CRÍTICAS PELÍCULAS

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martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (4/4)

Uno de los momentos más mágicos de esta edición del Festival de Sitges ha sido haber podido ver la restauración del clásico Lady Snowblood (1973), protagonizada por Meiko Kaji. Una de las mejores películas del cine japonés de los años 70. La madre de todas las cintas de venganzas. Una obra maestra muy influyente y referenciada. No hace falta nombrar la referencia de ella que hace Kill Bill vol. 1 (2003) de Quentin Tarantino en el que toma muchísimas cosas de Lady Snowblood. 

Se trata de un filme ingenioso en su narración y en su estilo visual y que presenta una inmortal interpretación de Meiko Kaji como heroína de acción en busca de venganza por la muerte de su familia. Una proyección mágica en la que contamos además con la presencia de la misma Meiko Kaji en la sala. La proyección finalizó con un pequeño Q&A. La actriz nos regaló, con 79 años, uno de los momentos más maravillosos que yo he vivido en mi vida cinéfila ya que uno de los presentes en la sala le propuso si podía cantar una estrofa de de la canción de la película, "Shura No Hana". Kaji advirtiendo que hacía cincuenta años que no la cantaba se arrancó a cantar el tema para todos nosotros y no solo eso, ¡la cantó íntegra! Un momento increíblemente mágico. 

A la tarde pudimos asistir a un encounter que tuvimos con Meiko Kaji en el que pudimos preguntarle varias cuestiones sobre su carrera cinematográfica. Me sorprendió conocer que Lady Snowblood la realizaron en poco más de 2 semanas (y así era el ritmo de producción nipón en aquellos años) a la vez que rodaba la segunda parte de Female Prisoner Scorpion. 

Sobre la primera entrega de Scorpion contó que "no estaba segura de si interpretar a la heroína de la película". Era un momento en el que su carrera estaba en un estado delicado y si fallaba con Scorpion ya podía despedirse de su carrera. Y propuso que aceptaba el papel si el personaje no hablaba. El filme fue un tremendo éxito. Y respecto al cambio de director en la cuarta película de la saga (se encargó Yasuharu Hasebe) fue la misma Meiko quien propuso como director a Hasebe. El director la había dirigido en varias películas en sus inicios como actriz y le quiso devolver el favor propusiéndolo como director para la cuarta Scorpion.



No faltamos a nuestra cita anual para ver lo nuevo del director japonés Takashi Mike. Esta vez se ha atrevido a hacer su propia versión de Teniente Corrupto tras las versiones de Abel Ferrara y Werner Herzog. Miike propone ésta Bad Lieutenant: Tokyo.

Cuando uno entra a ver una película de Takashi Miike uno ya sabe más o menos a que atenerse. su Teniente Corrupto es una película más bien discreta. Se agradece ver este retorno a los ambientes de los bajos fondos de Tokyo, a la ambientación en los barrios rojos como en Shinjuku... y que lo conectan con el cine Yakuza de sus inicios. Shun Oguri está notable como teniente drogadicto, pasadísimo de vueltas y putero. 

El problema de la película viene cuando intenta conjuntar dos tramas que no acaban de casar muy bien entre ellas. Por un lado tenemos la trama de un asesino Yakuza que acaba de salir de la cárcel y se dedica a hacer albóndigas de carne con todas sus víctimas. Por otro lado tenemos la trama de una killer americana que le gusta mortificar y masacrar a hombres grandes calvos y tatuados. La investigación y conjunción de estas dos tramas no acaban de empastar demasiado bien haciendo un resultado algo disperso y desparejo. Si bien la película es distraída pero simplemente correcta. En nuestro pase en la sala Tramuntana no habían subtitulado todas las partes en inglés de la película. Una maravilla, vamos, considerando que el inglés supone como una cuarta parte del metraje.


Habían ganas de ver lo nuevo de Adam Wingard tras dirigir sus dos mega-blockbusters: Godzilla X Kong (2021) y Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024). Sus divertidísimas entregas de Godzilla y King Kong para el Monsterverse de Legendary. Ahora ha querido hacer esta Onslaught, titulada en España como Aniquilación. Una producción de corte más independiente, de bajo presupuesto y con el que Adam Wingard pues ha querido desmelenarse y divertirse con un producto alejado de las grandes majors.

Aniquilación ha supuesto ser pues toda una sorpresa. Muy entretenida, muy divertida y que rezuma sabor y aroma a cine de videoclub por los cuatro costados. Presenta una trama de experimentos gubernamentales con supersoldados cibernéticos que atacan una pequeña comunidad en medio del desierto y en la que se encuentran con una ex marine, una madre coraje, que les hará frente. Una película muy disfrutable en el que tanto en la estética visual, que parece reflejar el mejor cine de John Carpenter hasta a los guiños a Terminator, refieren constantemente a ese cine lúdico de serie B de los 80. Incluso aparece en un pequeño papel Michael Biehn. Un filme entretenido, cortito y al pie y que no rechaza ponerse burra y violenta cuando lo necesita.


Otra de las películas más esperadas por un servidor en el Festival de Sitges era la película We are Aliens. Dirigida por el joven Kohei Kadowaki (es su primera peli con solo 30 años), quien hace un mes publicaba en su cuenta de X que habían gastado cinco años de su vida en la elaboración de esta película. Que lo habían invertido todo en la producción de esta película y que si no funcionaba se iban al garete... por suerte la película está siendo un moderado éxito y me alegro mucho por su director porque no es para menos.

We are Aliens es una película estupenda. Hecha con mucho mimo y con mucho corazón con una trama que sin duda sale de las entrañas. Presenta una relación de amistad entre dos niños y como ésta va evolucionando a través del tiempo desde que son niños, adolescentes y hasta la adultez donde vemos las consecuencias de ciertas decisiones vitales. 

Una película contada de una manera madura, adulta, sin artificios y sin exageraciones melodramáticas. Además, cuenta con una animación que utiliza la técnica de la rotoscopia realizada de una manera preciosa, bellísima y muy expresiva. Una película, como digo, estupenda. Un viaje emocional de los que te remueven por dentro.


Y nos despedimos del Festival de Sitges con Blade of the Guardians: Wind Rises in the Desert, el nuevo mega blockbuster llegado desde China y dirigido por el maestro Yuen Woo-Ping, todo un referente absoluto en el cine de acción y el cine de artes marciales de China y Hong Kong. Toda una personalidad tremendamente influyente en el cine de acción occidental.

Blade of the Guardians resulta en un mega espectáculo de Kung-Fu lleno de espectacularidad y con un diseño de set-pieces de acción espectaculares. Hay una escena en concreto, que tiene lugar en medio del desierto y con una tormenta de arena que no tiene nada que envidiar a Mad Max: Fury Road (2014). Como digo una película de puro espectáculo, muy entretenida, con personajes carismáticos y simpáticos (ahí tenemos como protagonista al mismo Wu Jing). El problema de estas producciones y que siempre tengo yo es que hay tal carajal de personajes y de diversos clanes enfrentados unos con otros... que uno acaba teniendo cierta borrachera y confusión. Igualmente una notable cinta de acción y artes marciales que nos vuelve a demostrar el excelente estado del cine chino en materia de grandes producciones.

Y así termina un año más mi periplo por el Festival de Sitges. 21 años ya... Han sido unos días muy intensos en los que más allá de las películas, destaco los encuentros con amigos y conocidos cinéfilos y que hacen de este Festival algo muy especial. 

En concreto quiero volver a destacar la compañía de mi media-naranja cinéfila, Jesús Álvarez, mi gran compañero en Videoclub Paradiso (las cervezas siguen en la nevera). Me parece que nunca olvidaremos The Devils.

Gracias por la amistad, risas, cervezas, chorizos del infierno y monstruos gigantes de Octavio López y Josan García. Quien me diría hace 10 años que acabaría compartiendo escenario (y baños en el mar) para hacer podcasts en directo hablando del cine que más nos apasiona.

Y no me quiero dejar esa cerveza improvisada con Oriol y toda la cuadrilla de Autotracking Fest (el mejor festival de la galaxia), poder compartir Lady Snowblood con mi querido Pou del canal Cine Fórum, de poder ver a Felipe Múgica, Albert Calvo, Iván de Crónicas de Deckard... Y muchos más que se me olvidan...

Oriental Paradiso estará de una manera u otra el año que viene. Mantengase a salvo y... ¡alegría y mucho cine!

lunes, 23 de marzo de 2020

CRÓNICAS DE SITGES 2015 (3/3)

De la mano de Sean Byrne me disponía a visionar su The Devil’s Candy que prometía una coctelera curiosa de heavy metal, arte, obsesión, psycho killers y ¿casas encantadas?
El film nos presenta a Jesse y Astrid los cuales compran una idílica casa en Texas, con espacio suficiente para que él pueda desarrollar su trabajo artístico. Al poco de mudarse, los cuadros de Jesse empiezan a adquirir un tono más oscuro e inquietante, como si una extraña fuerza poseyera su mente.

The Devil’s Candy se beneficia de una trama que juega a la sorpresa y a la originalidad. Se agradece que aunque al fin y al cabo se cuenta una trama ya mil veces vista intente jugar con el espectador con originalidad, buenos personajes y ciertos rasgos inquietantes.
El personaje protagonista resulta interesante y es atrayente su condición artística oscura y metalera y que poco a poco va sucumbiendo a la obsesión pura. El psycho killer resulta muy acertado siendo un personaje grotesco e inquietante. Es destacable el estilo barroco a nivel visual de la obra y que acaba impregnándote de la locura y oscuridad de los hechos que se relatan. Otro punto a favor es que el director no intenta alargar la trama innecesariamente quedando el metraje en unos muy agradables 79 minutos. 
The Devil’s Candy no cambia la historia del género pero supone una pieza a recordar, un film original y que intenta ofrecer cosas nuevas a un género sobrexplotado quedando en una pieza de terror satánico/slasher más que recomendable y entretenida.


Ver algo de Takashi Miike en el Festival de Sitges es obligatorio. Yakuza Apocalypse proponía una
vuelta al lado más loco, salvaje y anárquico del director japonés con una mezcla imposible de yakuzas y vampiros. En el film seguimos a Kagayama, un débil subalterno leal al jefe de la yakuza Kamiura, que resulta ser un legendario vampiro. Cuando un asesino de un sindicato internacional llega a Japón para entregar un ultimátum, Kamiura es asesinado. Pero no antes de llegar a morder a Kagayama. Ahora, su subalterno ya convertido en vampiro buscará venganza contra un formidable equipo de asesinos.

El film no es plato para todos los paladares, eso por supuesto. Miike envuelve al film de un halo desprejuiciado donde todo es posible y lo surrealista y el absurdo es moneda común. Una mezcla que a pesar de lo extenuante del metraje me ha resultado irresistible. El protagonismo recae en un correcto Hayato Ichihara (Todo sobre Lily), el cual hacía mucho que no veía en cine y que nos conduce a través de una historia donde hay de todo: parodia yakuza, vampiros bestiales, un grupo de asesinos imposible, kappas, una rana verde en bicicleta y hasta homenaje al Kaiju-Eiga incluído. Ya he comentado que la coctelera será del gusto de unos pocos pero su humor absurdo y surrealista, situaciones y personajes imposibles me ha parecido irresistible. Estas películas le alegran a uno la tarde.


La presencia de sectas religiosas las cuales llevan su fanatismo hasta extremos terroríficos ya ha sido
abordada en varios films del género de terror con mejor o peor fortuna desde La noche del demonio (1957) de Jacques Tourner, la española Los sin nombre (1999) de Jaume Balagueró o más recientemente The Sacrament (2013) de Ti West. En el caso de The invitation, la propuesta se cimenta en un planteamiento mucho más psicológico y en el que se toma como punto de partida las enormes dificultades que tienen unos padres para superar la muerte de su hijo.
Los 90 minutos del film transcurren en una noche en la que se reúnen un grupo de amigos en la mansión de Eden, la cual llevaba dos años desaparecida sin dejar rastro tras la muerte de su hijo.

La historia parte de una primera hora lenta, pausada que se toma su tiempo en presentar a los personajes y en entrar en materia. Lo más suculento del film es como se van soltando pequeños momentos misteriosos en la trama muy ambiguos que despiertan la desconfianza no solo del personaje principal sino en el propio espectador y que nos lleva a pensar en que nada es lo que parece y que la idea de que la vida de los personajes corre peligro va creciendo.

El film concluye con una explosión de sangre y violencia que rompe por completo el estilo placentero de narración, un cambio bastante brusco y exagerado que da la sensación de estar viendo una película completamente diferente. Pese a esto The invitation es una propuesta muy interesante, excelente en su capacidad para crear tensión creciente e incomodidad con los mínimos elementos y que trata temas jugosos como la superación de la muerte de alguien cercano, de la fragilidad de la mente humana así como de la facilidad de manipulación de las personas en situaciones de bajeza emocional.


Mi último film en el Festival iba a ser con una película procedente de Bollywood. A pesar de la
enorme tradición y potencia cinematográfica del país mi experiencia con su cinematografía hasta la llegada de Baahubali ha sido bastante mínima. Una cuenta pendiente que tengo que subsanar.

Baahubali part 1 viene precedida por un imparable éxito en taquilla en su país de origen siendo hasta el momento la película más cara en la India. La historia relata el épico viaje del gran héroe Shivudu desde su infancia y cómo debe enfrentarse a su destino tras descubrir un secreto a lo alto de una cascada y que le cambiará la vida.

El film es un exceso puro (sin ser esto algo malo) donde tiene cabida la acción más espectacular, el drama, el romance y el humor auto-paródico y exagerado. Coctelera la cual me hizo disfrutar enormemente. El apartado técnico es espectacular, con un diseño de producción intachable. Aunque si es cierto que tantas emociones repartidas sin descanso durante 160 minutos hicieron que mi mente, ya abatida de tanta película vista, agradeciera la llegada del final del film.

Pese a esto, Baahubali Part 1 es un film espectacular y que sirve de excelente iniciación al cine de Bollywood con un final impresionante y que deja con muchas ganas de ver la continuación (y conclusión) y que tendrá estreno en el próximo 2017.

miércoles, 11 de marzo de 2020

FIRST LOVE (2019)


Takashi Miike es una de las figuras más importantes del cine japonés (y mundial) de los últimos 20 años. Un director kamikaze de visión única y estrambótica que no es sino una coctelera enloquecida de todas las peculiaridades y excesos de Japón y de su cine y cuya energía parece no decaer por más que pase el tiempo. El director sigue erre que erre ofreciendo 2, 3 o 4 películas al año (además de sus trabajos para la televisión japonesa). Miike en estos años ha pasado de tomar una vertiente extrema y radical ejemplificada en films como Fudoh, the new generation (1996), Ichi the killer (2001) o Visitor Q (2001) a un acercamiento progresivo al mainstream protagonizado por numerosos live actions de cómics manga si bien el director japonés, de vez en cuando, aun se reserva algún que otro film donde recupera la violencia y la excentricidad de sus inicios.
El estreno de First Love (2019) supone toda una alegría por lo expuesto anteriormente ya que es un regreso en toda regla a ese cine de yakuzas tan clásico y personal de Miike de finales de los 90 amen de impregnar a todo el film de un salvaje sentido del humor y nihilismo argumental.

En el film seguimos a Leo, un joven boxeador que atraviesa una mala racha. Durante el transcurso de una noche en la ciudad de Tokyo se encuentra por accidente con Mónica, una prostituta adicta a la droga. Aunque Leo no lo sabe, la chica se encuentra inmersa en una compleja trama relacionada con el tráfico de droga que la convierte en el objetivo de varias personas.

First Love (2019) es una obra notable y que supura ese sabor del cine japonés de los 90 y primeros 2000; su temática yakuza, el estilo visual sucio, la violencia, el protagonismo de los bajos fondos... Patrones estilísticos que me han llenado de nostalgia y disfrute. 
El film desde el principio pone las cartas encima de la mesa y no da lugar al aburrimiento por su tono ligero y entretenido. Miike se vale de la narración en paralelo de los personajes principales, cuales piezas de un tablero de ajedrez, hasta que acaba por juntarlos de manera desternillante en el meridiano del film en una hilarante persecución en furgoneta. 
El personaje principal de Leo está interpretado por Masataka Kubota (13 asesinos, Tokyo Ghoul), un boxeador de aire derrotista y melancólico el cual el deporte es lo único que lo mantiene vivo hasta la llegada de la fatal noticia de que tiene un tumor cerebral. Azares de la vida, una noche el boxeador salva a “Monica” (Sakurako Konishi) una atractiva joven que no tiene un cuadro vital mejor; vendida por su padre a la yakuza, obligada a prostituirse y además adicta a la droga, lo que le provoca cuadros alucinatorios más que bizarros protagonizados por la figura de su padre en calzoncillos y dispuesta a abusar de ella. Mi favorito, como de costumbre, es Shota Sometani (Himizu, Wood Job!, Parásito parte 1 y 2) quien interpreta a un yakuza de tercera que planea una manera de escaparse del clan (con la ayuda de un policía corrupto) antes de que de comienzo una guerra contra los chinos. Por supuesto todo lo que puede salir mal en dicho plan sale mal.
Leo, un boxeador sin nada en la vida.

"La guerra está en el aire"

Leo rescata a Mónica pero se ven, sin quererlo, entre la yakuza y la mafia china.

¿Lograrán salir con vida de la guerra de bandas?
Como he comentado anteriormente, el desarrollo se sigue sin problemas gracias a su ritmo y la violencia, aunque no tan radical, si que presenta buenos momentos para el respetable. El film además presenta notables momentos de acción como la impecable persecución en furgoneta con la yakuza y la mafia china persiguiendo a nuestros protagonistas o el tramo final donde no sobrevive ni el apuntador. Al quizás, tratarse de una obra más personal por parte de Miike alejada de sus trabajos más recientes (que abrazan lo mainstream) se nota en First Love un nivel presupuestario algo más ajustado que los citados trabajos pero dichas limitaciones están solventadas excelentemente y con imaginación. Un ejemplo destacable y llamativo al respecto es una escena de acción resuelta a base de anime que te pilla de sorpresa y resulta efectiva. Destaca además el tratamiento paródico que le da a Miike a la yakuza japonesa como de un grupo criminal en vias de extinción y sin dirección alguna. La pareja protagonista (Leo y Mónica) es tratada con mimo en la historia y cómo, en su sinrazón de vivir y soledad, encuentran una chispa de esperanza en su futuro juntos. El boxeo es tratado metafóricamente como esa batalla a golpes contra la vida que tendrán que mantener para poder salir del pozo negrísimo en el que se encuentran. ¿Lo conseguirán?

First Love es una de las obras más redondas de la última etapa de Miike (junto a Blade of Inmortal que me pareció muy disfrutable). Una obra ligera y desprejuiciada, de buen acabado visual, de notable banda sonora (que pasa del rock sureño a la música tradicional japonesa). Con pequeños elementos bizarros o inquietantes (esas decapitaciones en la oscuridad o las inquietantes alucinaciones del padre de Mónica en medio de la calle o el metro). Un film más que entretenido que nos recupera ese cine de Takashi Miike repleto de yakuzas, personajes derrotados, violencia y humor incorrecto. Muy recomendable.