CRÍTICAS PELÍCULAS

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martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICAS DE SITGES 2026 (4/4)

Uno de los momentos más mágicos de esta edición del Festival de Sitges ha sido haber podido ver la restauración del clásico Lady Snowblood (1973), protagonizada por Meiko Kaji. Una de las mejores películas del cine japonés de los años 70. La madre de todas las cintas de venganzas. Una obra maestra muy influyente y referenciada. No hace falta nombrar la referencia de ella que hace Kill Bill vol. 1 (2003) de Quentin Tarantino en el que toma muchísimas cosas de Lady Snowblood. 

Se trata de un filme ingenioso en su narración y en su estilo visual y que presenta una inmortal interpretación de Meiko Kaji como heroína de acción en busca de venganza por la muerte de su familia. Una proyección mágica en la que contamos además con la presencia de la misma Meiko Kaji en la sala. La proyección finalizó con un pequeño Q&A. La actriz nos regaló, con 79 años, uno de los momentos más maravillosos que yo he vivido en mi vida cinéfila ya que uno de los presentes en la sala le propuso si podía cantar una estrofa de de la canción de la película, "Shura No Hana". Kaji advirtiendo que hacía cincuenta años que no la cantaba se arrancó a cantar el tema para todos nosotros y no solo eso, ¡la cantó íntegra! Un momento increíblemente mágico. 

A la tarde pudimos asistir a un encounter que tuvimos con Meiko Kaji en el que pudimos preguntarle varias cuestiones sobre su carrera cinematográfica. Me sorprendió conocer que Lady Snowblood la realizaron en poco más de 2 semanas (y así era el ritmo de producción nipón en aquellos años) a la vez que rodaba la segunda parte de Female Prisoner Scorpion. 

Sobre la primera entrega de Scorpion contó que "no estaba segura de si interpretar a la heroína de la película". Era un momento en el que su carrera estaba en un estado delicado y si fallaba con Scorpion ya podía despedirse de su carrera. Y propuso que aceptaba el papel si el personaje no hablaba. El filme fue un tremendo éxito. Y respecto al cambio de director en la cuarta película de la saga (se encargó Yasuharu Hasebe) fue la misma Meiko quien propuso como director a Hasebe. El director la había dirigido en varias películas en sus inicios como actriz y le quiso devolver el favor propusiéndolo como director para la cuarta Scorpion.



No faltamos a nuestra cita anual para ver lo nuevo del director japonés Takashi Mike. Esta vez se ha atrevido a hacer su propia versión de Teniente Corrupto tras las versiones de Abel Ferrara y Werner Herzog. Miike propone ésta Bad Lieutenant: Tokyo.

Cuando uno entra a ver una película de Takashi Miike uno ya sabe más o menos a que atenerse. su Teniente Corrupto es una película más bien discreta. Se agradece ver este retorno a los ambientes de los bajos fondos de Tokyo, a la ambientación en los barrios rojos como en Shinjuku... y que lo conectan con el cine Yakuza de sus inicios. Shun Oguri está notable como teniente drogadicto, pasadísimo de vueltas y putero. 

El problema de la película viene cuando intenta conjuntar dos tramas que no acaban de casar muy bien entre ellas. Por un lado tenemos la trama de un asesino Yakuza que acaba de salir de la cárcel y se dedica a hacer albóndigas de carne con todas sus víctimas. Por otro lado tenemos la trama de una killer americana que le gusta mortificar y masacrar a hombres grandes calvos y tatuados. La investigación y conjunción de estas dos tramas no acaban de empastar demasiado bien haciendo un resultado algo disperso y desparejo. Si bien la película es distraída pero simplemente correcta. En nuestro pase en la sala Tramuntana no habían subtitulado todas las partes en inglés de la película. Una maravilla, vamos, considerando que el inglés supone como una cuarta parte del metraje.


Habían ganas de ver lo nuevo de Adam Wingard tras dirigir sus dos mega-blockbusters: Godzilla X Kong (2021) y Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024). Sus divertidísimas entregas de Godzilla y King Kong para el Monsterverse de Legendary. Ahora ha querido hacer esta Onslaught, titulada en España como Aniquilación. Una producción de corte más independiente, de bajo presupuesto y con el que Adam Wingard pues ha querido desmelenarse y divertirse con un producto alejado de las grandes majors.

Aniquilación ha supuesto ser pues toda una sorpresa. Muy entretenida, muy divertida y que rezuma sabor y aroma a cine de videoclub por los cuatro costados. Presenta una trama de experimentos gubernamentales con supersoldados cibernéticos que atacan una pequeña comunidad en medio del desierto y en la que se encuentran con una ex marine, una madre coraje, que les hará frente. Una película muy disfrutable en el que tanto en la estética visual, que parece reflejar el mejor cine de John Carpenter hasta a los guiños a Terminator, refieren constantemente a ese cine lúdico de serie B de los 80. Incluso aparece en un pequeño papel Michael Biehn. Un filme entretenido, cortito y al pie y que no rechaza ponerse burra y violenta cuando lo necesita.


Otra de las películas más esperadas por un servidor en el Festival de Sitges era la película We are Aliens. Dirigida por el joven Kohei Kadowaki (es su primera peli con solo 30 años), quien hace un mes publicaba en su cuenta de X que habían gastado cinco años de su vida en la elaboración de esta película. Que lo habían invertido todo en la producción de esta película y que si no funcionaba se iban al garete... por suerte la película está siendo un moderado éxito y me alegro mucho por su director porque no es para menos.

We are Aliens es una película estupenda. Hecha con mucho mimo y con mucho corazón con una trama que sin duda sale de las entrañas. Presenta una relación de amistad entre dos niños y como ésta va evolucionando a través del tiempo desde que son niños, adolescentes y hasta la adultez donde vemos las consecuencias de ciertas decisiones vitales. 

Una película contada de una manera madura, adulta, sin artificios y sin exageraciones melodramáticas. Además, cuenta con una animación que utiliza la técnica de la rotoscopia realizada de una manera preciosa, bellísima y muy expresiva. Una película, como digo, estupenda. Un viaje emocional de los que te remueven por dentro.


Y nos despedimos del Festival de Sitges con Blade of the Guardians: Wind Rises in the Desert, el nuevo mega blockbuster llegado desde China y dirigido por el maestro Yuen Woo-Ping, todo un referente absoluto en el cine de acción y el cine de artes marciales de China y Hong Kong. Toda una personalidad tremendamente influyente en el cine de acción occidental.

Blade of the Guardians resulta en un mega espectáculo de Kung-Fu lleno de espectacularidad y con un diseño de set-pieces de acción espectaculares. Hay una escena en concreto, que tiene lugar en medio del desierto y con una tormenta de arena que no tiene nada que envidiar a Mad Max: Fury Road (2014). Como digo una película de puro espectáculo, muy entretenida, con personajes carismáticos y simpáticos (ahí tenemos como protagonista al mismo Wu Jing). El problema de estas producciones y que siempre tengo yo es que hay tal carajal de personajes y de diversos clanes enfrentados unos con otros... que uno acaba teniendo cierta borrachera y confusión. Igualmente una notable cinta de acción y artes marciales que nos vuelve a demostrar el excelente estado del cine chino en materia de grandes producciones.

Y así termina un año más mi periplo por el Festival de Sitges. 21 años ya... Han sido unos días muy intensos en los que más allá de las películas, destaco los encuentros con amigos y conocidos cinéfilos y que hacen de este Festival algo muy especial. 

En concreto quiero volver a destacar la compañía de mi media-naranja cinéfila, Jesús Álvarez, mi gran compañero en Videoclub Paradiso (las cervezas siguen en la nevera). Me parece que nunca olvidaremos The Devils.

Gracias por la amistad, risas, cervezas, chorizos del infierno y monstruos gigantes de Octavio López y Josan García. Quien me diría hace 10 años que acabaría compartiendo escenario (y baños en el mar) para hacer podcasts en directo hablando del cine que más nos apasiona.

Y no me quiero dejar esa cerveza improvisada con Oriol y toda la cuadrilla de Autotracking Fest (el mejor festival de la galaxia), poder compartir Lady Snowblood con mi querido Pou del canal Cine Fórum, de poder ver a Felipe Múgica, Albert Calvo, Iván de Crónicas de Deckard... Y muchos más que se me olvidan...

Oriental Paradiso estará de una manera u otra el año que viene. Mantengase a salvo y... ¡alegría y mucho cine!

jueves, 16 de octubre de 2025

CRÓNICAS DE SITGES 2025 (1/4)

Programa en directo de "Cosas de Monstruos"
La lluvia. El sonido de las olas del mar. El reencuentro con los compañeros cinéfilos. Si, hemos vuelto al Festival de Sitges en su edición 2025. Por unos días, el mejor sitio del mundo y centro neurálgico de lo más granado del cine fantástico y de terror de la temporada. Este año ha resultado ser sumamente especial para un servidor y es que este 2025 se cumplen nada menos que 20 años desde mi primera visita al Festival. 2005, acompañado por mis padres, con 17 años, me introduje en una inolvidable doble sesión en el Auditori Melià (la muy justa Room junto a la impresionante Haze de Shinya Tsukamoto) que marcó para siempre mi vida cinéfila.

¿Y qué mejor manera de celebrar mi vigésimo aniversario en Sitges que realizando un programa en directo en el "King Kong Area" junto a mis queridísimos compañeros del podcast "Cosas de Monstruos"? Y es que para la ocasión, Josan García, Octavio López y un servidor hicimos un programa especial en el que repasamos con pasión y risas los 60 años de la tortuga gigante Gamera. Un rato de lo más divertido (pese al pequeño caos técnico anterior al programa) y ameno acompañados de unas vistas inmejorables al mar.


Tras el programa corrimos apresurados hacia la carpa FNAC, frente al Auditori Melià. Y es que fiel a la tradición anual, el compañero Octavio presentaba nuevo libro. Esta vez dedicado al pequeño clásico El terror llama a su puerta (1985) de Fred Dekker (editado por Applehead Team). El autor alicantino desgranó los recovecos de esta producción tan singular y divertida junto a Enrique Muniesa, experto en cine resbaladizo.

Tras este par de actos públicos, vino el tradicional paseo del Auditori hasta la playa, acompañados de unas divertidas sesiones de fotos. Tras ello nos introdujimos en el cine Prado para vivir un reencuentro junto al gran Takashi Miike en uno de sus nuevos filmes; Blazing Fists.


Takashi Miike es un gran habitual del Festival de Sitges (el director ya visitó la ciudad hace 2 años, espero hacerle algún día aquella entrevista pendiente...) y es que al ritmo de trabajo de su director, de 2 a 3 películas al año, su presencia es constante. En la presente edición proyectaban 2 de sus últimos trabajos. Por un lado Sham, un sobrio drama judicial y por otro lado Blazing Fists, también conocida por el titulo de Blue Fight: The Breaking Down of Young Blue Warriors.

En el filme, Ikuto y Ryoma se conocen en un centro de detención juvenil y se hacen amigos. Al salir de allí persiguen su sueño de participar en el evento de artes marciales Breaking Down. Sin embargo, las rivalidades pronto convierten sus sueños en conflictos inesperados.

Blazing Fists se enmarca dentro de la temática de los delincuentes juveniles, hecho que nos puede hacer recordar a algunos de los trabajos primerizos de Miike de los años 90, los cuales estaban poblados de estos personajes. Blazing Fists es un filme por lo general bastante estándar, sobrio y dialogado. En ese sentido por su gran proliferación de personajes esta película más bien parece ser el capitulo 0 de una gran saga, aunque hasta donde yo se, Blazing Fists no está basada en ningún manga o anime.

Así, el filme centra gran parte de su metraje narrando las diferentes vicisitudes de sus protagonistas, su entrenamiento, sus sueños por salir de una vida de delincuencia aunque ésta parece no querer dejarles escapar. Destaca el fascinante plantel de personajes, enemigos y aliados, a cada cual más estrambótico. El filme levanta el vuelo en un final que incluye una pelea final de lo más salvaje y loca, que logra despertar al respetable y acabar la cinta con una valoración algo más superior. En todo caso, un correcto filme del director japonés.



All you Need is Kill nos constata, una vez más, el gran estado de salud del anime japonés. Tras una primera adaptación cinematográfica de la historia realizada en Estados Unidos, Al filo del mañana (2014), y protagonizada por Tom Cruise y Emily Blunt, nos llega esta nueva adaptación que mantiene el mismo titulo de la novela en la que se basa y que se antoja realmente fiel al material original. Una producción que según contaba su director, Kenichiro Akimoto, ha costado hasta 4 años de trabajo.

Cuando los alienígenas Gitai invaden el planeta, Rita es uno de los muchos reclutas a los que meten en una armadura de combate y envían a matar. Rita muere en el campo de batalla, y cada mañana renace para luchar y morir una y otra vez.

All you need is kill me ha parecido un filme verdaderamente notable, con algunos momentos que me han despertado un total asombro. Pese a que la trama da inicio con este interminable reset a la que es sometida Rita, nuestra protagonista, al enfrentarse a su propia muerte a manos de unos terribles alienígenas, la cinta sabe ampliar su historia y premisa a tiempo del hartazgo y el aburrimiento, incorporando a otro personaje a la ecuación. Así la trama se expande hacia otras cotas creciendo la emoción convirtiendo lo que era una historia bélica en una bonita historia de amistad a la vez de reflexión sobre la muerte y el sentido de la vida.

La animación resulta sobresaliente e imaginativa. El uso de encuadres torcidos, el color, pasajes casi experimentales dan una atmósfera subyugante y muy particular a la producción. Por todo ello, una grata sorpresa la de All you need is kill, un anime de lo más notable y potente.



Altas expectativas habían con Arco tras su paso por el Festival de Annecy, en el que se llevo los premios a "Mejor película" y "Mejor banda sonora". 

Producción francesa dirigida por Ugo Bienvenu y producida, entre muchos, por Natalie Portman, Arco da nombre al protagonista del filme, el cual vive en un futuro lejano. Durante su primer vuelo con su traje arco iris, se desvía, pierde el control y aterriza en nuestro futuro cercano, en 2073. Iris, una niña de la misma edad que Arco, lo ve caer del cielo y hará todo lo posible para ayudarle a volver a casa.

Lo peor que se puede decir de Arco (si es que puede ser algo malo) es su constante homenaje o similitud en el dibujo a la animación de Ghibli. La plasmación de las ciudades, los vehículos, la fauna natural... todo es muy deudor del cine del estudio de Miyazaki y Takahata. Nada que objetar al respecto pero si que te deja con la sensación de “esto es maravilloso, pero ya lo he visto antes”.

Pese a ello, Arco es sin duda una preciosidad. Una cinta conmovedora que cuenta una historia de amistad pasada con gran fortuna por un filtro sci-fi con viajes en el tiempo y una sociedad en descomposición (la de 2073), robotizada, con figures adultas ausentes y con una metereología violenta (todas las casas están protegidas por un escudo invisible). Es en este mundo frío y cada vez más deshumanizante donde Iris parece no encajar de ninguna de las maneras, teniendo en su aventura con Arco, una gota de luz que la ayudará a crecer y madurar. Como digo, una pequeña joyita, que además reivindica el poder de la imaginación y la capacidad creativa de dibujar. Con escenas de lo más emocionantes, una banda sonora de lo más contundente y una animación sobresaliente. Sin duda Arco me ha parecido una de las cintas de animación del año. Como una magdalena acabé en la proyección en el Auditori Melià.


sábado, 7 de septiembre de 2024

AUDITION (1999)


Takashi Miike es uno de los directores más singulares, salvajes y bizarros del reciente cine japonés. Director todoterreno, su abultadísima filmografía de más de un centenar de filmes realizados a un gran ritmo año tras año cuenta con una grandísima variedad de géneros. Desde cine de acción, terror, erotismo, dramas, live-action de mangas de éxito hasta propuestas de lo más surrealistas y únicas. Además de ser uno de los renovadores del yakuza-eiga en los años 90. En su primera etapa, Takashi Miike demostró ser una fuerza anárquica capaz de realizar un cine libre, sin ataduras y verdaderamente salvaje. Tras el éxito de la genial Fudoh: The New Generation (1996), el director nipón empezó a hacerse un nombre en la industria, si bien hay un filme en concreto que lo acabó de colocar en el mapa mundial: Audition (1999).

El filme presenta a Aoyama, un cuarentón viudo y que sintiéndose solo decide, a propuesta de un amigo, convocar un casting para una inexistente película con la intención de encontrar una nueva esposa. Al casting acude Asami, una misteriosa joven con la que Aoyama cae rendido.

kiri...kiri...kiri...

Estrenada adecuadamente dentro de la ola de J-Horror generado por The Ring (1998), los pases de Audition fueron muy sonados en los diversos festivales en los que fue proyectada por su inquietante violencia y que provocaron un número récord de abandonos en el Festival de Rotterdam. Más allá de los momentos escabrosos que pueda tener la cinta, Audition resulta una magnífica cinta de horror, excelentemente narrada y estructurada. Un filme que sabe subir la incomodidad y el clima de pesadilla con maestría a la vez que juega constantemente al despiste y a la confusión del espectador que no se espera los derroteros por los que se encaminará la cinta. 

La primera hora de Audition es muestra de ello, dando la impresión de ser una inocente y hasta sosa historia de un hombre solitario en busca de pareja y que conoce a la bella y misteriosa Asami, a la que podríamos catalogar como la "típica" y estereotipada mujer japonesa siendo inteligente, educada, sumisa, vulnerable... La forma visual del filme en este tramo siendo pausado, casi contemplativa pero con un uso muy interesante de los colores refuerzan esa impresión. Es cuando el espectador se encuentra más desprevenido y relajado cuando la cinta se rompe definitivamente en el último tercio de metraje en una orgía surrealista, ambigua y con imágenes de pesadilla. En ese sentido, el clímax final con Aoyama siendo torturado escabrosamente por Asami (kiri...kiri...kiri...) con hilo de pescar y acupuntura resulta en una de las imágenes más recordadas del horror nipón de finales de siglo. Una violencia no necesariamente sangrienta sino que en un uso excelente del montaje y la edición de sonido crea auténticos desmayos en el espectador.

El filme cuenta con un reparto la mar de interesante desde el protagónico de Ryo Ishibashi (Kids Return (1996), El club del suicidio (2002)) a veteranos como Jun Kunimura (Ichi the Killer (2001), The Wailing (2016), Shin Godzilla (2016) o Renji Ishibashi (Llamada perdida (2003), Tetsuo (1989), Outrage (2010). Aparte del enorme descubrimiento que supone Eihi Shiina como la terrorífica Asami, actriz que realizaría trabajos interesantes como Eureka (2000), A day on the Planet (2003) para convertirse después en musa de Yoshihiro Nishimura protagonizando splatter action a mansalva como Tokyo Gore Police (2008).

Más allá del horror y la escabrosidad, Audition sabe abordar temas muy interesantes con inteligencia y sarcasmo, desde el trato de la mujer en Japón, la rebelión de esta última frente a una sociedad machista o problemáticas sociales como la soledad o los abusos sexuales a menores. Todo unido convierten a Audition en una coctelera sorprendente, original, escabrosa e impactante además de inteligente en saber guardar con ambigüedad y confusión todo lo que estamos viendo en pantalla sin dejar claro al espectador sobre si lo que está viendo es real. Sin duda, una excelente película que dio a conocer a occidente a un director irrepetible.

viernes, 6 de septiembre de 2024

ULTRAMAN MAX (2005)



El fracaso estrepitoso de Ultraman Nexus (2004) provocó el despido de Hideaki Tsuburaya como presidente de una Tsuburaya Productions de nuevo en números rojos. Fue entonces cuando entró Shigeki Oyama para tomar las riendas de la compañía, el primero en no tener lazos con la familia Tsuburaya. Oyama decidió intentar salvar el barco y tratar de relanzar la franquicia. El problema era que las relaciones con el canal TBS cada vez eran más frías y el tiempo que se les dio para preparar y rodar una nueva serie de Ultraman fue mínimo. En menos de 6 meses, la nueva serie debía estar lista para emitir. El calendario más apretado que jamás se había enfrentado Tsuburaya para con la franquicia, comparado con el año o más que estaban acostumbrados de preparación del proyecto. De locos. 
Para simplificar las cosas Oyama decidió que, según a su parecer, la franquicia de Ultraman había perdido su toque esos últimos años y era urgente recuperar el público infantil y familiar propio de la franquicia. Se encarga a Takeshi Yagi, director de experiencia en la era Heisei del personaje, la producción de Ultraman Max. Tras una intensa investigación y estudio de mercado, Yagi llega a la conclusión que la etapa Showa y los personajes atados a ella eran aún muy queridos por diversas generaciones. Ultraman Max viene a homenajear las sensaciones de la Ultraman y Ultraseven originales, con un empaque claramente infantil pero empapado de ese aire de aventura irresistible y la imprevisibilidad en sus historias auto conclusivas. La sangre pura de la franquicia. Esa sensación de no saber qué vas a ver en el siguiente episodio.


Shusuke Kaneko (derecha)
Aún suponiendo una mirada atrás, una búsqueda de la nostalgia y el guiño hacia el fan de la franquicia a la vez que se intenta recuperar al target más infantil, Ultraman Max es una delicia. Una serie tremendamente entretenida ayudada por su gran variedad de premisas en sus diversos episodios, beneficiada además por la presencia de una serie de directores que sin duda crecieron con el personaje y que ahora realizan su propia versión del mismo. Es el caso del gran Takashi Miike, director de 2 episodios de Max, o de Shusuke Kaneko, quien toma las riendas como director principal realizando una docena de capítulos. De hecho, una vez fichado Kaneko, y gracias a sus contactos en la industria pudieron armar un equipo técnico y llamar a diversos directores a la serie de una manera rápida. Perfecto, debido al apretado calendario de producción. Es la ultraserie con un número más abultado de directores y guionistas, 11 y 18 respectivamente. Para complementar el espíritu de homenaje se llamaron a directores clásicos de la franquicia como el gran Akio Jissoji o Toshihiro Ijuma además de recuperar a monstruos clásicos de la etapa UltraQ-Ultraman-Ultraseven (criaturas bien conocidas como Eleking, Red King, Zetton o King Joe regresan) y cast como Susumu Kurobe o Hiroko Sakurai quienes tendrían papeles secundarios y recurrentes. Debido a la complicada y delicada estabilidad de la franquicia en ese momento, además del poquísimo tiempo de preparación y producción, se decide realizar episodios con historias autoconclusivas y que llegaron hasta una muy respetable longitud de 39 capítulos.

DASH. Preparados para cualquier eventualidad.
Ultraman Max presenta un siglo XXI donde la humanidad sigue azotada por desastres naturales y además criaturas de leyenda aparecen y comienzan a atacar el planeta. Para luchar contra la amenaza kaiju el gobierno crea la organización de investigación y combate DASH. Pero un gigante plateado aparecerá para luchar contra los monstruos.

El equipo de combate DASH, siendo el recurrente escuadrón militar típico de la franquicia, resulta en general de lo más simpático y entrañable de buenas a primeras. Contando con el protagonismo de Touma Kaito, quien tras un acto de sacrificio acaba recibiendo el poder de Ultraman Max y posteriormente entrará a formar filas en DASH. Dentro del escuadrón cabe destacar a personajes como Mizuki, la compañera de patrulla de Kaito, interpretada de manera adorable por Hitomi Hasebe y donde se logra crear un interesante romance cocido a fuego lento a lo largo de la serie junto a Kaito. También mencionar a Hijikata, capitán de DASH, Koba, experto en armas del equipo o Elly, la androide, interpretada por la maravillosa Hikari Mitsushima, de adolescente en este momento y que más tarde nos maravillará a todos por trabajos como Love exposure (2008) de Sion Sono. Por último recalcar a Sean, por ser el occidental del grupo interpretado de manera sonrojante por Sean Nichols, aunque acaba encajando en el aura infantil de la serie. Destacar la participación de Susumu Kurobe (el Ultraman original de 1966) como jefe del grupo o a Hiroko Sakurai quien intepreta a una investigadora jefe de DASH. Con toda esta telaraña de personajes se consigue algo que suele costar en muchas ultraseries como es crear desde el principio una relación natural y bien dinámica entre todos ellos.

Ep. 1, Birth of Ultraman Max!

Ep. 9, Dragon Lover
Como he mencionado, Ultraman Max resulta una serie por lo general muy entretenida, colorida y sorprendente por sus premisas y que la acercan totalmente en espíritu a las series fundacionales de los años 60. El primer episodio, Birth of Ultraman Max!, funciona como entrada ideal de una ultraserie. Dirigido por Shusuke Kaneko, marca bien las claves de la serie y ejemplifica un aspecto positivo como son los estupendos diseños de los monstruos realizados expresamente para la serie como es el caso de Grangon y Lagoras (los monstruos que vemos aquí).

En el primer tramo de Max cabe destacar momentos como el doble episodio 5 y 6, Monster Island Appears! / 5 seconds to bombing, con nuestros personajes perdidos en una isla llegada de la nada y con rumbo hacia Japón además del regreso de monstruos clásicos como Pigmon o Red King. Aparición estelar de Yukijiro Hotaru, el inspector Osako de Gamera: Guardián del universo (1995). Resulta muy destacable el episodio 9, Dragon Lover, y que presenta una ambientación rural maravillosa con leyendas ancestrales, sacerdotisas, fantasmas y un dragón realizado de una manera espectacular por los técnicos de efectos especiales.

Ep. 11, The Prophecy of Baraj
De los episodios dirigidos por Kaneko me quedo con el capítulo 11, The Prophecy of Baraj. Muestra el regreso de Antlar, ese escarabajo con esteroides que nos maravilló en el episodio 7 de Ultraman 66 y que vuelve para destruir a la humanidad. Escenas de destrucción abundantes, con ciudades hundiéndose y una trama de fondo muy agradecida y que incluye una profecía y ruinas milenarias. Pero lo mejor es sin duda la recuperación de Yuri Sakata, quien era la joven Ayako Fujitani en la trilogía de los 90 de Gamera. Como curiosidad, en la primera escena del capítulo aparecen unos niños jugando con muñecos de Godzilla y Gamera.

Punto y aparte son los episodios dirigidos por Takashi Miike. Miracle of the Third Planet, capítulo 15 de la serie, es una obra maestra de obligado visionado. Una experiencia espectacular dotada de una belleza y delicadeza tal que es para quitarse el sombrero. Cuenta las vicisitudes de una niña ciega que justo en el dia de su recital musical de flautín aparece un monstruo que se retroalimenta de las armas con las que le atacan. Visualmente es una belleza y su monstruo resulta de lo más sugerente y misterioso. Se crea un contraste radical con la locura de Who am I?, episodio 16, con Miike dando rienda suelta a su niño interior con 20 minutos llenos de comedia absurda, bizarra e delirante con unos monstruos circulares similares a un gato y que provocan amnesia a todos los seres vivos. Ver a Kaito incapaz de poder transformarse en Max resulta hilarante.

La belleza de Miracle of the Third Planet, de Takashi Miike.

Akio Jissoji la vuelve a clavar en Butterfly Dream
Cambiando de tercio, el capítulo 19, The One from the Door, resulta otro de esos ejemplos de episodio divertidísimo con DASH descubriendo una puerta de entrada a otra dimensión que les llevará a conocer a una raza alienígena que había contactado con la humanidad miles de años atrás y que llegaron a la conclusión de crear a un dios para controlar las ansias destructoras y egoístas que por naturaleza tiene el ser humano. Muy interesante. El monstruo de piedra del episodio es excelente y hay fan service agradecido con Mizuki en top o Elly, la cyborg, activando un modo de combate en el que se queda ligera de ropa. Destaca la aparición de Kohji Moritsugu (Ultraseven), con momento “Ultra Eye” incluído y que provoca una reunión vintage irresistible entre Sakurai y Kurobe. Otro de esos episodios hilarantes y con un uso del humor notable es el núm. 20, Drifting Monster y que cuenta con un monstruo que mientras duerme permanece flotando en el cielo. DASH se las verá y deseará para alejar a la bestia de la ciudad.

El regreso de Alien Metron en The Untargeted Town
Otro de los grandes momentos de Ultraman Max es el regreso del maestro Akio Jissoji quien ya había hecho su comeback en diversos episodios de Tiga y Dyna y que aquí en Max realiza una despedida a lo grande de una franquicia que ante todo amaba (el director murió en 2006). El episodio 22, Butterfly Dream es una locura que se atreve a romper la cuarta pared presentando a un guionista de Ultraman Max en pleno bloqueo creativo. Sus sueños y la realidad acaban mezclados. Un capítulo surrealista y psicodélico, donde Jissoji da rienda suelta a su peculiar imaginería visual y narrativa con magistral excelencia. Destacar el protagónico de Renji Ishibashi, habitual de los yakuza-eiga de Takashi Miike. Jissoji cierra de manera emotiva su senda en Ultraman con The Untargeted Town, episodio 24, y que es una secuela del clásico The Target Town de Ultraseven. De nuevo, capítulo de tono bizarro, casi bordeando el ridículo pero llevado con maestría en una trama ingeniosa con Alien Metron volviendo de entre los muertos con un plan infalible como es utilizar los teléfonos móviles para dejar a la humanidad atontada y bajo su merced. La batalla final entre Max y Metron, en un precioso atardecer es la guinda a esta joyita.

Kaito, el héroe de la función.
Como vemos, pese a su aparente tono infantil y al igual que pasaba en las Ultraman y Ultraseven originales, Max se suele salir del molde predeterminado y ofrece episodios de carácter arriesgado y ambiguo tanto por su narrativa como por las tramas. Y no es solo algo reservado a Takashi Miike o Jissoji. El ep. 25, A Distand Friend, es un muy sorprendente episodio de tono más adulto, con un bondadoso alien que se deja capturar por DASH para probar sus benefactoras intenciones y luchar contra la xenofobia alienígena. Como premio es sometido a terribles experimentos. Un capítulo que muestra la peor cara de la humanidad. Lástima que el monstruo final se sienta muy forzado en el episodio. El ep 27, The Stolen Max Spark, cuenta el regreso de Eleking y las gemelas Pitt en un sorprendente conjunto de tono de terror agobiante con larvas de Eleking desperdigadas por toda la ciudad y controlando las mentes de pobres solitarios a los que chupa la energía y posteriormente mata. 

Ep. 29, Why Monsters Appear.
El clima de homenaje inteligente que es Ultraman Max continúa de la mejor manera con el ep. 29, Why Monsters Appear. Una maravilla y que mira a Ultra Q en su 40 aniversario juntando al reparto original de la serie. La historia va alternando presente y pasado con unas irresistibles escenas en las que se rueda un episodio de una serie de ciencia ficción conocida como Unbalance, que luego se convertirá en Ultra Q, donde el equipo de rodaje tiene un encuentro con un monstruo. Muchas referencias meta y reflexiones para un episodio estupendo. El ep 31, Burn! Earth!, es uno de los momentos más divertidos y estrambóticos de la serie con la aparición de Moetaranga, un monstruo, de nuevo, de diseño genial y que introduce un virus a todos que provoca que la población se acelere hasta quedar muertos de agotamiento, salvo Susumu Kurobe, quien poda bonsáis a velocidad de caracol.

Otro director clásico, Toshihiro Ijima, retoma a Alien Baltan en el doble ep 33 y 34, Welcome to earth! Part 1: The science of planet Baltan / Welcome to earth! Part 2: Farewell Alien Baltan profundizando en la sociedad Baltan en unos episodios lleno de momentos wtf con un Baltan benefactor convirtiéndose en una adolescente y que se monta en escoba entre otros trucos salidos de Griffindor. Pero en general se presentan unas batallas resultonas como ese Baltan 10 veces más grande que Max. Antes de la conclusión de Max seguimos encontrando episodios de lo más singulares como el núm. 37, Constellation Thief. Mucho "Claro de Luna" de Debussy y angulaciones extrañas a lo Jissoji en una historia místico-espacial con una civilización que creó el mapa de estrellas para que los humanos lo admiraran. Ahora con la contaminación, los humanos están dejando a perder tal espectáculo. El guardián de las constelaciones, Keplus (otro estupendo diseño) hará acto de presencia.

Max en problemas en el ep. 39, Take Hold of the Future!

Y respecto al gran final de la serie, formado por el doble ep. 38 y 39, Prelude to Annihilation y Take Hold of the Future! resulta, de nuevo, un triunfo. Es algo habitual en las ultraseries. No se como lo hacen pero siempre suelen dar con la tecla. El final de Max resulta mayestático, emocionante, conmovedor y espectacular. Parte de la aparición de una serie de estatuas por todo el mundo y que dejan el siguiente mensaje: "La humanidad no puede seguir así, polución, guerras y una economía que destroza los recursos naturales. Los seres humanos deben desaparecer.” La amenaza viene de una civilización subterránea. Una premisa que se desarrolla de la mejor manera con el equipo de DASH luchando y dando todo lo mejor que pueden, como humanos y sin apoyarse en Max. Y plagado de momentos memorables, desde la “muerte” de Mizuki, los momentos de destrucción, la crucifixión de Max o la batalla final eso si no hablamos del precioso epílogo, ambientado 50 años en adelante y que concluye la serie con el corazón lleno de optimismo y alegría.


Ultraman Max
resulta una serie de lo más irresistible. Pese a su aparente simpleza y retorno a terrenos nostálgicos e infantiles, es una gran excusa para recuperar ese sabor tan puro y divertido que hizo que millones de espectadores se enamoran de Ultraman en los años 60. Aderezado con un mensaje ecologista y pacifista respecto a los abusos de la humanidad pero sin olvidar en todo momento la nota optimista y de decidida lucha por un futuro mejor. Pese a algunos episodios en donde el humor no resulta tan acertado de lo histriónico que resulta entre algunos momentos infantiles estomagantes (ese episodio navideño con Elly... arghhh), o aportaciones incomprensibles como ese Ultraman Xenon que solo aparece 5 segundos en toda la serie y ni sabemos quien es o ideas que se sueltan para futuras tramas que se quedan en nada... Pese a todo, Ultraman Max es otra de las aportaciones más felices y conseguidas del universo del personaje. Una serie orgullosa de su legado, divertida y que nos devuelve al siglo XXI lo mejor del Ultraman clásico.

El abordaje a la nostalgia continuaría y de manera mucho más explícita y entregada en la siguiente Ultraman Mebius (2006). Pese a las aspiraciones y esperanzas que se tenían con Max ésta no acabó por tener unas audiencias competentes quedándose algo por debajo de lo esperado. Respecto a las canciones de la serie, poco que aportar en esta ocasión, teniendo la serie uno de los opening más sosetes de la franquicia.

lunes, 16 de octubre de 2023

CRÓNICAS DE SITGES 2023 (4/4)

Uno de los momentos culminantes de esta edición del festival ha sido poder contar con la presencia de grandes figuras del cine japonés como son Hideo Nakata y Takashi Miike, quienes presentaban sus películas más recientes. Tuve la suerte de poder asistir al "Sitges Encounters" en donde Miike nos dedicó casi una hora de conversación en el que la audiencia presente pudo hacerle preguntas sobre su carrera y futuros proyectos. Algunas perlas que soltó: desde que "el terror no es un género que me guste", lo cual dijo con sarcasmo. Que Visitor Q era un proyecto que le ofrecieron de encargo con una única condición, que girara en torno al amor, del resto Miike gozaría de libertad absoluta... y ya sabemos lo que salió de ahí. Muy interesante asimismo Onimusha, su nuevo proyecto, que se estrenará en breves y que será su primera incursión en el anime en una serie con un protagonista para el cual se han basado en los rasgos y personalidad del gran Toshiro Mifune.

Este no iba a ser mi único encuentro con Takashi Miike ya que al día siguiente iba a tener el enorme privilegio de poder entrevistarle. Me moría de ganas de preguntarle no solo por algunos de los trabajos más icónicos de su filmografía sino por su participación en Ultraman Max (2005) o las series recientes que había realizado sobre magical girls. Seguramente unas declaraciones muy jugosas que me servirían para algunos futuros proyectos literarios pero...

Takashi Miike de charleta

...Este encuentro no pudo hacerse realidad y todo se lo agradezco a la desastrosa organización del departamento de entrevistas del Festival de Sitges...

Las cosas como son. Hay que señalar tanto lo bueno como lo malo, siempre con el objetivo de mejorar, por supuesto. Pero me ha parecido decepcionante y triste. Primeramente solicité entrevistar a Hideo Nakata para lo cual únicamente recibí por respuesta que la gestión de dicha entrevista se ocupaba una persona en concreto... pero no se me dio ningún mail ni número de contacto de dicha persona. Tras un nuevo intento por intentar descubrir dicho contacto... no recibí más que silencio.

Pero más dramático fue con Takashi Miike con una supuesta entrevista a la que fui citado a un día y hora concreta. Al llegar al lugar, tal y como me indicaron, allí no había nadie. Miike ya había dado las entrevistas a los medios el día anterior con mi evidente enfado y con uno de los encargados del departamento de entrevistas del festival dándome excusas sin sentido... Un absoluto desastre. Solo me queda expresar mi enfado en este humilde blog y mantener la esperanza de que el año que viene la cosa vaya a mejor... Pero volvamos a las películas...

Increíblemente, Lumberjack The Monster iba a ser estrenada mundialmente en el Festival de Sitges, algo muy difícil siendo una película japonesa y lo cual muestra las excelentes relaciones que mantiene Takashi Miike con el festival. Película número 137 de su director (más o menos), todo un todoterreno de la industria como es bien sabido por todos y que con Lumberjack propone un nuevo thriller policial con asesinos en serie y monstruos.

Akira Ninomiya es un abogado despiadado que no duda en eliminar a cualquiera que se interponga en su camino. Tras ser brutalmente atacado por un asaltante enmascarado, Ninomiya se obsesiona por encontrar al agresor y vengarse, mientras ocurren una serie de horribles asesinatos donde a las víctimas les extraen el cerebro. Mientras la policía investiga intensamente, Ninomiya busca vengarse del agresor. ¿Quién descubrirá la verdad primero?

Lumberjack The Monster sigue en la línea de la mayoría de los productos los cuales lleva realizando Miike en esta última década. Filmes de carácter algo más comercial, basados en manga o videojuegos (una novela en este caso) y cuya plasmación de la violencia, aunque igualmente impactante, resulta algo más comedida que lo anárquico y salvaje de los inicios de su director. Lumberjack da inicio con una presentación muy contundente e impactante y que presenta muchos elementos capaces de crear un gran interés en su historia así como en la investigación policial que se realiza paralelamente a las andanzas de Akira por conocer los motivos por los cuales el dichoso monstruo leñador va tras él. 

Es en este primer tramo donde encontramos sorprendentes momentos sanguinolentos además de premisas truculentas como esa psicópata realizando experimentos con niños. El personaje de Akira, interpretado por la estrella pop Kazuya Kamena, tiene su guasa y el actor realiza una notable interpretación de este psicópata que pronto descubre que hay algo extraño albergado en su cerebro. Le acompaña otro asesino, doctor, interpretado por un veterano como Shota Sometani (First Love, Parásito parte 1 y 2...) además de Nanao quien interpreta a un personaje bastante interesante como es la detective que investiga el caso.

Si bien, a mitad de metraje uno empieza a impacientarse por un ritmo algo letárgico, sobre explicativo y en el que el nivel de juerga baja de manera alarmante decreciendo el nivel de interés hasta llegar a un clímax final de media hora en el que se dan todas las explicaciones a los diversos misterios pero que resulta soso y algo muerto a nivel de ritmo. Lumberjack The Monster queda como una interesante muestra de su director en el apartado de los psycho killers y truculentos experimentos infantiles aunque estaba necesitada de una estructura mejor compensada y algo más de gamberreo desprejuiciado.


El pasado año, el slasher rural de Cerdita (2022) llamó poderosamente la atención de público y crítica, si bien, considerando que era un film de terror correcto, sin más, si que me pareció que tenía la suficiente personalidad como para seguirle la pista bien de cerca a su directora Carlota Pereda. Un año después y con la producción de Filmax, Pereda regresa al género con La ermita.

La pequeña Emma quiere aprender a comunicarse con el espíritu de una niña que lleva siglos atrapada en la ermita de su pueblo. Intenta convencer a Carol, una incrédula y falsa médium, para que le enseñe a hablar con fantasmas. Su ayuda será el único camino para seguir unida a su madre enferma cuando ella muera. Si Carol no la protege, la vida de Emma correrá peligro.

Pese a algunos aciertos La ermita es un filme por lo general fallido y que no sabe aprovechar los pocos elementos e ideas interesantes que plantea. La película aprovecha el siempre tan jugoso imaginario vasco, con sus leyendas fantasmales, para construir un relato a priori interesante y una atmósfera general bastante acertada. Decisiones como que la verdadera protagonista y eje de la cinta sea una niña, una notable Maia Zaitegi, hubiera dado juego para construir una macabra fábula infantil de terror pero poco de eso se aprovecha en un largo metraje en el que apenas sucede nada, con idas y venidas constantes que acaban desesperando. Belén Rueda está bastante desatinada interpretando a una pseudo-medium de pelo enmarañado y comportamiento agrio, al igual que los intentos de Pereda por crear un clima de terror o verdadero miedo utilizando mayoritariamente el infantil y frustrante recurso de los jump scares subiendo el volumen de golpe.

Ni siquiera, seductores elementos como esos hombres pájaro apareciendo de una manera que me recordaron poderosamente a los templarios de Ossorio o a los zombies de Lucio Fulci, expulsando gusanos por doquier, es aprovechado de manera eficiente. Una lástima. Como comento, La ermita presenta elementos interesantes como su atmósfera, su protagonista infantil, el drama de su madre terminal de fondo, dicha leyenda fantasmal... pero nada de eso es aprovechado de una manera eficiente siendo una cinta torpe, de continuas idas y venidas y con un clímax de lo más simplón.


Keiichi Hara es un director de anime tan interesante como errático. Su trabajo se inicia a finales de los 80 con la serie de TV Esper Mami (1987) aunque es más conocido por el gran público por su participación en la franquicia de Shin Chan. En el campo de los largometrajes ha realizado proyectos tan interesantes como Colorful (2010) o El verano de Coo (2007) a filmes algo más discretillos como Miss Hokusai (2015). Ahora, Hara presenta su nuevo trabajo: El castillo a través del espejo.

En un tranquilo barrio de Tokio, siete adolescentes se despiertan y descubren que los espejos de sus habitaciones brillan. Con un simple toque, se ven arrastrados de sus solitarias vidas a un maravilloso castillo lleno de escaleras de caracol, retratos vigilantes y lámparas de araña centelleantes. En este nuevo santuario, se enfrentan a una serie de pistas que conducen a una habitación oculta donde a uno de ellos se le concederá un deseo. Pero hay una trampa: si no abandonan el castillo antes de las cinco, serán castigados. A medida que pasa el tiempo, surge una verdad devastadora: sólo se salvarán los que tengan el valor suficiente para compartir sus historias.

Tal y como Keiichi Hara nos explicó antes de la proyección, la problemática del bullying se está haciendo cada vez más preocupante en Japón. Un alto índice de suicidios entre los adolescentes así como un amplio número de chicos y chicas que no salen de sus casas porque les da terror ir a la escuela, son hechos que no hacen sino empeorar y la respuesta, según Hara, radica en que la población japonesa ve estos hechos delante de sus ojos pero no es capaz de hacer nada ni de ayudar. El castillo a través del espejo es una denuncia a la problemática del acoso escolar construyendo un relato que podría ser algo así como una especie de El club de los cinco (1985) en un entorno mágico.


El filme, a nivel de transmitir emociones resulta bello y llegas a empatizar con estos 7 adolescentes con problemas similares aunque quizás la película resulta más acertada en cuanto Keiichi Hara da rienda suelta a su imaginería mágica y no tanto en el desarrollo de la trama humana, la cual acaba haciéndose bola a medida que avanza. Aún así, El castillo a través del espejo es un recomendable anime que habla sobre un tema que nos atañe a todos y que no podemos dejar pasar a través de una historia conmovedora aunque excesiva en su misión de hacer llorar y remover al espectador a toda costa y con un nivel de animación bien notable. Para el recuerdo eso si, el momento en el que pillé al pobre Keiichi pegándose una siesta medio recostado en un sofá del hall del Melià...


De entre las joyitas perdidas en el confín de los tiempos, Sitges 2023 ha recuperado en la sección Seven Chances la producción japonesa Psychic Vision: Jaganrei (1988), filme de Teruyoshi Ishii y que se adelanta casi una década al J-Horror de The Ring y similares. 

Kyoko Sawai, una reportera de televisión, está haciendo un informe sobre una cantante juvenil llamada Emi Kato. Emi y su personal están preparando la promoción de su próxima canción "Love Craft". Y a medida que ocurren accidentes espirituales a su alrededor, Kyoko descubre que la mujer que compuso la canción murió siete años antes.

Sin duda, Psychic Vision: Jaganrei es una curiosidad de obligado visionado para todo buscador de rarezas. Pese a que ese adentramiento inicial del falso reportaje en el mundo de las idols y la grabación de un tema para lanzar a una nueva cantante sea más bien poco interesante, poco a poco la cinta va rodeándose de una atmósfera raruna e inquietante en cuanto algunos fenómenos extraños, de carácter bastante sutil en pantalla, van haciendo acto de aparición pareciendo estar relacionados con dicha canción y la persona que la compuso unos años atrás.

Junto a la crítica hacia la explotación y sistema industrial del mundo discográfico relacionado con las Idols, el filme disfruta de un tramo final notable en donde la fantasma de turno se venga de todos con dolorosos resultados para sus víctimas en medio del rodaje de un videoclip. Punto álgido para esta pequeña producción que culmina con dos escenas post-créditos bastante llamativas. Como curiosidad, del guión se encarga Chiaki Konaka, un peso pesado del tokusatsu y que se encargaría de guiones de algunas de las mejores ultraseries como Ultraman Tiga (1996) y Ultraman Gaia (1998).

Y hasta aquí el Festival de Sitges 2023. Aún a pesar de acabar con cierto sabor agridulce derivado de las dichosas entrevistas... de nuevo, han sido unos días gloriosos de mucho cine, del que he podido ver, en general películas de calidad y con el plus imbatible del sano ambiente que siempre se respira en la ciudad y con su gente. 

Feliz de reencontrarme con mi media naranja cinematográfica Jesús “Mr Diabolik”. 

Verme un año más con Octavio, Enrique y toda su patrulla de amigos.

Poder coincidir en varias sesiones con mi querido Pou y realizar varias reviews para el canal Cine Fórum, en el que también pudimos pasar un rato con "el Professor", Xavi Pijoan, extasiado y aturdido tras casi 4 horas de sesión en el Melià con The Shining y una charla improvisada y sin avisar de más de 1 hora por parte de Lee Unkrich. 

Los paseos y charlas con los "Hausianos", Sergio, Jose y Edu (Kalifer se te ha echado de menos este año). 

Encuentros asombrosos como con Alex de la Iglesia comiendo en Enrique Tomás. Bayona dando vueltas por el Melià. Takashi Miike haciéndose fotos con Phil Tippet. Hideo Nakata corriendo despavorido hacia un lavabo por una urgencia intestinal como si hubiera visto a la mismísima Sadako... 

Hasta el año que viene y ¡tengan cuidado ahí fuera!