CRÍTICAS PELÍCULAS

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viernes, 10 de julio de 2026

MERMAID LEGEND (1984)


Toshiharu Ikeda es un nombre a tener en cuenta dentro del cine japonés de caràcter más exploit. Inició su carrera a inicios de los años 80 dándolo todo en la Nikkatsu con varias cintas Roman Porno. Una de ellas, Sex Hunter (1980) es sin duda una de las más locas, incorrectas y disfrutables entregas de la larga saga pinku de Nikkatsu. Más tarde Ikeda se centraría en el terror o en temáticas más oscuras donde sin duda Evil Dead Trap (1988) es su titulo más conocido. Si bien cabe centrar la mirada en la que es sin duda su mejor película: Mermaid Legend (Ningyo densetsu, 1984).

La cinta está producida por la Director’s Company, productora que entre 1982 y 1992 estuvo produciendo cintas de lo más sugerentes, arriesgadas pero de carácter independiente a algunos de los mejores directores de la época como Shinji Somai. Además sirviendo de catapulta para jóvenes talentos del país.

Mermaid Legend es una de las mayores sorpresas que me he encontrado dentro del cine nipón de los 80. Un filme dotado de una enorme fuerza y que nunca deja de mutar en su propuesta multi-género, pasando del drama marital de una “ama” -buscadora de perlas submarina-, pasando al thriller empresarial y a la corrupción política, la cinta de venganzas, el cine erótico, la explosión gore hasta entrar en el terreno del fantástico.


El enclave de la cinta, situado en un pequeño pueblo de pescadores que poco a poco está desapareciendo siendo absorbido por la modernidad y las grandes empresas sin escrúpulos, resulta muy atractivo. Y sin duda, el filme se beneficia de un tono poético, de realismo mágico ayudado por sus maravillosas e hipnóticas secuencias submarinas que ayudan a dar el punto fantástico a la propuesta.

La cinta está sustentada a las mil maravillas por una espectacular Mari Shirato, buscadora submarina de perlas (una ama diver, fascinante trabajo centenario del Japón más tradicional) que trata de buscar justicia tras el asesinato de su marido, quien descubre por casualidad un corrupto entramado empresarial.

El tratamiento visual del filme es una maravilla, aprovechando al máximo la ambientación costera del filme. Y como digo, la cinta no tiene miedo en ir hasta el fondo de sus posibilidades, sabiendo filtrar sabiamente la herencia pinku de su director culminando en una incómoda y sangrienta venganza que llega al paroxismo en un clímax final sencillamente alucinante. Una masacre, en un largo plano sin cortes, que lleva al filme al terreno de la abstracción, sin ningún miedo y con resultados esplendorosos. Coronado, como digo, con un final, de puro fantástico, fuente de nacimiento de leyendas y que con el poético fondo del mar nos lleva en volandas a sus créditos finales.

Mermaid Legend es una sorpresa de lo más gratificante dentro del pozo sin fondo que supone el cine japonés de la época, en el que no paras de encontrarte con filmografías ocultas y poco conocidas la mar de fascinantes.

Atentos al pequeño papel de Junko Miyashita, una de las reinas del pinku eiga y protagonista de cintas como La mujer pelirroja (1979), Pleasure Campus: Secret Games (1980) o The Watcher in the Attic (1976).

En los Yokohama Film Festival de 1985 la cinta ganó 3 premios: Mejor actriz para Mari Shirato, Mejor director para Ikeda así como Mejor fotografia para Yonezo Maeda. Sin duda, premios bien merecidos.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

ASIAN FILM FESTIVAL BARCELONA: RECOMENDACIONES (PARTE 2) by Mgda Inquieta



Asian Film Festival Barcelona y sus thrillers (2a parte)

Dado el talante del Asian Film Festival Barcelona (AFFBcn) hacia dramas, cine independiente y experimental, las cintas orbitan en lo que es el género thriller social, donde el suspense se usa para mostrar opresiones creadas por la desigualdad social. Este subgénero utiliza características de ambas categorías en favor de la trama. Por un lado, la crítica de problemas con una trama realista y creíble, a veces basada o inspirada en hechos reales, por otro lado, tropos del cine negro que aumentan la tensión y la sensación de terror. Por un lado, un protagonista o protagonistas que son afectados por alguna causa y luchan contra una injusticia del sistema, por otro lado, un antagonista poderoso o también una institución o grupo social influyente.

El suspense sirve para llamar la atención sobre abusos de poder, la corrupción o los privilegios de clase, a menudo con un tono oscuro y pesimista cercano al cine social. De hecho, no pocas de estas películas del AFFBcn se encasillan en el drama social, con el centro en la crítica a la sociedad cínica y corrupta, nuestra participación por desconocimiento o complicidad y las situaciones generadas.

Desde Oriental Paradiso continuamos detallando aquellos largometrajes de la recta final del AFFBcn de Casa Asia. En los últimos cuatro días (6 al 9 noviembre) es donde se concentra el mayor número de películas de la programación. Desde las 10h hasta las 22h hay proyecciones casi non stop, así que si os apetece hacer una maratón del AFFBcn es vuestro momento.

Jueves 6 de noviembre a 10h ya hay la primera película a recomendar. ‘Pooja, Sir’ (2024, Deepak Rauniyar) del Nepal. La inspectora Pooja es enviada a una ciudad fronteriza para resolver el secuestro de dos niños. Se mezclan en la investigación un ambiente de misoginia, protestas sociales y inestabilidad política que le añade tintes sociopolíticos a este drama policíaco. La película se centra en todo lo que hace la protagonista para resolver el caso, a la vez que se adentra en la discriminación social imperante. Recuerda a ‘Secretos de un crimen’ (2024, Sandhya Suri), estrenada el año pasado, o ‘Sherni’ (2021, Amit Masurkar) de India, esta última con un brillante guion intrincado de Aastha Tiku que apenas dejaba respiro.

En este thriller de Asia del Sur, el director Deepak Rauniyar se inspiró en unos hechos reales del sur de Nepal durante las protestas de 2015. Asiduo a festivales europeos como Berlinale, Róterdam, Locarno, Venecia, apenas se han estrenado aquí sus anteriores filmes, Highway (2012), Sol blanco (2016) o Windhorse (2023). La marcamos en nuestra selección.

Seguido puedes pasar a Asia occidental para ver ‘The witness (Shahed)’ (2024, Nader Saeivar) de Irán. Esta vez la protagonista es un testigo. Tarlan, una profesora de danza jubilada es testigo del asesinato de su amiga en manos de su marido, una figura importante del gobierno. Emprendiendo una lucha contra la presión política y social en nombre de la justicia. 

Con coguionista a Jafar Panahi, quizás tire más al drama que al thriller. Recopilar información sobre películas que aún no vi es siempre arriesgado, no estoy del todo segura hacia donde tira. La incluí porque se llevó el premio del público en Venecia y también por mostrar la valentía de Tarlan en la denuncia del feminicidio, en honor a todas las personas de y en Irán que no se callan ante una injusticia, pese al alto precio de revelarse.

La última del día es la séptima y última película de Donnie Yen como director. Totalmente diferente a las anteriores que citábamos, ‘The prosecutor’ (2024, Donnie Yen) es una película judicial y de acción hongkonesa. Es realmente una película con mucho drama y diálogo legislativo, ya que es la inspiración libre en un caso de narcotráfico de 2016. Pero Donnie Yen le da un añadido con una trama que bascula entre la ley y las hostias bien dadas. 

Director y también protagonista, comienza con una escena de redada y tiroteos que te deja high level. Después de la batida no está cansado por los moratones de la pelea, como estaríamos el resto de los mortales, sino por ver que los delincuentes quedan libre pronto. Ahí es cuando decide estudiar para sacarse la carrera de fiscal, debate con sus compañeros y mantiene su objetivo. El primero es un caso alargado y lleno de negligencias en las que un joven es acusado de narcotráfico injustamente. Para ello no solo tocará discutir en los tribunales, sino que también entrar en altercados con la red criminal y sus intereses. ¡La película que quieren todos! 

En el Festival Nits de Cinema Oriental de Vic salimos maravillados, rememorando la pelea en el metro. Una escena alargada, pero es impresionante, con varios personajes y armas diferentes, donde Donnie Yen lo da todo. Así que no hubiera importado si duraba algo más, porque estábamos alucinando. 

Bajamos de las nubes para continuar con propuestas de otros confines y estilos. Viernes 7 noviembre tenemos ‘Deep in the mountain’ (2025, Li Yongyi) de China. Uno de los peores sitios donde desaparecer sin duda y no por la fiereza de los vecinos de la remota aldea de Maniao River. La historia pasa en la década de los 90. El camionero Yang Zhaowei y su camión desaparecen en un paso de montaña, su hija reclama sin mucho éxito ayuda en el puesto de control más cercano. Menos Yao Sichen, un agente de un puesto de control, que decide ayudarla en la búsqueda. Se adentran en la montaña donde hay un espeluznante restaurante local y una comunidad con muchos jefes y supervisores que no reconocen la autoridad de Yao Sichen. 

Ahí la trama se lía a unos niveles inauditos; debatiendo, apresando, liberando, volviendo a apresar, confrontando y hasta una tregua para una comitiva festiva. La investigación continua con mil y un obstáculos hilarantes que sacan más de una risa. Del debut del director Li Yongyi destacaría un guion enzarzado, los personajes cómicos de la remota aldea y el gran trabajo de montador. Y es que Li Yongyi es montador de cine desde 2007 y obtuvo el premio al Mejor Montaje en la 15ª edición de los Premios del Cine Asiático por Cliff Walkers. Detalles que se notan y se disfrutan en Deep in the mountain.


El penúltimo día trae una película noir con pinta algo enigmática. Ríos de metrajes provenientes de Asia se han dedicado a la venganza y parece que el leitmotiv tiene larga vida. ‘Silent city driver’ (2024, Janchivdorj Sengedorj) de Mongolia. 

El suspense se cierne en una ciudad donde reinan la corrupción, los escándalos y la injusticia. Myagmar, un expresidiario, vive marcado física y emocionalmente por los años en la cárcel. Todo cambia cuando empieza a trabajar como conductor de coches fúnebres y conoce a Saruul, un monje budista, y a la hija de un fabricante de ataúdes. Cuando Saruul es víctima de acoso mediático, Myagmar se embarca en una búsqueda de venganza, decidido a llevar la justicia a un mundo fracturado.

Premio Grand Prix a la Mejor Película en el Festival de Cine Black Nights de Tallin (PÖFF) 2024, Silent city driver mezcla muchos elementos. Al thriller de venganza se le suma la ética budista, ciudad como infierno en vida y una redención inalcanzable. Extensa y a un ritmo pausado, quizás no apta para todos los públicos.



Último día y última película del festival nos vamos con un director asiduo al AFFBcn y los festivales alrededor del mundo. ‘Moor’ (2024, Adilkhan Yezhanov) de Kazakhstan. Después de Ulbolsyn, Yellow Cat, Goliath y Steppenwolf llega esta vez con un western urbano. 

Un veterano de guerra regresa a una ciudad llena de corrupción y delincuencia. A lo “Rambo kazajo” ese curtido ex-soldado llega sin nombre, ni dolor, ni misericordia. Una misión, proteger su familia. En contra, muchos enemigos vengativos. Solo una elección: matar o ser asesinado. Adilkhan Yezhanov procurado darle al largometraje un estilo elegante, todo para crear a una atmósfera cruda y desenfadada. 

Leímos por ahí en alguna crítica que “el villano principal es un cretino carismático”, creando escenas espectaculares cuando se topa con el protagonista. Un humor y forma de llevar la acción un tanto peculiar, este es el último thriller del AFFBcn2025.

Otras películas con suspense serían: ‘6 AM’ (2024, Mehran Modiri) de Irán, donde la policía irrumpe en una fiesta de despedida y la trama escala a una persecución por callejones y edificios, ‘Teach me’ (2023, Shyam Fernando) de Sri Lanka en la que un padre elabora un plan estrambótico para cambiar el sistema educativo que acaba con persecuciones policiales en medio de la montaña y ‘The song suskhotin’ (2024, Jhusnora Rozmatova) de Uzbekistán, sobre un funcionario que decide interponerse en una comunidad para hacer justicia por una violación. Más hacia el drama social o thriller social, estas u otras películas, el AFFBcn cuenta con una extensa filmografía a explorar.

Más información en: https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/

miércoles, 29 de octubre de 2025

ASIAN FILM FESTIVAL BARCELONA: RECOMENDACIONES (PARTE 1) by Mgda Inquieta

Me complace y llena de ilusión poder presentar a una nueva colaboradora de Oriental Paradiso como es la intrépida Mgda Inquieta (@mgda_inquieta), amante apasionada del cine y en especial del lado oriental del globo. Para esta primera aventura "paradisíaca", Mgda se adentrará en el aclamado "Asian Film Festival Barcelona", en su 13a edición, recomendando algunos títulos de su programación y que seguro os asegurarán un rato cinéfilo de lo más disfrutable. Vamos pues allá:


Asian Film Festival Barcelona y sus thrillers (1a parte)

Vuelve el Asian Film Festival Barcelona [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/] (AFFBcn) de Casa Asia entre el 29 de octubre y el 9 de noviembre. AFFBcn 2025 contará con 128 películas de 26 países. Las propuestas más numerosas provienen del Asia Oriental, sobre todo de China y Japón, pero también podrás ver filmografías con poca proyección cinéfila exterior como Kazajistan, Kirzijistan, Uzbekistan, Myanmar o Mongolia. ¿Dónde? La programación se reparte entre los Cines Girona, Zumzeig, Caixaforum, Institut Français de Barcelona, en sesiones gratuitas de ECIB, Institut Confuci y Casa Seat o, para los que no podéis acercar a la ciudad condal, también programan algunos largometrajes en el canal de TV Betevé y Filmin.

Cada festival tiene características que lo definen, en el AFFBcn sin duda sería el género drama, una gran mayoría de corte independiente y algunos de ellos debut en la dirección. En el AFFBcn es también representativo el aspecto más social, de denuncia, de aproximación a luchas y minorías de países asiáticos. Aunque también se cuela por ahí algunas cintas experimentales, más visuales o poéticas. Quizás el drama no es vuestro género favorito, pero no pocas propuestas mezclan el drama con humor, suspense, thriller y hasta acción. Podéis arriesgaros y quizás os sorprenda. Si estáis valorando ir tenéis toda la información de las películas en la web del festival con tráilers, presencia de directores y actividades paralelas. ¿Nos vemos en la cola?

Después de horas de repasar la parrilla, desde Oriental Paradiso os recomendamos los thrillers, aquellas historias donde se destaca el suspense, los giros y aquella tensión emocional que te lleva hasta estremecer. Secuestros, conspiraciones y situaciones pendientes de resolver, a momentos mezcladas con investigación, persecuciones o tiroteos.

Por orden de programación, jueves 30 octubre exhiben ‘The Land of Morning Calm’ [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/film-item/the-land-of-morning-calm/] (2024, Park Ri-Woong) de Corea del Sur empieza con la desaparición de un pescador durante la jornada laboral. Mientras se desarrolla la investigación sobre el accidente, asesinato o simulación vamos conociendo secretos de ese pueblo costero, relaciones familiares y discriminaciones.

¿Qué esconden los silencios? ¿Qué se remueve en un pueblo que parece estancado e insostenible? Con una cruda fuerza emocional cada personaje ofrece un contraste de la historia. Película que se presentó en el pasado Festival Internacional de Cine de Busan donde obtuvo tres premios, incluido el del público.


La segunda sugerencia es el primer gran título del AFFBcn 2025. Después de su paso por Cannes y en nuevo montaje, ‘Resurrection’ [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/film-item/resurrection/] (2025, Bi Gan) de China. Una película que se presenta como sci-Fi y misterio. En el punto donde el misterio se solapa con un futuro postapocalíptico, enfocado a generar aprensión a través de lo sobrenatural, lo sádico o lo grotesco. 

Bi Gan tiende a ser un director muy visual, crudo en sus historias y a la vez trascendental, gritando a los cinco sentidos. Quizás no apto para todos los públicos con sus largos planos secuencia, su ritmo meditativo o su tendencia onírica, pero está reconocido como una de las voces más innovadoras del cine chino contemporáneo. Su última película cerrará la noche de los muertos, o castañada como decimos aquí y quizás se agotarán. ¿Comprasteis ya la entrada?


Del primer día de noviembre nos llama una película que explora el crimen organizado entre la frontera montañosa de Kirguistán y Kazajistán. ‘Deal at the Border’ [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/film-item/deal-at-the-border/] (2024, Dastan Zhapar Ryskeldi) del Kirguistán se proyectará en el cine cooperativo Zumzeig [https://zumzeigcine.coop/es/cine/sesiones/festivales/], cerca de la estación de Sants. 

Centrada en una red de traficantes de personas e intentos por escapar de la red criminal, aun poniendo en riesgo sus vidas. Tema duro el de la trata, a la trama se incluyen otros temas como la traición, el sentido del deber y la redención. Con curso lineal mantiene una evolución clásica y convencional del género acción, con interpretaciones sólidas y entretenida. ¿A destacar? Una dirección de fotografía impactante que le valió premio a Bolsunbek Taalaibek Uulu en el Festival Internacional de Cine de Bishkek y el Arctic Open 2024, por esos paisajes montañosos impresionantes.


Martes 4 de noviembre dos películas que exploran la corrupción y que se podrán ver sin coste alguno. ‘Kan Nagar’ [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/film-item/kan-nagar/] (2024, Talha Masood, Saleem Dad) de Pakistán se proyectará en la Escuela de cine y animación de Barcelona (ECIB) [https://ecib.es/asian-film-festival-barcelona/], con acceso abierto hasta completar aforo. 

Inicialmente, el inspector Affan investigaba el caso de impago de impuestos y acoso en una mina de carbón, pero una vez allí, como suele pasar, el problema es mucho mayor. Explotación laboral, lucro empresarial y obstáculos en un sistema de corrupción y complicidad arraigados. Los ricos cada vez más ricos, la clase trabajadora atrapada en la pobreza. El inspector Affan no se rendirá fácilmente tampoco. Thriller con componente social, con un tema inhóspito tal como su localización. Su director, Talha Masood, destacó por a menudo exploran cuestiones sociopolíticas y, en este caso, está basada en hechos reales vinculados con la economía sumergida de Pakistán. ¡Un aviso! La proyección será en versión original subtitulada en inglés.


La segunda propuesta del día también explora la injusticia. Que no os engañe el cartel porque a nada que miras el tráiler aparecen pistolas y persecuciones. ‘Conviction’ [https://asianfilmfestival.barcelona/2025/es/film-item/conviction/] (2024, Dias Bertis) de Kazakhstan se podrá ver a 22h en Betebé, la televisión de Barcelona, en el Dial 26 TDT de Barcelona provincia o por el Dial 160 Movistar Plus+ fibra o ADSL. 

El director de la aclamada A Dark Yard (2023), vuelve con una historia situada en 2009 en un pequeño pueblo a orillas del lago Issyk-Kul. Aktan. Un joven estudiante, pasa de soñar con unirse al Comité de Seguridad Nacional a tomar el tribunal local a mano armada. ¡Como si nada! 

Entremedio toda la trama sobre la amistad, las injusticias del sistema judicial, los privilegios de clase y el odio que genera odio.


Al día siguiente, 5 noviembre, hacen un thriller de Mongolia que creo que será uno de los imprescindibles del AFFBcn. Poco se habla de esta película entre los TOPs pero… como en la vida, cada uno tenemos que hacer nuestra propia lista. 

‘Travesty’ (2024, Batsukh Baatar) de Mongolia trata de un secuestro con rehenes en un hospital municipal en medio del desierto. Desorbitadamente, piden por cada persona mil millones de tugrik mientras policías y funcionarios locales se lo toman a broma. En estas el detective Davaa, proveniente de ciudad, intenta resolver el rescate entre asesinatos indiferencia política, buenos efectos visuales y mucha comedia negra. 

Así que ahí tenemos un apetecible combo de acción, thriller y western en una trama a contra reloj para evitar el desenlace trágico.

Tráiler: https://youtu.be/Dsr3-auUH_U?si=1Fjsu-NtMiJ55Nl4


Como nos va quedando largo el artículo dividimos en dos. Pronto os traemos la segunda parte con otros seis thrillers que se proyectaran en el Asian Film Festival Barcelona 2025 a partir del 6 de noviembre. Largometrajes provenientes de otros países asiáticos, más secuestros, disparos e injusticias por resolver.

miércoles, 21 de mayo de 2025

PORTLAND STREET BLUES (1998)


Los spin off de la saga mafiosa Young and Dangerous son de lo más recomendables y sorprendentemente disfrutables. Tuvimos precuela, películas dedicadas a Tai Fei, el estrambótico personaje interpretado por Anthony Wong o sobre Chicken (Those were the days). Portland Street Blues (1998) está dedicada a “La hermana 13”, una de las jefas de las tríadas de Hung Hing.

El filme relata el ascenso en el mundo criminal de la Hermana 13 hasta convertirse en una de las jefas de la sociedad, en un ambiente dominado por los hombres.

Estrenada el 21 de febrero de 1998, y dirigida por Raymond Yip (quien tambien dirigió Those were the days), Portland Street Blues acierta, de nuevo, en la plasmación de un personaje que era muy secundario en la saga Young and Dangerous, pero que es adecuadamente profundizado en la presente película, explorando no solamente su personalidad, el correcto tratamiento de su bisexualidad sino además la dualidad que provoca ser un jefe de la mafia el cual debe tomar decisiones crueles y difíciles con mucha frialdad. Un mundo frío e implacable donde no hay cabida para el amor, el cariño y la bondad. Así, gran parte del filme se rodea de esa alma trágica con un personaje realizando un camino del héroe difícil y lleno de obstáculos.


Pero no solamente tenemos una historia de ascenso en el mundo de la mafia, sino que el filme explora el pasado de su personaje principal aprovechando para hablar de la aceptación de uno mismo, de sexualidad así como de tratar de sobrevivir en un mundo dominado por lo masculino. Temas, interesantes, bien tratados gracias a un guión notable, siendo temas, además, inusualmente tratados en el resto de la saga. De entre el largo tramo centrado en el pasado de la hermana 13 destaca ese en donde la cinta parece detenerse, con los personajes realizando un exilio durante un tiempo. Son momentos plácidos, de recogimiento, plasmados de cierto halo melancólico que resultan destacables y una película en sí misma. Momentos previos que preparan a la particular heroína de la cinta para afrontar su destino en el mundo de la mafia. 

Además, se continua enlazando de manera soberbia todos los recovecos de la saga y es que además se nos muestra la particular relación de fascinación de la hermana 13 con Ben Hon (Yeung-Ming Wan). Relación la cual acabará profundizándose en futuras entregas y que acabará en boda, tal y como vemos en la muy notable Those were the days (2000).

Portland Street Blues cimenta en la franquicia el aire trágico, casi nihilista de sus personajes siendo una excelente muestra de ampliación del universo de una saga con buen hacer, que no abandona los cameos de personajes de otras películas (Shu Qi o Ekin Cheng aparecen, por ejemplo) acertando con este mix entre drama intimista y acción criminal. Sandra Ng, en su excelente interpretación de la hermana 13, se vio recompensada con los premios a "Mejor Actriz" en los 18th Hong Kong Film Awards además de en los 35th Golden Horse Awards. Además, Shu Qi también ganó el galardón a "Mejor actriz de reparto" en los 18th Hong Kong Film Awards.

viernes, 25 de octubre de 2024

CRÓNICAS DE SITGES 2024 (2/4)

No es muy habitual en el presente coreano encontrarnos con una saga de películas o una franquicia. Así lo ha conseguido el anabolizado Ma Dong-Seok con su Fuerza Bruta, desde la entrada de la saga con la muy entretenida The Outlaws (2017). En España, desde la espectacular segunda entrega, su titulo se ha renombrado al de Fuerza Bruta. Ya en la escena post-créditos de Fuerza Bruta: Sin salida (2023) se auguraba que al policía Ma Seok-Do le quedaba cuerda por estirar con una nueva entrega. Y así, este 2024 nos llega Fuerza Bruta: Castigo.

Mientras investigan una aplicación de tráfico de drogas, Ma Seok-do y su equipo descubren una conexión entre el desarrollador de la aplicación, asesinado en Filipinas, y una organización de apuestas ilegales online. Mientras tanto, en Filipinas, Baek Chang-gi controla el mercado coreano de apuestas ilegales y siembra el terror con secuestros, agresiones y asesinatos. Su socio, el genio informático Chang Dong-cheol, planea un plan aún mayor en la propia Corea. Para poner fin a la creciente amenaza, el detective Ma amplía su operación proponiendo una alianza inesperada...

Esta cuarta entrega no se sale demasiado de los márgenes marcados por la franquicia. En ese sentido se nota un acomodamiento y cierto estiramiento de las coordenadas que marcan la saga. Si bien, parece que este mix entre comedia, acción y thriller policial, salsa marca de la casa, sigue funcionando lo suficiente para que el producto siga siendo muy entretenido. En eso ayuda un protagónico tan contundente como el de Ma Dong-Seok quien demuestra siempre dotar a su interpretación de un carisma espectacular, y el cual va acompañado de una serie de secundarios que funcionan bastante bien, especialmente en los momentos de comedia. Las coreografías de acción no son para tirar cohetes, pero son funcionales. Fuerza Bruta: Castigo es lo mismo de siempre, sin ser eso algo malo. Muchas hostias y risas en una trama cliché pero efectiva con una banda mafiosa metida en el mundo de las apuestas online. Veremos hasta cuando pueden estirar el guantazo brutal de Dong-Seok.



Una de las sorpresas del presente Sitges 2024 ha sido Strange Darling. Dirigida por J.T. Mollner, el filme abre con una joven que tras una aventura de una noche con un asesino en serie, es perseguida. Pero nada es lo que parece.

Strange Darling se vale de los códigos del genero del psycho killer, así como de las expectativas del público en torno a dicho género para crear un puzzle juguetón en el que rompe con lo esperable. Uno de los puntos más interesantes es su curiosa estructura dividida en 6 capítulos, los cuales están diseminados en el metraje de manera desordenada, lo que provoca que lo que hemos visto anteriormente es roto por lo que atestiguamos en un capítulo temporalmente anterior o futuro, y así sucesivamente. 

Es en ese juego consciente con el espectador, capaz de manipular lo que el espectador espera, lo que la convierte en un filme necesario, que subvierte el género siendo capaz de mantener la tensión y la atención en todo momento. Willa Fitzgerald construye una interpretación muy notable ayudada por un misterioso partenaire como Kyle Gallner. Atención además a la banda sonora y cómo la canción Love Hurts (una de mis predilectas, cuya versión original es de Nazareth) juega un papel importante. Strange Darling es sin duda una de las sorpresas terroríficas más destacables de la temporada.



Jean Luc Herbulot es un cineasta congolés, aunque formado en Francia y que ya llamó la atención hace unos años en el Festival de Sitges con una producción de acción como Saloum (2021). Ahora, Herbulot vuelve a la palestra con Zero. Producción americana y producida por Hus Miller y Cam McHarg, quienes interpretan a los dos desgraciados con bomba al cuerpo de la cinta, Zero parte de una premisa de lo más potente en un escenario exótico como son las laberínticas calles de Dakar con un empaque visual de lo más resultón.

En el filme, dos estadounidenses acaban en Dakar, Senegal, con bombas atadas al pecho y diez horas para averiguar por qué. Empieza el juego.

La premisa de Zero parece referenciar la inolvidable Jungla de cristal: La venganza (1995) con una estética visual muy cargada y videoclipera a lo Guy Ritchie pero, a opinión personal, con un tercio del talento de los ejemplos citados. La cinta empieza de maravilla siendo un espectáculo adrenalítico donde dicha estética recargada beneficia la locura de lo que ocurre en pantalla amen de un adecuado equilibrio entre comedia y tragedia. Si bien, a medida que avanza la cinta y las pruebas imposibles a los que son sometidos la pareja de protagonistas son cada vez menos llamativas, Zero va perdiendo interés. Es en ese momento donde Herbulot le da una vuelta a la trama hacia lo serio y político, contando unas intenciones revolucionarias a los actos de la historia, que si bien, son muy loables e interesantes no lo acabo de ver bien empastado en el conjunto de la película.


Zero es un filme con ocasionales momentos notables, desternillantes y resultones pero acaba siendo una curiosidad que se ve, se disfruta y se olvida. Atentos a esa voz cavernosa, omnipotente y que envía las órdenes a los protagonistas. Se trata de la voz de nada más y nada menos que Willem Dafoe.


Amparada por la distribución de Third Windows Films en territorio europeo, A Samurai in Time es una producción japonesa de corte independiente y que se vale de una premisa de corte fantástico para contar una historia amable y entrañable sobre el pasado de Japón y cómo éste está siendo olvidado.

Un samurai alcanzado por un rayo se despierta en un plató de cine de la época actual y empieza a trabajar como extra en películas jidaigeki.

Dirigida por Jun’ichi Yasuda (quien también es montador, director de fotografía y guionista tanto en el presente filme como en anteriores trabajos), A Samurai in Time es tremendamente simpática desde diferentes ópticas. Tiene su gracia que un samurai llegue a nuestro tiempo y encima cayendo en medio de un rodaje de un drama jidaigeki lo que proporciona un agradable aspecto "meta" a la película. Así su reflexión sobre el pasado del país, no solo de un mundo que parece totalmente extinto como el feudal, con la ética y costumbres del mundo samurai, sinó del propio pasado cinematográfico nipón tan glorioso de los años 50 y 60, donde el jidaigeki era uno de los géneros rey y que ahora parece también destinado a la desaparición. Dicha reflexión y reivindicación, de cómo lo antiguo intenta de alguna manera adaptarse al presente resulta interesante. Si bien dichas cuestiones, tan complejas, parecen no tener cabida en un filme que lógicamente no es el adecuado para ello, dejando dichos temas en la superfície y centrándose en la evolución y adaptación de este samurai en el presente de Japón, con entrenamientos a espada, amoríos y viejas rencillas.

Es una cinta que en ocasiones se antoja simplona, enroscándose en demasía en aspectos que no eran necesarios, siendo algo larga para lo que acaba contando. Aún así, A Samurai in Time te deja con la sonrisa en la boca, gracias a su trama amable y personajes de lo más entrañables.



Algo a aplaudir es que, concretamente, en el mundo del anime cada vez hay más directoras y en ese sentido, Naoko Yamada es una de las más destacables y de espíritu más personal. Desde sus tiempos en Clannad (2007) su estilo se ha ido afianzando, creando obras tan aplaudidas como la notable A Silent Voice (2016), que daba una vuelta de tuerca de lo más interesante al drama del bullying. Ahora Yamada regresa con The Colors Within.

La estudiante sinestésica Totsuko puede ver a los demás como colores. Kimi, alumna de matrícula de honor, ha dejado los estudios pero finge asistir por su abuela. Se reúnen y deciden formar un grupo con Rui, que sueña con componer con sintetizadores analógicos pero cuya madre espera que se convierta en médico. Juntos encuentran la libertad, la alegría y el amor.

A opinión personal, nos encontramos con la obra más redonda realizada hasta el momento por su directora. The Colors Within es una delicia. Agradable, dulce y preciosa. Y además, aún en su empaque de cinta de género adolescente, resulta arriesgada optando por un trazo sencillo, un ritmo lento, elegante y con decisiones tales como dejar a la imaginación del espectador el pasado y trauma de su trío de protagonistas. Para quienes ya conocen la obra de Yamada, ésta es una experta en introducir numerosos mix de estilos de animación que en la presente The Colors Within resultan deliciosos, desde acuarelas, desenfoques entre otras herramientas visuales que resultan una absoluta gozada, ayudando a introducirte en el agradable embrujo de la cinta. Tanto el tono del filme, su trato de las ansiedades adolescentes y uso de la música me hicieron recordar poderosamente al cine de Shunji Iwai. Sin duda, es curioso como el cine de Iwai ha acabado influyendo más al anime que, tal vez, a la imagen real, como a Makoto Shinkai, fan declarado de Shunji Iwai.

Volviendo a The Colors Within, rebosa calidez, sensibilidad y delicadeza. Y la guinda la ponen las canciones interpretadas por el trío de adolescentes protagonista, quienes forman un grupo llamado Shironeko-do y que me han ganado completamente. Atentos al cañonazo que es "Written Apology ~Good Things, Beautiful Things and True Things~", potentísmo synth-rock que me tiene obsesionado desde que la escuché.


sábado, 14 de octubre de 2023

CRÓNICAS DE SITGES 2023 (3/4)

Una de las producciones orientales que más revuelo han levantado por su paso en este Sitges 2023 es la coreana Killing Romance, o "Romance Asesino" en su título español. Una muy singular propuesta dirigida por Lee Won-Suk.

El filme sigue a una actriz de gran éxito pero interpretativamente terrible. En un viaje a una isla conoce a un estrambótico hombre con el que acabará casándose y retirarse del mundo del espectáculo. 7 años después su situación es desesperante y tras conocer a un joven fan en la casa de al lado se planteará un regreso a la gran pantalla.

Killing Romance es ante todo un filme de lo más peculiar proponiendo una descacharrante comedia estrambótica y alocada, sin sentido, adornada por unos personajes histéricos y caricaturizados en un conjunto colorido y kitsch que puede llegar a cargar pero resulta en general una propuesta simpática y refrescante. El veterano Lee Sun-Kyun (Sleep, Parásitos...) está divertidísimo en su papel, un personaje pasadísimo de rosca con obsesión por el culto a uno mismo y que es de ver para creer. Momentos musicales imprevistos, trampas imposibles con saunas a 200 grados, avestruces vengativas...

El camino que realiza Yeo-Rae a lo largo de la película es un camino de emancipación e independencia por vivir como ella quiere y desea aunque para ello tenga que recurrir al asesinato de su marido (o el intento) con el que contará la ayuda de su club de fans. Killing Romance es una obra estrambótica e histérica, un filme que por suerte no comete el error habitual coreano de alargar innecesariamente sus historias convirtiendo la película en una fiesta exagerada, brillante y cansina a partes iguales aunque te logra mantener una sonrisa tonta de felicidad una vez acabada.


La sección Seven Chances del festival recuperaba la cinta de ciencia ficción O-Bi O-Ba: El fin de la civilización (1985), obra polaca del reputado director Piotr Szulkin de la que nada conocía anteriormente.

Hace un año que la guerra nuclear se extendió por el mundo. Los supervivientes fueron guiados gracias a la persuasión de lo que quedaba del poder hacia una estructura abovedada en las montañas. Allí, aislados, debían mantenerse a salvo. Debían esperar, sobrevivir, a la espera de… un arca que viniera a rescatarles. Esa fue la estratagema, el proyecto arca. Inventada para salvarles, convertida en elemento paralizante. ¿Llegará por fin el arca de los elegidos?

O-Bi O-Ba: El fin de la civilización pertenece a ese subgénero tan seductor como retratado como es el de presentar un mundo post-apocalipsis nuclear. Se trata de una obra donde destaca principalmente su logradísima estética y atmósfera, ambientando todo el filme en una ciudad subterránea llena de pasillos estrechos, llena de suciedad con unos pocos supervivientes humanos cada vez más decadentes y degradados viviendo como ratas. La iluminación es particularmente excelente, haciendo un uso muy acertado de los fluorescentes y las luces de neón para dar un tono azulado a gran parte del filme. El uso de la cámara, utilizando una steady-cam en constante movimiento por los pasadizos es otro de los grandes aciertos del filme. 

Pese a su gran estética, su ritmo y estructura algo repetitiva resienten el resultado general del filme con un personaje principal bastante aséptico que no deja de dar vueltas de un lado para otro. Si bien, el tercio final del filme éste levanta el vuelo, haciendo que la tensión suba como la espuma donde se busca desesperadamente una posible salida a esta nueva cárcel que la humanidad ha construido y que está a punto de destruirse. Al fin y al cabo el filme habla de manera metafórica del colapso del comunismo en Polonia, algo que le da una mayor riqueza al conjunto. O-Bi O-Ba: El fin de la civilización ha sido toda una sorpresa. Un filme que ha supuesto una alegría descubrir y ver en unas condiciones inmejorables, capaz de plasmar como pocas veces he visto la degradación de la humanidad en un apocalipsis nuclear.


Limbo (2021), de Soi Cheang fue una de las grandes sorpresas de la edición de Sitges de 2021. Una propuesta sórdida y que pintaba una Hong Kong como nunca se había visto, casi cyberpunk ayudado por un poderosísimo blanco y negro. Ahora Cheang vuelve con Mad Fate, que curiosamente resulta un spin-off de Mad Detective (2007), de Johnnie To.

El cielo sobre Hong Kong está cargado de oscuros presagios. Los destinos de cuatro personajes se cruzan en la escena de un crimen atroz. La búsqueda del asesino se enreda en un torbellino de supersticiones y rituales.

Mad Fate juega con una premisa interesante como es el de presentar a unos personajes tratando de desviarse de su destino. Así, el personaje principal es una especie de monje, experto en rituales, mantras y purificaciones que trata por todos los medios llevar por el buen camino a un joven cuyo destino es acabar asesinando, destrozando su vida para siempre en el camino. Cine negro esotérico, ahora en color al contrario de Limbo pero manteniendo ese uso de la fotografía estéticamente impresionante. Lluvias torrenciales, el uso de la luz, esos momentos en el que se plasma el movimiento de las nubes entre otros recursos resultan de un nivel excelente. 

Lástima que en esta ocasión lo que es el fondo de la historia no resulte tan acertado con un guión bastante deslavazado y una combinación entre la trama de asesino en serie y la superstición con algunos momentos de comedia con los cuales no he acabado de pillarle el punto y eso que su impactante inicio prometía una narración más encajada y directa. Mad Fate concluye con unos personajes yendo a la locura en su afán por cambiar el destino prefijado en un clímax correcto. Un filme interesante y que tiene sus valores técnicos pero espero que el siguiente trabajo de Soi Cheang esté algo más atinado.


Ración de animación francesa con Mars Express, la cual se ha convertido en una de mis favoritas de todo el festival. El filme cuenta las desventuras de Aline Ruby, una testaruda detective privada, y su compañero Carlos Rivera, el cual lleva muerto cinco años pero se ha 'reencarnado' en el cuerpo de un robot. Ambos se encuentran en una carrera contrarreloj hacia Marte. Su misión inicial es encontrar a Jun Chow, una estudiante de cibernética a la fuga, antes de que los asesinos que le pisan los talones puedan atraparla. Sin embargo, lo que los investigadores descubren por el camino es más grande de lo que ninguno de los dos podía esperar.

Mars Express es una joyita que sobresale gracias a su estupenda y bien compensada mezcla de ciencia ficción cyberpunk con una narración neo-noir policiaca. El filme resulta abrumador con la cantidad de ideas y conceptos que suelta al espectador, todas muy jugosas e interesantes y que ayudan a construir un universo muy rico. Desde el de presentar a un mundo futuro en el que todo está robotizado. Que puedas guardar una copia de seguridad de ti mismo y una vez muerto seas recuperado en el cuerpo de un robot... Robots desconectados y que cobran conciencia propia, las duplicaciones (que tu como humano puedas crear una copia robotizada de tí mismo), los peligros de la IA... Esto son solo pequeños ejemplos de la riqueza conceptual y argumental de Mars Express. 

Además, coronada por una narración elegante e interesante donde no se abandona el habitual embrollo propio del cine negro con una gran abundancia de personajes, sospechosos y traidores. La animación es clara y propone enormes momentos como esa persecución inicial con un sol fantasmal de fondo o el espectacular clímax final. Mars Express es una muy notable cinta, realizada con gran pulso por Jéremie Perín, llena de riqueza de ideas, una animación muy seductora y una trama que no deja de mantenerte interesado en todo momento.


El cine de catástrofes en Corea es bien abundante desde hace años y hay ejemplos bien interesantes a la par de taquilleros como Tidal Wave (2009) o Virus (2013). La candidata para el Oscar por parte de Corea del Sur es esta Concrete Utopia, cinta que mezcla el género de catástrofes, las utopías y el cine social con dispares resultados.

Después de un fortísimo terremoto, Seúl ha quedado reducida a escombros. Todo en la ciudad se ha derrumbado, excepto un edificio. Los apartamentos Hwang Gung siguen en pie. Cuando los supervivientes del exterior se enteran de esto, comienzan a reunirse allí. Eso hace que los residentes originales del edificio empiecen a sentirse amenazados y decidan unirse para su supervivencia. Eligen a 'Young-tak' como el delegado de los residentes. Bajo su liderazgo, se prohíbe estrictamente la entrada de personas externas y se elabora un nuevo reglamento para los residentes. Pero, en medio de las continuas amenazas a la supervivencia de los residentes, comienzan a surgir entre ellos conflictos inesperados.

La idea que maneja Concrete Utopia es muy buena y da lugar a tramos ingeniosos con el habitual cruce de géneros coreano con la comedia negra haciendo acto de aparición junto a momentos de acción, alta violencia entre tramos exageradamente melodramáticos. El gran terremoto ocupa muy poco lugar en el conjunto del filme estando reducido a un breve pero impresionante inicio además de algunos flashbacks con los personajes recordando sus peores momentos durante la catástrofe. Su director, Um Tae-Hwa, prefiere en su lugar centrar su filme en realizar un estudio sobre cómo los pocos supervivientes del único centro de apartamentos que ha quedado en pie reaccionan a su situación límite dando lugar a un comentario social interesante relacionado con los populismos, el fascismo y la lucha de clases, temas muy actuales, por desgracia, además de la crítica hacia el egoísmo y la crueldad humana.

El cast es interesante comandado por un habitualmente excelente Lee Byung-Hun, uno de los mayores pesos pesados de la industria. Si bien, aunque sobre el papel todo parece muy acertado, estas ideas son aplastadas por un metraje a todas vistas excesivo (140 minutos) y que acaban pesando el conjunto. Es una producción de carácter comercial en la que todo está en su sitio. Técnicamente es precisa, un cast conocido, un drama de carácter universal... pero en esta ocasión dichas piezas conjuntamente no construyen algo brillante o memorable. Aún así Concrete Utopia es recomendable y bien se merece un visionado.


martes, 26 de octubre de 2021

CRÓNICAS DE SITGES 2021 (3/5)

Mucha expectación corría en torno a The Sadness (2021), film taiwanés de infectados dirigido y escrito por el canadiense Rob Jabbaz. Los comentarios acerca de la película la indicaban como un ejercicio de pura fiesta extrema y salvaje, perfecta para los fans de las emociones fuertes y de las "Midnigh-Extreme" de Sitges.

Una pareja joven es llevada al límite de la cordura mientras trata de reunirse en medio del caos de un brote pandémico. Las calles se convierten en violencia y depravación, a medida que los infectados se ven empujados a realizar las cosas más crueles y horribles que te puedas imaginar. Asesinato, tortura, violación y mutilación son solo el comienzo. Ya pasó la era de la civilidad y el orden. Solo queda 'The Sadness'.

The Sadness no ha acabado por ser my cup of tea. Soy fan de cualquier salvajada enferma y grotesca. He visto mucho producto radical de este tipo, pero en cambio algo me ha impedido conectar o disfrutar con The Sadness. Su violencia tanto sanguinolenta como sexual me ha parecido más que festiva, de un cariz forzado y de brocha gorda. Repito. Que no soy una persona fácil de incomodar, para nada, pero The Sadness me ha parecido un trabajo muy pobre en lo formal y con una nula capacidad para mostrar un mínimo de ritmo o de trabajo de realización cinematográfica, algo especialmente torpe en todos los momentos dedicados a sus personajes donde no hay infectados de por medio. La película echa el freno de mano en este sentido en muchas ocasiones. 

El resumen sería que The Sadness es un Rape Zombie (2012) pero mal. Rape Zombie era un producto de Serie Z, si, pero plenamente autoconsciente de ello y aún así, a pesar de lo pedestre del conjunto no se escapaba de la típica diversión ingenua y entrañable que los japoneses imprimen en estos productos. Que aquí, uno de los infectados salidorros aproveche el hueco del ojo de una víctima aún viva para depositar su genitalia... pues oye, me habrá pillado la película cansado pero me pareció un gore en general algo forzado, usado para provocar fácilmente y ya está. Algo parecido pasa con sus pobres intentos de crear paralelismos con el COVID-19, quedando en ridículo su intento de cachondearse de las fuerzas políticas.

The Sadness, aún así, consigue algunos momentos de goce festivalero para el respetable, especialmente en su primer tercio. Ese primer ataque en las callejuelas o la bacanal en el metro son bastante dignas. Puestos a destacar, no me quiero olvidar de felicitar al encargado de casting por seleccionar a Ying Ru Chen como fémina protagonista.


El avance imparable de la tecnología en nuestras vidas son motivo de reflexión habitual tanto en documentales como en películas donde las inquietudes y consecuencias en torno a este avance son bien palpables. La relación que mantenemos con lo digital y de qué manera nos ha transformado y nos seguirá cambiando son temas bien interesantes y que pueden dar lugar a reflexiones apasionantes y a veces inquietantes.

Users (2021) es un documental que explora cómo la humanidad se expresa con la tecnología y cómo esto afecta a este mundo dominado por ella.

Users ha resultado ser un ladrillo de proporciones "Godzillianas". Un cúmulo de planos más o menos estáticos de carácter contemplativo y alegórico, muy bien rodados eso si, siendo éstos de una geometría visual perfecta. Bellas imágenes del mar, las olas o campos y que son acompañados por la voz en off de su directora, quien nos va dando la chapa con metáforas sobre lo que nos rodea, el cableado que reposa bajo el mar o cambios de paradigma. Mientras tanto, vamos siguiendo el crecimiento de un niño (el hijo de la propia directora) y como éste va relacionándose entre entornos digitales. 

El conjunto acaba resultando soporífero porque si bien intenta plantear diversas cuestiones que invitan a nuestra reflexión no acaba por definir ni construir absolutamente nada en su relato. La sinopsis de Users hacía preveer algo más interesante del peñazo que acaba siendo en realidad siendo un conjunto de postales bonitas que son dejadas a la suerte del espectador siendo éste el elegido para tratar, infructuosamente, de sacar sus conclusiones.


One cut of the Dead (2017) fue uno de los grandes éxitos del pasado Festival de Sitges de 2018. Una propuesta de ínfimo presupuesto pero que andaba sobrada de pasión, energía y originalidad. Algo parecido sucede con Beyond the Infinte two minutes (2021).

Regresando a su apartamento tras terminar la jornada, Kato, propietario del Café Phalam, se ve a sí mismo hablándose desde la pantalla de su ordenador: "Soy el yo del futuro. Dos minutos en el futuro". La pantalla de su casa y la del ordenador del café están conectadas de alguna manera. Kato vuelve a su establecimiento y, junto a clientes habituales, empieza a explorar este fenómeno.

El presente film es el ejemplo perfecto de cómo saber coger una idea resultona, en este caso, los bucles temporales en forma de una televisión que muestra 2 minutos en el futuro, y saber llevar dicha idea hasta sus últimas consecuencias gracias a un estupendo guión que utiliza todas las posibilidades que ofrece tal idea con un mínimo de coherencia científica. Se le suma que a esta premisa se la envuelve de un tono de comedia muy agradable con una serie de actores que resultan sobradamente correctos en su papel. A nivel de realización se opta por un plano secuencia falseado con una escenografía bastante teatral y centrada en un par de escenarios. Sorprendente resulta que se trata de un film rodado enteramente con teléfonos móbiles dando un resultado visual más que notable teniendo en cuenta el aparato utilizado en cuestión.

Aún contando con varios detallitos bastante "increíbles" como ese cableado interminable de las televisiones, se le acaba perdonando por ser un film definitivamente entrañable, repleto de un entusiasmo contagioso y de premisa original. Una de mis favoritas de esta edición del Festival.

Mamoru Hosoda es uno de los 3 directores de cine anime más destacados en la actualidad. Su innegable importancia ha sido recompensada este año otorgándole en el Festival un premio honorífico a su carrera coincidiendo con la llegada de su nuevo film: Belle (2021). Consciente de la importancia de Hosoda, si que he tenido problemas para conectar con algunas de sus obras. Disfruté muchísimo con La chica que saltaba a través del tiempo (2006) o con la reciente Mirai (2018), pero, muy a mi pesar, no me he unido al entusiasmo hacia Wolf children (2012) o Summer Wars (2009) donde su historia centrada en la realidad me pareció distraída pero no así toda la parte en el mundo virtual. Todo lo contrario que lo que me ha pasado con su nueva Belle.

Suzu es una joven de 17 años que, tras perder a su madre, se traslada a vivir con su padre a las afueras de la prefectura de Kochi. Con el corazón roto y distanciada del mundo, descubre "U", un espacio virtual en el que asume el rol de "Belle".

Belle me ha parecido una preciosidad. Un film que goza, por supuesto, de un nivel de animación abrumador, utilizando especialmente el 3D y técnicas más modernas en las escenas que ocurren en el mundo virtual de "U". Me ha parecido muy acertada su estudio de las problemáticas y angustias del adolescente de hoy día tanto a nivel social o emocional (la depresión por fallecimiento del progenitor, el maltrato infantil...) así como su relación con el nuevo mundo digital y la necesidad de construirse un otro yo alejado de su realidad con todas las posibilidades que ello ofrece. Toda esta amalgama de conceptos se mezcla con una especie de reinterpretación del clásico de La bella y la bestia.

Belle es un film conmovedor que mezcla la espectacularidad con los momentos más íntimos y emocionales, ofreciendo un soundtrack noño pero irresistible. Su personaje principal es interesante y su evolución acaba por ofrecer momentos de lo más lacrimógeno (en el buen sentido) en su clímax final. Una película excelente donde, esta vez, la correlación entre su trama anclada en el mundo real en paralelo al mundo virtual me ha parecido perfectamente bien hilada. Bravo, Hosoda.


Lejos quedan los años dorados del cine de Hong Kong, aquella etapa irrepetible que se vivió durante los años 70, 80 y 90, donde parecía que el país era el centro cinematográfico de Asia. Desgraciadamente, esos años han quedado atrás, perdiendo fuerza su industria de forma alarmante yendo muchos de sus técnicos y actores hacia China, la cual es, ahora, el verdadero centro de Asia (y puede que el mundo) con un nivel de producción abrumador.

Todo y aún así, en Hong Kong vamos encontrando cada año algunos trabajos muy interesantes que nos hacen recordar tiempos mejores. Ya tratamos en el blog la dolorosa pero notable Better Days (2019) y con Limbo (2021) no puedo más que reafirmarme en que ha sido una de las mayores sorpresas de esta edición del festival.

El policía novato Will Ren y su compañero, el veterano Cham Lau, persiguen a un brutal y obsesivo asesino de mujeres. Para atraerlo, recurren a la delincuente Wong To, que necesita expiar un accidente en el que resultó afectada la familia de Cham. Pero esta mujer resulta ser tan impredecible como ingobernable.

Limbo es una patada al estómago. Una experiencia brutal, dura, seca y con unos personajes que, a duras penas, sobreviven en las calles de una Hong Kong casi ciberpunk, con barrios de una pobreza moral chocante con basura, suciedad, vagabundos, proxenetas, droga y prostitución. Pocas veces he visto una Hong Kong plasmada de esta manera por lo que el blanco y negro de la película, lejos de ser una excentricidad, está más que justificado con el tono de la historia. Es un mundo gris y nihilista. Solo falta que aparezca un asesino en serie en la zona para acabar de trastocarlo todo. 

De entre una fantástica fotografía, un trabajo de cámara con nervio, con unas persecuciones y escenas de violencia física que quitan el aliento y la opresividad general si que noté algunos puntos más débiles por caer en estereotipos del género. La figura de los policías, el novato y el veterano quemado por demasiados años combatiendo la delincuencia afectado por sus propios dramas familiares, son elementos bastante sobados pero que aún así no me acabaron por molestar especialmente (pero lo menciono para tratar de sacarle pegas a esta magnífica película). El film viene dirigido por Soi Cheang, director de sobrada experiencia y con trabajos tan interesantes como Love Battlefield (2004) o SPL 2 (2015).

Limbo es uno de los films asiáticos a tener en cuenta este año donde el nivel general es sobradamente notable con una historia sucia, violenta e incómoda pero fascinante y donde además nos presenta a un personaje femenino excelente y duro de pelar como es el interpretado por Yase Liu. No se la pierdan.