CRÍTICAS PELÍCULAS

sábado, 14 de octubre de 2023

CRÓNICAS DE SITGES 2023 (3/4)

Una de las producciones orientales que más revuelo han levantado por su paso en este Sitges 2023 es la coreana Killing Romance, o "Romance Asesino" en su título español. Una muy singular propuesta dirigida por Lee Won-Suk.

El filme sigue a una actriz de gran éxito pero interpretativamente terrible. En un viaje a una isla conoce a un estrambótico hombre con el que acabará casándose y retirarse del mundo del espectáculo. 7 años después su situación es desesperante y tras conocer a un joven fan en la casa de al lado se planteará un regreso a la gran pantalla.

Killing Romance es ante todo un filme de lo más peculiar proponiendo una descacharrante comedia estrambótica y alocada, sin sentido, adornada por unos personajes histéricos y caricaturizados en un conjunto colorido y kitsch que puede llegar a cargar pero resulta en general una propuesta simpática y refrescante. El veterano Lee Sun-Kyun (Sleep, Parásitos...) está divertidísimo en su papel, un personaje pasadísimo de rosca con obsesión por el culto a uno mismo y que es de ver para creer. Momentos musicales imprevistos, trampas imposibles con saunas a 200 grados, avestruces vengativas...

El camino que realiza Yeo-Rae a lo largo de la película es un camino de emancipación e independencia por vivir como ella quiere y desea aunque para ello tenga que recurrir al asesinato de su marido (o el intento) con el que contará la ayuda de su club de fans. Killing Romance es una obra estrambótica e histérica, un filme que por suerte no comete el error habitual coreano de alargar innecesariamente sus historias convirtiendo la película en una fiesta exagerada, brillante y cansina a partes iguales aunque te logra mantener una sonrisa tonta de felicidad una vez acabada.


La sección Seven Chances del festival recuperaba la cinta de ciencia ficción O-Bi O-Ba: El fin de la civilización (1985), obra polaca del reputado director Piotr Szulkin de la que nada conocía anteriormente.

Hace un año que la guerra nuclear se extendió por el mundo. Los supervivientes fueron guiados gracias a la persuasión de lo que quedaba del poder hacia una estructura abovedada en las montañas. Allí, aislados, debían mantenerse a salvo. Debían esperar, sobrevivir, a la espera de… un arca que viniera a rescatarles. Esa fue la estratagema, el proyecto arca. Inventada para salvarles, convertida en elemento paralizante. ¿Llegará por fin el arca de los elegidos?

O-Bi O-Ba: El fin de la civilización pertenece a ese subgénero tan seductor como retratado como es el de presentar un mundo post-apocalipsis nuclear. Se trata de una obra donde destaca principalmente su logradísima estética y atmósfera, ambientando todo el filme en una ciudad subterránea llena de pasillos estrechos, llena de suciedad con unos pocos supervivientes humanos cada vez más decadentes y degradados viviendo como ratas. La iluminación es particularmente excelente, haciendo un uso muy acertado de los fluorescentes y las luces de neón para dar un tono azulado a gran parte del filme. El uso de la cámara, utilizando una steady-cam en constante movimiento por los pasadizos es otro de los grandes aciertos del filme. 

Pese a su gran estética, su ritmo y estructura algo repetitiva resienten el resultado general del filme con un personaje principal bastante aséptico que no deja de dar vueltas de un lado para otro. Si bien, el tercio final del filme éste levanta el vuelo, haciendo que la tensión suba como la espuma donde se busca desesperadamente una posible salida a esta nueva cárcel que la humanidad ha construido y que está a punto de destruirse. Al fin y al cabo el filme habla de manera metafórica del colapso del comunismo en Polonia, algo que le da una mayor riqueza al conjunto. O-Bi O-Ba: El fin de la civilización ha sido toda una sorpresa. Un filme que ha supuesto una alegría descubrir y ver en unas condiciones inmejorables, capaz de plasmar como pocas veces he visto la degradación de la humanidad en un apocalipsis nuclear.


Limbo (2021), de Soi Cheang fue una de las grandes sorpresas de la edición de Sitges de 2021. Una propuesta sórdida y que pintaba una Hong Kong como nunca se había visto, casi cyberpunk ayudado por un poderosísimo blanco y negro. Ahora Cheang vuelve con Mad Fate, que curiosamente resulta un spin-off de Mad Detective (2007), de Johnnie To.

El cielo sobre Hong Kong está cargado de oscuros presagios. Los destinos de cuatro personajes se cruzan en la escena de un crimen atroz. La búsqueda del asesino se enreda en un torbellino de supersticiones y rituales.

Mad Fate juega con una premisa interesante como es el de presentar a unos personajes tratando de desviarse de su destino. Así, el personaje principal es una especie de monje, experto en rituales, mantras y purificaciones que trata por todos los medios llevar por el buen camino a un joven cuyo destino es acabar asesinando, destrozando su vida para siempre en el camino. Cine negro esotérico, ahora en color al contrario de Limbo pero manteniendo ese uso de la fotografía estéticamente impresionante. Lluvias torrenciales, el uso de la luz, esos momentos en el que se plasma el movimiento de las nubes entre otros recursos resultan de un nivel excelente. 

Lástima que en esta ocasión lo que es el fondo de la historia no resulte tan acertado con un guión bastante deslavazado y una combinación entre la trama de asesino en serie y la superstición con algunos momentos de comedia con los cuales no he acabado de pillarle el punto y eso que su impactante inicio prometía una narración más encajada y directa. Mad Fate concluye con unos personajes yendo a la locura en su afán por cambiar el destino prefijado en un clímax correcto. Un filme interesante y que tiene sus valores técnicos pero espero que el siguiente trabajo de Soi Cheang esté algo más atinado.


Ración de animación francesa con Mars Express, la cual se ha convertido en una de mis favoritas de todo el festival. El filme cuenta las desventuras de Aline Ruby, una testaruda detective privada, y su compañero Carlos Rivera, el cual lleva muerto cinco años pero se ha 'reencarnado' en el cuerpo de un robot. Ambos se encuentran en una carrera contrarreloj hacia Marte. Su misión inicial es encontrar a Jun Chow, una estudiante de cibernética a la fuga, antes de que los asesinos que le pisan los talones puedan atraparla. Sin embargo, lo que los investigadores descubren por el camino es más grande de lo que ninguno de los dos podía esperar.

Mars Express es una joyita que sobresale gracias a su estupenda y bien compensada mezcla de ciencia ficción cyberpunk con una narración neo-noir policiaca. El filme resulta abrumador con la cantidad de ideas y conceptos que suelta al espectador, todas muy jugosas e interesantes y que ayudan a construir un universo muy rico. Desde el de presentar a un mundo futuro en el que todo está robotizado. Que puedas guardar una copia de seguridad de ti mismo y una vez muerto seas recuperado en el cuerpo de un robot... Robots desconectados y que cobran conciencia propia, las duplicaciones (que tu como humano puedas crear una copia robotizada de tí mismo), los peligros de la IA... Esto son solo pequeños ejemplos de la riqueza conceptual y argumental de Mars Express. 

Además, coronada por una narración elegante e interesante donde no se abandona el habitual embrollo propio del cine negro con una gran abundancia de personajes, sospechosos y traidores. La animación es clara y propone enormes momentos como esa persecución inicial con un sol fantasmal de fondo o el espectacular clímax final. Mars Express es una muy notable cinta, realizada con gran pulso por Jéremie Perín, llena de riqueza de ideas, una animación muy seductora y una trama que no deja de mantenerte interesado en todo momento.


El cine de catástrofes en Corea es bien abundante desde hace años y hay ejemplos bien interesantes a la par de taquilleros como Tidal Wave (2009) o Virus (2013). La candidata para el Oscar por parte de Corea del Sur es esta Concrete Utopia, cinta que mezcla el género de catástrofes, las utopías y el cine social con dispares resultados.

Después de un fortísimo terremoto, Seúl ha quedado reducida a escombros. Todo en la ciudad se ha derrumbado, excepto un edificio. Los apartamentos Hwang Gung siguen en pie. Cuando los supervivientes del exterior se enteran de esto, comienzan a reunirse allí. Eso hace que los residentes originales del edificio empiecen a sentirse amenazados y decidan unirse para su supervivencia. Eligen a 'Young-tak' como el delegado de los residentes. Bajo su liderazgo, se prohíbe estrictamente la entrada de personas externas y se elabora un nuevo reglamento para los residentes. Pero, en medio de las continuas amenazas a la supervivencia de los residentes, comienzan a surgir entre ellos conflictos inesperados.

La idea que maneja Concrete Utopia es muy buena y da lugar a tramos ingeniosos con el habitual cruce de géneros coreano con la comedia negra haciendo acto de aparición junto a momentos de acción, alta violencia entre tramos exageradamente melodramáticos. El gran terremoto ocupa muy poco lugar en el conjunto del filme estando reducido a un breve pero impresionante inicio además de algunos flashbacks con los personajes recordando sus peores momentos durante la catástrofe. Su director, Um Tae-Hwa, prefiere en su lugar centrar su filme en realizar un estudio sobre cómo los pocos supervivientes del único centro de apartamentos que ha quedado en pie reaccionan a su situación límite dando lugar a un comentario social interesante relacionado con los populismos, el fascismo y la lucha de clases, temas muy actuales, por desgracia, además de la crítica hacia el egoísmo y la crueldad humana.

El cast es interesante comandado por un habitualmente excelente Lee Byung-Hun, uno de los mayores pesos pesados de la industria. Si bien, aunque sobre el papel todo parece muy acertado, estas ideas son aplastadas por un metraje a todas vistas excesivo (140 minutos) y que acaban pesando el conjunto. Es una producción de carácter comercial en la que todo está en su sitio. Técnicamente es precisa, un cast conocido, un drama de carácter universal... pero en esta ocasión dichas piezas conjuntamente no construyen algo brillante o memorable. Aún así Concrete Utopia es recomendable y bien se merece un visionado.


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