CRÍTICAS PELÍCULAS

viernes, 6 de septiembre de 2024

ULTRAMAN MAX (2005)



El fracaso estrepitoso de Ultraman Nexus (2004) provocó el despido de Hideaki Tsuburaya como presidente de una Tsuburaya Productions de nuevo en números rojos. Fue entonces cuando entró Shigeki Oyama para tomar las riendas de la compañía, el primero en no tener lazos con la familia Tsuburaya. Oyama decidió intentar salvar el barco y tratar de relanzar la franquicia. El problema era que las relaciones con el canal TBS cada vez eran más frías y el tiempo que se les dio para preparar y rodar una nueva serie de Ultraman fue mínimo. En menos de 6 meses, la nueva serie debía estar lista para emitir. El calendario más apretado que jamás se había enfrentado Tsuburaya para con la franquicia, comparado con el año o más que estaban acostumbrados de preparación del proyecto. De locos. 
Para simplificar las cosas Oyama decidió que, según a su parecer, la franquicia de Ultraman había perdido su toque esos últimos años y era urgente recuperar el público infantil y familiar propio de la franquicia. Se encarga a Takeshi Yagi, director de experiencia en la era Heisei del personaje, la producción de Ultraman Max. Tras una intensa investigación y estudio de mercado, Yagi llega a la conclusión que la etapa Showa y los personajes atados a ella eran aún muy queridos por diversas generaciones. Ultraman Max viene a homenajear las sensaciones de la Ultraman y Ultraseven originales, con un empaque claramente infantil pero empapado de ese aire de aventura irresistible y la imprevisibilidad en sus historias auto conclusivas. La sangre pura de la franquicia. Esa sensación de no saber qué vas a ver en el siguiente episodio.


Shusuke Kaneko (derecha)
Aún suponiendo una mirada atrás, una búsqueda de la nostalgia y el guiño hacia el fan de la franquicia a la vez que se intenta recuperar al target más infantil, Ultraman Max es una delicia. Una serie tremendamente entretenida ayudada por su gran variedad de premisas en sus diversos episodios, beneficiada además por la presencia de una serie de directores que sin duda crecieron con el personaje y que ahora realizan su propia versión del mismo. Es el caso del gran Takashi Miike, director de 2 episodios de Max, o de Shusuke Kaneko, quien toma las riendas como director principal realizando una docena de capítulos. De hecho, una vez fichado Kaneko, y gracias a sus contactos en la industria pudieron armar un equipo técnico y llamar a diversos directores a la serie de una manera rápida. Perfecto, debido al apretado calendario de producción. Es la ultraserie con un número más abultado de directores y guionistas, 11 y 18 respectivamente. Para complementar el espíritu de homenaje se llamaron a directores clásicos de la franquicia como el gran Akio Jissoji o Toshihiro Ijuma además de recuperar a monstruos clásicos de la etapa UltraQ-Ultraman-Ultraseven (criaturas bien conocidas como Eleking, Red King, Zetton o King Joe regresan) y cast como Susumu Kurobe o Hiroko Sakurai quienes tendrían papeles secundarios y recurrentes. Debido a la complicada y delicada estabilidad de la franquicia en ese momento, además del poquísimo tiempo de preparación y producción, se decide realizar episodios con historias autoconclusivas y que llegaron hasta una muy respetable longitud de 39 capítulos.

DASH. Preparados para cualquier eventualidad.
Ultraman Max presenta un siglo XXI donde la humanidad sigue azotada por desastres naturales y además criaturas de leyenda aparecen y comienzan a atacar el planeta. Para luchar contra la amenaza kaiju el gobierno crea la organización de investigación y combate DASH. Pero un gigante plateado aparecerá para luchar contra los monstruos.

El equipo de combate DASH, siendo el recurrente escuadrón militar típico de la franquicia, resulta en general de lo más simpático y entrañable de buenas a primeras. Contando con el protagonismo de Touma Kaito, quien tras un acto de sacrificio acaba recibiendo el poder de Ultraman Max y posteriormente entrará a formar filas en DASH. Dentro del escuadrón cabe destacar a personajes como Mizuki, la compañera de patrulla de Kaito, interpretada de manera adorable por Hitomi Hasebe y donde se logra crear un interesante romance cocido a fuego lento a lo largo de la serie junto a Kaito. También mencionar a Hijikata, capitán de DASH, Koba, experto en armas del equipo o Elly, la androide, interpretada por la maravillosa Hikari Mitsushima, de adolescente en este momento y que más tarde nos maravillará a todos por trabajos como Love exposure (2008) de Sion Sono. Por último recalcar a Sean, por ser el occidental del grupo interpretado de manera sonrojante por Sean Nichols, aunque acaba encajando en el aura infantil de la serie. Destacar la participación de Susumu Kurobe (el Ultraman original de 1966) como jefe del grupo o a Hiroko Sakurai quien intepreta a una investigadora jefe de DASH. Con toda esta telaraña de personajes se consigue algo que suele costar en muchas ultraseries como es crear desde el principio una relación natural y bien dinámica entre todos ellos.

Ep. 1, Birth of Ultraman Max!

Ep. 9, Dragon Lover
Como he mencionado, Ultraman Max resulta una serie por lo general muy entretenida, colorida y sorprendente por sus premisas y que la acercan totalmente en espíritu a las series fundacionales de los años 60. El primer episodio, Birth of Ultraman Max!, funciona como entrada ideal de una ultraserie. Dirigido por Shusuke Kaneko, marca bien las claves de la serie y ejemplifica un aspecto positivo como son los estupendos diseños de los monstruos realizados expresamente para la serie como es el caso de Grangon y Lagoras (los monstruos que vemos aquí).

En el primer tramo de Max cabe destacar momentos como el doble episodio 5 y 6, Monster Island Appears! / 5 seconds to bombing, con nuestros personajes perdidos en una isla llegada de la nada y con rumbo hacia Japón además del regreso de monstruos clásicos como Pigmon o Red King. Aparición estelar de Yukijiro Hotaru, el inspector Osako de Gamera: Guardián del universo (1995). Resulta muy destacable el episodio 9, Dragon Lover, y que presenta una ambientación rural maravillosa con leyendas ancestrales, sacerdotisas, fantasmas y un dragón realizado de una manera espectacular por los técnicos de efectos especiales.

Ep. 11, The Prophecy of Baraj
De los episodios dirigidos por Kaneko me quedo con el capítulo 11, The Prophecy of Baraj. Muestra el regreso de Antlar, ese escarabajo con esteroides que nos maravilló en el episodio 7 de Ultraman 66 y que vuelve para destruir a la humanidad. Escenas de destrucción abundantes, con ciudades hundiéndose y una trama de fondo muy agradecida y que incluye una profecía y ruinas milenarias. Pero lo mejor es sin duda la recuperación de Yuri Sakata, quien era la joven Ayako Fujitani en la trilogía de los 90 de Gamera. Como curiosidad, en la primera escena del capítulo aparecen unos niños jugando con muñecos de Godzilla y Gamera.

Punto y aparte son los episodios dirigidos por Takashi Miike. Miracle of the Third Planet, capítulo 15 de la serie, es una obra maestra de obligado visionado. Una experiencia espectacular dotada de una belleza y delicadeza tal que es para quitarse el sombrero. Cuenta las vicisitudes de una niña ciega que justo en el dia de su recital musical de flautín aparece un monstruo que se retroalimenta de las armas con las que le atacan. Visualmente es una belleza y su monstruo resulta de lo más sugerente y misterioso. Se crea un contraste radical con la locura de Who am I?, episodio 16, con Miike dando rienda suelta a su niño interior con 20 minutos llenos de comedia absurda, bizarra e delirante con unos monstruos circulares similares a un gato y que provocan amnesia a todos los seres vivos. Ver a Kaito incapaz de poder transformarse en Max resulta hilarante.

La belleza de Miracle of the Third Planet, de Takashi Miike.

Akio Jissoji la vuelve a clavar en Butterfly Dream
Cambiando de tercio, el capítulo 19, The One from the Door, resulta otro de esos ejemplos de episodio divertidísimo con DASH descubriendo una puerta de entrada a otra dimensión que les llevará a conocer a una raza alienígena que había contactado con la humanidad miles de años atrás y que llegaron a la conclusión de crear a un dios para controlar las ansias destructoras y egoístas que por naturaleza tiene el ser humano. Muy interesante. El monstruo de piedra del episodio es excelente y hay fan service agradecido con Mizuki en top o Elly, la cyborg, activando un modo de combate en el que se queda ligera de ropa. Destaca la aparición de Kohji Moritsugu (Ultraseven), con momento “Ultra Eye” incluído y que provoca una reunión vintage irresistible entre Sakurai y Kurobe. Otro de esos episodios hilarantes y con un uso del humor notable es el núm. 20, Drifting Monster y que cuenta con un monstruo que mientras duerme permanece flotando en el cielo. DASH se las verá y deseará para alejar a la bestia de la ciudad.

El regreso de Alien Metron en The Untargeted Town
Otro de los grandes momentos de Ultraman Max es el regreso del maestro Akio Jissoji quien ya había hecho su comeback en diversos episodios de Tiga y Dyna y que aquí en Max realiza una despedida a lo grande de una franquicia que ante todo amaba (el director murió en 2006). El episodio 22, Butterfly Dream es una locura que se atreve a romper la cuarta pared presentando a un guionista de Ultraman Max en pleno bloqueo creativo. Sus sueños y la realidad acaban mezclados. Un capítulo surrealista y psicodélico, donde Jissoji da rienda suelta a su peculiar imaginería visual y narrativa con magistral excelencia. Destacar el protagónico de Renji Ishibashi, habitual de los yakuza-eiga de Takashi Miike. Jissoji cierra de manera emotiva su senda en Ultraman con The Untargeted Town, episodio 24, y que es una secuela del clásico The Target Town de Ultraseven. De nuevo, capítulo de tono bizarro, casi bordeando el ridículo pero llevado con maestría en una trama ingeniosa con Alien Metron volviendo de entre los muertos con un plan infalible como es utilizar los teléfonos móviles para dejar a la humanidad atontada y bajo su merced. La batalla final entre Max y Metron, en un precioso atardecer es la guinda a esta joyita.

Kaito, el héroe de la función.
Como vemos, pese a su aparente tono infantil y al igual que pasaba en las Ultraman y Ultraseven originales, Max se suele salir del molde predeterminado y ofrece episodios de carácter arriesgado y ambiguo tanto por su narrativa como por las tramas. Y no es solo algo reservado a Takashi Miike o Jissoji. El ep. 25, A Distand Friend, es un muy sorprendente episodio de tono más adulto, con un bondadoso alien que se deja capturar por DASH para probar sus benefactoras intenciones y luchar contra la xenofobia alienígena. Como premio es sometido a terribles experimentos. Un capítulo que muestra la peor cara de la humanidad. Lástima que el monstruo final se sienta muy forzado en el episodio. El ep 27, The Stolen Max Spark, cuenta el regreso de Eleking y las gemelas Pitt en un sorprendente conjunto de tono de terror agobiante con larvas de Eleking desperdigadas por toda la ciudad y controlando las mentes de pobres solitarios a los que chupa la energía y posteriormente mata. 

Ep. 29, Why Monsters Appear.
El clima de homenaje inteligente que es Ultraman Max continúa de la mejor manera con el ep. 29, Why Monsters Appear. Una maravilla y que mira a Ultra Q en su 40 aniversario juntando al reparto original de la serie. La historia va alternando presente y pasado con unas irresistibles escenas en las que se rueda un episodio de una serie de ciencia ficción conocida como Unbalance, que luego se convertirá en Ultra Q, donde el equipo de rodaje tiene un encuentro con un monstruo. Muchas referencias meta y reflexiones para un episodio estupendo. El ep 31, Burn! Earth!, es uno de los momentos más divertidos y estrambóticos de la serie con la aparición de Moetaranga, un monstruo, de nuevo, de diseño genial y que introduce un virus a todos que provoca que la población se acelere hasta quedar muertos de agotamiento, salvo Susumu Kurobe, quien poda bonsáis a velocidad de caracol.

Otro director clásico, Toshihiro Ijima, retoma a Alien Baltan en el doble ep 33 y 34, Welcome to earth! Part 1: The science of planet Baltan / Welcome to earth! Part 2: Farewell Alien Baltan profundizando en la sociedad Baltan en unos episodios lleno de momentos wtf con un Baltan benefactor convirtiéndose en una adolescente y que se monta en escoba entre otros trucos salidos de Griffindor. Pero en general se presentan unas batallas resultonas como ese Baltan 10 veces más grande que Max. Antes de la conclusión de Max seguimos encontrando episodios de lo más singulares como el núm. 37, Constellation Thief. Mucho "Claro de Luna" de Debussy y angulaciones extrañas a lo Jissoji en una historia místico-espacial con una civilización que creó el mapa de estrellas para que los humanos lo admiraran. Ahora con la contaminación, los humanos están dejando a perder tal espectáculo. El guardián de las constelaciones, Keplus (otro estupendo diseño) hará acto de presencia.

Max en problemas en el ep. 39, Take Hold of the Future!

Y respecto al gran final de la serie, formado por el doble ep. 38 y 39, Prelude to Annihilation y Take Hold of the Future! resulta, de nuevo, un triunfo. Es algo habitual en las ultraseries. No se como lo hacen pero siempre suelen dar con la tecla. El final de Max resulta mayestático, emocionante, conmovedor y espectacular. Parte de la aparición de una serie de estatuas por todo el mundo y que dejan el siguiente mensaje: "La humanidad no puede seguir así, polución, guerras y una economía que destroza los recursos naturales. Los seres humanos deben desaparecer.” La amenaza viene de una civilización subterránea. Una premisa que se desarrolla de la mejor manera con el equipo de DASH luchando y dando todo lo mejor que pueden, como humanos y sin apoyarse en Max. Y plagado de momentos memorables, desde la “muerte” de Mizuki, los momentos de destrucción, la crucifixión de Max o la batalla final eso si no hablamos del precioso epílogo, ambientado 50 años en adelante y que concluye la serie con el corazón lleno de optimismo y alegría.


Ultraman Max
resulta una serie de lo más irresistible. Pese a su aparente simpleza y retorno a terrenos nostálgicos e infantiles, es una gran excusa para recuperar ese sabor tan puro y divertido que hizo que millones de espectadores se enamoran de Ultraman en los años 60. Aderezado con un mensaje ecologista y pacifista respecto a los abusos de la humanidad pero sin olvidar en todo momento la nota optimista y de decidida lucha por un futuro mejor. Pese a algunos episodios en donde el humor no resulta tan acertado de lo histriónico que resulta entre algunos momentos infantiles estomagantes (ese episodio navideño con Elly... arghhh), o aportaciones incomprensibles como ese Ultraman Xenon que solo aparece 5 segundos en toda la serie y ni sabemos quien es o ideas que se sueltan para futuras tramas que se quedan en nada... Pese a todo, Ultraman Max es otra de las aportaciones más felices y conseguidas del universo del personaje. Una serie orgullosa de su legado, divertida y que nos devuelve al siglo XXI lo mejor del Ultraman clásico.

El abordaje a la nostalgia continuaría y de manera mucho más explícita y entregada en la siguiente Ultraman Mebius (2006). Pese a las aspiraciones y esperanzas que se tenían con Max ésta no acabó por tener unas audiencias competentes quedándose algo por debajo de lo esperado. Respecto a las canciones de la serie, poco que aportar en esta ocasión, teniendo la serie uno de los opening más sosetes de la franquicia.

jueves, 25 de julio de 2024

ENTREVISTA A MINORU KAWASAKI

El gran premio honorífico de la 21a edición del "Nits de cinema oriental de Vic" fue a Minoru Kawasaki. Responsable de una filmografía llena de un tokusatsu surrealista, provisto de un humor absurdo y muy peculiar. Sin duda, el cine de Kawasaki es único en el mundo y obras como The Calamari Wrestler (2004), Executive Koala (2005), Monster SeaFood Wars (2020) o President Tanuki (2022) así lo atestiguan. Además, Kawasaki presentaba dos de sus nuevas películas: Den Ace Chaos (2024) y la hilarante Game of Shark (2024). Desde aquí, agradecer al equipo del Nits y su departamento de premsa y comunicación por las facilidades y buen hacer a la hora de poder organizar la presente entrevista.

Minoru Kawasaki es visiblemente un hombre afable, amable y extremadamente simpático. Y un auténtico obseso del tokusatsu y especialmente de Ultraman, algo que hemos podido atestiguar durante estos días de festival. En una sala preparada para entrevistas, con algo de nervios, me siento frente a Kawasaki y junto a Judith, su traductora. Da comienzo la entrevista:


Adrián: Encantado de conocerte.

Minoru Kawasaki: Gracias, encantado - mientras, me acerca una tarjeta suya con sus datos de contacto así como unas postales de Den Ace Chaos y President Tanuki.

A: Primero de todo, es un enorme placer conocerte, llevo muchos años siguiendo tu cine, y me hace mucha ilusión estar aquí contigo.

M: Igualmente, estoy muy contento de conocerte.

Un Minoru Kawasaki, con 7 años,
convertido en imán de nevera.
A: Tu carrera es una carta de amor al tokusatsu, al kaiju eiga... En tus filmes siempre introduces un elemento fantástico dentro de un entorno costumbrista o realista, como The Calamari Wrestler o Executive Koala. ¿Crees que la fantasía es un medio más efectivo a la hora de hacer crítica social o realizar parodia? ¿Crees que llega el mensaje con más fuerza?


M: Por supuesto. Tanto en Calamari como también en otras películas siempre incluyo monstruos de todo tipo y el mensaje siempre es el mismo. Ya seas una persona o monstruo, tú eres tú, y con eso está bien. Si que es verdad que dentro de nuestra sociedad muchas veces nos encontramos con casos de racismo o de discriminación debido al aspecto exterior que tiene la gente. Soy de la opinión que eso es algo que debe de desaparecer. Por tanto, dentro de mis historias introduzco estos elementos y al final suelen tener finales felices. Terminan con un “mono dori”, ese tipo de danza tradicional japonesa que supone un poco de armonía entre todos.

A: Tu infancia fue durante los años 60, 70... Viviste la edad de oro del tokusatsu televisivo y del kaiju eiga. ¿Cual fue la primera película que te impactó profundamente?

Minoru saca de repente un imán de nevera que no es sino una foto en blanco y negro de él cuando tenía 7 años.

Momentazo compartido con Felipe Múgica (izda)
Creador del fanzine Asian Fantastic Magazine
M: ¡Estos son fotos de cuando yo era niño! (reímos). A los 7 años, he hablado de Ultraman, pero también estaba Eight-Man (Eitoman), un anime. Fue el primero. Y esta es mi próxima obra - me enseña unas fotos promocionales de un superhéroe típico tokusatsu junto a una especie de robot a su lado. Hace una pausa y continua... - Tuve este primer encuentro con Eight-Man, luego con Ultraman, del que más tarde se emitirían las demás continuaciones de la franquicia. Y también fui viendo otros héroes. No solo kaiju, no solo este tipo de héroes. Habían algunos basados en beisbol como Kyojin No Oshi (Star of the Giants), también Tiger Mask, Wakadasho (Young Guy)... toda esta subcultura de Japón. Todos estos personajes famosos que incluyen deportistas me impactaron profundamente, se mezclaron dentro mío y se convirtieron en un cajón de inspiración para mis obras. Otra serie más era Musekinin Otoko, algo así como el hombre sin responsabilidad, traducido del japonés. Por lo tanto no solamente kaiju. Un poco de todo. En ese momento, con la edad de esa foto, cuando vi Ultraman, me emocioné muchísimo, llegué a llorar a mares con esa serie. Por eso me impactó tanto.

A: Siempre intentas mantener el uso de técnicas tradicionales para los efectos especiales. Suitmation, maquetas... En la actualidad, en Japón, se utiliza cada vez más CGI dentro del género. Godzilla, por ejemplo, ya es enteramente en CGI ¿Crees que se ha perdido parte de la magia?

M: Si. Ahora todo es CGI. ¡Es más barato! Conozco a personas que han estado involucradas en la producción de Shin Godzilla (2016), como Tomiyama Osatsuma. Claro, al final tienes un equipo que trabaja con ordenadores y de ahí sale una película ¿no? Pero desde mi punto de vista esto implica perder un cierto toque de humanidad. Al principio no había otro remedio, las cosas se hacían así porque no existían otros medios, pero el hecho de que en la actualidad esto se pierda es un poco el mundo al revés. Los trajes... todo ese toque artesanal, para mi, transmite mucho más, tanto el mensaje como la emoción dentro de la película. Se nota mucho en los actores profesionales. Cuando alguien que no entiende de este mundillo, que no tiene experiencia, se pone el traje e intenta hacer el gesto, comparado con alguien que lleva años metido en este tema, se nota muy distinto, realmente. Por ejemplo, hay personas que se ponen un traje de Ultraman... yo admiro mucho el trabajo de Furuya Kikuchi - luego contrastamos y resultó que estaba hablando de Eiichi Kikuchi - incluso en las fotos, cuando se trata de otro el que se ha puesto el traje enseguida se detecta que no es el mismo. No tiene alma, no tiene energía.

Minoru con Ultraman: La guia definitiva Volumen 1 en las manos

A: Precisamente, quería decirte que un grupo de fans apasionados de Ultraman en España hemos escrito un libro del personaje...

Muestro a Minoru un ejemplar de Ultraman: La guia definitiva Volumen 1 (editado por Applehead Team) y éste al verlo produce un sonoro: "¡oh! ¡Sugoi!". Empieza a ojear el libro y enseguida repara en una ilustración de Eiji Tsuburaya. 

A: Si, las ilustraciones del libro las ha hecho un artista español (Jonathan Bellés)

M: Yo he estado entrando y saliendo de Tsuburaya Productions desde la escuela secundaria. ¿Sabes que tienen un almacén de kaiju?

A: Con los trajes y disfraces...

M: Si, exacto. Donde se guardan. Es como un mundo de sueños. He entrado ahí desde secundaria. Es maravilloso. ¿A que te da envidia?

A: ¡Mucha! (reímos)

M: ¿Ves? Se puede ver en la foto - Minoru señala una foto del ep. 18 de Return of Ultraman, donde se ve a Ultraman Jack frente a Ultraseven - Aquí está Kikuchi-san. - señalándome a Ultraman Jack- Se puede ver ya en la foto. Y este otro es un chico que está trabajando solo por horas - me señala a Seven - Que no se dedica a esto... No, este no lo está haciendo bien... Se ve enseguida. Solo está de pie... Se ve al instante. Los verdaderos expertos, los que saben realmente, lo ven enseguida... ¡Ah! ¡Jissoji! - me señala una foto del director Akio Jissoji - Era mi sensei. Ya ha fallecido... pero fue una persona maravillosa.

A: Si, de hecho quería preguntarte acerca de él, ya que soy muy fan del trabajo de Jissoji. Y como tengo entendido que fue un mentor para ti, quería que me contaras que recuerdos guardas de él, ¿como era en el set de rodaje?


M: ¡Tengo un montón de recuerdos! Filmó grandes obras maestras y creo que lo distintivo en su caso es que él no creaba sus películas o sus episodios pensando en que eran para niños y por lo tanto limitando sus temas y sus enfoques. Si que es verdad que al ser el contenido calificado desde fuera como para niños, no fue nunca demasiado valorado, recibió muchas críticas, pensaban que lo que hacía no era nada bueno. Yo, ya de niño entendí muy bien lo que eran sus mensajes, lo que él quería transmitir y creo que lo que tenía de especial era esa falta de discriminación de, porque sea para niños tenemos que poner determinados temas o si son para adultos tenemos que poner estos otros. Él no lo tenía en absoluto. Y ya fueran cuestiones más adultas o cuestiones más eróticas, incluso, él sabía tratarlas muy bien.

Se acabó el tiempo de la entrevista... 

A: Muchas gracias por tu tiempo... "Dōmo arigatō"...

M: ¡Ah! ¡Me gustaría seguir hablando contigo!

A: ¡A mi también! (reímos)

Tras la entrevista, le cedí un ejemplar de Ultraman: La guia definitiva a Kawasaki-san. Me prometió que una vez en Japón se lo enseñaría a su amigo Eiichi Kikuchi (Ultraman Jack). Tras unas fotos con él me pidió cómo contactar conmigo en redes sociales. Sin duda un encuentro de los que marcan época. Hubiera seguido hablando con él durante horas.

martes, 25 de junio de 2024

BAD GENIUS (2017)


El cine tailandés también guarda muchas sorpresas de cara al aficionado. Desde su tradición en el cine de acción y artes marciales loco y salvaje de Panna Rittikrai, Tony Jaa o Jeeya Janin pasando por el cine de terror o el cine adolescente más comercial. Si bien, hay ocasiones que un filme traspasa sus fronteras y se convierte en un fenómeno por sus cualidades artísticas. Bad Genius (2017) es una de estas sorpresas.

Lynn, una estudiante superdotada, consigue entrar en una prestigiosa escuela tailandesa donde consigue una beca para estudiar en el extranjero. Un día recibe la propuesta de ganar dinero ayudando a otros alumnos haciendo trampas en los exámenes, creando así un sistema infalible que los ayude a aprobar. Cuando Lynn ve el poder que tiene en sus manos al conseguir sacar rentabilidad de sus dotes, trazará un plan mucho más ambicioso...

Bad Genius
logra algo pocas veces visto y es que a pesar de resultar un filme enmarcado dentro del tan denostado género adolescente de institutos, éste convierte algo banal como es el tratar de copiar en los exámenes en una experiencia catártica llena de un suspense abrumador. Su director, Bazz Poonpiriya, quien anterior a esta Bad Genious había dirigido un torture porn de manual como Countdown (2012), logra construir de manera magistral unas set pieces de una realización quirúrgica y precisa. Modélicas a la hora de hacerte agarrar a la butaca. Sin duda, un trabajo de edición y de uso del sonido excelente y que te atrapan en una trama absorbente y peligrosa. El filme resulta rebelde en su propuesta de ir contra las normas establecidas y de presentar la asfixia de un sistema estudiantil que presiona de una manera inhumana a los jóvenes del país. El filme está basado en diversos escándalos sucedidos hace unos años y que ponían de manifiesto los cada vez más sofisticados sistemas para hacer trampa en los exámenes y lo lucrativo de ello.


El reparto en general es un muestrario algo vacío de caras bonitas y de porcelana siendo estos, quizás, el punto más endeble del filme, a excepción de la joven Chutimon Chuengcharoensukying, dotada de una belleza misteriosa, poco común y que realiza una interpretación intensa y a la altura de las circunstancias. La actriz ha seguido trabajando y la hemos podido ver en la simpática Feliz año pasado (2019) o en Hunger (2023), serie producida por Netflix.

Así Bad Genious es toda una sorpresa y una cinta a tener en cuenta dentro del cine oriental reciente. Un filme mucho más inteligente y desafiante de lo que su premisa pueda parecer alejándose del vacío del cine de adolescentes para convertirse en una exhibición subversiva y adrenalítica que crítica la corrupción del sistema educativo o la desigualdad de clases, desde una perspectiva de lo más sugerente. Bad Genius fue una de las películas más taquilleras en Asia durante el 2017, así como la película tailandesa más exitosa.

miércoles, 12 de junio de 2024

ANGEL OF DARKNESS 1-5 (1994-1997)


El éxito del anime de Urotsukidoji (1989) vino a confirmar el interés de la audiencia hacia el tentacle-porn, esas producciones que se saltaban la censura nipona mostrando a tentáculos sobones en lugar de genitalia explícita. Una práctica que se hizo bastante habitual en el anime y el hentai de alto voltaje y que tuvo variadas traslaciones al live action. Sin ir más lejos, una de las puntas de lanza de la productora Giga es dicho subgénero, encontrando decenas y decenas de producciones y que cuentan con interminables secuencias de tentáculos sobando a Idols vestidas de súper heroinas entre gemidos, gruñidos y mucho aloe vera. Escenas que son tan interesantes como ver crecer la hierba, todo hay que decirlo...

Hay 2 sagas de los 90 salidas del V-Cinema nipón que por su importancia son merecedoras de ser comentadas. Una de ellas es la trilogía de LA Blue Girl (1995), que ya será debidamente analizada. La otra es la pentalogía de Angel of Darkness (1994-1997). Basada en un anime de mismo titulo formada por 4 capítulos y comercializados en 1994. La adaptación en imagen real se realizó poco después. La saga live action viene a ser una ramplona aunque en ocasiones sugerente mezcolanza de cine de horror de tufo satánico con softcore y situado en ambientaciones estudiantiles. Si bien, uno de los puntos más divertidos o llamativos de Angel of Darkness es que cada entrega homenajea o toma como referente algún clásico del cine de terror norteamericano como Viernes 13, Pesadilla en Elm Street o El exorcista.

Profes pervertidos en Angel of Darkness
La primera entrega, Angel of Darkness (1994), sienta las bases de las constantes de la saga. Un empaque técnico limitado y con numerosas aristas, unas interpretaciones sonrojantes, decorados parcos y una trama cuasi inexistente, si bien dichos aspectos son mínimanente suficientes para una producción de dichas aspiraciones. El sentido del humor de la cinta es agradecido, con ese profesor intachable y respetado por compañeros y alumnos pero que esconde una pasión desbordada por el género femenino así que por las noches da rienda suelta a la criatura que lleva dentro en forma de tentáculos monstruosos. Las sospechas por las diversas violaciones y muertes hacia alumnas poco a poco irán tornando hacia él. Una curiosa cinta que sin ser destacable resulta simpática aunque sus escenas tentaculares no sean precisamente muy elaboradas y son técnicamente mejorables, un aspecto que irá perfilando la saga entrega a entrega.

Un poco de Sam Raimi no viene mal. Angel of Darkness 2
Para Angel of Darkness 2 (1995) la acción se mueve hacia un cómodo y barato bosque en donde un grupo de adolescentes con las hormonas revueltas están de excursión junto a sus profesores hasta que una extraña criatura posee a una de las integrantes del grupo y comienza a liarla. Un poco mejor que su antecesora en una secuela que bebe de manera entrañable a Viernes 13 (1980), Evil Dead (1981) y los slashers de campamentos. Los movimientos de cámara subjetivos de un ser invisible moviéndose por el bosque remiten al filme de Sam Raimi. El filme además ofrece la variante de que esta vez el monstruo es femenino, algo que se repetirá ya en el resto de la saga.

Angel of Darkness 3
El final de la segunda parte queda abierto y es continuado de alguna manera en Angel of Darkness 3 (1996), la cual bebe esta vez y sin tapujos del terror satánico con El exorcista (1973) como referente principal. La criatura, de características cada vez más demoniacas posee a una pobre muchacha que progresivamente irá mostrando signos de posesión y la aparición de tentáculos con ansias de compañía. La muchacha, alojada inicialmente en un hospital, irá sembrando el caos sexual en el lugar. Por supuesto, la solución pasa por un sacerdote de tercera que al margen de realizar el obligado exorcismo tendrá que luchar contra las tentaciones de la poseída. Una tercera entrega en general con poca gracia y poco sugerente en sus escenas picantonas. Algo que se soluciona con Angel of Darkness 4 (1996), la cual es capaz de mantener un justo nivel de diversión y entretenimiento.

Homenaje a La profecía en Angel of Darkness 4 

Angel of Darkness 4 
Dicha secuela refuerza la ambientación eclesiástica y demoníaca tomando al filme de Richard Donner, La profecía (1976) como referente clarísimo, tanto que hasta se permiten el lujo de repetir la escena del hierro atravesando, para la ocasión, el cuerpo de una monja. Esta vez la criatura se aloja en el cuerpo de una inocente adolescente, pero el monstruo no actúa ni la posee completamente gracias a que la muchacha porta un crucifijo. Si bien, una mujer misteriosa, protectora de la criatura, intentará llevar al lado oscuro a la school girl para que la criatura se libere en todo su esplendor. Una bonita historia del paso de niña a mujer, descubrimiento de la sexualidad y adornado con escenas de tentáculos y desnudos. Por supuesto, un sacerdote y una monja irán tras ellas para tratar de impedir la llegada del mal a nuestro mundo. Es de destacar tanto en esta como en la anterior el sugerente uso de la luz, destacando el uso de verdes, rojos y que más allá de ocultar las limitaciones técnicas y efectos remite al cine italiano de género. A opinión personal, Angel of Darkness 4 es la entrega más completa y divertida de la pentalogía.

Angel of Darkness 5
El final de la saga la encontramos con Angel of Darkness 5 (1997). ¿Que clásico del terror nos falta? Pues Pesadilla en Elm Street (1984), en una simpática conclusión con una serie de adolescentes siendo acosadas en sueños por los dichosos tentáculos. Poco a poco, la diferencia entre realidad y sueño se irá tornando más difusa. Un filme con una ambientación estudiantil aún más explícita con los personajes no solo estudiando en el instituto sino también acudiendo a unas misteriosas extraescolares en un centro en donde hablan de las técnicas del sueño. Es allí cuando misteriosas desapariciones y muertes comienzan a sucederse. Una conclusión que no queda cerrada, y donde el terror y el erotismo parecen perpetuarse eternamente. Así parece decirlo esa escena de créditos finales con uno de los personajes en pleno éxtasis perpetuo en medio de una clase.

Angel of Darkness, la saga, cumple las constantes del V-Cinema japonés de la época. Producciones de muy bajo coste realizadas en cadena sin descanso y con aspectos técnicos bastante limitados en general. Si bien, pese a ser 5 películas, por lo general, bastante discretas si que suponen una curiosidad y con sus más y sus menos ofrecen un mínimo de diversión. El hecho de que cada entrega sea un espejo de una saga o un clásico del terror norteamericano tiene su gracia. Y la diversión sube en la medida de cuánto más elaboradas sean las escenas softcore con los tentáculos de marras.

viernes, 24 de mayo de 2024

THE KILLER (1989)


Ya tratamos anteriormente en este humilde blog A better tomorrow (1986), una de las obras más importantes de la cinematografía de Hong Kong, dirigida por el maestro John Woo. Tras unos primeros años en donde, como hombre de estudio, realizó innumerables filmes en cadena, desde terror a comedias estrambóticas o piezas de artes marciales, Woo cambió la manera de plantear la acción con un estilo muy característico de baile de cámaras lentas, descargas balísticas sin fin, honor, amistad y palomas blancas. Además que dicha cinta estableció el subgénero del "Heroic bloodshed" y que dio lugar a decenas y decenas de imitaciones en los siguientes años. Tras encargarse de la explosiva secuela A better tomorrow 2 (1988), John Woo logró superarse a sí mismo con la que es considerada su obra maestra, The Killer (1989).

La cinta nos presenta a Jong, un asesino a sueldo que mientras realizaba un trabajo de "limpieza" deja herida y ciega a una inocente. Un tiempo después y con ánimo de limpiar sus pecados decide realizar una última faena antes de dejar definitivamente el mundo del crimen. Pero la policia anda tras sus pasos.

The Killer
es con derecho propio uno de los grandes clásicos del cine oriental de los 80 y una de esas cintas que lograron impactar y marcar de una gran manera a la audiencia occidental. En el filme, Woo logra depurar y exagerar aún más sus señas estilísticas hasta llegar al paroxismo en un despliegue fascinante de acción y melodrama. Chow Yun Fat, icono del "heroic bloodshed", interpreta a un asesino de los que ya no hay. De código de honor claro y traumatizado por sus errores y daños colaterales de sus acciones. 

El primer tercio de la cinta es puro Woo, concentrando un montaje en el que se logra introducir al espectador de forma muy efectiva en un conjunto de diversas acciones paralelas, disparos y aire a videoclip rancio de los 80 que resulta fascinante. El elemento romántico resulta simpático en su exceso melodramático con Yun Fat entablando un romance con la chica que disparó en el pasado, sin que ella conozca su identidad, en una manera de expiar sus pecados. Si bien, aunque el asesino tratará de cumplir una última misión antes de dejar esa vida llena de violencia, no hay salida ni redención posible en los personajes de John Woo. El aire mesiánico y católico tiene fuerza en la historia. Dicha religión tuvo un peso importante en la vida de Woo y en su infancia por lo que dicha aproximación más explícita en The Killer tal vez se deba a una implicación más personal de lo acostumbrado al proyecto. Así se denota en el peso en la trama de una pequeña iglesia además de los paralelismos entre Yun Fat con el mismo Jesucristo como vemos en esa intensa secuencia inicial en el que Jong es despojado de unas balas de su espalda, desangrándose frente a una figura de Jesús.


El filme refuerza esa idea de que ni los buenos son santos, ni los malos son demonios, plasmando esa variedad de grises no solo en el personaje de Chow Yun Fat sino también en el personaje de Danny Lee siendo ambos personas descolocadas. Viejas glorias en un mundo en el que parecen ya no pertenecer. Danny Lee está estupendo como policía de sangre caliente y que queda fascinado, casi homosexualmente, por la figura de Yun Fat. Dicha camaradería homo es, por otro lado, algo bastante habitual del cine de Woo y que bebe de los tópicos del western americano aunque llevados a su máxima expresión y exageración. No es el único tic del western americano que encontramos, siendo también en detalles evidentes como la tonadilla que Jong realiza con su harmónica o el enfrentamiento final en la iglesia.

Si hablamos de las escenas de tiroteos estas resultan extraordinarias logrando un grado de coreografía, violencia y danza mítico y sublime. Desde la trágica set piece de apertura, a la persecución de Danny Lee de un criminal hasta un autobús. La excepcional escapada de Jong hasta una playa y donde se encuentra con una niña hasta llegar a la magistral escena final con Dumbo y Mickey Mouse, los motes que se han puesto mutuamente los personajes de Danny Lee y Chow Yun Fat, en la iglesia. 

The Killer es una de las obras más importantes del cine de Hong Kong y la sublimación del estilo de John Woo así como de toda su carrera. Obra cardinal del cine de acción repleta de elementos que han trascendido y han alcanzado la categoría de míticos del cine.

lunes, 13 de mayo de 2024

THE EYE (2002)


La fiebre por el terror fantasmagórico originado por The Ring (1998) se vivió con intensidad durante los primeros años del 2000. Dicha moda se trasladó a otros países como Corea del Sur o Tailandia, quienes intentaron asimilar las constantes de sus referentes nipones con más fantasmas contorsionistas y maldiciones varias. En Hong Kong también encontramos variados ejemplos de cintas que intentaron adherirse a la moda. Es de justicia señalar que el terror es un género con solera y mucha tradición en Hong Kong. Desde toda la retahíla de cintas alojadas en la magia negra entre otras hemoglobínicas propuestas alojadas en la CAT III. Si bien, es de denotar que la representación del fantasma y sus efectos por parte de Hong Kong difiere de ejemplos nipones, sustituyendo la atmósfera y psicología de las propuestas de Hideo Nakata o Kiyoshi Kurosawa por representaciones más explícitas o alojadas en la pura fantasía. The Eye (2002) intenta ir hacia lo contrario, es decir, un esfuerzo en su representación del puro terror por medio de la pura atmósfera y la plasmación visual.

El filme sigue a Mann, quien, ciega desde los dos años se somete, catorce años después, a un nuevo y arriesgado transplante de córnea. Pero una vez se va acostumbrando a su nueva visión creer ver apariciones y formas misteriosas que bien pueden resultar fantasmas.

Dirigida por los hermanos Pang (Oxide y Danny), pesos pesados de la industria cinematográfica de Hong Kong, The Eye es una muy competente cinta de terror que remite a éxitos fantasmales recientes de una manera evidente como El sexto sentido (1999) y que aún en su empaque claramente comercial abunda en numerosos aciertos, concretamente en su manera de plasmar el horror y la presencia fantasmal en la cotidianidad. Una muy sugerente creación de atmósferas, juegos visuales y extrañas presencias ayudan a crear un clima inquietante y que resulta efectivo en su manera de crear pavor en el espectador. 

Esos primeros momentos de Mann, viendo de nuevo y vislumbrando extrañas siluetas en el pasillo de su edificio o esos primeros encuentros con los espíritus resultan notablemente plasmados en toda la primera mitad de la cinta. Sin duda, caso y aparte es la ya clásica escena del ascensor realizada con una tensión y mal rollo excelente. El filme aporta aspectos interesantes con su personaje principal ya que a medida que Mann evoluciona en su mirada así lo hace el tratamiento visual de la cinta, creando una historia no solamente de apariciones fantasmales si no también el de una chica en pleno proceso de redescubrir el mundo.

Es de agradecer la ambigüedad y trato que la cinta ofrece hacia los fantasmas siendo éstos seres en pena, espíritus que se han quedado atrapados en nuestro mundo y deambulan por él repitiendo los ciclos que realizaban en vida. Por desgracia, la cinta vira hacia una segunda mitad en donde la investigación que la pareja protagonista realiza para descubrir el origen de la córnea transplantada se antoja ya mucho más convencional y menos enfocado hacia el terror incluyendo algunas pizcas de melodrama que desatinan el conjunto. Así, hasta llegar a una conclusión final, en donde se resuelve el gran misterio y que parece sacado de otra película por su grado de espectacularidad infográfica. Aún con todo, resulta efectivo.

The Eye
es una de las muestras más interesantes del cine de terror asiático de inicios de milenio. Un filme capaz de resultar muy efectivo en su creación de atmósferas y ambientes malsanos para crear inquietud y mucho terror aderezado con un trabajo de cámara muy resultón y conseguido. Aunque toda la fuerza de su primera mitad de metraje no aguante el tipo hasta el final resulta un filme muy recomendable y que derivó en un gran éxito en diversas partes del mundo. En Hong Kong se realizaron 2 secuelas, The Eye 2 (2004) y The Eye: Infinity (2005) y disfrutó de un remake indio, Naina (2005) y uno americano con Jessica Alba en 2008 de mismo título. En 2010, los hermanos Pang continuaron la saga con un experimento en 3D titulado The Child’s Eye y ambientado en Tailandia.

jueves, 9 de mayo de 2024

GODZILLA Y KONG: EL NUEVO IMPERIO (2024)


Los fans de Godzilla nunca habíamos vivido un presente tan halagüeño. Godzilla Minus One (2023) se ha saldado con una gran éxito en todo el mundo coronado además por el premio Oscar, y bien merecido, a los mejores efectos visuales. Mientras tanto, el Monsterverse de Legendary parece escaparse de la desaparición. 

Tras el fracaso en taquilla de Godzilla: Rey de los monstruos (2019), Godzilla vs Kong (2021) dio la campanada, para total sorpresa de Legendary, siendo un buen éxito para la franquicia. La cinta, que juntaba a los dos mayores colosos del cine en un conjunto gozoso, festivo y vibrante, fue el primer gran blockbuster "post pandemia", algo que la audiencia recibió con los brazos abiertos. Dichas fuerzas renovadas ha hecho que el presente de la franquicia sea verdaderamente feliz e interesante. Por un lado, la creación de una serie tan notable como Monarch: El legado de los monstruos (2023), y que ofrecía 10 episodios muy centrados en el drama de personajes. La vertiente cinematográfica, por lo contrario, parece cada vez más obcecada hacia el lado más festivo y pop del género. Adam Wingard repite labores de dirección para Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024) y el director se suelta la melena sin ningún complejo para dar rienda a un filme que no se toma en serio a sí misma y que es una auténtica fiesta cartoon, exagerada y colorida.

El filme muestra un mundo cada vez más acostumbrado a la presencia de criaturas gigantes si bien, unas señalas extrañas presagian la llegada de un desafío que puede poner en peligro la estabilidad del planeta. Da inicio así una gran viaje hacia la Tierra Hueca de la mano de Kong a la búsqueda de respuestas y de algún congénere por el camino...


Godzilla y Kong: El nuevo imperio
pone su ojo en las entregas del saurio radiactivo de la etapa de los 70. Estamos frente al Gorgo y Superman se citan en Tokyo del siglo XXI. El filme decide dar un total protagonismo a los monstruos creando largas set pieces digitales en donde les seguimos en sus desventuras dejando a los personajes humanos en un segundo (o tercer) plano siendo estos acompañantes y observadores de una gran aventura hacia la Tierra Hueca. El filme no tiene ningún interés hacia el cast humano, aún a pesar de lo medianamente simpáticos de los personajes, dejando en el tintero aspectos interesantes como la soledad y nula adaptación de Jia en el mundo tras su rescate de Isla Calavera así como su relación con su madre adoptiva Ilene, interpretada por Rebecca Hall. También se recupera a su vez el personaje de Bernie, el podcaster conspiranoico, además de una discutible nueva incorporación en la forma de Trapper, veterinario de monstruos, un Ace Ventura amante de la música synth pop y rock de los ochenta y representante de la poca vergüenza y despreocupación consciente de la película. Dan Stevens, más que ninguno, se nota que ha venido a la película a divertirse y eso se transmite al espectador desde su momento inicial curándole una muela infectada a Kong hasta dotarle al simio de un brazo cibernético a ritmo de I was made for loving you de Kiss. Agradecí enormemente, por su novedad, todo ese tramo en donde los personajes se cruzan con esa tribu indígena la cual coexiste en harmonía con las demás criaturas de la Tierra Hueca.

Respecto a los monstruos el filme parece ser un Invasión extraterrestre (1968) meets El planeta de los simios (1968), optando por explotar, todavía más que la anterior, el protagonismo de Kong, mostrando al simio gigante en depresión, solo y en búsqueda de más congéneres. Su paseo por la Tierra Hueca y posterior encuentro con demás simios resulta, a opinión personal, un tramo que se hace bola por su exceso digital. Aunque dicho tramo está coronado con una resultona escena que remite a Indiana Jones y el templo maldito (1984), con decenas de simios esclavizados en un pozo lleno de lava y siendo sometidos por Scar, un simio rebelde armado con un una espina dorsal que usa de látigo mortal. Por desgracia, esto nos deja a Godzilla en un plano muy secundario, mostrándole únicamente paseándose por nuestro mundo tratando de cargarse de energía. De Roma a Francia, del Polo Norte a Cadiz... Enfrentándose por el camino a una especie de araña gigantesca, o una serpiente marina a lo Manda. Dicho recargo de energía hace que nuestro Godzi acabe supurando luces violeta por doquier aunque tampoco suponga que el saurio radiactivo sea más poderoso que de costumbre.


El ritmo del filme es alto y no para ni un segundo hasta llegar a un tercio final absolutamente fascinante por lo rocambolesco, anárquico y loco que resulta. Godzilla lanzándose en plancha desde el peñón de Gibraltar, el nuevo enfrentamiento contra Kong entre las pirámides de Egipto, Mothra poniendo paz como en los mejores momentos de Ghidorah el dragón de 3 cabezas hasta llegar a la culminación con esa sobrada de escena que es la batalla anti gravitacional en la Tierra Hueca con monstruos, naves y demás materia volando a sus anchas. Por contra, la batalla final en pleno Rio de Janeiro se antoja algo deslucida en el sentido de que en sus ansías de querer ser el mayor clímax posible ataja hacia lo excesivo siendo mareante e ininteligible con unos monstruos finales que a pesar del bombo no resultan muy amenazadores como el cacareado Shimo (un Anguirus mix Space Godzilla domesticado) y un Scar que acaba siendo golpeado y zarandeado por unos Kong y Godzilla en modo matones de colegio.

Godzilla y Kong: El nuevo imperio marca el estado actual del Monsterverse convertido ya en un festival cartoon loco y desvergonzado. Una ópera rock con synth wave y monstruos dando saltos mortales. Dicha deriva hacia la locura del Monsterverse es un espejo fascinante de la misma deriva que vivió Godzilla en su etapa Showa. Si bien, esta última propuesta parece haber calado a las mil maravillas entre la audiencia general siendo el éxito más contundente hasta el momento de la franquicia de Legendary y llevados a fecha de escritura, más de 500 millones de dólares de recaudación. El espectador pide más monstruos y yo solo espero que el nivel de producción a ambos lados del globo no cese.