CRÍTICAS PELÍCULAS

viernes, 17 de julio de 2020

CRÓNICAS DE SITGES 2019 (1/3)

Vuelta al Festival de Sitges, un festival que siempre me recibe con los brazos abiertos y donde ya acumulo 15 ediciones, todas ellas llenas de emociones y buenos momentos. Este 2019 no he podido acudir al Festival todo lo que quisiera por problemillas de carácter personal pero aún así he podido visionar algunos de los films que más ganas tenía de ver en esta edición.

The Forest of love (2019) es la nueva locura, en la ya extensa filmografía, de un ser único como el japonés Sion Sono, toda una figura anarquista y extrema y que nos ha regalado obras como la monumental Love exposure (2008), Suicide Club (2001) o Why don’t you play in hell (2013). Parece que a Sono le ha gustado el hecho de trabajar para plataformas streaming. Recordemos que en 2017 ya realizó para Amazon Prime la divertida y sangrienta serie Tokyo Vampire Hotel (y que en Sitges pudimos ver en una versión-película remontada y de dos horas) y es ahora con Netflix donde se atreve con un film como The Forest of Love. El film sigue al arrebatador Jo Murata, un hombre despiadado que usa su carisma para manipular a la gente. Cuando Murata conoce a Shin, éste decide que Murata y su turbulenta relación con Mitsuko serían el tema perfecto para su película. A medida que avanza el rodaje, las mentiras comienzan a no distinguirse de la verdad y los límites de la humanidad se ponen a prueba, dando como resultado actos tan estremecedores como repugnantes.

The Forest of Love presenta a un Sion Sono quizás más acomodado (que no más domesticado/relajado en materia de violencia) y que se regodea en sus patrones más característicos para deleite del fan. El film es todo un greatest hits de los mejores momentos de la obra de Sono teniendo un poco de todo: colegialas, explosiones de violencia cercanas al gore, personajes extremos y rayando en la locura, humor delirante, cine dentro de cine y sexo perverso. Aunque su extensa duración de 150 minutos pueda tirarnos para atrás, el metraje está bien dosificado y su visionado no se hace tan pesado como uno pueda pensar. Sin duda, la estrella del film es el personaje de Murata interpretado por un magnético Kippei Shina. Un estafador, un charlatán, un farsante, un Julio Iglesias japonés que deriva en un auténtico psicópata. Un personaje repugnante y brillante con especial gusto por engatusar a las jovencitas (claro) y que manipula a los personajes a su antojo. Todo un hallazgo.

The Forest of Love (2019) ofrece todo lo que nos gusta de Sion Sono aunque se denote una cierta repetición para satisfacer al espectador objetivo de estos films. No obstante, es un ejercicio de auténtica locura, con mucho humor negro, sadismo, seducción y violencia que hará las delicias del respetable.


Desde su aparición en la adrenalínica Train to Busan (2016), Ma Dong Seok se ha convertido en toda una estrella en Corea del Sur, protagonizando en su mayoría films de acción, repartiendo tortas a lo Bud Spencer. En el festival de este año se proyectan dos films protagonizados por Dong Seok siendo Unstoppable (2018) uno de ellos.

El film sigue a Dong-Chul, un antiguo matón que trata de llevar una vida honesta y pacífica dentro de la legalidad. Cuando un día una banda que trafica con mujeres secuestra a su esposa, Dong-Chul no verá otra salida que volver a sus antiguos métodos para poder encontrarla.

Han jodido al coreano equivocado, como aquél que dice... Por el argumento de Unstoppable podríamos pensar que estamos en otra de las películas de la filmografía de Steven Seagal, Van Damme o Statham… y así es. Si en lugar de a Dong Seok hubiéramos colocado a algún actor forzudo americano tampoco habría ninguna diferencia pero claro, esto es Corea y como marca el país, el film demuestra una factura visual excelente y bien cuidada y una plasmación de la acción bien potente. El problema es que hemos visto la historia mil millones de veces por lo que su visionado se hace ameno pero no sorprendente, salvado por el enorme carisma de un Ma Dong Seok en su salsa.


Train to Busan (2016) fue todo un éxito en Corea, alcanzando los 10 millones de espectadores en su estreno y teniendo una fuerte repercusión internacional convirtiéndola en todo un clásico moderno del género zombie. Corea lo vuelve a intentar con The Odd Family: Zombie on Sale (2019), film que presenta a una familia muy peculiar que trabaja en una gasolinera pero que están sufriendo graves problemas económicos hasta que un día reciben un golpe de suerte en forma de zombie. La familia decidirá aprovechar el muerto a su favor.

Viendo The Odd family me he acordado del clásico The Host (2006) de Bong Joon Ho, en su manera de retratar a una familia algo peculiar y muy lejos de lo que deberían ser unos personajes heroicos pero que al final acabas encariñándote por ellos. Sin entrar en comparaciones, he de decir que he disfrutado mucho del visionado de la presente película. Si bien, a veces cuesta conectar con el humor coreano, en el film, la comedia me ha parecido muy divertida y dándole una nueva vuelta de tuerca a la temática zombie con mucho humor, mala leche y desde una perspectiva poco clásica, hecho que puede provocar urticaria al purista. Pasando por la relación tan cercana que crea la familia con el zombie, los usos que hacen de éste para rejuvenecer a los ancianos y enfermos del lugar hasta llegar a la obligada invasión zombie que pone en jaque a la población.

Muy divertida y bien rodada, con unos ingeniosos y llamativos planos y con momentos hilarantes como la "rave of the dead" que se montan cerca del final. Lee Min-Jae construye una obra notable, divertida y de ajustada duración. Por lo pronto, el film no ha conseguido repetir los mismos números que Train to Busan en Corea, quedándose en unos pobretones 263.000 espectadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario