CRÍTICAS PELÍCULAS

miércoles, 14 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (1/5)

Se acaba el verano, las vacaciones, el relax y el descanso. La vuelta a la rutina, el dia a dia, hunde a cualquiera pero siempre hay motivos para la alegría y animarte un poco más con "la vuelta al cole". Es acercarse octubre y uno ya siente un cierto cosquilleo en el cuerpo. Un cosquilleo cinéfilo y cinéfago. 

Nuevo Festival de Sitges, en su edición número 59. Cifras de vértigo. Un servidor lleva 21 años acudiendo al festival -7 de ellos como acreditado con Oriental Paradiso- y en efecto produce vértigo ver el inexorable y demoledor paso del tiempo. El adolescente ávido de cine de terror y fantasía ha ido viendo y viviendo pérdidas familiares, dificultosos accesos al mundo laboral, paternidades... El tiempo pasa, efectivamente. Por eso la cita anual a un festival como el de Sitges, que parece inalterable a ojos de uno, es un refugio vital diría. Un oasis donde dar rienda suelta a la pasión y la sed por descubrir y vivir el cine.

Un párrafo quizás algo melodramático pero ya se sabe, hay que tener la filosofía de tomarse la vida contra menos en serio, mejor. Y así es cuando uno se adentra en los siempre singulares y disfrutables terrenos cinematográficos de la India, porque inauguro el festival de la mejor manera con Half. Producción llegada de la pequeña pero matona Mollywood -la producción es en idioma malayalam y su base está en el estado de Kerala, al sur de la India-.

Half presenta a dos hermanos mellizos que son sorprendidos en medio del desierto por un grupo de maleantes que les asesinan brutalmente y les roban todo lo que llevan encima. La sorpresa viene cuando descubrimos que los hermanos tienen poderes vampíricos y regenerativos, por lo que la venganza no se hará esperar.

Half ha resultado ser un disfrute total y absoluto. Un filme de acción híper salvaje y sangriento que va directo a la yugular y no permite momento para el aburrimiento. De entre los coordinadores para las escenas de acción hay equipo que ya trabajó en películas como The night comes for us (2018)... y se nota mucho. El feel a western fronterizo, de aire casi post apocalíptico, diría, beneficia a una película muy divertida, cañera y con una selección musical de puro ritmo. Toda una sorpresa, sin duda. Buena manera de empezar el festival.



Jane Schoenbrun es una joven directora que con pocos trabajos ha logrado llamar la atención de muchos con un estilo muy personal y que sabe canalizar las ansiedades y preocupaciones de la juventud actual. Desde el contacto y relación con las nuevas tecnologías y las redes sociales así como la propia identidad y sexualidad. Ejemplo de ello lo tenemos en filmes previos como We’re all Going to the World’s Fair (2021), una propuesta de terror tecnológica de lo más singular.

Su nueva película, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma resulta en una nueva vuelta de tuerca al genero slasher, más concretamente a las sagas Viernes 13 o Campamento sangriento con un alto componente meta a la vez que aprovecha para reflexionar sobre la supuesta misoginia del género o la relación entre espectador y película como elemento esencial en el despertar sexual y construcción de la propia identidad. Y es que resulta muy curioso como un subgénero tan denostado como ha sido el slasher, tratado de basura en los años 80, hoy dia sea objeto de recuperación, reivindicación y fuente de análisis y reflexiones. La deliciosa Final Girls (2015) vendría a ser ejemplo de ello.

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma presenta un enorme cúmulo de ideas y reflexiones en un principio la mar de interesantes. Qué lugar ocupa el slasher en nuestros días, franquicias del cine mortecinas que aguardan una nueva oportunidad, presentar a un serial killer queer -y que lo enlaza con la maravillosa secuencia final de Campamento sangriento (1983)-, el género como fuente de despertar sexual, el mirar y el ser mirado, la ficción como construcción de nuestra identidad... Un cúmulo de ideas que en un principio resultan interesantes, no solo en su planteamiento sino en la estética y look de la propia cinta con escenarios artificiosos maravillosos y una Gillian Anderson estupenda... Pero a medida que la cinta avanza todas esas ideas se agolpan unas sobre otras sin parecer encontrar un camino claro, habiendo un aturullamiento evidente y que te dejan con la sensación de que la cosa no va a ningún lado. Pese a ello, una cinta interesante y que despertará amplios debates a su paso.



Aquí somos mucho de películas con animales asesinos y monstruos gigantes. Siempre caen bien por lo que no podíamos perdernos Boiúna: La leyenda del Amazonas y que cuenta en su metraje con una anaconda de proporciones godzillianas y que actúa como dios de la gran selva. Ella decide quien vive y quien muere. Y así lo hará con un grupo de médicos voluntarios que se introducen en la jungla para ayudar a diversas tribus.

Una producción que me ha sorprendido personalmente siendo un filme de lo más distraído, que se beneficia de una ambientación seductora en el Amazonas con un peligro latente constante, no solamente por la anaconda de marras sino por insectos asquerosos, caimanes, arenas movedizas... Una presencia de la selva de lo más sofocante. 

Respecto a la serpiente gigante, sus apariciones están usadas y economizadas con inteligencia, utilizando los elementos del escenario -arbustos moviéndose, una presencia fugaz en el agua, el uso del fondo de plano- para creer que el monstruo se encuentra más presente de lo que realmente se muestra. Un acierto. Además la trama de la cinta se reserva algunos pequeños giros en lo que respecta a sus personajes -como los patéticos villanos iniciales- que benefician a la película. Una producción bastante distraída, como digo.


"Cosas de Monstruos" en directo con un especial sobre King Kong

Y tras la experiencia vivida el año pasado con el podcast "Cosas de Monstruos", con el que realizamos por primera vez un programa en directo en el Festival, se repitió la experiencia en el escenario del King Kong Area, bajo un dia estupendo y soleado y una afluencia de público bastante generosa. Si el año anterior, Octavio López, Josan García y un servidor -Adrián Roldán- desgranamos la filmografía de la tortuga Gamera, hemos hecho lo propio, esta vez, con el personaje de King Kong, emblema del festival. 

Un programa en directo en el que se repasaron por un lado las producciones clásicas del simio gigante desde su nacimiento en la maravillosa King Kong de 1933, sus remakes en 1976 -de la mano de Dino de Laurentiis- y 2005, con la visión del mito realizada por Peter Jackson. Tras un repaso a las aventuras japonesas del simio con King Kong contra Godzilla (1962) y King Kong se escapa (1967), se finiquitó el recorrido con el presente del personaje protagonizado por las sucesivas entregas del Monsterverse de Legendary. Una jornada maravillosa y de nuevo inolvidable, en la que pudimos ver a muchas caras conocidas y amigos. Coronada posteriormente con una hamburguesa a la sombra y un posterior baño en el mar que sentó de fábula. Podéis disfrutar del programa aquí.


viernes, 25 de septiembre de 2026

FESTIVAL DE SITGES 2026

 CRÓNICAS DEL FESTIVAL

- HALF / ADOLESCENCIA, SEXO Y MUERTE EN EL CAMPAMENTO MIASMA / BOIÚNA: LA LEYENDA DEL AMAZONAS / PROGRAMA ESPECIAL "COSAS DE MONSTRUOS"

- FAMILY MOVIE / COLONY / THE DEVILS / HOPE / PRESENTACIÓN "ASIAN FANTASTIC MAGAZINE"

- 11 / 5 MINUTOS MÁS / SALMOKJI: WHISPERING WATER / LADY SNOWBLOOD / BAD LIEUTENIANT: TOKYO

- ONSLAUGHT / WE ARE ALIENS / BLADE OF THE GUARDIANS / ROGUE TROOPER / CRAWLERS



viernes, 7 de agosto de 2026

BLOODY MUSCLE BODY BUILDER IN HELL (1995)


Viajamos un año más hasta el Nits de cinema oriental de Vic, en su edición número 23. Cita ineludible anual para el que suscribe resultando un evento imprescindible para todo amante del cine oriental que se precie con docenas de propuestas llegadas de países como Japón, Corea o China en un entorno de lo más confortable y amigable. 

De entre las sesiones que asistimos destaca por derecho propio, por su nivel de bizarrismo y carácter insólito, la imposible Bloody Muscle Body Builder in Hell (1995). Un proyecto llevado adelante por el culturista Shinichi Fukazawa, quien se hace un Juan Palomo dirigiendo, guionizando y protagonizando una cinta que homenajea sin tapujos -por no decir que plagia- numerosos elementos del Evil Dead (1981) de Sam Raimi.

Bloody Muscle Body Builder in Hell es una cinta de pura serie Z de carácter amateur y es que Fukazawa la rodó sin apenas medios en 1995 y la producción ha vivido un cúmulo de obsáculos hasta milagrosamente salir estrenada. Durante el rodaje, que tuvo lugar en pleno verano, varios rollos de película desaparecieron sin dejar rastro. Como resultado, la película no pudo terminarse de inmediato. No fue hasta 2009, que algunas escenas se volvieron a filmar, concretamente los momentos de efectos especiales. Luego comenzó la post producción, que duró un año más. 

La película finalmente se terminó por completo en 2010 para ser lanzada en DVD en 2012. ¿Quien le iba a decir a Fukazawa que la película disfrutaría de un estreno en cines japoneses en 2014, un estreno oficial internacional en 2017 en el Reino Unido y ediciones en DVD o Blu-Ray -cómo la que se espera próximamente en Trashorama-?

Pese al descalabro estrictamente cinematográfico de la propuesta no puedo sentirme más encariñado con Bloody Muscle Body Builder in Hell en el que supura claramente y se logra transmitir un amor hacia al cine y concretamente hacia el cine de género totalmente cristalino. Si amas una cosa, como es el cine, nada te puede detener y el espíritu do it yourself impregna una producción hecha con lo justo, con 3 o 4 actores y un piso minúsculo donde estalla toda la barbarie gore -el piso de los padres del director-.

Hemos visto mucho desbarre y muchísimas propuestas de Serie Z de este calibre y he de confesar que muchas de ellas se hacen muy aburridas, no siendo el caso de la presente cinta. Aquí hay chistes, gore, salvajadas, muñecos y hasta stop motion de baratillo pero efectivo. Además, el look del filme juega a su favor, con una imagen VHS extremadamente granulada que le da un natural aire retro. No le puedo pedir más. Es una experiencia de las que no se olvidan, siendo mínimamente divertida aún contando con sus numerosas limitaciones. Y ver a su protagonista marcar músculos y poses culturistas, citando frases de Bruce Campbell y dar buena cuenta de demonios de ultratumba quienes expulsan litros de fluídos varios... resulta sorprendentemente gozoso y divertido aún a pesar de la factura de la propuesta. Una carta de amor al splatter de 62 minutos que vivió todo un larguísimo camino hasta llegar a término y gracias al tesón y el no rendirse por parte de su director, ha hecho que décadas después la estemos viendo con las mejores condiciones posibles.

Foto cortesía de Mgda Inquieta

jueves, 23 de julio de 2026

20TH CENTURY NOSTALGIA (1997)


La búsqueda de la identidad, tratar de conectar con alguien en un mundo implacable, filtrar la realidad por medio del arte y crear una fantasía. Todo ello lo aborda una de las mayores curiosidades del cine japonés de los 90 como es 20th Century Nostalgia (20-seiki nosutarujia, 1997).

En el filme un joven estudiante cree que el espíritu de un alienígena ha viajado en el tiempo y ha poseído su cuerpo para infiltrarse y estudiar a la humanidad, con la intención de encontrar la razón por la que nuestra civilización está avocada a la destrucción. Replica el espíritu de otro alienígena en una chica a la que conoce y juntos usan sus cámaras de vídeo para documentar la sociedad japonesa moderna.

20th Century Nostalgia es una obra desafiante en el sentido de no solo jugar con la estructura temporal de la historia en la que se mezcla pasado, presente y futuro sino además en la elección visual de la cinta como es la de convertir gran parte de la misma en unas grabaciones caseras con cámara digital, llevadas por los jóvenes actores, en la que juntos exploran el mundo que los rodea jugando a ser extraterrestres. Por ello el filme oscila entre el sonrojante vídeo Idol casero con momentos musicales cantarines y el conmovedor retrato de una sociedad en decadencia y soledad realizado de una manera muy art house. La línea entre ambas caras es muy fina.


Destaca la intepretación de la debutante Ryoko Hirouse que llena de vitalidad y luz todos los momentos en los que aparece. Tenía 15 años en el momento de iniciar la producción. Suerte de ella porque la sosíma interpretación de su partenaire Tsutomu Marushima crea cierto rechazo en la voluntad del actor de transmitir apatía y el aburrimiento vital de su personaje.

Su director Masato Hara se especializó como guionista ya desde los años 70 participando en el libreto de Murió después de la guerra (1970) de Nagisa Oshima atreviéndose con la dirección de documentales posteriormente. 20th Century Nostalgia fue su primer largometraje de ficción y como una estrella fugaz el director no volvió a dirigir hasta 2015 con SOAR: I wish you were here (2015). Hara obtuvo un galardón como "revelación del año", por 20th Century Nostalgia lo que no deja de ser irónico viendo su larga trayectoria en otros ámbitos y que se remonta a 1968 cuando la Art Theater Guild y el Tokyo Film Festival premió un corto que realizó como estudiante. Tras participar en más de una docena de producciones, 20th Century Nostalgia fue su primera producción financiada de ficción pero no lo tuvo fácil. El rodaje se inició en agosto de 1995 (principalmente las secuencias rodadas con cámara casera digital), posteriormente se suspendió y no se reanudó y finalizó hasta 1997 (el personaje de Hirouse tratando de poner orden en la sala de montaje frente al aluvión de cintas grabadas). Sin duda resulta poético como realidad y ficción influyen en el producto final.


El visionado de 20th Century Nostalgia es exigente y hasta árduo en su propuesta pero de entre su envoltorio Idol pop se trasluce una hipnótica, nostálgica y seductora plasmación de un Japón socialmente en decadencia con unos personajes vacíos, buscando respuestas. ¿El nuevo siglo traerá la definitiva destrucción o será un nuevo alumbramiento hacia la esperanza? Así se resuelve en el conmovedor final de la cinta, con la pareja en una playa y que resulta bellísimo a nivel conceptual y estético. Resulta tierno y sensible a su vez ver la inocencia de estos personajes en su camino de descubrir el mundo que los rodea. Dos persones encontrándose y conectando entre sí gracias al amor mutuo por el cine. Esa cámara digital acaba siendo el único idioma que comparten.

Y la propuesta estética de la cinta, tan atrevida, parece que influyó o por lo menos caminó en la misma dirección creativa de Hideaki Anno quien un año después propondría un experimento tan fascinante como Love & Pop (1998) aunque de aire mucho más oscuro. 20th Century Nostalgia creó sensación entre la crítica y fue galardonada con diversos premios como “Actriz revelación” para Ryoko Hirouse tanto en los Premios de la Academia de cine japonés como en los Yokohama Film Festival.


viernes, 10 de julio de 2026

MERMAID LEGEND (1984)


Toshiharu Ikeda es un nombre a tener en cuenta dentro del cine japonés de caràcter más exploit. Inició su carrera a inicios de los años 80 dándolo todo en la Nikkatsu con varias cintas Roman Porno. Una de ellas, Sex Hunter (1980) es sin duda una de las más locas, incorrectas y disfrutables entregas de la larga saga pinku de Nikkatsu. Más tarde Ikeda se centraría en el terror o en temáticas más oscuras donde sin duda Evil Dead Trap (1988) es su titulo más conocido. Si bien cabe centrar la mirada en la que es sin duda su mejor película: Mermaid Legend (Ningyo densetsu, 1984).

La cinta está producida por la Director’s Company, productora que entre 1982 y 1992 estuvo produciendo cintas de lo más sugerentes, arriesgadas pero de carácter independiente a algunos de los mejores directores de la época como Shinji Somai. Además sirviendo de catapulta para jóvenes talentos del país.

Mermaid Legend es una de las mayores sorpresas que me he encontrado dentro del cine nipón de los 80. Un filme dotado de una enorme fuerza y que nunca deja de mutar en su propuesta multi-género, pasando del drama marital de una “ama” -buscadora de perlas submarina-, pasando al thriller empresarial y a la corrupción política, la cinta de venganzas, el cine erótico, la explosión gore hasta entrar en el terreno del fantástico.


El enclave de la cinta, situado en un pequeño pueblo de pescadores que poco a poco está desapareciendo siendo absorbido por la modernidad y las grandes empresas sin escrúpulos, resulta muy atractivo. Y sin duda, el filme se beneficia de un tono poético, de realismo mágico ayudado por sus maravillosas e hipnóticas secuencias submarinas que ayudan a dar el punto fantástico a la propuesta.

La cinta está sustentada a las mil maravillas por una espectacular Mari Shirato, buscadora submarina de perlas (una ama diver, fascinante trabajo centenario del Japón más tradicional) que trata de buscar justicia tras el asesinato de su marido, quien descubre por casualidad un corrupto entramado empresarial.

El tratamiento visual del filme es una maravilla, aprovechando al máximo la ambientación costera del filme. Y como digo, la cinta no tiene miedo en ir hasta el fondo de sus posibilidades, sabiendo filtrar sabiamente la herencia pinku de su director culminando en una incómoda y sangrienta venganza que llega al paroxismo en un clímax final sencillamente alucinante. Una masacre, en un largo plano sin cortes, que lleva al filme al terreno de la abstracción, sin ningún miedo y con resultados esplendorosos. Coronado, como digo, con un final, de puro fantástico, fuente de nacimiento de leyendas y que con el poético fondo del mar nos lleva en volandas a sus créditos finales.

Mermaid Legend es una sorpresa de lo más gratificante dentro del pozo sin fondo que supone el cine japonés de la época, en el que no paras de encontrarte con filmografías ocultas y poco conocidas la mar de fascinantes.

Atentos al pequeño papel de Junko Miyashita, una de las reinas del pinku eiga y protagonista de cintas como La mujer pelirroja (1979), Pleasure Campus: Secret Games (1980) o The Watcher in the Attic (1976).

En los Yokohama Film Festival de 1985 la cinta ganó 3 premios: Mejor actriz para Mari Shirato, Mejor director para Ikeda así como Mejor fotografia para Yonezo Maeda. Sin duda, premios bien merecidos.

viernes, 3 de julio de 2026

MOVING (1993)


Shinji Somai es un director a descubrir y reivindicar de manera urgente todas las veces que haga falta. Se trata de un director que funcionó como visagra entre los directores clásicos del país, la caída de los grandes estudios en los años 80 y el cine independiente que revitalizó la escena del país en la nueva ola de los 90. Su estilo ha influenciado profundamente a muchísimos directores de su país, desde Kore Eda a Shunji Iwai, hasta Ryusuke Hamaguchi. Todos ellos declaran con pasión la impronta del cine de Somai en su trabajo.

Su cine supone una tremenda sorpresa de descubrir. Ver como Somai no le importaba proponer trabajos desafiantes y complicados para la audiencia. Ahí tenemos el drama existencialista adolescente de la imprescindible Typhoon club (1985), o el pseudo-romance criminal entre una adolescente y su padre adoptivo en Stepchildren (1985).

Una de las cimas de su trabajo es sin duda Moving (Ohikkoshi, 1993). Presentada en la sección A certain regard del festival de Cannes de 1993, a la vez de Sonatine (1993) de Takeshi Kitano. La cinta de Kitano se llevo todos los elogios de la crítica mientras que el paso de Moving fue con escaso ruido dejando la llegada internacional de Somai un poco a trompicones. Su pronta muerte en el año 2000 ha hecho que su cine haya quedado olvidado allende sus fronteras. Por suerte en estos últimos años su cine se esta colocando en su merecido puesto, redecubriéndose y realizándose retrospectivas, recuperando cintas como Moving, la cual ha disfrutado de una remasterización impecable en 4k.


Moving, como digo es una de las cimas del cine de Somai y ejemplo perfecto de su estilo. Una de las cintas, tal vez, que mejor ha capturado el mundo visto desde los ojos de un niño, como es la de la peculiar y enérgica Ren que tiene que enfrentarse al pronto divorcio de sus padres. Lo que pensaba que era una vida normal pronto se tambaleará reaccionando la niña con desafíos, enfados y pulsos emocionales hacia sus progenitores quienes demuestran una inmadurez manifiesta.

El estilo del filme es delicioso en su narración con largos planos sin cortes, dejando respirar las emociones y diálogos entre los personajes, además de un uso exquisito de las inclemencias del tiempo y de la naturaleza como reflejo de las emociones de su protagonista. Ahí tenemos esa impecable secuencia de Ren hablando con una compañera de clase, repudiada precisamente por tener padres divorciados, y donde la lluvia las sorprende. Todo el relato funciona de manera honesta, encantadora, plasmado con un estilo formal impecable y verdaderamente rico.

Es en su última media hora cuando el estilo de Moving cambia llevando a su trío de personajes -Ren y sus padres- a un viaje en “familia” a el lago “Biwa” donde se realizan las festividades locales. El largo tramo final con Ren escapándose sola y viéndose perdida en el bosque, resulta en uno de los viajes de autodescubrimiento, crecimiento y maduración de un personaje más bellos e hipnóticos que yo haya visto. Un prodigio de simbolismos y realismo mágico al alcance de muy pocos.

Como guinda el filme acaba con una de las obsesiones y especialidades de Somai como eran los planos secuencia en donde se muestra el paso del tiempo sin utilizar cortes (el ejemplo cenit de ello es la impresionante abertura de Stepchildren). Un prodigio como digo.


Moving es una muy notable cinta, sustentada por la interpretación de una impresionante Tomoko Tabata, como Ren, que traslada con belleza y honestidad además de dureza el sufrimiento de una niña frente al divorcio de sus padres en una óptica de fábula infantil.

El filme recibió numerosos premios en su momento. En los Hochi Film Awards, Junko Sakurada y Tomoko Tabata, fueron premiadas por sus interpretaciones. En los premios de la Academia de cine japonés, fue premiada por su montaje. En los prestigiosos Kinema Junpo Awards 1994 fue premiada como mejor película del año según el público. Y sin ir más lejos, su impecable restauración de 2023 se llevo el premio a mejor restauración de un filme en el Festival de Venecia.



miércoles, 20 de mayo de 2026

LINDA LINDA LINDA (2005)


Uno de los subgéneros predilectos del cine japonés es ese cine dedicado a retratar la adolescencia y la vida de instituto del país. El cine nipón destaca en este apartado mostrando por un lado si, un cúmulo de cintas, en su mayoría live action de manga o anime, muy cercanos a la tontería acaramelada pero por otro lado, hay una proliferación de cintas de carácter serio, reflexivo y que resultan enormes en su manera de narrar esta etapa confusa de la vida con sensibilidad y elegancia. Hay casos a patadas y en el blog ya hemos tratado cintas como Like Grains of Sand (1995) o Todo sobre Lily (2001), por citar unos ejemplos.

Una de los mejores exponentes de este cine adolescente es sin duda Linda Linda Linda (2005), de Nobuhiro Yamashita. La historia da comienzo con el inminente concurso que se celebra en el instituto Shibazaki y con la separación de una banda musical compuesto por 3 amigas. Su cofundadora, Kei, decide pedir a la estudiante de intercambio coreana, Son, que sea la vocalista del grupo. El problema es que Son no se sabe las canciones y apenas habla japonés y sólo quedan tres días para el concurso. 

Linda Linda Linda
es un filme encantador, protagonizado por un grupo de muchachas con sus propios deseos y dudas, y que resultan personajes muy entrañables. La cinta resulta tremendamente sensible y acertada a la hora de relatar ese breve periodo de tiempo en el que un adolescente está a punto de abandonar el instituto y se adentra en la desconocida y peligrosa vida adulta. Algo que en Japón le añade una dosis mayor de significado, y es que ya sabemos, desgraciadamente, el destino que tienen (y siguen teniendo) las mujeres niponas. Tras su vida de estudio se obtiene un trabajo sencillo de oficina (por ejemplo) hasta que se casan y de ahí a ser ama de casa. Por lo que el ánimo y pasión por pasar esos últimos días en el instituto y llevárselo todo por delante con rock and roll y sabor punk resulta conmovedor y profundo.


La realización del filme, al contrario de lo que podamos pensar viendo el tema juvenil de la cinta, es elegante, de tempo relajado, destacando largos planos abiertos en donde los personajes hablan, se explayan y la acción respira. Además, el director se permite introducir elementos formales alternativos como esos insertos realizados con cámara digital casera llena de colores sobresaturados (grabaciones de ese alumno que está inmortalizando estos últimos días de curso). Las interpretaciones resultan acertadas destacando a la coreana Doona Bae, como hilarante y distraída estudiante de intercambio. Bae, poquisimo después, se confirmaría como una de las mayores estrellas y talentos del cine coreano gracias a filmes como The Host (2006), Un monstruo en mi puerta (2014) o la serie Stranger (2017). Como curiosidad, otra de las jóvenes actrices, Aki Maeda, protagonizaba Battle Royale (2000) unos años antes. Respecto al director Nobuhiro Yamashita, guionista además de director de fotografía y montador ha trabajado intensamente estas últimas dos décadas siendo además el director de Anzu, gato fantasma (2024), No one's ark (2003) o A gentle breeze in the village (2007).

El elemento musical de la cinta no hace sino verla con mejores ojos, con este grupo de amigas queriendo montar una banda e interpretar canciones de la mítica banda nipona de punk rock The Blue Hearts, grupo esencial nipón que empezó su andadura en los 80. La cinta nos regala varios de sus hits como Linda, Linda Linda o Owaranai Uta. La película finiquita de la mejor manera, con una gran explosión emocional llena de sudor y rock con la actuación final de las chicas in extremis y que en conjunción con planos de pasillos y aulas ya vacíos carga de un poderoso significado al final de uno de los filmes que mejor ha sabido transmitir y filtrar con sabiduría, buen humor y elegancia el final de la adolescencia.

Con motivo del 20 aniversario del filme, en 2025, el cast junto al director Yamashita se reunieron de nuevo para dar promoción a la versión remasterizada en 4K de la película.