CRÍTICAS PELÍCULAS

lunes, 21 de marzo de 2022

TYPHOON CLUB (1985)


La problemática adolescente ha sido abiertamente tratada en el cine japonés durante las últimas décadas y resulta interesante revisar la evolución del mismo y cómo se ha tratado a lo largo del tiempo en función de la época. Desde una juventud que desea separarse de la generación de sus padres, la humillación de la guerra y un Japón empobrecido en el cine de los años 50 y 60 a la incomunicación y el impacto de las nuevas tecnologías vista en los 2000. De la delincuencia juvenil de los años 80 a las consecuencias de la crisis económica en los jóvenes de los 90.

Es comúnmente citada a la década de los 80 como los años de la decadencia del cine japonés así como de la caída de los grandes estudios. Son unos años de incertidumbre donde el mercado del vídeo doméstico explota, el anime empieza a tener sus grandes éxitos pero que poco a poco comenzarán a salir nuevos autores que iluminarán de nuevo el cine nipón durante los años 90. Si bien, en esta etapa algo oscura, podemos encontrar cine bastante interesante como el que nos ocupa hoy: Typhoon Club (1985). Una de las plasmaciones más singulares e interesantes de las preocupaciones adolescentes.

En el filme, un grupo de jóvenes queda encerrado en su instituto mientras dura un potente tifón en Tokyo. En ese periodo los jóvenes se dedican a destapar sus frustraciones, y todas las dificultades que les impiden encarar con optimismo el paso a la edad adulta.

Typhoon Club viene dirigido por un director muy a tener en cuenta como es Shinji Somai, y quien en su carrera podemos encontrar trabajos como la comedia balística de yakuzas adolescente de Sailor Suit and Machine gun (1981), los amores prohibidos de Lost Chapter of Snow: Passion (1985) o el pinku-eiga de Love Hotel (1985). Aunque por su titulo parezca que nos encontremos frente a una versión muy a la japonesa de El club de los cinco (1985), Typhoon Club rápidamente se aparta de dicho referente norteamericano convirtiéndose en una experiencia que logra removerte, siendo a ratos incómoda y que te lleva hacia temas bastante poco habituales dentro del género adolescente. La relación entre sexo y muerte así como las pocas perspectivas de futuro son algunos conceptos que aborda el filme siendo el principal el duro trance hacia la pérdida de la inocencia y el paso hacia la edad adulta. Algunas ideas que se plantean si que han sido revisadas una y otra vez en el género pero pocas veces con la honestidad y atrevimiento con la que se realiza aquí juntando a unos chicos llenos de miedos y problemas, utilizando a un tifón como representación de dichos temores así como del trance que supone abandonar la niñez.

Tras una primera mitad de metraje en la que en un formato coral se nos presenta a los diferentes personajes y sus propias problemáticas personales, llega un temible ciclón que obligará a que los jovencitos convivan juntos en su instituto. Será una noche en donde compartirán sus frustraciones, temores, donde se despojarán de ataduras, explorarán su propia sexualidad y en una especie de rito se despedirán del niño que tienen dentro para así adentrarse en el terrible mundo adulto que les aguarda. La realización de Somai pese a no mostrar demasiados aspavientos técnicos si que resulta elegante y más atrevida a medida que avanza el metraje. En general, el ritmo de la película es pausado y en ciertos momentos reflexivo. El filme no deja de tensar la cuerda en todo momento poniendo a prueba al espectador con unos planos excesivamente alargados, pausas o una serie de secuencias que no pasarían el filtro de unos ojos occidentales por su incorrección pero que están cargadas de puro significado y profundidad, aunque malsana.

Momentos como el de la adolescente Rie, quien su madre ha fallecido recientemente y en un momento bastante inquietante, se introduce en el futón donde ella dormía y dentro comienza a masturbarse. En otra escena, en los pasillos del instituto, con la tormenta en su momento álgido, uno de los adolescentes (el más perturbado), persigue a Rie en un asfixiante plano secuencia e intenta violarla. La película resulta atrevida introduciendo sin ton ni son el musical, en una escena casi de videoclip idol pervertido con el grupo de teenagers danzando en ropa interior bajo la lluvia. Un momento que te deja a cuadros de buenas a primeras pero que resulta conmovedor en su plasmación de unos jóvenes conscientes de que abandonarán una etapa irrepetible y que serán abocados a un mundo hostil a partir de entonces.
Un instituto japonés como uno cualquiera.

En pleno tifón, varios compañeros se quedarán encerrados en el edificio.

Allí se liberarán de sus miedos y frustraciones.

A pesar de dichos momentos y que sin duda ponen a prueba al espectador, el filme resulta sublime en dicha representación del trance hacia el mundo adulto. Algunos no serán capaces de soportar llegar a esa nueva etapa y pondrán fin a su vida antes de que pase la noche... Typhoon Club habla de miedos. El miedo a lo desconocido, el miedo a abandonar el niño que somos y el cual no queremos que se nos vaya de las manos. Uno de los trabajos más interesantes del cine japonés de los 80 en un conjunto reflexivo y muy atrevido. Una de esas películas que si logran conectar contigo no lograrás quitártela de la cabeza.

De entre el reparto podemos destacar a Yuki Kudo, quien había aparecido un año antes en esa locura maravillosa y anárquica de Sogo Ishii llamada The Crazy Family (1984). Tomokazu Miura, y quien interpreta al profesor Umemiya, uno de los tutores de los chicos, tiene una abultada filmografía siendo muy recordado su papel de yakuza en las Outrage 1 y 2 de Takeshi Kitano.

Typhoon Club fue uno de los filmes más laureados de los ochenta en el mismo Japón y un ejemplo interesantísimo de cómo saber dar profundidad y verdad a una etapa tan complicada y muchas veces representada de manera frívola y superficial en un conjunto singular y original, de los que te llegan a las entrañas. El filme ganó premios como "Mejor actor de reparto", "Mejor actriz revelación" y "Mejor director" en el Yokohama Film Festival de 1986 así como "Mejor guión" en el Mainichi Film Concours de 1986, por poner varios ejemplos.

jueves, 17 de marzo de 2022

THE ULTRAMAN (1979)



La segunda mitad de los años 70 vivieron un proceso de recuperación económica de una Tsuburaya Productions en crisis (de nuevo) afectando así el devenir de la franquicia de nuestro superhéroe galáctico favorito. Dos factores estaban influyendo en ello. Uno de ellos, la poca aceptación de Ultraman Leo (1974) la cual por ser una propuesta bastante más adulta y oscura ocasionó la huida del público infantil, el único target de audiencia que aún seguía a Ultraman a esas alturas. El segundo factor, bastante más grave, fue la crisis del petróleo de 1973 y que hizo que gran parte del mundo entrara en recesión económica. El encarecimiento de los materiales necesarios para la creación de los efectos especiales hizo que la Tsuburaya se embarcara en modestas co-producciones o proyectos de bajo presupuesto para poder esquivar la quiebra definitiva. Igualmente, la productora intentaba buscar nuevas fórmulas con series como Dinosaur Expedition Born Free (1976) o Dinosaur War Izenborg (1977).

En estos años, la productora deseaba recuperar a su personaje estrella, pero eran conscientes de que una serie de Ultraman requería un presupuesto más abultado de lo que ellos podían permitirse en esos momentos. Se quería evitar a toda costa un fracaso tras cuatro años de esfuerzo continuado. Así, la Tsuburaya, con un ojo puesto en las series anime del momento y viendo lo barato y fácil de producir que era dicho formato, decidieron abordar a Ultraman de esta manera innovadora en la franquicia. Frente al coste cada vez mayor de la creación de los efectos especiales, la posibilidad de crear un producto enteramente de animación suponía una excelente opción.

Presentar una serie como The Ultraman (1979) fue sin duda una jugada maestra para adherir al personaje dentro del grupo de series que triunfaban en la época y estaban relacionadas con la ciencia ficción o los robots gigantes como Daitarn 3 (1978), Combattler V (1976) o Captain Harlock (1978). Aunque se plantearan realizarla ellos mismos en un principio, la total inexperiencia de la Tsuburaya para con la animación les llevó a la búsqueda de un partner que les realizara tal menester. Finalmente fue la Nippon Sunrise quien se alió con el estudio. La Sunrise era un equipo joven que ya había colaborado con Tsuburaya para la realización de las escenas de animación de Dinosaur Expedition Born Free y en 1979 dieron a luz a una serie tan influyente como Mobile Suit Gundam (1979). Una de las cimas del género mecha.

El equipo de la Science Defense Squad
The Ultraman
la componen 50 episodios en donde se pone de manifiesto la influencia de las tendencias de la época como el drama de ciencia ficción en la línea de Space Battleship Yamato (1974), además del fenómeno Star Wars. Todo este mix de influencias sumado a la personalidad y características propias de una serie de Ultraman, hacen de la presente un irresistible entretenimiento llena de conceptos nuevos que suponen una bocanada de aire fresco para la franquicia. En la serie se nos presenta a Ultraman Jonias. El guerrero más poderoso del planeta U40, enviado a la Tierra para cumplir la misión de protegerla de cualquier amenaza monstruosa. Una de las mayores novedades respecto a la presente serie es la capacidad que tiene cualquier habitante del planeta U40 para llegar a un estado superior tanto física como mentalmente convirtiéndose así en un ultra-guerrero. Dicho poder es otorgado gracias a la “Ultra-Mind”, el secreto mejor guardado de U40 y fuente de energía inagotable. Así, durante la serie también conoceremos a Amia, la hermana de Jonias o los guerreros Elek y Loto los cuales no dudarán en transformarse para ayudar en determinadas batallas complicadas.

Mientras tanto, en el planeta Tierra, el súper equipo de héroes de la serie es el organismo SDS (Science Defense Squad) el cual es creado debido al incremento de ataques monstruosos y diversos fenómenos extraños en la Tierra. El joven y valiente Hikari se convertirá en el huésped humano de Ultraman Jonias tras ser testigo éste de la valentía del joven al defender la estación espacial donde trabajaba aún a costa de su posible muerte. A los héroes humanos los acompaña Pigmon, la simpática criaturilla que aparecía en los episodios 8 y 37 de la primera Ultraman y que aquí es convertido en un peculiar robot dispuesto a ayudar al grupo de la SDS frente a cualquier dificultad.
Ep. 8, The Secret of Hikari

Aún a pesar de utilizar, en el primer tramo de la serie, un formato de episodios auto conclusivos y de trama más bien ligera, enseguida se pone de manifiesto que, gracias a la animación, se pueden explotar ideas, diseños o batallas que en live-action sería impensable. Así en el episodio 2, The Secret of the Shining Pendant, la criatura de turno es una especie de corazón palpitante tentacular oculto en el interior de un enorme tornado. En el episodio 4, The Mystery of the Red Cloud, la amenaza es una nube de gas roja mortal y que finalmente acabará convertida en un monstruo. También, vemos el regreso de viejos conocidos monstruosos de la franquicia como el clásico Alien Baltan del primer Ultraman el cual tiene una divertidísima aparición en el episodio 8, The Secret of Hikari.

Aún a pesar de que The Ultraman contenga algunas concesiones infantiles como el personaje de Pigmon y su mono Monchi, éstos no resultan excesivamente cargantes y son aprovechados en varios momentos para llevarlos hacia caminos bastante crueles o dramáticos como es el caso del episodio 7, Problems for Pig. En dicho capítulo, Pigmon es consciente de que su sistema interno falla cada dos por tres. Sintiéndose inútil deseará destruirse y poner fin a su existencia. Uno de los aspectos que más trabajan en The Ultraman y que resulta toda una agradecida novedad es la relación que mantiene Ultraman Jonias con su partenaire humano, Hikari, siendo algo habitual los diálogos internos entre los dos. 

Ep. 19, This is the Planet where Ultraman was Born
Y por fin, el ya tan paródico y sonrojante recurso del héroe humano desapareciendo en cada batalla para después aparecer Ultraman sin que los demás se percaten de ello, es utilizado como excusa dramática en algunos momentos de la presente serie. En el brillante episodio 15, Ultraman and Hikari, nos presenta a nuestro protagonista siendo continuamente cuestionado por sus compañeros sobre si está capacitado o no para la batalla tras sus continuas desapariciones. ¿Se trata de un cobarde? Hikari intentará demostrarse continuamente de que es válido también como héroe humano al margen del poder que guarda para convertirse en Ultraman. Un aspecto muy interesante y poco tratado en la franquicia. Dicho conflicto volverá a tratarse en episodios como el 46, The Remote-control Monster, con Hikari desobedeciendo las órdenes del capitán Gondo para convertirse en Ultraman abandonando a una Mutsumi camino de la muerte.

Poco a poco la serie va cogiendo forma y una mayor profundidad. Algo que es totalmente definitorio a partir del episodio 19, en ese magnífico trio de episodios de título This is the Planet where Ultraman was Born. ¡Hay más ideas y conceptos nuevos en estos 60 minutos que en todas las series anteriores juntas! Tanto Hikari como Ultraman Jonias perecen en la batalla contra el malvado Bedoran por lo que son llevados hasta U40, el planeta natal de Jonias. Que un humano pise por primera vez en la franquicia el planeta del propio Ultraman, encontrarnos allí con la existencia de más guerreros, que los sabios de dicha civilización entraran en contacto con seres de otros planetas, entre ellos la Tierra, siendo los responsables del avance tecnológico de la humanidad miles de años atrás… son unos pequeños ejemplos de la ingente cantidad de ideas que suelta este ciclo de capítulos. Es aquí donde se presenta a Amia, la hermana de Jonias y segunda Ultra-Girl de la franquicia, la cual cae rendida al momento por Hikari. El pueblo de U40 irá apareciendo de manera recurrente en futuros episodios los cuales siguen explorando aspectos muy interesantes como la existencia de una cárcel de monstruos situada en un enorme meteoro el cual será secuestrado por una raza alienígena para conquistar la Tierra (ep. 34 y 35, Break-out at Prison Planet!). En el romanticón episodio 31, The woman fighter from Ultra, veremos a una Amia desesperada por conocer la Tierra y estar más cerca de Hikari.

Así, el visionado de The Ultraman se hace fácil y por lo general muy entretenido gracias a sus guiones los cuales te van llevando a escenarios varopintos que hacen que no pierdas el interés como espectador. De la propuesta del puro horror claustrofóbico producida por una amenaza invisible en medio del desierto (ep. 25, The Devil Flower) a premisas tan atractivas como el alegato anticontaminación de un planeta Tierra en guerra contra la humanidad (ep. 26, The Earth’s greatest Crisis) o aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la animación presentando el esqueleto viviente de una bestia prehistórica indestructible (ep. 30, The moving skeleton). El aroma a space opera va abriéndose camino poco a poco también, presentando directamente a una descomunal nave de combate, la Ultria, dejada por el pueblo de U40 bajo tierra en la helada Antártida y que será utilizada por los héroes protagonistas para sus batallas monstruosas a partir del episodio 38, The Great Ultra War

Ep. 50, To the planet of Ultra - Part 4
Dicho episodio también sirve para presentar al malvado imperio de Heller, nombrado así en honor de su tiránico dirigente. Heller era un habitante de U40 pero que acabó traicionando a su pueblo robando el secreto de la Ultra-Mind y con ello consiguiendo la inmortalidad. Dicho imperio acabará convirtiéndose en el enemigo principal durante los últimos 14 episodios de The Ultraman donde iremos viendo los diferentes intentos de Heller por conquistar tanto la Tierra como U40, enviando diferentes amenazas desde una base secreta construida en el satélite Titán, cerca de Saturno. Los acontecimientos acabarán confluyendo en el catártico final de la serie, dividido en 4 partes y que por sus niveles de intensidad y épica acaban por elevarlo cómo el mejor final de una serie de Ultraman realizada en los años 70. Un final emocionante repleto de destrucción, batallas espaciales y que supone la guinda para una de las series más frescas y libres de la franquicia. Es una lástima que muchas de las ideas planteadas aquí no tuvieran demasiada continuidad en el futuro de las ultra-series ya que podrían haber abierto un campo nuevo muy interesante.

Como he apuntado, uno de los puntos fuertes de The Ultraman es su equilibrada libertad creativa la cual no hace perder la personalidad propia de una serie del personaje. Éste es un punto en el que disfrutó especialmente el equipo implicado en su creación. El equipo de guionistas de la serie eran una mezcolanza de gente proveniente de la Sunrise y jóvenes talentos de la Tsuburaya. Mientras el equipo de la Sunrise aportó el tono a space opera en consonancia con otras series del estudio, la Tsuburaya intentaba crear un equilibrio perfecto entre estas nuevas coordenadas y el sabor auténtico de una ultra serie. Un hecho que sumó aún más talento al conjunto fue que, en el tramo final de la producción, la mayor parte del equipo encargado de Mobile Suit Gundam acabó trasladándose a la serie debido a la cancelación de aquella. El mismísimo Yoshiyuki Tomino, creador de Gundam, se encargó de la elaboración de storyboards en algunos de los episodios.

VHS español
The Ultraman
acabó teniendo un notable éxito y fue el mayor triunfo de Tsuburaya y Sunrise en 1979. La serie logró enganchar a parte de una audiencia que nunca se había acercado a Ultraman, introduciendo al personaje y modernizándolo a los nuevos tiempos. Dicho éxito dio nuevas fuerzas a la Tsuburaya que vio como su contrato con la TBS fue alargado con visos a la realización, ahora sí, de una nueva serie del personaje en live-action. La que se convertiría en Ultraman 80 (1980). Desgraciadamente parece que con el paso de los años The Ultraman ha quedado como una serie bastante olvidada tanto en el anime de la época como en la propia franquicia del personaje y es toda una lástima ya que se trata de un producto entretenidísimo y que lleva al personaje a caminos totalmente frescos. 

Realizaron varios remontajes que recopilaban varios episodios de la serie. El primero de ellos fue The Adventures of Ultraman (1981), la cual era un retelling de la serie, redoblada y reescrita por Jeff Segel y donde se incluían escenas de los cuatro episodios finales además de momentos de los episodios 19, 20 y 21. Dicho filme llegó a España en 1984 con el título de Las aventuras de Ultraman. Una nueva película recopilatoria fue realizada en 1983. Ultraman II: The Further Adventures of Ultraman, y que juntaba los cuatro primeros episodios de la serie llegándonos también a España en 1985 como Ultraman II.

miércoles, 23 de febrero de 2022

GUZOO: THE THING FORSAKEN BY GOD - PART 1 (1986)


Los años 80 vivieron un momento de pura explosión del mercado del vídeo doméstico en Japón. La expansión de los videoclubs provocaron un aumento de la producción direct-to-video. Un formato que a pesar de tener unas limitaciones presupuestarias más evidentes se beneficiaba de una libertad creativa que dio rienda suelta a la aparición de las locuras más enfermizas y sanguinolentas. 

Como comentamos en críticas anteriores tales como en Beautiful Girl Hunter (1979) o en Pleasure Kill (1987), el Pinku-Eiga fue derivando durante los primeros años 80 hacia un terreno cada vez más misógino y extremo. Una temática que estudios como la Nikkatsu decidieron recurrir para combatir precisamente contra el auge del mercado del video y el cine porno. Uno de los nombres que la Nikkatsu decidió aupar dentro de esta vertiente más extrema fue Kazuo "Gaira" Komizu (el "Gaira" es en honor a uno de los simios del filme de Ishiro Honda; La batalla de los simios gigantes) el cual llevaba desde finales de los años 60 trabajando como guionista para directores orientados al pinku como Koji Wakamatsu o Masaru Konuma aunque pronto se denotó en sus historias una tendencia hacia el sexo más cruel y violento. Para inicios de los años 80 empezó a dirigir filmes eróticos para estudios como la Shintoho o la Nikkatsu incidiendo en esta línea más extrema con ejemplos como Rabbit Sex: Joshigakusei Shûdan Bôkô Jiken (1980) o Catch Girl: Zetsugi Monzetsu (1981). Dándole libertad en este sentido, Komizu realizó el guión para Woman in a Box: Virgin Sacrifice (1985), una de las producciones más ofensivas de la Nikkatsu. 

Una de las aportaciones más "famosas" de Komizu fue aunar el sexo softcore con el terror y el gore. Una mezcla que pareció funcionar entre los aficionados y que acumuló una multitud de productos similares y que azotaron los videoclubs nipones durante buena parte de los años 80 y 90. Dicho mix venía a exagerar las dosis de violencia y sexo de referentes americanos de la época como el slasher si bien pasada por el tan peculiar filtro japonés. Guts of a Virgin (1986), de Komizu, explotaba este mix y a pesar de su tosquedad general acabó siendo un pequeño éxito que acabó por tener dos continuaciones más. En 1986, Komizu realizó Guzoo: The thing forsaken by god - Part 1 un mediometraje de 40 minutos realizado para vídeo y que venía a incidir más en el puro terror y el gore dejando aparcado el sexo para otra ocasión.

Cuatro chicas de secundaria pasan unos días en la casa de veraneo de su profesor pero allí son atacadas por una criatura horrible que habita en el sótano. La bestia está al cuidado de la hija del profesor de las muchachas y la cual trata de mantener en secreto.

La primera impresión al adentrarse en un filme como Guzoo es esa aura que la envuelve de vídeo prohibido y oscuro, algo que la hace atractiva sin duda. En Guzoo son evidentes las grandes limitaciones monetarias las cuales saltan a la vista en su look visual e interpretaciones del cast implicado pero consigue crear cierto ambiente malsano con los mínimos elementos ayudado por las fugaces pero brutales apariciones de esa bestia tentacular la cual acaba por hacer picadillo a las colegialas protagonistas. El gore utilizado para los ataques del monstruo es brutal con abundantes chorros de sangre, explosiones corporales y restos corporales varios.
Un grupo de school girls se van de veraneo a la casa de su profesor. ¿Porqué no?

Pero allí cosas raras empiezan a suceder...

Una monstruosidad tentacular del averno las irá atacando una a una.

Nada puede detener a la bestia.

¿O tal vez si?

Gracias a la corta duración, la historia va directa al grano sin explayarse en pasajes innecesarios, solamente una justa introducción para presentarnos al grupo de adolescentes de excursión y pronto los fenómenos extraños empiezan a ocurrir. Es acertado no dar un origen claro a la bestia tentacular aunque se cite al inicio de la cinta un origen divino al asunto siendo la bestia una monstruosidad abandonada por el mismo Dios en la Tierra. En un giro bizarro, la bestia acabará siendo controlada por el poder de una flauta tocada por una de las adolescentes (la música amansa a las bestias) y posteriormente acaba convertida en una tortuga a priori inocente que las chicas se llevarán consigo sin saber su verdadera identidad...

La portada del VHS. Lista para atraer a incautos.
Aún a pesar de los factores que se presentan (colegialas + tentáculos) Komizu decide esquivar el sexo que tanto se caracteriza en sus trabajos entregándose al horror tradicional sanguinolento. Aquí las intenciones del bicho se alejan de Urotsukidoji o Angel of darkness prefiriendo un resultado más destructivo. Únicamente hay atisbos de presunta sensualidad de cara al morbosete ocasional en la escena en la que las adolescentes se dan un baño en la piscina pero es algo aíslado en un conjunto de clara vocación gore.

Guzoo: The thing forsaken by god - Part 1 (1986) es toda una curiosidad para el aficionado del cine japonés más extremo y oscuro en un mediometraje que a pesar de sus limitaciones consigue crear cierta atmósfera malsana, un nivel acertado de efectos especiales en la plasmación de la criatura y unos ataques salvajes hacia las pobres protagonistas. Un filme que parece querer encontrar una suerte de body horror cósmico en la línea de Lovecraft y las coordenadas del fetichismo gore nipón con tentáculos y adolescentes en un conjunto ligerito y entretenido. Y aunque su título indique que esto se trate de una primera parte de una hipotética saga, hasta donde yo se, no hubieron continuaciones.

Como comentario final, puede que os interese saber que existe una línea en el cine para adultos japonés centrado en la "vorarefilia". Puede que Guzoo albergue algún vestigio de esta curiosa filia. Esta surrealista y marciana categoría del AV nipón consiste en vídeos donde una simpática y jovial muchacha (a veces ataviada de superheroína) es progresivamente devorada (fake, claro, no os vayáis a ofender) por alguna criatura aberrante. Fascinante.

martes, 22 de febrero de 2022

A*P*E: EL GORILA ATACA (1976)


Los que adoran tanto el cine surcoreano reciente deberían echar la mirada atrás y explorar la magnífica y mastodóntica producción que mantenía el país en los años 70. Unos años en donde los géneros populares vivían un momento explosivo con cientos de artefactos de artes marciales, terror, anime, ciencia ficción y... ¡monstruos! A*P*E: El gorila ataca (1976) es un clarísimo exploitation oportunista del King Kong de Dino De Laurentiis, estrenada precisamente el mismo año. Dirigida por Paul Leder e incluyendo a numerosos nombres occidentales entre su equipo técnico, artístico y cast pero que no deja de ser un subproducto de producción coreana de ver para creer.

La sinopsis no alberga demasiadas sorpresas presentando al enésimo gorila de diez metros de altura el cual vive tranquilamente en una isla tropical del Pacífico hasta que la civilización perturba su paz. Mientras tanto, una bella actriz americana se encuentra de rodaje en Corea. No se espera que el simio acabará prendado por ella mientras va sembrando el terror por Seúl.

A*P*E: El gorila ataca (1976) se ha convertido en una joya bizarra de la serie Z por derecho propio. Una oda a lo cutre y que funciona únicamente desde el punto de vista del goce masoquista hacia el atentado fílmico. Contando con solamente 1.200$ de presupuesto, salta a la vista enseguida la paupérrima factura del conjunto. Para el gorila del filme se optó por utilizar la técnica del hombre disfrazado, aunque lejos quedan los magníficos diseños del equipo de la Tsuburaya en películas de Godzilla o kaijus similares. Cualquier disfraz de gorila que puedas encontrar en un bazar chino puede quedarte mejor que el que utilizan en la presente película. El nivel de miniaturas es risible haciendo pasear al citado gorila por campos con muñequillos de vacas entre otros animales. Cinematográficamente hay una torpeza general en intentar dar cierta enormidad al monstruo con una elección de planos que hacen perder totalmente la perspectiva haciendo parecer al gorila lo que es, un hombre y no un gigante.

¡Cuidado con la vaquilla!
Si uno de los aspectos que más han quedado en la memoria del espectador en el clásico King Kong (1933) eran las batallas del simio contra otros seres colosales aquí no han querido quedarse atrás presentando unas alucinantes batallas contra una serpiente o un tiburón. El momento de la serpiente es inolvidable con el pobre reptil siendo lanzado por el gorila contra la cámara, aunque seguramente por un error de cálculo que se no esperaban. Y puestos a explotar a King Kong, porqué no hacer lo mismo con otro de los grandes éxitos del cine de los 70 como es el Tiburón (1975) de Steven Spielberg y enfrentar al simio con un escualo. Dicha batalla presenta al animal, seguramente adormecido por alguna droga, siendo golpeado y llevado de un lado a otro por el gorila de la película. Dichos enfrentamientos van con ciertas incongruencias (¡que más da!) ya que dichos animales deberían ser, por tanto, de proporciones gigantescas. Yo me preocuparía si hubieran tiburones mako de 15 metros campando a sus anchas por los mares...
Un gorila de 10 metros de altura vive plácidamente en su isla tropical.

Por otro lado, una actriz americana se encuentra de rodaje en Corea del Sur.

La paz del gorila se verá perturbada y pronto causará terror entre la población...

Pero no podrá evitar sentirse cautivado por la rubia actriz.

La destrucción sigue y el ejército tomará cartas en el asunto.

Simio vs el "tiburoncete" drogado

El nivel interpretativo va en sintonía con el de los efectos especiales presentando a una serie de actores, si se les puede llamar así, paseándose de un lado a otro por decorados de cartón piedra. Unos tramos que dificultan el visionado de la presente cinta ya que si bien, te diviertes con los momentos con el mono gigante no es así con la numerosa cháchara de los personajes. Joanna Kerns interpreta a Marilyn, la nueva rubia por la que queda prendado este clon de "King Kong" y quien intentará secuestrar mientras se pasea por entre unas pobretonas maquetas de la ciudad de Seúl. Kerns será un nombre asociado principalmente al mundo de la televisión americana aunque como curiosidad, aparecerá como secundaria en un film como Coma (1978), dirigida por Michael Crichton y que contaba en su reparto con grandes nombres como Michael Douglas, Ed Harris o Tom Selleck.

Toma peineta.

Para qué engañarnos, A*P*E: El gorila ataca es un suplicio como ejercicio cinematográfico pero un must see para el amante de la Serie Z. Frente a momentos como los del tramo final, con soldados siendo golpeados por pedruscos ¡claramente! de porexpan o el simio dedicando una peineta tras destruir un helicóptero... No tienen precio. 

El monstruo no escapará del destino trágico, tal y como marcan los cánones, siendo cruelmente asesinado y dedicando al espectador unos exagerados chorros de sangre al ser disparado por el ejército. Pobre. Alucinantes ejemplos de un filme repleto de errores de raccord, de efectos especiales de parvulario y con interpretaciones propias de obras de teatro amateur de asociaciones vecinales... ¿Cómo te puedes resistir a este atentado contra el género? Aún a pesar del desastre general, la película fue rodada ¡en flamante 3-D! Y como curiosidad, en algunas versiones dobladas del filme se refieren al simio directamente como "King Kong". De hecho el título original en coreano es "King Kongui daeyeokseub".

jueves, 10 de febrero de 2022

BAAGHI 3 (2020)

Tiger Shroff gracias a obras como la trilogía Baaghi o War (2019), se ha convertido, con derecho propio, en la estrella de acción más grande y excitante del planeta y puede que de todo el universo. Shroff ha conseguido crear un prototipo de héroe impoluto, invencible y de habilidades perfectas adoptando la acción tan pasada de vueltas procedente de Bollywood. Unas propuestas irresistibles y adictivas con un Tiger que no deja de superarse (aunque parezca imposible) con una serie de trabajos cada vez más surrealistas y que desafían cualquier atisbo de credibilidad, siendo ésta la clave para convertir sus películas en un goce totalmente festivo.

Tras una entretenidísima primera parte estrenada en 2016 y un Baaghi 2 (2018) donde Shroff era convertido en un Rambo con una furia y capacidades elevadas a la enésima potencia, no podíamos esperarnos a una tercera parte. Baaghi 3 (2020) enfrenta a Tiger directamente ya contra un país entero: ¡Syria!

La película sigue a Ronny y a su hermano mayor Vikram. El padre de ambos, justo antes de morir, le hizo prometer a Ronny (siendo niños) que protegería a su hermano pasara lo que pasara... Y así ha continuado haciendo siendo mayorcitos. Cuando Vikram sea aceptado en el cuerpo de policía, Ronny irá ayudándole en sus misiones, a escondidas de todo el mundo. Pero Vikram es enviado a Syria y acaba siendo secuestrado por un grupo de terroristas... lo cual desatará la furia de Ronny.

Siguiendo las reglas de la saga, éste Ronny no tiene nada que ver con el de las dos películas anteriores, presentándonos una nueva historia y conflicto lo cual ayuda a mantener fresca la saga. Baaghi 3 (2020) es ya un espectáculo cartoon, de puro cómic y muy autoconsciente de sí misma. La cinta ya sabe lo que el público desea ver y se entrega a ello sin tapujos en un conjunto enormemente festivo y que explota la figura de Tiger y sus capacidades físicas en unos momentos de acción absolutamente de otro planeta. El aire autoparódico es evidente desde el inicio en esa maravillosa presentación del personaje de Ronny en el cine corriendo a cámara lenta y levantándose un aire a su alrededor tal y como el personaje de Shraddha Kapoor había comentado minutos antes con su amiga ("ahora aparecerá en slow-motion..."). 

No le pongo absolutamente ningún "pero" a los momentos de acción (el 90% de las mismas están realizadas por Tiger, algo que ha ido haciendo desde sus inicios) y agradezco que esta vez los momentos musicales e interludios de baile estén reducidos tanto como el elemento romántico de la cinta, con menos peso que de costumbre. Si bien, si que llega un punto en el que estás deseando que llegue la gran explosión final en Syria con Tiger enfrentándose él solito a todo un ejército de terroristas ya que el largo tramo central de Baaghi 3 con el día a día del hermano mayor de Ronny, Vikram, en el cuerpo de policía, lo encuentro algo alargado y con un humor que me costaba de entrar. 

Si tienes algún problema, al grito de ¡Rooooonnyyyy! éste acudirá al rescate de su hermano Vikram.

Vikram acabará en el cuerpo de policía pero...

...al ser secuestrado por terroristas en Syria, provocará la furia de Ronny.

Si bien, es cuando Vikram es secuestrado en Syria cuando la película remonta el vuelo (y de qué manera) con Ronny acudiendo al rescate de su hermano. Todo el clímax final resulta inolvidable. Si en Baaghi 2, Tiger se enfrentaba a varios helicópteros a la vez, ¡aquí ya se enfrenta a cuatro tanques! Tiger, como marcan los cánones, se despoja de su camiseta a la mínima y se enfrenta a helicópteros, tanques, a todo un ejército de terroristas sin la ayuda de nadie, agarra una puerta de un helicóptero y lo usa cual escudo del "Capitán America"... Un espectáculo para no olvidar. La trilogía ha llegado a un punto en el que su protagonista es ya directamente un superhéroe (y más cool que los de Marvel) y si se logra entrar en el juego tan surrealista de la cinta, en el que las reglas del mundo real son saltadas a la torera, disfrutarás enormemente.
¡Camiseta fuera!

Baaghi 3 (2020) es otro triunfo para Tiger en una nueva secuela que gana un poco más respecto a su segunda parte entregándose definitivamente al cachondeo puro de ver a Tiger perder los estribos y repartir tullinas a diestro y siniestro. ¡Queremos 20 Baaghi más! 

Baaghi 3 confirmó el gran tirón de Tiger en taquilla en el momento de su estreno pero las buenas previsiones con la película no se cumplieron ya que tuvo la mala suerte de estrenarse a primeros de marzo de 2020, justo cuando la pandemia del Covid-19 empezó a extenderse por todo el mundo. Por el momento, estad tranquilos, porque para 2023 tendremos Baaghi 4 y para que la espera no se haga tan larga, en abril de 2022 se estrenará Heropanti 2 y en diciembre: Ganapath: Part 1. Tenemos Tiger para rato y yo me alegro infinitamente de estar vivo para ver tal espectáculo.