CRÍTICAS PELÍCULAS

sábado, 27 de marzo de 2021

GODZILLA VS KONG (2021)




El desarrollo de creación de Godzilla vs Kong (2021) ha sido caótico a la par de insólito. El film ya tuvo luz verde antes incluso del estreno de Godzilla: King of the Monsters (2019) así como también su rodaje. Tras la baja taquilla obtenido por El rey de los monstruos saltaron las alarmas en Legendary y Warner. Al parecer los primeros pases de prueba de Godzilla vs Kong fueron un completo desastre encargando rápidamente toda una serie de reshoots del film que hicieron temer lo peor. Se suma a que su estreno ha sido retrasado numerosas veces desde una fecha inicial marcada para marzo de 2020, para luego pasar a mayo y acabar en una fecha indefinida debido al estallido del Covid-19. A finales de 2020 saltó la noticia de que la mayoría de grandes estrenos de Warner (esto incluía no solamente a Godzilla sino también a grandes blockbusters como Dune) tendrían estreno directo en la plataforma de HBO Max estallando en el camino una guerra legal con Legendary acusando a Warner de tomar dicha decisión sin su consentimiento y arruinando una posible negociación millonaria con Netflix. Finalmente, el estreno se fijó para el 26 de marzo de 2021 teniendo un estreno simultáneo en EEUU tanto en cines como en HBO Max el 31 de marzo. Mientras tanto, la mínima promoción de la propia película sin ningún teaser, trailer o simple imagen promocional de la misma hicieron crecer la incertidumbre en el fan del kaiju haciendo pensar en si esto era una broma pesada y la película no existía realmente. Eso sí, anuncios de muñecos y disfraces relacionados con la película no faltaron.

Pero todas las dudas y temores se han desvanecido. La película es una realidad y para mi total sorpresa es un puro entretenimiento y un sólido cierre al Monsterverse de Legendary. La terrible situación actual en torno a la pandemia ha acabado por jugar inesperadamente a favor de la película en un presente falto de blockbusters y con Internet estallando en debates en cual de las dos bestias ganaría en el combate.

Nos puede gustar más o menos pero sorprende la consistencia y paso firme en la que se ha desarrollado el Monsterverse. El Godzilla (2014) de Gareth Edwards fue un film frustrante por sus pretensiones demasiado elevadas y finalmente fallidas pero estaba cargado de momentos de puro cine, una nada desdeñable puesta al día para Occidente del saurio radiactivo. Kong: La Isla Calavera (2017) era una muy entretenida cinta de puro carácter pulp y aventurero que se beneficiaba de una ambientación en los 70 rindiendo homenaje en el camino a films como Apocalypse Now (1979) con numerosos momentos espectaculares protagonizados por el simio gigante aunque, para mi gusto, se derrumbaba en repetitivas concesiones en el montaje con momentos a lo videoclip y personajes algo insoportables con John C. Reilly a la cabeza intentando ser un Dennis Hopper de segunda. La traslación literal de los códigos del Kaiju Eiga más descerebrado a Hollywood supuso con Godzilla: King of the Monsters (2019) el primer paso en falso en la taquilla siendo una orgía agotadora de efectos digitales pero un divertidísimo greatests hits de la serie clásica del saurio radiactivo.

En Godzilla vs Kong (2021) nos encontramos con un Godzilla que de repente se ha puesto a destrozarlo todo a su paso. Por otro lado, la empresa Apex Cybernetics, se encuentra muy interesada en viajar a "La tierra hueca" y obtener parte de la energía de allí ya que podrían utilizarla como arma para vencer a Godzilla. Para ello acuden a un estudioso sobre el tema, Nathan, quien tiene la magnífica idea de utilizar a Kong para que les conduzca hasta allí. Pero no todo es lo que parece.

Los enfrentamientos cinematográficos entre iconos han atraído a la audiencia desde los tiempos de la Universal con Frankenstein y el hombre lobo (1943), el King Kong contra Godzilla (1962) de Ishiro Honda o más recientemente films como Freddy vs Jason (2003) o Alien vs Predator (2004). Godzilla vs Kong (2021) supone una reactualización del film de Honda, convertida ya en una comedia de serie B pasto del público más especializado y amante de lo freak. Por mucho que ame a Ishiro Honda, su King Kong contra Godzilla distaba mucho de ser el film serio y épico que demandaba el encontronazo entre estas dos criaturas gigantes. 

Godzilla vs Kong
(2021) es un film colosal en todos los sentidos y un muy agradecido retorno a ese cine de aventuras y de evasión clásico con criaturas gigantes, mundos perdidos y viajes más grandes que la vida. Adam Wingard (Blair Witch, Death Note) se encarga de la dirección de la película y se nota mucho el cariño que siente hacia el género proponiendo majestuosidad y respeto en las apariciones de los monstruos además de múltiples guiños a las respectivas sagas (los fans del King Kong contra Godzilla original encontrarán varios de ellos además de alguno del King Kong de 1933 o de la divertidísima King Kong escapa (1967) de Ishiro Honda) con un film que no da tregua al espectador. 

Una fiesta repleta de efectos digitales y fuegos artificiales que se antoja irresistiblemente entretenida y donde destaca un ritmo continuo desde el principio además de una contagiosa energía y vigor en sus escenas monstruosas con cierto atención a los detalles visuales como Kong agarrando un avión de combate con un piloto dentro o planos llamativos como ese giro de 360 grados en el portaviones. De hecho, de entre el trabajo de Wingard me ha llamado la atención (para bien) cierta ambientación ochentera a sus escenarios, especialmente en el trabajo de interiores, con emplazamientos repletos de luces de neón entre otros elementos. Diversos pasajes de la banda sonora (realizada por Junkie XL) también está muy cercano al synth wave y que ayudan a dar peso a esta sensación retro. Siguiendo con la música del film, aviso que no hay presencia de la inmortal música de Akira Ifukube pero si han creado un tema para Godzilla que recuerda mucho al "Godzilla's theme" de Ifukube.

Godzilla vs Kong (2021) sabe unir las dos mitologías de los monstruos de forma excelente yendo un paso más allá proponiendo conceptos, que en las anteriores entregas se habían quedado simplemente esbozadas pero donde en el presente film encuentra su culminación como es la implicación en la trama de "La Tierra Hueca". Un lugar, basado en algunas teorías científicas, alojado en el centro de la Tierra y donde descansa un ecosistema propio. Uno de los tramos más inesperados y fascinantes por devolvernos a ese espíritu pulp de viajes a mundos desconocidos y rindiéndose a la fantasía. En el film, Godzilla es tratado como un ser malvado (aunque luego veremos que no todo es lo que parece), un tono estupendo y que le hace regresar a esa figura de destrucción masiva y terrorífica que tan bien le sienta y que se ha echado de menos en el Monsterverse tanto como los momentos de pánico de masas y momentos de destrucción a pie de calle que aquí son estupendamente insertadas. Kong tiene un protagonismo más pronunciado ocupando éste gran parte del metraje. Dicha decisión es inteligente ya que creo que Kong es un monstruo en el que es más fácil empatizar debido a sus rasgos más humanos y logra crear una conexión más emocional que Godzilla, siendo el saurio una simple mole imparable y destructora.

Pese a su ritmo endiablado el film recae en los mismos errores que las anteriores entregas con unos pobres personajes y una trama humana que por momentos encalla el metraje. Los villanos en este sentido vuelven a ser de chiste (aunque sin llegar a los límites de Charles Dance y sus secuaces en Godzilla: King of the Monsters) y si, quieren crear un arma para quitarse de en medio a los titanes de la Tierra, pero no llegamos a entender sus motivaciones o cierta profundidad al porqué de sus acciones quedando simplemente en que son gente muy mala. Shun Oguri (Diner, Quiero comerme tu páncreas) interpreta a Ren Serizawa. Entendemos que se trata del hijo del difunto profesor Serizawa interpretado por Ken Watanabe pero el porqué su vástago se ha convertido en un adalid del mal se me escapa. Serizawa será el encargado de pilotar a una de las mayores sorpresas del film, el arma definitiva contra Godzilla y que, por supuesto, acabará fuera de control. Siguiendo con los humanos del film, mientras que la trama con Kong, centrada en el viaje hacia "la tierra hueca" logra un mínimo de interés no es así en la "trama Godzilla" centrada ésta en las desventuras de Millie Bobby Brown (quien vuelve tras King of the monsters) acompañada de un adolescente y un charlatán podcaster y quienes intentan destapar las verdaderas intenciones de la empresa Apex Cybernetics. El que 3 pardillos como éstos logren colarse y entrar como "pedro por su casa" en instalaciones de máxima seguridad es algo que se me escapa creando momentos algo sonrojantes como la vergonzosa manera que tiene el adolescente amigo de Brown para solucionar el entuerto en el clímax final del film

El reparto está lleno de nombres interesantes como Rebecca Hall (The town, El truco final) quien interpreta a Ilene Andrews, una primatóloga especializada en Kong y que tiene como protegida a una niña de nombre Jia (Kaylee Hottle) indígena, huérfana y además sordomuda con capacidad para comunicarse con el monete. Sin duda los personajes más simpáticos y entrañables de la cinta. Acompañan Alexander Skarsgard (Big Little Lies) en el papel del pseudo héroe Nathan Lind, un personaje de agradecido tono torpón y cobarde que logra escaparse de los típicos héroes perfectos que pueblan el cine comercial moderno. Destacan otros nombres como la atractiva Eiza González (Alita) o un Kyle Chandler que vuelve a la franquicia aunque sea por cinco minutos.

Si algo puedo destacar es que, por suerte, la trama humana evita los dramas gratuitos familiares e insulsos de los anteriores "Godzilla americanos" resultando en algo más entretenido o distraído. Pero ahora bien, si nos centramos en las escenas con los monstruos gigantes, la película pone toda la carne en el asador ofreciendo una serie de set pieces espectaculares destacando los dos enfrentamientos entre Godzilla y Kong los cuales cumplen sobradamente las expectativas. El primer encontronazo entre las dos bestias en medio del océano es simplemente brillante finiquitando en un clímax en Hong Kong para quitarse el sombrero y cuya plasmación visual de la ciudad, llena de neones, nos recuerda a los mejores momentos del Pacific Rim (2013) de Guillermo del Toro. La batalla de Hong Kong nos ofrece unos demoledores 20 minutos sin descanso repletos de rayos, hostias titánicas y destrucción siendo la culminación a este monumento a la diversión convertido en película y donde si, tenemos un definitivo ganador en la lucha. Y el resultado del partido me produjo mucha satisfacción.

Godzilla vs Kong (2021) es ruidosa, arrolladora y terriblemente divertida. Un futuro clásico (si no lo es ya) del cine de monstruos gigantes. Una jugada cinematográfica que ha resultado ser completamente inesperada. Los dos mitos por fin tienen un encontronazo a la altura de su leyenda resultando en un film imbatible en sus momentos monstruosos, que flojea en su trama humana, abundando éstos en algunos momentos sonrojantes. Si bien, Godzilla vs Kong, contra todo pronóstico, se ha convertido en uno de los blockbusters del año. Un año donde los dos monstruos más grandes de la historia del cine han regresado para salvar la taquilla dentro de un panorama cultural desolador. Y así ha sido, el film ha sido el mayor éxito de HBO Max hasta el momento y a fecha de hoy, superando ya los 300 millones de dólares de recaudación mundial, se está convirtiendo en el mayor éxito de taquilla desde que empezó esta terrible pandemia. En estas condiciones. ¿Volverá el Monsterverse?

lunes, 22 de marzo de 2021

KING OF SNAKE (1984) / THUNDER OF GIGANTIC SERPENT (1987)



El Kaiju Eiga (cine de monstruos gigantes japoneses) vivió su época dorada en Japón durante los años 60 creando una sobresaturación del género que provocó una rápida decadencia del mismo. La moda traspasó las fronteras niponas afectando a otros países como puede ser Corea del Sur (Yongary de 1967), Inglaterra (Gorgo de 1961), Tailandia (Tah Tien de 1971) o Taiwan. Un aspecto curioso de la producción de cada país es que aún a pesar que los kaijus realizados en Hong Kong, Taiwan, Tailandia o la India iban a remolque de lo realizado en Japón su bestiario presentado iba en consonancia a las leyendas, mitologia y folklore del propio país por lo que resulta interesante ver las similitudes y diferencias de plasmación de las criaturas gigantes entre los diferentes territorios siendo común ver la figura del dragón o la serpiente. El cine taiwanés, en completa expansión desde los años 60 abundaba en historias fantásticas alimentadas de su propia mitología encontrando una abundancia de cine de géneros populares con abundantes wuxias o cintas de género fantástico repletos de criaturas extrañas donde la utilización de dragones se hace bien habitual. Ejemplos de wuxia protagonizados por héroes legendarios que comparten pantalla con estos monstruos los hay a cientos, pudiendo destacar The Devil from the Bottom of the Sea (1974) o Young Flying Hero (1971), ésta última con una rana gigantesca acompañando al dragón de turno. El acercamiento más evidente y puramente kaiju del cine fantástico taiwanés lo encontramos en la cinta que nos ocupa hoy: King of Snake (1984), dirigida por Hsu Yu-Lung.

En el film seguimos a un grupo de científicos y militares quienes crean una pócima que puede ampliar mil veces el tamaño de plantas y animales. Desgraciadamente la base militar es atacada por un grupo terrorista. Durante la huída la pócima se pierde y es encontrada por una niña llamada Ting Ting, pero accidentalmente su mascota, que es una serpiente (¡!), es afectada por la pócima lo que provoca que el bichito crezca desmesuradamente y comience a atacar todo lo que encuentra a su paso.

King of Snake (1984) ofrece suficientes elementos para cumplir nuestras ansias de delirio. Se trata de un film de marcados y llamativos contrastes contando por un lado con la protagonista infantil que entabla amistad con una serpiente cada vez más agigantada y que comparte simpáticos momentos de juegos entre cancioncillas tiernas y ñoñas. Este tramo bastante sonrojante contrasta con la trama de espionaje repleta de científicos y militares donde abundan tiroteos y diversos momentos sanguinolentos. Todo un choque, sin duda. El film no abandona cierto caos narrativo con una proliferación de personajes muy similares entre si y que lleva a confusión amen de algunas escenas donde el nivel de efectos especiales es más bien bajo, con el muñecote de la serpiente comunicándose con la niña Ting Ting. Es bien curioso además que la serpiente se llame "Moslar" y que fonéticamente sea muy parecido a "Mosura", el nombre japonés de la polilla gigante Mothra. No es la única similitud con la mariposa nipona ya que de entre los momentos de stock footage robados de otras producciones y utilizados en King of Snake he podido detectar algún momento de la original Mothra (1961) de Ishiro Honda. Como apunte, uno de los personajes principales es interpretado por Danny Lee, cinco años antes de triunfar con el clásico The Killer (1989) de John Woo.

Los científicos de turno idean una pócima que aumenta el crecimiento de plantas y animales. Mala cosa.

Tras un ataque terrorista la pócima acaba afectando a Moslar, la serpiente mascota de una niña.

La serpiente cada vez está más crecidita pero eso no afecta a la pura amistad de los dos.

Los terroristas secuestran a la niña y la serpiente acude al rescate cundiendo el caos.

Pierre Kirby en Thunder of Gigantic Serpent (1987)
Donde el film encuentra sus mejores momentos es en su tramo final donde la serpiente ya de proporciones godzillianas acude al rescate de su pequeña amiga, secuestrada por los malos de turno, destrozando más y más maquetas. Momentos de destrucción que encuentran algunos hallazgos interesantes y espectaculares como esas sobreimpresiones de la descomunal serpiente con la población aterrada. Finalmente, la serpiente se enrollará en un rascacielos donde encontrará su trágico final. El film suma más momentos delirantes como el hecho de utilizar sin ninguna vergüenza bandas sonoras de otros films como la inmortal sintonía del Terminator de James Cameron o el "Jill's Theme" de Ennio Morricone utilizado en Hasta que llegó su hora (1968) para remarcar el dramatismo de los momentos finales del film. Así King of Snake (1984) resulta una hilarante producción taiwanesa con monstruo gigante en el que supone una insólita mezcla de cine infantil con una niña que se hace más insufrible a medida que avanza el metraje, acción con tiroteos, científicos, efectos especiales sonrojantes, caos narrativo y un muy correcto tramo final de destrucción. El film tampoco abandona el giro final trágico con el monstruo siendo tratado como una víctima más dentro del egoísmo humano y hace una advertencia (aunque algo forzada) del peligro de los avances científicos. Un film definitivamente apreciable a pesar de su carácter muy B (casi Z).

El film fue objeto de un remontaje en 1987 titulado Thunder of Gigantic Serpent, donde se aprovechaban un buen número de escenas de King of Snake. Este nuevo montaje, realizado expresamente con miras para una distribución internacional fue distribuída por Joseph Lai e introdujo a actores occidentales potenciando las escenas de acción y de disparos. Para ello se valió de la participación de Pierre Kirby, habitual de subproductos de ninjas en "clásicos" del género como Full Metal Ninja (1988) o Zombie vs Ninja (1989). En el film, Kirby interpreta a Ted Fast, hombre de gatillo fácil, a la búsqueda del malvado Solomon (terrorista extranjero a la búsqueda de la consabida pócima) y quien nos deleita con algunos momentos de artes marciales. El film pese a condensar de una manera más simple y efectiva la trama ya vista en King of Snake si que peca de una proliferación de momentos de acción encadenados uno detrás de otro porque sí, olvidando en buena parte del metraje a la simpática serpiente gigante "Moslar". Un remontaje igual de divertido, lleno de momentos involuntariamente cómicos y que cuenta con una nueva banda sonora (eliminando lógicamente los insertos de Morricone y Terminator) y suficientes momentos de acción para satisfacer al fan. Tras la realización de este remontaje se encuentra un experto en el tema como Godfrey Ho, muy dado a comprar subproductos baratos y remontarlos para así crear una nueva película de venta fácil a lo largo de oriente y occidente.


martes, 16 de marzo de 2021

UROTSUKODJI: LA LEYENDA DEL SEÑOR DEL MAL (1989)


¡Absolutely not for children!

Como se suele decir: "la primavera, la sangre altera". Se acerca el buen tiempo y en el blog se va a empezar a notar con críticas picantonas. Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal (1989) pertenece a una época irrepetible en la historia del anime japonés. Una era, la de los años 80, en los que el cine de animación sufrió una explosión creativa sin precedentes tanto dentro como fuera de sus fronteras ayudados por exitazos como Akira (1988) o el cine del Estudio Ghibli con Mi vecino Totoro (1988) o La tumba de las luciérnagas (1988) como puntas de lanza de la productora. Junto al aluvión de estrenos en cines y frente a la enorme demanda se decidió explotar las posibilidades del mercado del vídeo doméstico lo cual facilitó la comercialización en cadena de productos rápidos y baratos amen de una mayor libertad creativa para sus autores. Lo que se conoce como OVA's fue un formato muy exitoso en el que era muy común encontrarse con historias repletas de violencia y sexo. Dicha libertad creativa y la gran variedad de géneros abordados convierten estos años, la década de los 80 y 90, en mi etapa favorita del anime japonés. Tras el huracán Akira (1988), en España levantó polvareda la llegada inmediata de otra cinta (gracias Manga Films) de carácter adulto enmarcada en el horror y la ciencia ficción con monstruos. Es bien sabido que en occidente somos muy cerrados de miras y se tiende a catalogar a cualquier dibujo animado como un producto destinado solamente a los niños. Les daría un cortocircuito al ver Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal y su festival de sexo tentacular.

¡Una de rabas, por favor!
La sinopsis del film explica que según antiguas creencias, nuestro universo se compone de tres dimensiones paralelas: nuestro mundo, el de los demonios (Makai) y el de los hombres-bestia (Jyujinkai). Esas mismas creencias hablan de la llegada de un ser supremo: el Chojin, una especie de dios que romperá las barreras y traerá la paz definitiva a los tres mundos. La leyenda dice que cada 3000 años el Chojin resurgirá para traer el equilibrio entre los tres mundos algo que supondría el fin de la presente civilización. La reencarnación en la época actual del temido Chojin reposa en un torpe adolescente, el problema es que él no sabe la maldición que pesa sobre él.

Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal adapta el manga de Toshio Maeda, el considerado "padre de los tentáculos" y responsable de otro manga similar como La Blue Girl Live (que fue objeto de una trilogía de live-action). No se que gusto le encontraron a los calamares, pero en vez de enharinarlos y freírlos prefirieron darles otros usos para esquivar la censura. Urotsukidoji tiene el dudoso honor de inaugurar este peculiar subgénero en el anime. Esta profusión por el sexo tentacular recoge las viejas ilustraciones de Hokusai, en concreto el célebre grabado de "El sueño de la esposa del pescador" de 1814, donde aparece una mujer japonesa manteniendo relaciones sexuales con un pulpo de lo más goloso. 

Es bien conocido que en Japón, la ley (y la organización Eirin que da el visto bueno a todo producto audiovisual) no permite mostrar la genitalia tanto masculina como femenina (aunque a partir de 1994 ya se puede mostrar el vello púbico) siendo brutalmente pixelados en el cine erótico/pornográfico nipón. La exhibición explícita de los genitales puede ser motivo de pena y de cárcel. Recordemos todo el escándalo de El imperio de los sentidos (1976). Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal, en un alarde de inventiva calenturienta logra esquivar la censura nipona gracias a un vacío legal: ya que no se pueden mostrar miembros viriles, los podemos sustituir por tentáculos monstruosos. Una propuesta bizarra y sorprendente para el iniciado. En el cine de imagen real habíamos podido ver alguna que otra cinta underground con criaturas tentaculares como es el caso de Guzoo (1986), realizada por el adalid del eroticogore Kazuo 'Gaira' Komizu, aunque este film abandonaba cualquier atisbo de sexo para entregarse al gore más salvaje. También, volviendo al anime, unos años antes habíamos visto en la genial Wicked City (1987) diversas escenas con tentáculos sobones pero Urotsukidoji supone una entrega total al concepto.
Los hermanos Amano y Megumi dispuestos a encontrar al Chojin en la época moderna.

Nagumo es la encarnación del Chojin y siente pasión por espiar a las chavalas en los vestuarios.

Mientras, los demonios empiezan a hacer de las suyas.

¿Lograrán detener el apocalipsis?

La cosa no pinta bien...

Urotsukidoji más allá de sorprendernos con una sucesión de apasionados y shocking momentos sexuales monstruosos destaca por un ritmo muy entretenido, con presencia de algunos chascarrillos mezclados con una historia apocalíptica muy atrayente. Todo lo referente a la profecía que se refiere al avenimiento del Chojin en el mundo moderno resulta interesante además de dar a la historia cierto sentimiento de urgencia. Como también tiene su cachondeo que la encarnación del Chojin en la historia sea un perdedor y torpe adolescente como Nagumo más bien dado a espiar a las chicas en los vestuarios del instituto para satisfacer su alma de pajillero y que vivirá una pura y blanca historia de amor con su compañera de clase Akemi. Dicho romance, pese a parecer superfluo tendrá mucho que ver con el devenir de los acontecimientos. El film así supone una exhibición de brutales escenas llenas de violencia como la del hospital con monstruos barriéndolo todo a su paso, espectacularidad, un tono oscuro y salvaje y momentos eróticos que logran no solapar la trama y formar parte de la misma, todo un triunfo. 

Urotsukidoji lo tiene todo para triunfar entre el aficionado al anime más sórdido y adulto, de entre surrealistas escenas de sexo, a una muy correcta historia de ciencia ficción, monstruos, sangre, algo de humor y un sorprendente dibujo para tratarse de un OVA. Un film precursor, original, sucio pero definitivamente sorprendente y entretenidísimo y que es coronado con un final apocalíptico a la altura. Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal, es con derecho propio un clásico indiscutible del anime japonés. Un film que dio lugar, como hemos comentado, a cientos de imitaciones burdas entregadas al hentai de baratillo. El éxito del film propició la aparición de 4 secuelas de calidad bastante decreciente, donde puedo rescatar la muy divertida segunda parte, Urotsukidoji II: La matriz del demonio (1990).

sábado, 13 de marzo de 2021

YOUNG GU AND DINOSAUR ZU-ZU (1993)



En la crítica de Tyranno's claw (1994) ya comentamos parte de la "importancia" de un tipo como Shim Hyung-Rae dentro del panorama Kaiju coreano. Cómico de profesión además de actor y director de cine, Hyung-Rae demuestra en su filmografía ser todo un defensor del género de los monstruos, dinosaurios y el tokusatsu en general en un país donde el kaiju eiga nunca se ha estilado. A Tyranno's claw le acompañan films como el remake millenium de Yonggary (2001), D-Wars (2007) o el film que nos ocupa hoy: Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993).

En este subproducto seguimos a Young Gu, un supuesto niño (aunque el actor sea un adulto, el mismo Shim Hyung-Rae) con muchos pájaros en la cabeza que un buen día, por descuido, acaba descubriendo un huevo de dinosaurio en una cueva del que nacerá una cría. Pronto se crea un vínculo muy íntimo entre los dos y se hacen amigos aunque la presencia del tal Zu-Zu sembrará el pánico entre los campesinos y un grupo de tres rufianes tratará de secuestrarlo para sacar tajada. Lo que no se esperan es que la madre del saurio está en camino al rescate...

El visionado de Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993) es duro. De la pobreza general que inunda la película, donde es evidente el ínfimo presupuesto de la cinta hay que sumarle un tono de comedia de brocha gorda que se hace excesiva, cargante y bizarra. No se porqué motivo a los coreanos les hacía gracia ver a actores adultos interpretando a niños, los cuales iban caracterizados con pecas o con dientes de pega y causaban el caos allá por donde pasaban. Al parecer, dicha fórmula les funcionaba porque la he podido ver en otros films de marcado carácter Z de la época como puede ser Tortugas Ninja vs Transformers (1989). En todo caso, Hyung-Rae se especializó en este tipo de personaje infantil protagonizando por un lado una saga de 9 películas de título Ureme con profusión a los mechas, superhéroes y artes marciales y por otro lado una saga protagonizada por el citado Young Gu. Volviendo al film que nos ocupa, el hecho de que el tal Hyung-Rae, con 35 años interprete a un niño de 10 años proporciona momentos inquietantes y bizarros viendo al personaje de Young Gu relacionarse con niños de primaria. El humor del film es bastante difícil de aguantar con una proliferación del slapstick donde las caídas, los golpes o las explosiones son los gags habituales. El film contiene hasta un cutre guiño a En busca del arca perdida (1981) con un huevo de dinosaurio rodando por la cueva y persiguiendo a Young Gu. Hay que reconocerle algunos momentos aislados que me provocaron gracia como ese histriónico trío de rufianes dispuestos a capturar al pequeño Zu-Zu. Uno de ellos, solamente gruñe y va ataviado con la misma pinta y maquillaje que el monstruo de Frankenstein de Boris Karloff aunque nadie parece darle importancia. Una serie de personajes que le deben mucho al cómic o al cine de animación realizado en Corea en aquellos años.

La película contiene unas enormes limitaciones técnicas con irrisorios efectos especiales como el disfraz del pequeño saurio Zu-Zu, aún más sonrojante que el Baby Godzilla de Godzilla vs Mechagodzilla (1993). Las pocas explosiones del film están realizadas con "petardillos" puestos en el suelo cuales fallas valencianas y cuando la gigantesca madre de Ju Ju hace acto de aparición somos abordados por abundantes imágenes de archivo de militares, tanques y aviones las cuales ni siquiera están disimuladas con el mismo formato de imagen de la propia película pareciendo que lo hubieran grabado directamente de la pantalla de una televisión. Tanto este stock footage y demás imágenes de exhibicionismo militar están puestos sin ton ni son sin respetar el raccord de la escena mezclándose la noche y el día con hilarantes resultados. Una despreocupación maravillosa. Las maquetas urbanas se reducen a un único decorado donde el saurio gigante va paseándose una y otra vez mientras los edificios se van tambaleando al mínimo movimiento cuales figuras de papel.

Young Gu es un niño especial (ya gasta pelos en las piernas)

Un día descubre un huevo de dinosaurio. La cría y él se hacen inseparables.

Young Gu y el saurio son secuestrados por unos rufianes. Pero la cría guarda un as en la manga.

La madre hace acto de aparición dispuesta a rescatar a su cría

Frente a la pobreza general del film se pueden destacar varios detalles. De entre el infantilismo estomagante y el humor sonrojante hay ciertos gags rescatables, hay varios momentos con el saurio gigante (el cual mantiene algunas similitudes con Yonggary de 1967) que no están nada mal (aunque sea de manera involuntaria) especialmente cuando el monstruo aparece por una cordillera (que parece no acabar nunca) llevándose por delante montañas enteras, o ciertos detalles donde se juega con la perspectiva de cámara donde el monstruo y los escenarios reales de ciudad comparten plano. Pese a estos detalles, los momentos de destrucción urbana son muy pobres y palidecen en comparación a los kaijus de la Toho de los años 60 (incluso de los la etapa de decadencia del género en Japón).

Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993) es un nuevo atentado al género por parte de Shim Hyung-Rae. Un film deleznable y terrible, de pobreza artística general y llena de un humor infantiloide para niños de 3 años difícil de aguantar. Repleta de momentos bizarros como el hecho de que torturen con electricidad a Young Gu (¡aunque lo interprete un adulto sigue siendo un niño!) o que lo primero que hagan el grupo de niños del poblado al ver a la cría Zu-Zu sea apedrearlo (¡!) (que poca humanidad tienen los niños coreanos). Tan bizarro como que ni en un producto de estas características los coreanos sepan abandonar su pasión por el melodrama barato con ese trágico final que desentona del conjunto. Si bien, el film es un ejercicio curioso por la sorpresa que supone descubrir tal subproducto escondido bajo las alcantarillas del cine más Z y que pese a todo hay que valorarle a su director y actor, Shim Hyung-Rae, que aún sin tener dinero ni talento nada empañó su ánimo de hacer el género que más le apasionaba; el de las criaturas gigantes. Oye, ¿y lo chula que es la cancioncilla de los créditos y que nos repiten cada dos por tres durante la película? Para sorpresa de un servidor el film resultó ser todo un éxito de taquilla.

jueves, 11 de marzo de 2021

SHUTTER (2004)


Muchos vivimos a principios del segundo milenio una invasión del terror oriental. Una sobresaturación del género que se deshinchó rápidamente por culpa de una acumulación de estrenos con películas muy similares entre sí a la vez que nos llegaban desde el otro lado del charco los remakes americanos de los mismos films. Grandes y emocionantes años aquellos en los que era común encontrarse con estrenos asiáticos en nuestras pantallas y todo por culpa del exitazo de The Ring (1998). La moda del horror fantasmal no solamente se quedó en Japón sino que el virus se expandió hacia otros países del entorno como Corea del Sur (ya analizamos en el blog la saga Whispering Corridors). Tailandia fue otra de las que se quiso apuntar al carro de las fantasmas melenudas siendo Shutter (2004) la piedra angular del horror tailandés hecho a imagen y semejanza de los patrones estilísticos de sus homólogos japoneses.

Shutter pudo llegar a salas españolas en 2006 y cuenta las andanzas de la pareja Tun y Jane, quienes una noche en una carretera rural atropellan accidentalmente a un misterioso peatón. Huyen de la escena y regresan a su quehacer cotidiano en Bangkok. Sin embargo, algunos fenómenos sin explicación empiezan a convertir su vida en una pesadilla constante. Jane se ve asediada por terribles sueños. Tun, fotógrafo de profesión, percibe extrañas figuras espectrales que empiezan a aparecer en sus fotografías. Cuando deciden regresar al lugar del accidente para investigar, no queda ningún rastro de la víctima ni noticia alguna sobre su desaparición o sobre el descubrimiento del cadáver. Sin embargo, uno a uno, van muriendo los amigos más próximos de Tun.

Shutter (2004) cumple como experiencia de terror que sigue punto por punto los patrones argumentales y estéticos dejados por otros films de género realizados en Japón en esos años como son la fantasma femenina de larga cabellera negra, venganzas de ultratumba por hechos traumáticos, investigación exhaustiva para remediar la maldición y "girito" final. Shutter logra colocarse unos escalones por encima de otras imitaciones por una narración férrea y segura, una atmósfera rara y asfixiante, un tratamiento visual bastante cuidado añadiendo además ciertos aspectos de interés como la presencia de algunos elementos de folklore tailandés, especialmente en lo referente en cómo realizan sus funerales o ritos para con los muertos. Shutter, además juega con un concepto tan atractivo como es la fotografía fantasmal, elemento que proporciona numerosos momentos de inquietud para unos personajes que inicialmente lo ven como una farsa pero que poco a poco no lo parecerá tanto.

La dirección del film está realizada a cuatro manos por dos directores acostumbrados a trabajar juntos como son Banjong Pisanthanakun, el cual se ha ido especializando en cine de terror y Parkpoom Wongpoom, responsable de algunos taquillazos del país como Homestay (2019). La dupla de directores ha colaborado conjuntamente en otros experimentos del horror como Phobia (2008). 

Por otro lado, el reparto no destaca excesivamente impartiendo en su mayoría unas interpretaciones algo sonrojantes y justas. La pareja protagonista compuesta por los actores Ananda Everingham (Tun) y Natthaweeranuch Thongmee (Jane) más allá de ser unos atractivos "jovenzuelos" son algo mejor que el resto del reparto, que no es decir mucho, pero cumplen.

Tun y Jane atropellan a un incauto por la noche.

Pronto, en las fotos de Tun empiezan a aparecer presencias extrañas.

Las apariciones van en aumento...

La pareja iniciará una investigación para resolver la maldición que les asedia.

La fantasma demuestra ser toda una gimnasta en el film.

Shutter (2004) no es el colmo de la novedad y sufre de ciertos pasajes de poco interés, especialmente en la sobada investigación fantasmal además de algunos golpes de humor inapropiados (ese encuentro en los lavabos) y algunas situaciones repetitivas respecto otras películas similares. Por otro lado, el film es un ejercicio comercial e impoluto en sus formas pero que consigue un desarrollo que logra atraparte proliferando una atmósfera malsana que culmina con numerosos momentos inquietantes, conseguidos golpes de efecto, revelaciones más o menos sorprendentes y algunas apariciones de la fantasma horripilantes añadiendo algunos puntos de denuncia social, concretamente en lo referente a la grave problemática de los abusos sexuales a mujeres. Pero sin duda, lo que hace subir varios puntos de calidad e impacto a Shutter es por su final. La vuelta de tuerca que vemos en los minutos finales es de los que no ves venir. Inquietante, te pone los pelos de punta y es consecuente con la trama. Un final inolvidable para una cinta de horror entretenida que no memorable pero que supone una de las películas más a tener en cuenta de la oleada de terror oriental de los 2000.

Shutter (2004) gozó de un muy respetable éxito que le proporcionó no 1 sino hasta 3 remakes. En EEUU se realizó Retratos del más allá (2008) con Joshua Jackson y en la India realizaron dos adaptaciones; Sivi (2007) y Click (2010). En su país de origen, Tailandia, Shutter se convirtió en el film más taquillero del año y consiguió un muy potente paso por la taquilla en países como Singapur, Malasia, Filipinas o Brasil.

martes, 9 de marzo de 2021

CRYING OUT LOVE, IN THE CENTER OF THE WORLD (2004)


En 2001 se publicó en Japón "Crying out love, in the center of the world", escrita por Kyochi Katayama y que pronto se convirtió en la novela japonesa más leída de todos los tiempos consiguiendo la venta de más de 3 millones y medio de ejemplares. Números espectaculares para el país nipón y que evidencian de qué manera la historia del libro conectó con el público con este romance puro y adolescente que se ve perjudicado por la aparición de la enfermedad. Corta novela, de unas 190 páginas pero que logra con sencillez y mucha sensibilidad emocionarte y hacerte daño con el drama de su historia. Por supuesto, la adaptación cinematográfica no se hizo esperar llegando su estreno en 2004 y resultando en todo un éxito de taquilla.

El film sigue al taciturno Sakutaro el cual está a vísperas de su boda hasta que su novia Ritsuko decide desaparecer por un tiempo. Sakutaro está desesperado ya que además se avecina un gran tifón a la ciudad. Entre todas las noticias del tifón, Sakutaro ve a Ritsuko en la televisión, en una ciudad distante pero que le es bastante especial. Es entonces cuando él decide ir en su búsqueda, sin embargo, terminará desviándose de su objetivo para encontrarse cara a cara con un pasado que dejó inconcluso.

Crying out love in the center of the world (2004) respeta en cierta manera el espíritu de la obra literaria expandiendo y reforzando algunas ideas que en el libro quedan solamente esbozadas y añadiendo nuevas líneas de cosecha propia, hecho que le sienta bastante bien a la trama. El film viene dirigido por Isao Yukisada quien había logrado bastante atención dentro del panorama independiente japonés con Go (2001) y cuyo trabajo aún continua hasta nuestros días con nuevos proyectos cada año. Podríamos definir a Yukisada como el alumno aventajado de Shunji Iwai ya que participó como ayudante de dirección en films de Iwai tales como Swallowtail Butterfly (1996) y dio el paso de dirigir sus propias películas en 1998 con Open House. Sin duda, el espíritu de Shunji Iwai sobrevuela Crying out love in the center of the world, siendo evidentes algunos parecidos con Love Letter (1995), recogiendo Yukisada de excelente forma el mismo espíritu melancólico así como el viaje entre presente y pasado de una historia de amor puro e inmortal sustituyendo el envío de cartas de Love Letter por las cintas de cassette que se intercambia la pareja adolescente de Crying out love..., un aspecto no presente en la novela y que supone un excelente elemento que ayuda a avanzar la trama en su versión cinematográfica.

Crying out love in the center of the world, como buen drama destroyer japonés, es una exhibición de sadomasoquismo emocional ya que en su ejercicio de ir a hacer daño lo hace y hasta el fondo. Es evidente que Yukisada en el presente film aborda la comercialidad más absoluta pero hay que destacar que el director se aparta de diversos tópicos logrando ciertos aspectos estéticos muy destacables. En este sentido es de remarcar la primera media hora del film rodada casi como de si un sueño se tratara, en una elección de ritmo y planos cuasi oníricos que da cierta sensación de confundir realidad y sueño. Un arranque esplendoroso y que abre las heridas del recuerdo para el protagonista principal, Saku, quien se nos presenta en un aspecto no abordado en la obra original como es en su edad adulta y cómo realiza un viaje al mundo de su adolescencia. Dichas licencias no presentes en la novela, como hemos comentado, ayudan a fortalecer varias de las ideas del film como son: cómo la muerte se relaciona con la vida y de qué manera el amor sobrevive a pesar del fallecimiento de la pareja siendo el sentimiento y los recuerdos una terrible losa en el corazón que no dejan avanzar ni superar el trágico suceso. 

En el papel de la idealizada Aki tenemos a la genial Masami Nagasawa, actriz de fulgurante y sorprendente carrera y quien pasó de estrella adolescente tras el exitazo de Crying out love..., hecho que la obligó a protagonizar films similares como Tears for you (2006) hasta revitalizar su figura en los últimos años gracias a películas como I am a hero (2015), Nuestra hermana pequeña (2015) y llevarse todos los premios con Mother (2020). Como curiosidad, Nagasawa interpretaba a una de las gemelas guardianas de Mothra en Godzilla: Tokyo SOS (2003) y Godzilla: Final Wars (2004). Respecto al resto del reparto no destaca nadie excesivamente pudiendo rescatar a Ko Shibasaki, quien interpreta a la hermana de Aki y que por avatares inquietantes del destino acaba casada con Saku. Dicho personaje de la hermana no estaba presente en la novela, siendo Aki hija única pero permite dar algo de profundidad a ciertos aspectos de la trama. Shibasaki ya había trabajado con Yukisada en Go (2001) y era la inolvidable y psicópata Mitsuko en Battle Royale (2000). Saku está interpretado en su etapa adolescente por el sosete Mirai Moriyama y más eficientemente en su forma adulta por Takao Osawa

Sakutaro y Ritsuko están a punto de casarse pero una noche de repente ella desaparece.

Sakutaro sigue su rastro hasta su pueblo natal. Lugar donde despiertan viejos fantasmas.

Saku recuerda cuando en su adolescencia inició una relación con Aki.

El amor inundó a la pareja pero la tragedia no tardó en aparecer.

Crying out love, in the center of the world es un film que rebosa sensibilidad y belleza en su manera de representar un amor adolescente muy platónico y casto, algo muy habitual en el cine japonés y que no duda a mitad de metraje en convertirse en un drama demoledor que te rompe en mil pedazos. Una entrega al drama lacrimógeno quizás excesivo y pornográfico y que puede resultar cargante en su regodeo en el dolor. Si bien el film está excelentemente filmado, el ritmo no decae, sus interpretaciones están más que correctas y al fin y al cabo representa una situación bastante temida por muchos así como sus consecuencias en el futuro. Un film intachable, repleto de escenas para el recuerdo como ese viaje por parte de la pareja adolescente a una isla o esos ensoñadores y magníficos momentos que se consiguen a nivel visual, por su sencillez, del Saku adulto deambulando por su antiguo instituto y reviviendo viejos fantasmas. Volviendo a Shunji Iwai (los que soléis visitar el blog ya sabréis de mi pasión por el director japonés), Crying out love in the center of the world es quizás una de las imitaciones más evidentes del estilo de Iwai pero que mejor paradas salen siendo un film de resultado sobradamente notable y emocionante aunque no recomendable de ver en repetidas ocasiones, especialmente si tu estado anímico es más bien bajo.

Crying out love in the center of the world (2004) fue uno de los taquillazos del año en Japón y logró multitud de premios destacando los Premios de la academia de cine japonés donde consiguió tres galardones: "Mejor actriz de reparto" para Masami Nagasawa, "Mejor fotografía" y "Mejor iluminación". Así como sendos premios a sus dos actores adolescentes (Nagasawa y Moriyama) en los Blue Ribbon Awards de 2005. 

La novela de Katayama también fue objeto de una adaptación a serie de televisión el mismo año de estreno de la adaptación cinematográfica. La serie de 11 episodios estaba protagonizada por Haruka Ayase (Cyborg She (2008)) quien interpretaba a la sufrida Aki. Ayase, por avatares del destino, acabó compartiendo pantalla con su compañera de personaje, Masami Nagasawa, en Nuestra hermana pequeña (2015) de Kore Eda.