CRÍTICAS PELÍCULAS

lunes, 13 de enero de 2020

GODZILLA AGAINST MECHAGODZILLA (2002)


Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant monsters all-out attack (2001) fue un film demoledor que renovó la saga a los nuevos tiempos con un sentido de la diversión y el espectáculo impecable. Si bien esta entrega iba a ser un oasis dentro de la Serie Millenium (1999-2004).
Las malas lenguas cuentan que Shusuke Kaneko acabó hasta los mismísimos de la Toho por presiones, y pese al notable éxito de público, el film creó polvareda entre los críticos por saltarse a la torera las reglas de la saga... La Toho decidió entonces volver a otros terrenos más ligeros, por desgracia...
Godzilla against Mechagodzilla (2002) es el enésimo retorno de la bestia cibernética. Masaaki Tezuka, director de la fallida Godzilla vs Megaguirus (2000), regresa a la saga y no es que ofrezca algo mejor, la verdad. Eso si, la película contiene una premisa muy interesante, rompedora y que parecía augurar un resultado mejor, pero ya hablaremos más adelante de ello.
El film resulta ser, una vez más, un nuevo reboot, contando con Japón bajo el terror del monstruo (1954) como única referencia, aunque añadiendo en este nuevo universo el hecho de que hayan atacado, en estos últimos 50 años, varias bestias como los simios de La batalla de los simios gigantes (1966) o Mothra. Lo que te asalta a la mente al poco de empezar a ver esta entrega es la sensación de pura repetición frente a lo que está pasando.
Las entregas de Godzilla tampoco destacan por ser demasiado diferentes entre sí, pero lo de esta entrega llega a otros limites. De nuevo tenemos a una protagonista femenina militar, con ansias de revancha, con un trauma en una batalla con Godzilla y con sucesivas dudas (como pasaba en Godzilla vs Megaguirus).
La ambientación es demasiado militarista y las rencillas entre los soldaditos para ver quién es mejor me interesan más bien poco. Además, te intentan colar una love story entre el científico de turno y la protagonista con molestos y sonrojantes toques de humor que no se la cree nadie. Al científico le acompaña su hija pequeña, la cual resulta irritante la mayoría de veces, y para colmo intenta hacer de celestina entre su padre y la soldado.
Tezuka fracasa estrepitosamente cuando intenta meter aspectos dramáticos a la trama. La niña perdió a su madre recientemente (muerta por una enfermedad) y va a todas partes con una planta porque según ella, simboliza su madre muerta. En efecto, todo muy bonito, pero el resultado da un poco de verguenza ajena. A su favor puedo decir que el personaje protagonista femenino resulta simpático y agradable (de ver también).
Que aparezca Mechagodzilla de nuevo (rebautizado para la ocasión como Kiryu), por mucho cariño que le pueda tener al robot, resulta cansino a estas alturas.
La premisa rompedora de la que hablábamos al inicio de la crítica es que el origen de Mechagodzilla parte, en esta ocasión, del esqueleto del Godzilla original, cuyo cuerpo lleva en el fondo del mar desde su destrucción en el clásico de 1954.
El primer tercio del film consigue momentos fascinantes en este sentido, ya que las posibilidades de dicha historia son jugosas. El problema viene cuando Mechagodzilla corre a enfrentarse a Godzilla y el rugido atronador de éste hace que el espíritu del Godzilla original de 1954 despierte dentro de Mechagodzilla, provocando que el robot pierda el control y lo destroce todo.
Godzilla ataca de nuevo
El esqueleto del Godzilla muerto en 1954 puede servir...

Mechagodzilla (Kiryu) 

Pero al robot se le funden los circuitos al escuchar el rugido de Godzilla
La agradable protagonista

Arreglado el cortocircuito saurio y robot se enfrentan en una batalla vibrante
Una trama así parecía augurar algo tan interesante como un esperado Godzilla 1954 vs Godzilla Millenium pero nada de eso, por desgracia, sucede. A Mechagodzilla se le funden los cables, destroza un par de casas y se queda dormido. Un par de retoques después vuelve a ser el de siempre, como si nada hubiera pasado y el film recorre los mismos lugares comunes. Una lástima, la verdad. Shusuke Kaneko hubiera creado oro de una historia así.
Pasemos a comentar aspectos positivos de esta entrega, porque parece que no hay nada que rascar. A su favor comentar que recupera el tono aventurero de ciencia ficción light que contenía Godzilla vs Megaguirus (2000), pero de un modo algo más acertado. Los efectos especiales (pese a devolver a Godzilla ese aspecto cartoon, de animal salido de un manga y que tanto me desagrada), están bastante más atinados y consiguen planos muy potentes.
La batalla final, aunque se hace de rogar, es vibrante y emociona. Y lo mejor, el film apenas dura 85 minutos, lo cual juega a su favor. Otro aspecto llamativo y conseguido es que incide más explícitamente en el lado paranormal y fantasmal de los monstruos. Aquí Godzilla y el esqueleto de 1954 buscan encontrar el descanso eterno. Este arco argumental se cierra y se explota todavía más en la siguiente entrega, la divertida Godzilla x Mothra x Mechagodzilla: Tokyo SOS (2003).
Pese a estos aciertos y que en cierta manera no es una mala entrega, sí que resulta en general fallida, por su condición de deja vu constante. 
Rodaje. Preparados para liarse a hostias.
A pesar de su corta duración, el film se hace incluso largo, hay demasiado diálogo entre militares y gobernantes que no lleva a ningún sitio, por mucho cameo de actores clásicos de la saga que pongas. Su aspecto repetitivo juega en su contra por mucho que contenga un punto de partida muy interesante y una batalla final vibrante, pero todo lo que pasa en medio no tiene demasiado interés. Pese a la bajada de espectadores, 1,70 millones en esta ocasión, se decidió continuar e incidir en esta linea argumental en la siguiente entrega, por desgracia.

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