CRÍTICAS PELÍCULAS

miércoles, 29 de abril de 2020

GUIRON, GUARDIÁN DEL PLANETA FANTASMA (1969)

El experimento con Viras le funcionó de maravillas a la Daiei, habiendo costado esta una lágrima. La American International Pictures quedó bien contenta con esta colaboración con el estudio japonés por lo que demandó más entregas de la tortuga gigante muy a pesar de Noriaki Yuasa quien se las vio y deseó para crear algo decente aún a pesar de no tener apenas presupuesto. 
Guiron, guardián del planeta fantasma
(1969) sigue los mismos parámetros decadentes ofrecidos por la anterior entrega de la saga, Viras ataca la Tierra (1968) pero con la particularidad de que toda la cinta transcurre en un planeta perdido en medio de la galaxia. 

Esta vez, y a través de un telescopio, unos niños ven aterrizar un platillo volante cerca de su casa. Al próximo día van a verlo y, accidentalmente, lo hacen despegar. Tras un largo viaje por el espacio, llegan al extraño planeta Tera, donde presencian una sangrienta lucha entre el monstruo Guiron y un Gaos. Poco después son recibidos por dos mujeres alienígenas que esconden perversas intenciones.

El film vuelve a ser un festival de temática infantil, aunque a su favor debo decir que la pareja intercultural de niños presentada aquí es algo más soportable que los boy scouts de Viras ataca la Tierra (1968). Eso no evita que los niños continúen haciendo estupideces sin gracia, destrozar ellos solitos los planes de las malvadas extraterrestres de turno y gritar con insistencia el nombre de Gamera. Aquí, la calamidad alcanza cotas infinitas, los niños consiguen despegar ellos solitos ¡un OVNI alienígena! Además de darse un garbeo por la galaxia hasta llegar al citado planeta fantasma. A pesar de lo delirante de la situación, es un momento que encantaría a la chiquillería en los cines. Frente a la tendencia infantil tan marcada de Gamera, Noriaki Yuasa lo tenía bien claro desde el principio de la saga. Él no concibe al kaiju-eiga de otra manera que no sea entretenimiento y aventura para niños. De hecho, Yuasa, se sintió tan traicionado por los adultos en su niñez que con Gamera quiso crear a un héroe para la infancia donde ésta pudiera refugiarse del feroz, ambiguo y falso mundo de los adultos. Guste más o guste menos, hay que reconocer que, pese a todo, Yuasa era un autor de ideas claras y así siguió hasta el final. De hecho no le apasionó la trilogía del personaje en los 90, dirigida por Shusuke Kaneko, porque se tomaba con mucha seriedad a sí misma.

Las extraterrestres devora-cerebros. Una maravilla.
Volviendo al film, los personajes adultos no tienen ninguna relevancia, de hecho solo tengo el recuerdo de 2; la madre y el policía (personaje insoportable y quien demuestra una torpeza y estupidez terrible), además de la pareja de féminas alienígenas. El film técnicamente es muy pobre, reduciendo las maquetas a la mínima expresión aunque debo defender que la superficie del planeta Tera es llamativa, colorida y presenta detalles muy simpáticos y trabajados a pesar de las limitaciones presupuestarias. En este sentido los efectos especiales ya están al nivel de un episodio de la época de Ultraman, lo que es una verdadera lástima, sin desmerecer los esfuerzos de los técnicos de Ultraman. Una vez más, te cuelan 20 minutos de stock shots de todas las anteriores entregas de la saga con la excusa de que las extraterrestres quieren conocer más sobre Gamera. Uno de los aspectos más interesantes de esta entrega son las extraterrestres de turno. A pesar de ser 2 japonesas en chándal plateado y luminoso y un magnífico casco con antenas presentan una particularidad: devoran cerebros. Y en este sentido el film es muy inquietante, a pesar de su tratamiento infantil podemos ver cosas como que las extraterrestres quieren devorar los cerebros de los niñatos, que éstas rapen al cero a uno de ellos y le hagan una lobotomía o las cruentas y gore batallas monstruosas del film. Más motivos para el delirio.
Los niños protagonistas, milagros del cine, consiguen hacer despegar un OVNI.

En su travesía son acompañados por Gamera.

En el planeta fantasma, Guiron descuartiza a un nuevo Gaos. Momentazo

Gamera acude al rescate de los infantes.

Demuestra ser toda una gimnasta profesional.

Inquietante plano final del film.
Madre: ¡Donde te has metido niño! ¡Hoy te quedas sin postre!
Y respecto al nuevo enemigo al cual se enfrenta Gamera sigue la línea psicotrónica de Viras. Guiron es el guardián del planeta del film, una especie de plátano dentado con una enorme y temible cuchilla alojada en su cabeza, además, ¡cuidado que también te dispara shurikens! Las batallas siguen siendo un festival de momentos increíbles. Aparece un nuevo Gaos remodelado y plateado para la ocasión el cual acaba siendo descuartizado por Guiron (dicha escena fue censurada en algunos países), un momento alucinante en todos los sentidos. Y la batalla final de Gamera es un festival de estupideces humanizadas con saltos, llaves de karate, Gamera haciendo gimnasia entre otros momentos sanguinolentos que te crean una sensación muy lisérgica. Resuelto el entuerto y tras destruir la base extraterrestre, Gamera devuelve a la pareja de niños sanos y salvos a casa al son de la cancioncilla de la saga; ¡Gameraaaa, gameraaaaa! Guiron, guardián del planeta fantasma (1969), quinta entrega de la saga es un nuevo desastre de carácter muy Z, con infantilismo estomagante, situaciones estúpidas y muy baja pobreza técnica aunque el hecho de que la historia ocurra en un planeta extraterrestre es algo único en la saga y un aspecto a tener en cuenta. Las batallas son divertidas y tienes a 2 japonesas de cascos con antenas que quieren comerles el cerebro a los niños (lástima que no lo acaben haciendo).
El film, para su estreno televisivo en EEUU, se tituló Attack of the monsters y es protagonista de uno de los episodios de la mítica serie Mystery Science Theater 3000, dedicada a comentar y cachondearse con cariño de lo peorcito del cine de ciencia ficción. Todo un honor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario