CRÍTICAS PELÍCULAS

sábado, 13 de marzo de 2021

YOUNG GU AND DINOSAUR ZU-ZU (1993)



En la crítica de Tyranno's claw (1994) ya comentamos parte de la "importancia" de un tipo como Shim Hyung-Rae dentro del panorama Kaiju coreano. Cómico de profesión además de actor y director de cine, Hyung-Rae demuestra en su filmografía ser todo un defensor del género de los monstruos, dinosaurios y el tokusatsu en general en un país donde el kaiju eiga nunca se ha estilado. A Tyranno's claw le acompañan films como el remake millenium de Yonggary (2001), D-Wars (2007) o el film que nos ocupa hoy: Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993).

En este subproducto seguimos a Young Gu, un supuesto niño (aunque el actor sea un adulto, el mismo Shim Hyung-Rae) con muchos pájaros en la cabeza que un buen día, por descuido, acaba descubriendo un huevo de dinosaurio en una cueva del que nacerá una cría. Pronto se crea un vínculo muy íntimo entre los dos y se hacen amigos aunque la presencia del tal Zu-Zu sembrará el pánico entre los campesinos y un grupo de tres rufianes tratará de secuestrarlo para sacar tajada. Lo que no se esperan es que la madre del saurio está en camino al rescate...

El visionado de Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993) es duro. De la pobreza general que inunda la película, donde es evidente el ínfimo presupuesto de la cinta hay que sumarle un tono de comedia de brocha gorda que se hace excesiva, cargante y bizarra. No se porqué motivo a los coreanos les hacía gracia ver a actores adultos interpretando a niños, los cuales iban caracterizados con pecas o con dientes de pega y causaban el caos allá por donde pasaban. Al parecer, dicha fórmula les funcionaba porque la he podido ver en otros films de marcado carácter Z de la época como puede ser Tortugas Ninja vs Transformers (1989). En todo caso, Hyung-Rae se especializó en este tipo de personaje infantil protagonizando por un lado una saga de 9 películas de título Ureme con profusión a los mechas, superhéroes y artes marciales y por otro lado una saga protagonizada por el citado Young Gu. Volviendo al film que nos ocupa, el hecho de que el tal Hyung-Rae, con 35 años interprete a un niño de 10 años proporciona momentos inquietantes y bizarros viendo al personaje de Young Gu relacionarse con niños de primaria. El humor del film es bastante difícil de aguantar con una proliferación del slapstick donde las caídas, los golpes o las explosiones son los gags habituales. El film contiene hasta un cutre guiño a En busca del arca perdida (1981) con un huevo de dinosaurio rodando por la cueva y persiguiendo a Young Gu. Hay que reconocerle algunos momentos aislados que me provocaron gracia como ese histriónico trío de rufianes dispuestos a capturar al pequeño Zu-Zu. Uno de ellos, solamente gruñe y va ataviado con la misma pinta y maquillaje que el monstruo de Frankenstein de Boris Karloff aunque nadie parece darle importancia. Una serie de personajes que le deben mucho al cómic o al cine de animación realizado en Corea en aquellos años.

La película contiene unas enormes limitaciones técnicas con irrisorios efectos especiales como el disfraz del pequeño saurio Zu-Zu, aún más sonrojante que el Baby Godzilla de Godzilla vs Mechagodzilla (1993). Las pocas explosiones del film están realizadas con "petardillos" puestos en el suelo cuales fallas valencianas y cuando la gigantesca madre de Ju Ju hace acto de aparición somos abordados por abundantes imágenes de archivo de militares, tanques y aviones las cuales ni siquiera están disimuladas con el mismo formato de imagen de la propia película pareciendo que lo hubieran grabado directamente de la pantalla de una televisión. Tanto este stock footage y demás imágenes de exhibicionismo militar están puestos sin ton ni son sin respetar el raccord de la escena mezclándose la noche y el día con hilarantes resultados. Una despreocupación maravillosa. Las maquetas urbanas se reducen a un único decorado donde el saurio gigante va paseándose una y otra vez mientras los edificios se van tambaleando al mínimo movimiento cuales figuras de papel.

Young Gu es un niño especial (ya gasta pelos en las piernas)

Un día descubre un huevo de dinosaurio. La cría y él se hacen inseparables.

Young Gu y el saurio son secuestrados por unos rufianes. Pero la cría guarda un as en la manga.

La madre hace acto de aparición dispuesta a rescatar a su cría

Frente a la pobreza general del film se pueden destacar varios detalles. De entre el infantilismo estomagante y el humor sonrojante hay ciertos gags rescatables, hay varios momentos con el saurio gigante (el cual mantiene algunas similitudes con Yonggary de 1967) que no están nada mal (aunque sea de manera involuntaria) especialmente cuando el monstruo aparece por una cordillera (que parece no acabar nunca) llevándose por delante montañas enteras, o ciertos detalles donde se juega con la perspectiva de cámara donde el monstruo y los escenarios reales de ciudad comparten plano. Pese a estos detalles, los momentos de destrucción urbana son muy pobres y palidecen en comparación a los kaijus de la Toho de los años 60 (incluso de los la etapa de decadencia del género en Japón).

Young Gu and dinosaur Zu-Zu (1993) es un nuevo atentado al género por parte de Shim Hyung-Rae. Un film deleznable y terrible, de pobreza artística general y llena de un humor infantiloide para niños de 3 años difícil de aguantar. Repleta de momentos bizarros como el hecho de que torturen con electricidad a Young Gu (¡aunque lo interprete un adulto sigue siendo un niño!) o que lo primero que hagan el grupo de niños del poblado al ver a la cría Zu-Zu sea apedrearlo (¡!) (que poca humanidad tienen los niños coreanos). Tan bizarro como que ni en un producto de estas características los coreanos sepan abandonar su pasión por el melodrama barato con ese trágico final que desentona del conjunto. Si bien, el film es un ejercicio curioso por la sorpresa que supone descubrir tal subproducto escondido bajo las alcantarillas del cine más Z y que pese a todo hay que valorarle a su director y actor, Shim Hyung-Rae, que aún sin tener dinero ni talento nada empañó su ánimo de hacer el género que más le apasionaba; el de las criaturas gigantes. Oye, ¿y lo chula que es la cancioncilla de los créditos y que nos repiten cada dos por tres durante la película? Para sorpresa de un servidor el film resultó ser todo un éxito de taquilla.

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