CRÍTICAS PELÍCULAS

viernes, 25 de octubre de 2024

CRÓNICAS DE SITGES 2024 (2/4)

No es muy habitual en el presente coreano encontrarnos con una saga de películas o una franquicia. Así lo ha conseguido el anabolizado Ma Dong-Seok con su Fuerza Bruta, desde la entrada de la saga con la muy entretenida The Outlaws (2017). En España, desde la espectacular segunda entrega, su titulo se ha renombrado al de Fuerza Bruta. Ya en la escena post-créditos de Fuerza Bruta: Sin salida (2023) se auguraba que al policía Ma Seok-Do le quedaba cuerda por estirar con una nueva entrega. Y así, este 2024 nos llega Fuerza Bruta: Castigo.

Mientras investigan una aplicación de tráfico de drogas, Ma Seok-do y su equipo descubren una conexión entre el desarrollador de la aplicación, asesinado en Filipinas, y una organización de apuestas ilegales online. Mientras tanto, en Filipinas, Baek Chang-gi controla el mercado coreano de apuestas ilegales y siembra el terror con secuestros, agresiones y asesinatos. Su socio, el genio informático Chang Dong-cheol, planea un plan aún mayor en la propia Corea. Para poner fin a la creciente amenaza, el detective Ma amplía su operación proponiendo una alianza inesperada...

Esta cuarta entrega no se sale demasiado de los márgenes marcados por la franquicia. En ese sentido se nota un acomodamiento y cierto estiramiento de las coordenadas que marcan la saga. Si bien, parece que este mix entre comedia, acción y thriller policial, salsa marca de la casa, sigue funcionando lo suficiente para que el producto siga siendo muy entretenido. En eso ayuda un protagónico tan contundente como el de Ma Dong-Seok quien demuestra siempre dotar a su interpretación de un carisma espectacular, y el cual va acompañado de una serie de secundarios que funcionan bastante bien, especialmente en los momentos de comedia. Las coreografías de acción no son para tirar cohetes, pero son funcionales. Fuerza Bruta: Castigo es lo mismo de siempre, sin ser eso algo malo. Muchas hostias y risas en una trama cliché pero efectiva con una banda mafiosa metida en el mundo de las apuestas online. Veremos hasta cuando pueden estirar el guantazo brutal de Dong-Seok.



Una de las sorpresas del presente Sitges 2024 ha sido Strange Darling. Dirigida por J.T. Mollner, el filme abre con una joven que tras una aventura de una noche con un asesino en serie, es perseguida. Pero nada es lo que parece.

Strange Darling se vale de los códigos del genero del psycho killer, así como de las expectativas del público en torno a dicho género para crear un puzzle juguetón en el que rompe con lo esperable. Uno de los puntos más interesantes es su curiosa estructura dividida en 6 capítulos, los cuales están diseminados en el metraje de manera desordenada, lo que provoca que lo que hemos visto anteriormente es roto por lo que atestiguamos en un capítulo temporalmente anterior o futuro, y así sucesivamente. 

Es en ese juego consciente con el espectador, capaz de manipular lo que el espectador espera, lo que la convierte en un filme necesario, que subvierte el género siendo capaz de mantener la tensión y la atención en todo momento. Willa Fitzgerald construye una interpretación muy notable ayudada por un misterioso partenaire como Kyle Gallner. Atención además a la banda sonora y cómo la canción Love Hurts (una de mis predilectas, cuya versión original es de Nazareth) juega un papel importante. Strange Darling es sin duda una de las sorpresas terroríficas más destacables de la temporada.



Jean Luc Herbulot es un cineasta congolés, aunque formado en Francia y que ya llamó la atención hace unos años en el Festival de Sitges con una producción de acción como Saloum (2021). Ahora, Herbulot vuelve a la palestra con Zero. Producción americana y producida por Hus Miller y Cam McHarg, quienes interpretan a los dos desgraciados con bomba al cuerpo de la cinta, Zero parte de una premisa de lo más potente en un escenario exótico como son las laberínticas calles de Dakar con un empaque visual de lo más resultón.

En el filme, dos estadounidenses acaban en Dakar, Senegal, con bombas atadas al pecho y diez horas para averiguar por qué. Empieza el juego.

La premisa de Zero parece referenciar la inolvidable Jungla de cristal: La venganza (1995) con una estética visual muy cargada y videoclipera a lo Guy Ritchie pero, a opinión personal, con un tercio del talento de los ejemplos citados. La cinta empieza de maravilla siendo un espectáculo adrenalítico donde dicha estética recargada beneficia la locura de lo que ocurre en pantalla amen de un adecuado equilibrio entre comedia y tragedia. Si bien, a medida que avanza la cinta y las pruebas imposibles a los que son sometidos la pareja de protagonistas son cada vez menos llamativas, Zero va perdiendo interés. Es en ese momento donde Herbulot le da una vuelta a la trama hacia lo serio y político, contando unas intenciones revolucionarias a los actos de la historia, que si bien, son muy loables e interesantes no lo acabo de ver bien empastado en el conjunto de la película.


Zero es un filme con ocasionales momentos notables, desternillantes y resultones pero acaba siendo una curiosidad que se ve, se disfruta y se olvida. Atentos a esa voz cavernosa, omnipotente y que envía las órdenes a los protagonistas. Se trata de la voz de nada más y nada menos que Willem Dafoe.


Amparada por la distribución de Third Windows Films en territorio europeo, A Samurai in Time es una producción japonesa de corte independiente y que se vale de una premisa de corte fantástico para contar una historia amable y entrañable sobre el pasado de Japón y cómo éste está siendo olvidado.

Un samurai alcanzado por un rayo se despierta en un plató de cine de la época actual y empieza a trabajar como extra en películas jidaigeki.

Dirigida por Jun’ichi Yasuda (quien también es montador, director de fotografía y guionista tanto en el presente filme como en anteriores trabajos), A Samurai in Time es tremendamente simpática desde diferentes ópticas. Tiene su gracia que un samurai llegue a nuestro tiempo y encima cayendo en medio de un rodaje de un drama jidaigeki lo que proporciona un agradable aspecto "meta" a la película. Así su reflexión sobre el pasado del país, no solo de un mundo que parece totalmente extinto como el feudal, con la ética y costumbres del mundo samurai, sinó del propio pasado cinematográfico nipón tan glorioso de los años 50 y 60, donde el jidaigeki era uno de los géneros rey y que ahora parece también destinado a la desaparición. Dicha reflexión y reivindicación, de cómo lo antiguo intenta de alguna manera adaptarse al presente resulta interesante. Si bien dichas cuestiones, tan complejas, parecen no tener cabida en un filme que lógicamente no es el adecuado para ello, dejando dichos temas en la superfície y centrándose en la evolución y adaptación de este samurai en el presente de Japón, con entrenamientos a espada, amoríos y viejas rencillas.

Es una cinta que en ocasiones se antoja simplona, enroscándose en demasía en aspectos que no eran necesarios, siendo algo larga para lo que acaba contando. Aún así, A Samurai in Time te deja con la sonrisa en la boca, gracias a su trama amable y personajes de lo más entrañables.



Algo a aplaudir es que, concretamente, en el mundo del anime cada vez hay más directoras y en ese sentido, Naoko Yamada es una de las más destacables y de espíritu más personal. Desde sus tiempos en Clannad (2007) su estilo se ha ido afianzando, creando obras tan aplaudidas como la notable A Silent Voice (2016), que daba una vuelta de tuerca de lo más interesante al drama del bullying. Ahora Yamada regresa con The Colors Within.

La estudiante sinestésica Totsuko puede ver a los demás como colores. Kimi, alumna de matrícula de honor, ha dejado los estudios pero finge asistir por su abuela. Se reúnen y deciden formar un grupo con Rui, que sueña con componer con sintetizadores analógicos pero cuya madre espera que se convierta en médico. Juntos encuentran la libertad, la alegría y el amor.

A opinión personal, nos encontramos con la obra más redonda realizada hasta el momento por su directora. The Colors Within es una delicia. Agradable, dulce y preciosa. Y además, aún en su empaque de cinta de género adolescente, resulta arriesgada optando por un trazo sencillo, un ritmo lento, elegante y con decisiones tales como dejar a la imaginación del espectador el pasado y trauma de su trío de protagonistas. Para quienes ya conocen la obra de Yamada, ésta es una experta en introducir numerosos mix de estilos de animación que en la presente The Colors Within resultan deliciosos, desde acuarelas, desenfoques entre otras herramientas visuales que resultan una absoluta gozada, ayudando a introducirte en el agradable embrujo de la cinta. Tanto el tono del filme, su trato de las ansiedades adolescentes y uso de la música me hicieron recordar poderosamente al cine de Shunji Iwai. Sin duda, es curioso como el cine de Iwai ha acabado influyendo más al anime que, tal vez, a la imagen real, como a Makoto Shinkai, fan declarado de Shunji Iwai.

Volviendo a The Colors Within, rebosa calidez, sensibilidad y delicadeza. Y la guinda la ponen las canciones interpretadas por el trío de adolescentes protagonista, quienes forman un grupo llamado Shironeko-do y que me han ganado completamente. Atentos al cañonazo que es "Written Apology ~Good Things, Beautiful Things and True Things~", potentísmo synth-rock que me tiene obsesionado desde que la escuché.


lunes, 21 de octubre de 2024

CRÓNICAS DE SITGES 2024 (1/4)

Por quinto año consecutivo, Oriental Paradiso ha sido acreditado para cubrir, mediante humildes reviews, al mejor festival de cine del mundo. El Festival de cine fantástico y de terror de Sitges. Me encamino de nuevo por estas calles tan familiares y llenas de recuerdos con una baja importante y es que para este año el cine Retiro se encuentra en obras... Por lo que se ha intentado compensar dicha pérdida con la Sala de l' Escorxador, lugar donde anteriormente se realizaba la programación de la sección Brigadoon, la cual se mantiene en la Sala Llevant, bajo el Auditori Melià.

Mi entrada en la programación del festival ha sido por la puerta grande. Desde Hong Kong, Twilight of the Warriors: Walled In (2024), es la nueva pel·lícula de Soi Cheang, una de las voces más contundentes del actual cine de Hong Kong. Un director capaz de aunar los elementos del cine clásico del país, de ese legado legendario en el terreno del thriller, la acción y las artes marciales y llevarlo con contundencia al presente. Hace unos años, Limbo (2021) epató mis retinas, siendo una de las propuestas asiáticas más destacables de ese año. Después nos llegó Mad Fate (2023), la cual no acababa por ser un producto tan redondo en un argumento algo perdido en torno a la chamanería, el psycho thiller y la acción. Si bien, con Twilight of the Warriors, Soi Cheang acierta por completo ofreciendo un filme adrenalítico y lleno de acción salvaje.

Basada en el cómic chino, “City of darkness”, de Andy Seto, el filme nos sitúa en los años ochenta. Huyendo del poderoso jefe de las tríadas Mr. Big, el emigrante ilegal Chan Lok-kwun se refugia en Kowloon City, donde es acogido bajo la protección de Ciclón, líder de la Ciudadela. Junto a los demás marginados de su clan, tendrán que hacer frente a la invasión de la banda de Mr. Big y proteger el refugio en que se ha convertido para ellos la ciudad fortificada.

Uno de los puntós más destacables y brillantes de Twilight of the Warriors es sin duda su ambientación en una recreación de la ciudad de Kowloon, la cual existió en la realidad y que fue demolida a mediados de los años 90. Soi Cheang ya había demostrado su gusto por retratar espacios degradantes y decadentes en Limbo y en esta Twilight of the Warriors se mantiene con una recreación de Kowloon absolutamente espectacular y casi cyberpunk. Cuando no estás admirando los diferentes espacios por los que te lleva la cinta, alucinas con las diversas escenas de acción, sencillamente espectaculares y con una manejo de la tensión, la violencia y el montaje brillante y que nos devuelve a los momentos dorados del pasado del género. Para llevarnos a ese lugar cómodo para el aficionado el reparto incluye a leyendas como Sammo Hung o Louis Koo, quienes llevan a sus personajes con dignidad y magnetismo.

Sin duda una de las sorpresas asiáticas del año, que por contra, se recrea en las habituales sendas del melodrama, peaje a pagar en el género, donde se explota esas relaciones de honor y amistad que a algún espectador se le puede atragantar. A favor, Twilight of the Warriors: Walled In, es un caramelo festivo, que no tiene miedo de exagerar y llevar a la fantasía a sus escenas de artes marciales (herencia del cómic), en contraste a la suciedad y realismo de sus escenarios de esta resucitada Kowloon. Un disfrute de principio a fin.



Uno de los momentos más especiales este año en Sitges ha sido ver como mi querido amigo Jonathan Bellés por fin ha podido proyectar su ambicioso documental “Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director” en el festival y en el precioso y acogedor cine Prado. Proyección que se antojó legendaria y monstruosa ya que con motivo del 70 aniversario de Godzilla, el documental se proyectó en sesión doble junto a una versión remasterizada en 4K del clásico Godzilla de 1954.

Mucho trabajo y muchas dificultades ha vivido Jonathan durante la producción de Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director, pero he de decir que la espera ha merecido sobradamente la pena y que puede sentirse bien orgulloso de esta pieza documental. Una obra que gira en torno a uno de los mayores maestros del cine japonés, realizada con alma y con algunos momentos emocionantes y conmovedores. Honda siempre ha sido un director del que se ha sabido más bien poco, siendo su figura constantemente tapada por el enorme peso de su creación, el saurio radiactivo Godzilla.

Así, por medio de una narración bien interesante y suave, que cuenta con voces como Ryuji Honda, Hisao Kurosawa, Yuuko Honda-Yun, Joe Dante o Linda Miller, el documental nos lleva a través de los momentos más importantes en la vida de Honda y que marcaron su estilo cinematográfico. Desde su infancia, rodeada de montañas y naturaleza, hasta su adolescencia en Tokyo, donde nació su enorme pasión por el cine, hasta su pesadillesco y traumático paso por la II Guerra Mundial (uno de los tramos más contundentes). 

Centrándose en su carrera como director para Toho en los años 50 y 60, ofreciendo un fresco por su exitoso cine de monstruos a la vez que se realiza una merecida reivindicación de sus películas alejadas del género fantástico (desde aquí recomiendo encarecidamente The Blue Pearl). La guinda la pone un tramo final en donde se relata los últimos años de vida de Honda como asistente de dirección de los filmes de Akira Kurosawa de los 80 y 90, como Ran (1985) o Dreams (1990). Un tramo que se antoja conmovedor.

Haciendo el Godzilla junto al equipo
del documental
Sin duda, Ishiro Honda: Memoirs of a Film Director es una obra muy recomendable no solo para el fan de Godzilla sino para todo aquel interesado en el cine japonés en una etapa única en la cinematografía del país. Puestos a ser exigentes, me hubiera gustado ver ese pequeño periodo de Honda dirigiendo episodios de series tokusatsu en los 70 como Return of Ultraman (1971), pero es por buscar innecesariamente la puntillita a una obra excelente y que se vale de un impresionante material de archivo.

Y qué decir de la maravillosa Godzilla (1954). Una de las mayores obras del fantástico mundial y uno de los más contundentes alegatos pacifistas y en contra de la energía nuclear. En un blanco y negro inolvidable y muy contrastado, casi noir, se nos lleva a una fantasía que filtra un trauma colectivo y horrible, representado físicamente en una criatura gigantesca y destructiva, convertido después en un icono mundial. Brillantes momentos de destrucción realizados por el equipo de Eiji Tsuburaya, inmortal banda sonora de Akira Ifukube y una estupenda dirección de Honda que llena de dramatismo lo que es una tragedia colectiva, con escenas que aún 70 años después aún siguen acongojando como los momentos en el hospital tras la destrucción o el momento del requiem cantado. Sin duda, la mejor entrega de la larga saga del saurio. Un clásico por antonomasia y que disfrutamos como nunca con una impoluta copia en 4K y que meses antes ya había sido proyectada en el Festival de cine de Berlín. ¡Por muchos años más Godzi!
 

Uno de los fenómenos cinematográficos de este año en Corea del Sur ha sido el estreno de Exhuma y que se ha saldado con un éxito la mar de contundente congregando casi a 12 millones de espectadores en su país de origen.

Una renombrada chamana (Kim Go-eun) y su aprendiz son contratados por una enigmática familia adinerada para investigar la enfermedad sobrenatural que afecta a su hijo primogénito. Con la ayuda de un embalsamador y el experto en feng shui más famoso del país (Choi Min-sik), rastrean una tumba familiar oculta, ubicada en tierra sagrada. Percibiendo un aura ominosa alrededor del lugar, el equipo opta por exhumar y reubicar los restos ancestrales de inmediato. Pero algo mucho más oscuro emerge en la remota montaña, desatando fuerzas sobrenaturales que amenazan con destruirlos a todos.

Exhuma es un filme ante todo especial y un viaje por el tren de la bruja del terror hacia un mundo espectral visto desde una óptica diferente. Ante todo resulta la mar de interesante en su representación del mundo de los espíritus bajo los ojos de los coreanos en un mundo de creencias, tradiciones que están tan alejados de occidente que resulta fascinante. Así, ciertas escenas donde se representan ritos ancestrales, resultan excelentes, filmados de una manera realista y que te hace partícipe de un acto único. El reparto resulta por lo general muy acertado, comandado por un todoterreno como Choi Min-Sik (Old Boy), excéntrico experto en geomancia. La cristalina y pulida realización de la película así como lujoso diseño de producción están fuera de toda duda. Aún así Exhuma resulta excesiva en su duración, 135 minutos, y que ocasiona numerosos altibajos y la sensación de que no acaba de explotar del todo en sus pretensiones y objetivos. Aún con todo resulta una experiencia de terror la mar de recomendable.


Coralie Fargeat se dio a conocer hace unos años en Sitges 2017 con Revenge, una vuelta de tuerca al rape & revenge, descerebrado, divertido y sobretodo con un gusto por lo sangriento. Ahora en 2024, Coralie pone la industria patas arriba con un filme tan insólito y alucinante como La sustancia.

"Tú, pero mejor en todos los sentidos". Esa es la promesa, un producto revolucionario basado en la división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto. Un producto que Elisabeth Sparkle, actriz de capa caída, no dudará en utilizar.

La sustancia es una experiencia cinematográfica de ver para creer. Una obra lúcida, valiente y que llega hasta sus últimas consecuencias en una propuesta que actualiza el mito de Dorian Gray, la maquinaria oscura de Hollywood y la clásica búsqueda de la juventud eterna. Conceptos llevados hasta sus últimas consecuencias en un crescendo de escenas grotescas y disgusting con algunas orgías hemoglobínicas que son para enmarcar, llevado adelante con un trabajo de montaje y edición de sonido excelentes. La dirección de Fargeat resulta contundente, con un uso de la simetría y color verdaderamente notables y que llevan al espectador a una experiencia prácticamente inmersiva y sensitiva.

Una de las grandes sorpresas es una recuperación de las que hacen época. El trabajo de Demi Moore resulta extraordinario, en un interesante juego de espejos interpretando a una vieja gloria a la que los estudios se la quitan de encima por tener ya una edad "no aceptable". Otro de los grandes descubrimientos es Margaret Qualley quien da la réplica a Moore sobradamente con inteligencia y muchísima sensualidad. Como digo, una experiencia alucinante, de una valentía inusitada y muy necesaria en estos tiempos de corrección política. Capaz de generar escabrosidad, de no temer jugar con lo grotesco y puramente fantástico a la vez que crea un lenguaje propio sin dejar de filtrar numerosos precedentes del género, desde Brian Yuzna, Kubrick, el splatter japonés, al Cronenberg más inquietante. Un clásico desde ya mismo y una de las cintas de género más brillantes de los últimos años.


sábado, 7 de septiembre de 2024

AUDITION (1999)


Takashi Miike es uno de los directores más singulares, salvajes y bizarros del reciente cine japonés. Director todoterreno, su abultadísima filmografía de más de un centenar de filmes realizados a un gran ritmo año tras año cuenta con una grandísima variedad de géneros. Desde cine de acción, terror, erotismo, dramas, live-action de mangas de éxito hasta propuestas de lo más surrealistas y únicas. Además de ser uno de los renovadores del yakuza-eiga en los años 90. En su primera etapa, Takashi Miike demostró ser una fuerza anárquica capaz de realizar un cine libre, sin ataduras y verdaderamente salvaje. Tras el éxito de la genial Fudoh: The New Generation (1996), el director nipón empezó a hacerse un nombre en la industria, si bien hay un filme en concreto que lo acabó de colocar en el mapa mundial: Audition (1999).

El filme presenta a Aoyama, un cuarentón viudo y que sintiéndose solo decide, a propuesta de un amigo, convocar un casting para una inexistente película con la intención de encontrar una nueva esposa. Al casting acude Asami, una misteriosa joven con la que Aoyama cae rendido.

kiri...kiri...kiri...

Estrenada adecuadamente dentro de la ola de J-Horror generado por The Ring (1998), los pases de Audition fueron muy sonados en los diversos festivales en los que fue proyectada por su inquietante violencia y que provocaron un número récord de abandonos en el Festival de Rotterdam. Más allá de los momentos escabrosos que pueda tener la cinta, Audition resulta una magnífica cinta de horror, excelentemente narrada y estructurada. Un filme que sabe subir la incomodidad y el clima de pesadilla con maestría a la vez que juega constantemente al despiste y a la confusión del espectador que no se espera los derroteros por los que se encaminará la cinta. 

La primera hora de Audition es muestra de ello, dando la impresión de ser una inocente y hasta sosa historia de un hombre solitario en busca de pareja y que conoce a la bella y misteriosa Asami, a la que podríamos catalogar como la "típica" y estereotipada mujer japonesa siendo inteligente, educada, sumisa, vulnerable... La forma visual del filme en este tramo siendo pausado, casi contemplativa pero con un uso muy interesante de los colores refuerzan esa impresión. Es cuando el espectador se encuentra más desprevenido y relajado cuando la cinta se rompe definitivamente en el último tercio de metraje en una orgía surrealista, ambigua y con imágenes de pesadilla. En ese sentido, el clímax final con Aoyama siendo torturado escabrosamente por Asami (kiri...kiri...kiri...) con hilo de pescar y acupuntura resulta en una de las imágenes más recordadas del horror nipón de finales de siglo. Una violencia no necesariamente sangrienta sino que en un uso excelente del montaje y la edición de sonido crea auténticos desmayos en el espectador.

El filme cuenta con un reparto la mar de interesante desde el protagónico de Ryo Ishibashi (Kids Return (1996), El club del suicidio (2002)) a veteranos como Jun Kunimura (Ichi the Killer (2001), The Wailing (2016), Shin Godzilla (2016) o Renji Ishibashi (Llamada perdida (2003), Tetsuo (1989), Outrage (2010). Aparte del enorme descubrimiento que supone Eihi Shiina como la terrorífica Asami, actriz que realizaría trabajos interesantes como Eureka (2000), A day on the Planet (2003) para convertirse después en musa de Yoshihiro Nishimura protagonizando splatter action a mansalva como Tokyo Gore Police (2008).

Más allá del horror y la escabrosidad, Audition sabe abordar temas muy interesantes con inteligencia y sarcasmo, desde el trato de la mujer en Japón, la rebelión de esta última frente a una sociedad machista o problemáticas sociales como la soledad o los abusos sexuales a menores. Todo unido convierten a Audition en una coctelera sorprendente, original, escabrosa e impactante además de inteligente en saber guardar con ambigüedad y confusión todo lo que estamos viendo en pantalla sin dejar claro al espectador sobre si lo que está viendo es real. Sin duda, una excelente película que dio a conocer a occidente a un director irrepetible.

viernes, 6 de septiembre de 2024

ULTRAMAN MAX (2005)



El fracaso estrepitoso de Ultraman Nexus (2004) provocó el despido de Hideaki Tsuburaya como presidente de una Tsuburaya Productions de nuevo en números rojos. Fue entonces cuando entró Shigeki Oyama para tomar las riendas de la compañía, el primero en no tener lazos con la familia Tsuburaya. Oyama decidió intentar salvar el barco y tratar de relanzar la franquicia. El problema era que las relaciones con el canal TBS cada vez eran más frías y el tiempo que se les dio para preparar y rodar una nueva serie de Ultraman fue mínimo. En menos de 6 meses, la nueva serie debía estar lista para emitir. El calendario más apretado que jamás se había enfrentado Tsuburaya para con la franquicia, comparado con el año o más que estaban acostumbrados de preparación del proyecto. De locos. 
Para simplificar las cosas Oyama decidió que, según a su parecer, la franquicia de Ultraman había perdido su toque esos últimos años y era urgente recuperar el público infantil y familiar propio de la franquicia. Se encarga a Takeshi Yagi, director de experiencia en la era Heisei del personaje, la producción de Ultraman Max. Tras una intensa investigación y estudio de mercado, Yagi llega a la conclusión que la etapa Showa y los personajes atados a ella eran aún muy queridos por diversas generaciones. Ultraman Max viene a homenajear las sensaciones de la Ultraman y Ultraseven originales, con un empaque claramente infantil pero empapado de ese aire de aventura irresistible y la imprevisibilidad en sus historias auto conclusivas. La sangre pura de la franquicia. Esa sensación de no saber qué vas a ver en el siguiente episodio.


Shusuke Kaneko (derecha)
Aún suponiendo una mirada atrás, una búsqueda de la nostalgia y el guiño hacia el fan de la franquicia a la vez que se intenta recuperar al target más infantil, Ultraman Max es una delicia. Una serie tremendamente entretenida ayudada por su gran variedad de premisas en sus diversos episodios, beneficiada además por la presencia de una serie de directores que sin duda crecieron con el personaje y que ahora realizan su propia versión del mismo. Es el caso del gran Takashi Miike, director de 2 episodios de Max, o de Shusuke Kaneko, quien toma las riendas como director principal realizando una docena de capítulos. De hecho, una vez fichado Kaneko, y gracias a sus contactos en la industria pudieron armar un equipo técnico y llamar a diversos directores a la serie de una manera rápida. Perfecto, debido al apretado calendario de producción. Es la ultraserie con un número más abultado de directores y guionistas, 11 y 18 respectivamente. Para complementar el espíritu de homenaje se llamaron a directores clásicos de la franquicia como el gran Akio Jissoji o Toshihiro Ijuma además de recuperar a monstruos clásicos de la etapa UltraQ-Ultraman-Ultraseven (criaturas bien conocidas como Eleking, Red King, Zetton o King Joe regresan) y cast como Susumu Kurobe o Hiroko Sakurai quienes tendrían papeles secundarios y recurrentes. Debido a la complicada y delicada estabilidad de la franquicia en ese momento, además del poquísimo tiempo de preparación y producción, se decide realizar episodios con historias autoconclusivas y que llegaron hasta una muy respetable longitud de 39 capítulos.

DASH. Preparados para cualquier eventualidad.
Ultraman Max presenta un siglo XXI donde la humanidad sigue azotada por desastres naturales y además criaturas de leyenda aparecen y comienzan a atacar el planeta. Para luchar contra la amenaza kaiju el gobierno crea la organización de investigación y combate DASH. Pero un gigante plateado aparecerá para luchar contra los monstruos.

El equipo de combate DASH, siendo el recurrente escuadrón militar típico de la franquicia, resulta en general de lo más simpático y entrañable de buenas a primeras. Contando con el protagonismo de Touma Kaito, quien tras un acto de sacrificio acaba recibiendo el poder de Ultraman Max y posteriormente entrará a formar filas en DASH. Dentro del escuadrón cabe destacar a personajes como Mizuki, la compañera de patrulla de Kaito, interpretada de manera adorable por Hitomi Hasebe y donde se logra crear un interesante romance cocido a fuego lento a lo largo de la serie junto a Kaito. También mencionar a Hijikata, capitán de DASH, Koba, experto en armas del equipo o Elly, la androide, interpretada por la maravillosa Hikari Mitsushima, de adolescente en este momento y que más tarde nos maravillará a todos por trabajos como Love exposure (2008) de Sion Sono. Por último recalcar a Sean, por ser el occidental del grupo interpretado de manera sonrojante por Sean Nichols, aunque acaba encajando en el aura infantil de la serie. Destacar la participación de Susumu Kurobe (el Ultraman original de 1966) como jefe del grupo o a Hiroko Sakurai quien intepreta a una investigadora jefe de DASH. Con toda esta telaraña de personajes se consigue algo que suele costar en muchas ultraseries como es crear desde el principio una relación natural y bien dinámica entre todos ellos.

Ep. 1, Birth of Ultraman Max!

Ep. 9, Dragon Lover
Como he mencionado, Ultraman Max resulta una serie por lo general muy entretenida, colorida y sorprendente por sus premisas y que la acercan totalmente en espíritu a las series fundacionales de los años 60. El primer episodio, Birth of Ultraman Max!, funciona como entrada ideal de una ultraserie. Dirigido por Shusuke Kaneko, marca bien las claves de la serie y ejemplifica un aspecto positivo como son los estupendos diseños de los monstruos realizados expresamente para la serie como es el caso de Grangon y Lagoras (los monstruos que vemos aquí).

En el primer tramo de Max cabe destacar momentos como el doble episodio 5 y 6, Monster Island Appears! / 5 seconds to bombing, con nuestros personajes perdidos en una isla llegada de la nada y con rumbo hacia Japón además del regreso de monstruos clásicos como Pigmon o Red King. Aparición estelar de Yukijiro Hotaru, el inspector Osako de Gamera: Guardián del universo (1995). Resulta muy destacable el episodio 9, Dragon Lover, y que presenta una ambientación rural maravillosa con leyendas ancestrales, sacerdotisas, fantasmas y un dragón realizado de una manera espectacular por los técnicos de efectos especiales.

Ep. 11, The Prophecy of Baraj
De los episodios dirigidos por Kaneko me quedo con el capítulo 11, The Prophecy of Baraj. Muestra el regreso de Antlar, ese escarabajo con esteroides que nos maravilló en el episodio 7 de Ultraman 66 y que vuelve para destruir a la humanidad. Escenas de destrucción abundantes, con ciudades hundiéndose y una trama de fondo muy agradecida y que incluye una profecía y ruinas milenarias. Pero lo mejor es sin duda la recuperación de Yuri Sakata, quien era la joven Ayako Fujitani en la trilogía de los 90 de Gamera. Como curiosidad, en la primera escena del capítulo aparecen unos niños jugando con muñecos de Godzilla y Gamera.

Punto y aparte son los episodios dirigidos por Takashi Miike. Miracle of the Third Planet, capítulo 15 de la serie, es una obra maestra de obligado visionado. Una experiencia espectacular dotada de una belleza y delicadeza tal que es para quitarse el sombrero. Cuenta las vicisitudes de una niña ciega que justo en el dia de su recital musical de flautín aparece un monstruo que se retroalimenta de las armas con las que le atacan. Visualmente es una belleza y su monstruo resulta de lo más sugerente y misterioso. Se crea un contraste radical con la locura de Who am I?, episodio 16, con Miike dando rienda suelta a su niño interior con 20 minutos llenos de comedia absurda, bizarra e delirante con unos monstruos circulares similares a un gato y que provocan amnesia a todos los seres vivos. Ver a Kaito incapaz de poder transformarse en Max resulta hilarante.

La belleza de Miracle of the Third Planet, de Takashi Miike.

Akio Jissoji la vuelve a clavar en Butterfly Dream
Cambiando de tercio, el capítulo 19, The One from the Door, resulta otro de esos ejemplos de episodio divertidísimo con DASH descubriendo una puerta de entrada a otra dimensión que les llevará a conocer a una raza alienígena que había contactado con la humanidad miles de años atrás y que llegaron a la conclusión de crear a un dios para controlar las ansias destructoras y egoístas que por naturaleza tiene el ser humano. Muy interesante. El monstruo de piedra del episodio es excelente y hay fan service agradecido con Mizuki en top o Elly, la cyborg, activando un modo de combate en el que se queda ligera de ropa. Destaca la aparición de Kohji Moritsugu (Ultraseven), con momento “Ultra Eye” incluído y que provoca una reunión vintage irresistible entre Sakurai y Kurobe. Otro de esos episodios hilarantes y con un uso del humor notable es el núm. 20, Drifting Monster y que cuenta con un monstruo que mientras duerme permanece flotando en el cielo. DASH se las verá y deseará para alejar a la bestia de la ciudad.

El regreso de Alien Metron en The Untargeted Town
Otro de los grandes momentos de Ultraman Max es el regreso del maestro Akio Jissoji quien ya había hecho su comeback en diversos episodios de Tiga y Dyna y que aquí en Max realiza una despedida a lo grande de una franquicia que ante todo amaba (el director murió en 2006). El episodio 22, Butterfly Dream es una locura que se atreve a romper la cuarta pared presentando a un guionista de Ultraman Max en pleno bloqueo creativo. Sus sueños y la realidad acaban mezclados. Un capítulo surrealista y psicodélico, donde Jissoji da rienda suelta a su peculiar imaginería visual y narrativa con magistral excelencia. Destacar el protagónico de Renji Ishibashi, habitual de los yakuza-eiga de Takashi Miike. Jissoji cierra de manera emotiva su senda en Ultraman con The Untargeted Town, episodio 24, y que es una secuela del clásico The Target Town de Ultraseven. De nuevo, capítulo de tono bizarro, casi bordeando el ridículo pero llevado con maestría en una trama ingeniosa con Alien Metron volviendo de entre los muertos con un plan infalible como es utilizar los teléfonos móviles para dejar a la humanidad atontada y bajo su merced. La batalla final entre Max y Metron, en un precioso atardecer es la guinda a esta joyita.

Kaito, el héroe de la función.
Como vemos, pese a su aparente tono infantil y al igual que pasaba en las Ultraman y Ultraseven originales, Max se suele salir del molde predeterminado y ofrece episodios de carácter arriesgado y ambiguo tanto por su narrativa como por las tramas. Y no es solo algo reservado a Takashi Miike o Jissoji. El ep. 25, A Distand Friend, es un muy sorprendente episodio de tono más adulto, con un bondadoso alien que se deja capturar por DASH para probar sus benefactoras intenciones y luchar contra la xenofobia alienígena. Como premio es sometido a terribles experimentos. Un capítulo que muestra la peor cara de la humanidad. Lástima que el monstruo final se sienta muy forzado en el episodio. El ep 27, The Stolen Max Spark, cuenta el regreso de Eleking y las gemelas Pitt en un sorprendente conjunto de tono de terror agobiante con larvas de Eleking desperdigadas por toda la ciudad y controlando las mentes de pobres solitarios a los que chupa la energía y posteriormente mata. 

Ep. 29, Why Monsters Appear.
El clima de homenaje inteligente que es Ultraman Max continúa de la mejor manera con el ep. 29, Why Monsters Appear. Una maravilla y que mira a Ultra Q en su 40 aniversario juntando al reparto original de la serie. La historia va alternando presente y pasado con unas irresistibles escenas en las que se rueda un episodio de una serie de ciencia ficción conocida como Unbalance, que luego se convertirá en Ultra Q, donde el equipo de rodaje tiene un encuentro con un monstruo. Muchas referencias meta y reflexiones para un episodio estupendo. El ep 31, Burn! Earth!, es uno de los momentos más divertidos y estrambóticos de la serie con la aparición de Moetaranga, un monstruo, de nuevo, de diseño genial y que introduce un virus a todos que provoca que la población se acelere hasta quedar muertos de agotamiento, salvo Susumu Kurobe, quien poda bonsáis a velocidad de caracol.

Otro director clásico, Toshihiro Ijima, retoma a Alien Baltan en el doble ep 33 y 34, Welcome to earth! Part 1: The science of planet Baltan / Welcome to earth! Part 2: Farewell Alien Baltan profundizando en la sociedad Baltan en unos episodios lleno de momentos wtf con un Baltan benefactor convirtiéndose en una adolescente y que se monta en escoba entre otros trucos salidos de Griffindor. Pero en general se presentan unas batallas resultonas como ese Baltan 10 veces más grande que Max. Antes de la conclusión de Max seguimos encontrando episodios de lo más singulares como el núm. 37, Constellation Thief. Mucho "Claro de Luna" de Debussy y angulaciones extrañas a lo Jissoji en una historia místico-espacial con una civilización que creó el mapa de estrellas para que los humanos lo admiraran. Ahora con la contaminación, los humanos están dejando a perder tal espectáculo. El guardián de las constelaciones, Keplus (otro estupendo diseño) hará acto de presencia.

Max en problemas en el ep. 39, Take Hold of the Future!

Y respecto al gran final de la serie, formado por el doble ep. 38 y 39, Prelude to Annihilation y Take Hold of the Future! resulta, de nuevo, un triunfo. Es algo habitual en las ultraseries. No se como lo hacen pero siempre suelen dar con la tecla. El final de Max resulta mayestático, emocionante, conmovedor y espectacular. Parte de la aparición de una serie de estatuas por todo el mundo y que dejan el siguiente mensaje: "La humanidad no puede seguir así, polución, guerras y una economía que destroza los recursos naturales. Los seres humanos deben desaparecer.” La amenaza viene de una civilización subterránea. Una premisa que se desarrolla de la mejor manera con el equipo de DASH luchando y dando todo lo mejor que pueden, como humanos y sin apoyarse en Max. Y plagado de momentos memorables, desde la “muerte” de Mizuki, los momentos de destrucción, la crucifixión de Max o la batalla final eso si no hablamos del precioso epílogo, ambientado 50 años en adelante y que concluye la serie con el corazón lleno de optimismo y alegría.


Ultraman Max
resulta una serie de lo más irresistible. Pese a su aparente simpleza y retorno a terrenos nostálgicos e infantiles, es una gran excusa para recuperar ese sabor tan puro y divertido que hizo que millones de espectadores se enamoran de Ultraman en los años 60. Aderezado con un mensaje ecologista y pacifista respecto a los abusos de la humanidad pero sin olvidar en todo momento la nota optimista y de decidida lucha por un futuro mejor. Pese a algunos episodios en donde el humor no resulta tan acertado de lo histriónico que resulta entre algunos momentos infantiles estomagantes (ese episodio navideño con Elly... arghhh), o aportaciones incomprensibles como ese Ultraman Xenon que solo aparece 5 segundos en toda la serie y ni sabemos quien es o ideas que se sueltan para futuras tramas que se quedan en nada... Pese a todo, Ultraman Max es otra de las aportaciones más felices y conseguidas del universo del personaje. Una serie orgullosa de su legado, divertida y que nos devuelve al siglo XXI lo mejor del Ultraman clásico.

El abordaje a la nostalgia continuaría y de manera mucho más explícita y entregada en la siguiente Ultraman Mebius (2006). Pese a las aspiraciones y esperanzas que se tenían con Max ésta no acabó por tener unas audiencias competentes quedándose algo por debajo de lo esperado. Respecto a las canciones de la serie, poco que aportar en esta ocasión, teniendo la serie uno de los opening más sosetes de la franquicia.

jueves, 25 de julio de 2024

ENTREVISTA A MINORU KAWASAKI

El gran premio honorífico de la 21a edición del "Nits de cinema oriental de Vic" fue a Minoru Kawasaki. Responsable de una filmografía llena de un tokusatsu surrealista, provisto de un humor absurdo y muy peculiar. Sin duda, el cine de Kawasaki es único en el mundo y obras como The Calamari Wrestler (2004), Executive Koala (2005), Monster SeaFood Wars (2020) o President Tanuki (2022) así lo atestiguan. Además, Kawasaki presentaba dos de sus nuevas películas: Den Ace Chaos (2024) y la hilarante Game of Shark (2024). Desde aquí, agradecer al equipo del Nits y su departamento de premsa y comunicación por las facilidades y buen hacer a la hora de poder organizar la presente entrevista.

Minoru Kawasaki es visiblemente un hombre afable, amable y extremadamente simpático. Y un auténtico obseso del tokusatsu y especialmente de Ultraman, algo que hemos podido atestiguar durante estos días de festival. En una sala preparada para entrevistas, con algo de nervios, me siento frente a Kawasaki y junto a Judith, su traductora. Da comienzo la entrevista:


Adrián: Encantado de conocerte.

Minoru Kawasaki: Gracias, encantado - mientras, me acerca una tarjeta suya con sus datos de contacto así como unas postales de Den Ace Chaos y President Tanuki.

A: Primero de todo, es un enorme placer conocerte, llevo muchos años siguiendo tu cine, y me hace mucha ilusión estar aquí contigo.

M: Igualmente, estoy muy contento de conocerte.

Un Minoru Kawasaki, con 7 años,
convertido en imán de nevera.
A: Tu carrera es una carta de amor al tokusatsu, al kaiju eiga... En tus filmes siempre introduces un elemento fantástico dentro de un entorno costumbrista o realista, como The Calamari Wrestler o Executive Koala. ¿Crees que la fantasía es un medio más efectivo a la hora de hacer crítica social o realizar parodia? ¿Crees que llega el mensaje con más fuerza?


M: Por supuesto. Tanto en Calamari como también en otras películas siempre incluyo monstruos de todo tipo y el mensaje siempre es el mismo. Ya seas una persona o monstruo, tú eres tú, y con eso está bien. Si que es verdad que dentro de nuestra sociedad muchas veces nos encontramos con casos de racismo o de discriminación debido al aspecto exterior que tiene la gente. Soy de la opinión que eso es algo que debe de desaparecer. Por tanto, dentro de mis historias introduzco estos elementos y al final suelen tener finales felices. Terminan con un “mono dori”, ese tipo de danza tradicional japonesa que supone un poco de armonía entre todos.

A: Tu infancia fue durante los años 60, 70... Viviste la edad de oro del tokusatsu televisivo y del kaiju eiga. ¿Cual fue la primera película que te impactó profundamente?

Minoru saca de repente un imán de nevera que no es sino una foto en blanco y negro de él cuando tenía 7 años.

Momentazo compartido con Felipe Múgica (izda)
Creador del fanzine Asian Fantastic Magazine
M: ¡Estos son fotos de cuando yo era niño! (reímos). A los 7 años, he hablado de Ultraman, pero también estaba Eight-Man (Eitoman), un anime. Fue el primero. Y esta es mi próxima obra - me enseña unas fotos promocionales de un superhéroe típico tokusatsu junto a una especie de robot a su lado. Hace una pausa y continua... - Tuve este primer encuentro con Eight-Man, luego con Ultraman, del que más tarde se emitirían las demás continuaciones de la franquicia. Y también fui viendo otros héroes. No solo kaiju, no solo este tipo de héroes. Habían algunos basados en beisbol como Kyojin No Oshi (Star of the Giants), también Tiger Mask, Wakadasho (Young Guy)... toda esta subcultura de Japón. Todos estos personajes famosos que incluyen deportistas me impactaron profundamente, se mezclaron dentro mío y se convirtieron en un cajón de inspiración para mis obras. Otra serie más era Musekinin Otoko, algo así como el hombre sin responsabilidad, traducido del japonés. Por lo tanto no solamente kaiju. Un poco de todo. En ese momento, con la edad de esa foto, cuando vi Ultraman, me emocioné muchísimo, llegué a llorar a mares con esa serie. Por eso me impactó tanto.

A: Siempre intentas mantener el uso de técnicas tradicionales para los efectos especiales. Suitmation, maquetas... En la actualidad, en Japón, se utiliza cada vez más CGI dentro del género. Godzilla, por ejemplo, ya es enteramente en CGI ¿Crees que se ha perdido parte de la magia?

M: Si. Ahora todo es CGI. ¡Es más barato! Conozco a personas que han estado involucradas en la producción de Shin Godzilla (2016), como Tomiyama Osatsuma. Claro, al final tienes un equipo que trabaja con ordenadores y de ahí sale una película ¿no? Pero desde mi punto de vista esto implica perder un cierto toque de humanidad. Al principio no había otro remedio, las cosas se hacían así porque no existían otros medios, pero el hecho de que en la actualidad esto se pierda es un poco el mundo al revés. Los trajes... todo ese toque artesanal, para mi, transmite mucho más, tanto el mensaje como la emoción dentro de la película. Se nota mucho en los actores profesionales. Cuando alguien que no entiende de este mundillo, que no tiene experiencia, se pone el traje e intenta hacer el gesto, comparado con alguien que lleva años metido en este tema, se nota muy distinto, realmente. Por ejemplo, hay personas que se ponen un traje de Ultraman... yo admiro mucho el trabajo de Furuya Kikuchi - luego contrastamos y resultó que estaba hablando de Eiichi Kikuchi - incluso en las fotos, cuando se trata de otro el que se ha puesto el traje enseguida se detecta que no es el mismo. No tiene alma, no tiene energía.

Minoru con Ultraman: La guia definitiva Volumen 1 en las manos

A: Precisamente, quería decirte que un grupo de fans apasionados de Ultraman en España hemos escrito un libro del personaje...

Muestro a Minoru un ejemplar de Ultraman: La guia definitiva Volumen 1 (editado por Applehead Team) y éste al verlo produce un sonoro: "¡oh! ¡Sugoi!". Empieza a ojear el libro y enseguida repara en una ilustración de Eiji Tsuburaya. 

A: Si, las ilustraciones del libro las ha hecho un artista español (Jonathan Bellés)

M: Yo he estado entrando y saliendo de Tsuburaya Productions desde la escuela secundaria. ¿Sabes que tienen un almacén de kaiju?

A: Con los trajes y disfraces...

M: Si, exacto. Donde se guardan. Es como un mundo de sueños. He entrado ahí desde secundaria. Es maravilloso. ¿A que te da envidia?

A: ¡Mucha! (reímos)

M: ¿Ves? Se puede ver en la foto - Minoru señala una foto del ep. 18 de Return of Ultraman, donde se ve a Ultraman Jack frente a Ultraseven - Aquí está Kikuchi-san. - señalándome a Ultraman Jack- Se puede ver ya en la foto. Y este otro es un chico que está trabajando solo por horas - me señala a Seven - Que no se dedica a esto... No, este no lo está haciendo bien... Se ve enseguida. Solo está de pie... Se ve al instante. Los verdaderos expertos, los que saben realmente, lo ven enseguida... ¡Ah! ¡Jissoji! - me señala una foto del director Akio Jissoji - Era mi sensei. Ya ha fallecido... pero fue una persona maravillosa.

A: Si, de hecho quería preguntarte acerca de él, ya que soy muy fan del trabajo de Jissoji. Y como tengo entendido que fue un mentor para ti, quería que me contaras que recuerdos guardas de él, ¿como era en el set de rodaje?


M: ¡Tengo un montón de recuerdos! Filmó grandes obras maestras y creo que lo distintivo en su caso es que él no creaba sus películas o sus episodios pensando en que eran para niños y por lo tanto limitando sus temas y sus enfoques. Si que es verdad que al ser el contenido calificado desde fuera como para niños, no fue nunca demasiado valorado, recibió muchas críticas, pensaban que lo que hacía no era nada bueno. Yo, ya de niño entendí muy bien lo que eran sus mensajes, lo que él quería transmitir y creo que lo que tenía de especial era esa falta de discriminación de, porque sea para niños tenemos que poner determinados temas o si son para adultos tenemos que poner estos otros. Él no lo tenía en absoluto. Y ya fueran cuestiones más adultas o cuestiones más eróticas, incluso, él sabía tratarlas muy bien.

Se acabó el tiempo de la entrevista... 

A: Muchas gracias por tu tiempo... "Dōmo arigatō"...

M: ¡Ah! ¡Me gustaría seguir hablando contigo!

A: ¡A mi también! (reímos)

Tras la entrevista, le cedí un ejemplar de Ultraman: La guia definitiva a Kawasaki-san. Me prometió que una vez en Japón se lo enseñaría a su amigo Eiichi Kikuchi (Ultraman Jack). Tras unas fotos con él me pidió cómo contactar conmigo en redes sociales. Sin duda un encuentro de los que marcan época. Hubiera seguido hablando con él durante horas.