ran (1985) de Akira Kurosawa, con un papel estupendo.

El filme utiliza una adecuada banda sonora con presencia de temas de inspiración folk americano setentero. Cruda e impactante, The Youth Killer es toda una sorpresa que parece estar de tapadillo dentro del cine independiente japonés de los 70. Una pieza que no hace concesiones con sus personajes, presos de una furia y rabia incontenible, frustración fruto del ambiente del que viven y sabedores, por mucho que lo odien, que son herederos de los vicios y defectos de sus progenitores. Un trabajo pesimista y oscuro. El hogar y los valores tradicionales como fuente de terror y quiebra. La historia conjunta de una pareja en huída infructuosa por una libertad que carecerán. No future for you!