CRÍTICAS PELÍCULAS

viernes, 14 de febrero de 2020

CRÓNICAS DE SITGES 2017 (2/3)

En este Festival de Sitges 2017 hemos tenido la suerte de que proyectaran la última obra cinematográfica del genial director japonés Shunji Iwai: A bride for rip van winkle (2016).
Este mastodonte de 3 horas tiene como protagonista absoluta a Nanami, miembro del personal docente de un instituto, que conoce a Tetsuya a través de SMS y decide casarse con él. Pero Nanami no tiene muchos parientes, por lo que recurre a la agencia Nandemo-Ya, llevada por Amuro.
Ella le pedirá que envíe gente a su boda con el objetivo de fingir que son parientes suyos. Al inicio de su matrimonio, Nanami pillará a Tetsuya teniendo una aventura, pero su suegra Kayako, insiste que es Nanami quien la tiene. Debido a ello, Nanami se verá obligada a abandonar su hogar. Amuro ofrecerá entonces a Nanami, que se encuentra en problemas, extraños trabajos a tiempo parcial.
A bride for Rip Van Winkle nos devuelve al Iwai más cruel y desolador, ése que analiza sin tapujos la sociedad japonesa actual así como la parte más oscura de las relaciones humanas. El tema principal del film se basa en el papel de la mujer dentro de la sociedad japonesa, un papel basado en las apariencias, en el obligatorio cuidado del esposo y en el cumplimiento de sus deberes sociales. Imagen y conceptos que Iwai analiza en nada más y nada menos que 3 horas de metraje.
Lo primero que podemos decir es que los planteamientos en los que se basa son más que interesantes
y apasionantes. El recorrido vital del personaje de Nanami, de mujer que busca ser convencional pero que poco a poco se irá liberando de sus ataduras sociales hasta convertirse en un ser independiente y dueña de su destino, es el esqueleto por el que recorre el film.
En ese sentido, la obra es implacable y cruel con su protagonista, y en definitiva Iwai nos deja con el regusto de que no tiene ninguna esperanza en las relaciones y de qué forma la frialdad y el desapego es dueño de la sociedad de este nuevo siglo. Nanami conoce al que será su futuro marido a través de Internet y la ironía de que la muchacha debe acudir a una agencia de actores para que finjan ser sus familiares en la ceremonia está cargada de un conmovedor patetismo. Más aún cuando descubre que su recién marido tiene una amante, y por presiones familiares o por no resultar ser la buena esposa que se le exige, acaba siendo abandonada en plena calle, en la que es la escena más memorable y puramente Iwai del film.
Más tarde comenzará una serie de extraños trabajos en lo que resultará un viaje a la búsqueda de sí misma. Finalmente conocerá a Mashiro (quien resulta ser una actriz porno) con quien compartirá una extraña y solitaria mansión e iniciará una curiosa relación amorosa y homosexual llena de sutilidad y con destino trágico. Es en este tramo final en la mansión donde el film alcanza sus mejores momentos, con la pareja de féminas compartiendo momentos llenos de sensibilidad y amargura.

El problema con A bride for Rip Van Winkle es que resulta una sucesión de pequeños momentos interesantes pero que pecan de confusos y algo desordenados e inmersos en un metraje en definitiva excesivo.
A Bride for Rip Van Winkle supone el regreso de Shunji Iwai al cine de ficción con una obra muy interesante a nivel de contenido y planteamientos, como son el papel de la mujer en la sociedad japonesa y la parte más oscura de las relaciones sentimentales, pero es una obra que peca de exceso de metraje y cierta desorganización y confusión. Pese a todo, es un film bien curioso, distinto, que lleva indiscutiblemente el sello de su director y que alcanza momentos conmovedores gracias a su protagonista femenina a la búsqueda de su lugar en el mundo.


En los 70, en plena era del exploit y de las sesiones grindhouse, era bastante común encontrarse con films conocidos como rape & revenge. Películas en las que una chica incauta (o grupo de jovencitas) eran torturadas/violadas por un grupo de psicópatas o desalmados masculinos para después ser ajusticiados por las mismas chicas o sus familiares.
El infame film de Wes Craven, La última casa a la izquierda (1972) es una de las piezas clave de tan políticamente incorrecto subgénero. En estos tiempos de dictadura moralista, es cada vez menos común encontrarse con estos trabajos, o por lo menos encontrarlos con la mala baba y gamberrismo que tenían sus congéneres setenteros.
Revenge es una nueva muestra de este rape & revenge de nueva hornada, que valga la ironía, acaba resultando “más revenge y menos rape”. Un film que presenta varias particularidades: la primera, su procedencia; es francesa y por tanto perteneciente a esta nueva oleada de gore-francés sin complejos; y en segundo lugar, se trata de la ópera prima de Coralie Fargeat.
Revenge ha resultado ser toda una sorpresa y un producto tremendamente disfrutable, visto desde la perspectiva de una película sin prejuicios y de pura diversión y casquería. En ella, nuestra heroína pasa de ser la mayor pija del extraradio, con sueños de convertirse en modelo y muy bien provista de unos tremendos atributos físicos que harían palidecer a Irina Shayk, hasta, tras sufrir una serie de catastróficas desdichas, pasar a convertirse en una Lara Croft gore, una Rambo femenina dispuesta a vengarse de sus torturadores. Una obra provista de un cúmulo de situaciones imposibles de pura ciencia ficción (nuestra protagonista sobrevive a una serie de accidentes verdaderamente mortales), que si se superan y se entra en el juego de la pura fiesta, resultará una experiencia muy gratificante.
El film no anda escaso de gore precisamente, y la sangre salpica salvajemente desde un inicio. La dirección es verdaderamente acertada, con cierto tufo (agradecido) a videoclip y unas imágenes que contagian tensión y adrenalina. Un visionado que se hace ameno y ágil, Revenge es divertidísima y verdaderamente sangrienta, y hará las delicias del fan, si se logra superar sus momentos de ciencia ficción a lo Chuck Norris.
 

En 2012, la ópera prima de un joven director dio el taquillazo en los cines coreanos con una propuesta que daba una nueva vuelta de tuerca al thriller del país del soju.
Confession of murder se apartaba de la seriedad y crítica social de Memories of murder o del gore sucio e incómodo de The Chaser (por citar los referentes máximos de la mayoría de thrillers coreanos), por ofrecer directamente un espectáculo pop paródico e imposible, y que él mismo parecía burlarse de los patrones y giros rocambolescos de guión de sus predecesoras y pálidas imitaciones. Confession of murder, pese a no ser un film memorable, se antojaba entretenido y descerebrado. La casualidad dio que pudiéramos coincidir dos veces en el mismo día con su director, Jung Byung-Gil, ya que no solamente para matar el rato asistimos a la proyección en Brigadoon de la ópera prima de Byung-Gil, sino que a la noche el director hizo de nuevo acto de presencia para la proyección de La villana, la última sensación del cine coreano.
La villana explota con creces el gusto de su director por las escenas de acción. El film venía precedido de excelentes comentarios debido precisamente a eso. Con ecos de Nikita y el thriller de acción más seco de Corea, La villana es un film que si bien alucina con sus set pieces de acción (su inicio en primera persona es un arranque impresionante), es una película que se antoja alargada en exceso, con una trama romántica y lacrimógena mezclada con venganzas varias y con muchos altibajos. 

Está excelentemente rodada, con una interpretación descomunal de Kim Ok-Bin, que para quien sigue el cine coreano desde hace muchos años era la fantasma adolescente de Whispering Corridors: Voice (2005) o la sexual vampira de Thirst (2008).
Como hemos dicho, se beneficia de sus escenas de acción (3 ó 4 verdaderamente memorables), las cuales están rodadas con un pulso y una magia alucinante con la cámara, atravesando recovecos imposibles (¿alguien me puede decir como han filmado la lucha en motos?).
El resto: una organización que entrena asesinas (todas bastante atractivas, claro), el amante resucitado, el love-affair de la protagonista con su vecino y la venganza por encontrar al asesino de su padre… son tramas más bien poco interesantes, simpáticas pero en exceso alargadas. Pese a todo, La villana es un film espectacular, salvaje y adrenalítico en sus escenas de acción, y que bien vale la pena un visionado.


Shinobu Yaguchi es uno de esos directores de gran éxito en Japón pero cuasi desconocido fuera de sus fronteras, lo cual es muy de agradecer al Festival el hecho de haber traído su última película, Survival Family.
Yaguchi es un personaje por el que siento enormes simpatías, en todos sus films consigue algo muy poco corriente, ya sean mejores o peores, siempre te dejan un buen rollo y una sonrisa tonta de oreja a oreja más que agradable. Siempre es dado al humor ya sea de carácter absurdo (presente en sus primeros films como la delirante Waterboys (2001) o la excelente Swing Girls (2004)), a otras más amables y blancas, de su última etapa, como la entretenida Robo-G (2012) o la muy notable Wood Job! (2014).
Con Survival Family vuelve a incidir en el fuerte contraste entre la civilización actual y su locura tecnológica, a la cual dependemos y el viaje hacia un regreso a la forma de vida sencilla de nuestros abuelos, donde con mucho menos parecían ser más felices.
Survival Family parte de cómo un apagón tecnológico repentino pone patas arriba la civilización tal y como la conocemos, y en concreto la de una típica y desavenida familia japonesa. Un padre que pasa de todo y está absorbido por su trabajo, una madre ama de casa bastante torpe y unos hijos en plena edad del pavo y totalmente adictos a sus teléfonos móviles… que prácticamente nada en la gran ciudad funcione (cualquier sistema tecnológico, y eso incluye vehículos, aparatos del hogar, trenes…) provoca que la familia realice un viaje imposible en bici hasta el pequeño pueblo de sus abuelos. 

Se inicia un viaje por el que pasarán mil penalidades, a la vez que aprenden a convivir entre ellos mientras descubren otra manera de ver la vida, mucho más alegre y viva que la esclavitud de la gran ciudad.
Un film totalmente agradable y repleto de perlas irónicas, con unos personajes bien dibujados y simpáticos. Un punto en contra es su alargada duración (2 horas) para una historia, al fin y al cabo, no demasiado complicada. Su primer tramo en Tokyo se hace algo reiterativo hasta que la historia se encara hacia lo más jugoso e interesante: el viaje de la familia a través de Japón, donde se proporcionan momentos muy bellos a nivel visual (esos campos de arroz japoneses son tan cinematográficos…) y donde subyace la moraleja del film.
Para Yaguchi (como ya demostró en Wood Job!) es urgente un regreso a la forma de vida sencilla y primigenia propia de nuestros antepasados. Una vida más feliz y llena de la sabiduría que parece que no tienen las nuevas generaciones. Survival Family ha resultado ser una muy agradable sorpresa que se aleja algo en calidad a los mejores trabajos de Yaguchi pero que derrocha inteligencia, ternura y simpatía. Notable.

CRÓNICAS DE SITGES 2017 (1/3)

Tras irrumpir a principios del 2000 con gran fuerza gracias a una serie de films totalmente refrescantes y de gran calidad (Old Boy, The Host, Memories of murder...), parece que la moda del nuevo cine coreano se ha ido calmando para afianzarse totalmente, convirtiéndose en una enorme industria de gran poder en Corea del Sur. Para quien ha seguido la evolución de su cine, es notable comprobar cómo de unas propuestas que aunaban excelentemente comercialidad y sabor autoral, se ha derivado hacia un cine excesivamente comercializado, donde las propuestas de corte independiente están cada vez más disimuladas. Ryoo Seung-wan es uno de los mejores ejemplos de esta transición. De enfant terrible del sistema a creador de los mayores blockbusters del país.
De propuestas duras, atrevidas y pequeñas como Die Bad (2000) o Crying Fist (2005), a auténticos rompetaquillas como Veteran (2015) o el film que nos ocupa; The Battleship Island.
Aupados con un reparto que aúna lo mejor de Corea del Sur como Hwang Jung-Min (Veteran, El extraño, Oda a mi padre...), nos adentra en una curiosa historia real acaecida en los tenebrosos años de la II Guerra Mundial durante la ocupación japonesa, y donde cientos de coreanos fueron llevados a la fuerza a una isla acorazada a extraer carbón. ¿Podrán escaparse los prisioneros de los horribles y malvados soldados japoneses?

Nos encontramos con todo un blockbuster coreano, con lo que eso supone: una manera excelsa de rodar, una perfección técnica intachable, una historia a la que saben dar el nivel de epicidad o dramatismo necesario (y exagerado por supuesto), y un diseño de producción espectacular.
El problema con The Batlleship Island es el mal de la mayoría del cine coreano: una excesiva duración. El film se sigue sin demasiados problemas, pero unos cuantos recortes no hubieran venido nada mal (sensación acrecentada con el director's cut que han traído al Festival), ocasionando cortes de ritmo bastante grandes que no hacen sino sacarte de la historia y desear que llegue el clímax final, que es donde el film muestra todo su poderío y magnitud, con una escapada final de la fortaleza absolutamente espectacular.
La película, como manda últimamente en el cine coreano, contiene un nivel de patriotismo bastante extremo, presentando a los soldados japoneses de una manera caricaturesca pero a mis ojos muy simpática. The Battleship Island es una obra competente y espectacular, lastrada por un exceso de duración y algunas situaciones excesivamente dramáticas pero que aporta un interesante pedazo de historia coreana y un clímax final inmejorable.


A un servidor le van las experiencias extremas y una maratón nocturna en el Festival es una de ellas (por muy dura que sea de aguantar). Pero no podía perderme la nueva locura de Sion Sono, y os
puedo decir que ha valido totalmente la pena. Sono es un marginado (cinematográficamente hablando) en su país. Es anárquico, iconoclasta, exagerado, surrealista... El club del suicidio (2002), Love exposure (2008), Why don't you play in hell (2013)... son ejemplos de una cinematografía desatada y salvaje.
¿Que su nuevo proyecto fuera una serie producida por el gigante Amazon podía hacernos pensar que Sono se hubiera calmado?. Ni por asomo. Tokyo Vampire Hotel se estrenó en Japón como una serie de 9 episodios, aunque para su proyección internacional se ha realizado un montaje de 140 minutos en formato película.
Manami se dispone a celebrar su cumpleaños con unos amigos, pero termina salvándose de una matanza. Sus problemas no terminarán aquí: dos vampiros, K, del clan Drácula, y Yamada, del clan Corvin, la están persiguiendo. Yamada terminará encerrando a Manami en un hotel, donde los humanos están condenados a dar sangre eternamente. Tokyo Vampire Hotel es de nuevo una extrema locura gore-splatter del país del sushi. Para empezar, contiene un tercio inicial atacado y confuso (fruto de los recortes para este nuevo montaje, imagino), además de un metraje que para un film de estas características resulta alargado. La presencia de algunos actores occidentales (cuya calidad interpretativa es para salir corriendo) y unas referencias a la obra de Bram Stoker bastante sonrojantes tampoco ayudan precisamente.
Dicho esto, el film es una (casi) continua escalada de escenas splatter-action absolutamente salvajes, y donde la sangre, los mordiscos, las katanas y las decapitaciones varias corren como pedro por su casa.

La película hace gala de un morboso y negrísimo sentido del humor, especialmente una vez encierran a un centenar de jóvenes japoneses en el hotel de marras y les obligan a elegir pareja para fornicar hasta la eternidad, lo cual no es mal plan (sobre todo con el plantel de actrices que siempre tiene Sono), sino fuera porque a cambio tienes que donar sangre a la causa vampírica.
La rebelión final humanos vs. vampiros sucede en un alargado clímax pasadísimo de vueltas y absolutamente sangriento, que desgraciadamente acaba agotando. Pese a todo, Tokyo Vampire Hotel será un film que encante a los fans de su director y de las locuras gore japonesas.


Esta puede que resulte mi primera experiencia seria con el cine Filipino (salvando algún que otro
exploit de tercera de los años 70), y la experiencia ha resultado interesante, aunque tampoco me ha hecho desear adentrarme en el cine de género facturado en el país asiático.
Seclusion es un film que parte de una premisa atractiva. Por un lado la investigación por parte de un cura acerca de una niña con poderes que dice ser la representante de Dios en la Tierra y la cual intentará desenmascarar, y por otro, la prueba final de un joven que antes de convertirse en cura, debe aislarse unos días en un convento para evitar sucumbir a las tentaciones del diablo.
La obra contiene un tono realmente conseguido e inquietante. A nivel personal, la "imaginería" cristiana siempre me ha resultado algo atemorizante, por lo que las presencias espectrales del film no hicieron si no aumentar mi incomodidad frente a la historia. Desgraciadamente, conforme va avanzando la trama, se antoja confusa y cada vez más poco interesante. La investigación del cura para desenmascarar a la niña se hacía más interesante que el vía crucis del monaguillo para aguantar las embestidas del "demonio".
Seclusion bien vale un visionado por su tono demacrado e imágenes inquietantes, y que causan cada vez una mayor incomodidad en el espectador, pero no pasará a la historia precisamente. 

Me quedo con la atemorizante interpretación de la niña/demonio/diosa interpretada por una actriz de fuerte apellido musical (Bustamante), y la siempre socorrida presencia de una monja de agradecidos atributos (y que pone en algún que otro aprieto a los personajes). Film curioso.


El mundo de las sectas es un tema muy jugoso para el cine, y aún es capaz de proporcionar películas
más que interesantes y sorprendentes como The Sacrament (2013). The endless es una nueva vuelta de tuerca al tema.
Los artífices de este producto, Justin Benson y Aaron Moorhead (que ya presentaron Spring en Sitges 2014), se hacen un Juan Palomo; no solamente se encargan de la dirección, el guión o la fotografía del film, sino que además se atreven a protagonizarla.
Es de aplaudir, ya de primeras, la valentía para llevar adelante una producción de estas características, con un presupuesto muy bajo y el espíritu de sacarla sea como sea. El resultado final es ya otro cantar...
The endless parte de una premisa muy prometedora: unos hermanos que años atrás lograron escapar de la secta donde se habían criado, ahora malviven en un apartamento de Los Ángeles, hasta que un día reciben una cinta de vídeo de aquella secta. Entran las dudas de si deberían volver al campamento del que huyeron.
The endless no ha despertado pasiones en mi persona precisamente. Es un film que pese a algunas ideas curiosas, acaba aburriendo. Se beneficia de una buena fotografía y una excelente ambientación en pleno desierto, la sensación de misterio y el temor a lo desconocido está bien conseguida (esa presencia gigantesca y fantasmal que no podemos ver), pero peca de falta de tensión y de interés por descubrir qué diablos está pasando en el campamento flower-power.
Es de agradecer que se le dé una vuelta de tuerca a la historia a medio camino para convertirse en una especie de monster-movie fantasmal/divina (con muchos ecos a Lovecraft) y las historias de bucles temporales, pero la falta de presupuesto corta estas aspiraciones tan curiosas y sólo nos queda ver a la pareja de hermanos deambulando de un lado para otro del desierto mientras el sopor no hace sino aumentar más y más.
Algún que otro golpe de humor inapropiado tampoco ayuda precisamente. Así, The endless es una propuesta curiosa, con buenas ideas de base y que podrían servir para otra producción con algo más de presupuesto además de una dirección mucho más atinada y tensa de lo que tenemos aquí.

FESTIVAL DE SITGES 2017

CRÓNICAS DEL FESTIVAL










PALMARÉS

Sección Oficial Fantàstic Sitges 50

Mejor película: JUPITER’S MOON, de Kornél Mundruczó


Premio especial del jurado: THELMA, de Joachim Trier

Mejor dirección: Coralie Fargeat, por REVENGE


Mejor interpretación femenina: Marsha Timothy, por MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS


Mejor interpretación masculina: Rafe Spall, por THE RITUAL


Mejor guión: Joachim Trier y Eskil Vogt, por THELMA


Mejores efectos especiales: Ferenc Deák, por JUPITER’S MOON


Mejor fotografía: Andrew Droz Palermo, por A GHOST STORY


Gran premio del público: MATAR A DIOS


Anima’t

Mejor película: TEHRAN TABOO, de Ali Soozandeh


Noves Visions One

DAVE MADE A MAZE, de Bill Watterson

Mención especial: KUSO


Panorama Fantàstic

CREEP 2, de Patrick Brice


Panorama Documenta

Premio del público a la mejor película: 78/52, de Alexandre O. Phillipe


Òrbita

THE BATTLESHIP ISLAND, de Ryoo Seung-wan


Premio de la crítica - José Luis Guarner
Ex aequo

AS BOAS MANEIRAS, de Juliana Rojas y Marco Dutra

THE KILLING OF A SACRED DEER, de Yorgos Lanthimos


Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel

Coralie Fargeat, por REVENGE

Mejor película Discovery

BRIGSBY BEAR, de Dave McCary

jueves, 13 de febrero de 2020

THE CASE OF HANA & ALICE (2015)

Tras la experiencia americana efectuada con Vampire (2011), por el que recibió unos resultados algo dispares, Shunji Iwai pareció relajar su actividad de nuevo centrándose en pequeños proyectos de publicidad o componiendo la banda sonora del film Far away, so close (2013).

Hasta que en 2015 se anunció que el director regresaría con nuevo proyecto en Japón y además con varios aspectos atractivos para el respetable: supondría un regreso a los simpáticos personajes de Hana & Alice (2004) en forma de film anime, el primero dirigido por el director (aprovechando que se estaba editando en Japón un manga sobre los personajes).

The case of Hana & Alice cuenta la historia de Tetsuko después de la separación de sus padres, cuando se muda con su madre a una nueva ciudad que para ella está apartada del mundo. En el nuevo instituto se encuentra con que sus compañeros la menosprecian sólo porque se le ha asignado el asiento de Judas, quien se rumorea fue asesinado hace un año. Su vecina Hana, que no sale nunca de casa, parece tener algunas respuestas sobre lo que pasó.

The case of Hana & Alice (2015) es nuevamente una obra deliciosa que te lleva por lugares plácidos y agradables, beneficiado principalmente por el carisma y química de la pareja de féminas protagonistas (aunque dichos personajes pasen al formato animado), cuya frescura sigue resultando atractiva.

El film está planteado como una precuela de la exitosa Hana & Alice (2004), explicando de qué forma se conocieron los personajes y cómo se inició su inquebrantable relación de amistad. La obra vuelve a ser un proyecto muy agradable de seguir, en el que se reincide en lo maravilloso de lo mundano y cotidiano, a la vez que se añade una simpática trama de maldiciones escolares y asesinato (o no) y que ayuda a mantener la atención e interés del espectador.

A nivel visual es bellísimo, utilizando la técnica de la rotoscopia basada en grabar inicialmente toda la acción en imagen real con los actores para luego, en post producción, pasarlo a formato animado.
El resultado, pese a que pueda parecer una excentricidad, proporciona momentos excelentes y llamativos a nivel estético, además de que sirve para recuperar tanto a Yu Aoi como a Anne Suzuki, aunque sea en forma de animación. Iwai ya había experimentado anteriormente con la técnica de la rotoscopia con Baton (2009), un proyecto en el que ejercía de guionista y productor y con Ryuhei Kitamura (Azumi, Godzilla: Final Wars) a la dirección, así como también con una pequeña serie de cortometrajes, titulados Town Workers.

Alice llega a una nueva escuela
Aunque ocupa un asiento donde pesa una maldición que provocó la muerte de un compañero

Alice conoce a su vecina Hana quien parece saber algo más sobre el asunto
Se inicia un viaje en busca del supuesto compañero "muerto"

Será el inicio de una hermosa amistad

El director le saca el máximo partido a dicha técnica con el presente film, llena de momentos excelentes, especialmente los protagonizados con Alice bailando ballet en el instituto y en los que vemos claramente la marca del director aun siendo un film de animación.
The case of Hana & Alice tiene la ventaja respecto a su predecesora de su duración (algo más ajustada) quedándose en 100 minutos. Aunque no se pueda evitar cierta sensación de innecesario estiramiento, no son para nada los 135 minutos de Hana & Alice (2004), los cuales acababan pesando en su resultado final.

Pese a esto, The case of Hana & Alice (2015) deja, al finalizar su metraje, el mismo agradable sabor de boca (o mejor si cabe) que la versión de 2004, presentando un film que sin ser nada del otro jueves, resulta simpático y original, suponiendo además una vuelta de tuerca a la filmografía de Iwai y sirviendo para que el director vuelva, con todos los honores, al cine japonés recuperando dos de los personajes más queridos de su filmografía, además derrochando su habitual sensibilidad. Deliciosa pequeña obra. The case of Hana & Alice obtuvo una buena aceptación ganando varios premios por el camino como el “Premio del público” del Festival Fantasia.

HANA & ALICE (2004)

Parece que tras alcanzar la cima artística con Todo sobre Lily (2001), Shunji Iwai decidió apartarse cada vez más de la dirección cinematográfica y focalizar así sus energías en otros proyectos, prefiriendo tareas como guionista o productor para obras de jóvenes realizadores en su productora Rockwell Eyes. Incluso se atrevió con la interpretación realizando el papel protagonista de la curiosa Ritual (2000) para su amigo Hideaki Anno (y que analizaremos en un futuro próximo). En 2002 participó en el film de episodios Jam Films, donde varios directores japoneses realizaban una pequeña pieza de ficción. Iwai colaboró con el segmento “Arita”. Además dirigió y produjo un documental llamado “Triumphal March and 30 Days of their own” sobre la Liga nacional de fútbol japonesa.

Hana & Alice (2004) supone un regreso a ambientes más plácidos y agradables tras el mal rollo dejado en Todo sobre Lily. El origen del film que nos ocupa tuvo lugar cuando Kit Kat, por su 30 aniversario, contrató a Iwai para realizar una serie de pequeños cortometrajes de finalidad publicitaria para la célebre chocolatina. El hilo conductor de dichas piezas eran los personajes de Hana y Alice. Estos pequeños cortos causaron sensación en Japón, tanta, que Shunji Iwai decidió llevar la relación entre los dos personajes al formato largometraje.

Hana & Alice relata la relación entre dos amigas, en principio inseparables, hasta que un día se interesan por 2 chicos que coinciden con ellas en el tren.
Hana se obsesiona con uno de ellos, hasta el punto que le sigue allá donde va. En uno de estos seguimientos, el chico se golpea la cabeza y Hana decide convencerle de que sufre de amnesia, y de que ella era su novia. Hana contará con la ayuda de Alice para tramar su plan, pero no cuenta con que Alice también tiene sus sentimientos hacia él...

Hana & Alice es una pequeña comedia adolescente, una obra muy agradable y simpática cuya mayor fuerza reside en las estupendas interpretaciones de la dupla de féminas protagonista. Yu Aoi, quien tras ser descubierta en Todo sobre Lily se convirtió en un rostro muy popular a nivel publicitario, además de haber participado desde entonces en innumerables films en los que podemos destacar Hula Girls (2006), la trilogia Kenshin o films del maestro Yoji Yamada, como Maravillosa familia de Tokyo (2016). Anne Suzuki, anteriormente la vimos en la cinta de ciencia ficción Returner (2002) y apareció junto a Takeshi Kitano en la surrealista Glory to the filmmaker (2007).

La química entre las dos actrices, así como el tratamiento de su relación y amistad, es lo más destacable del film. Relación realizada a la manera del director, con una técnica onírica y etérea de relatar la cotidianidad marca de la casa. Es de destacar el realismo y naturalidad con el que se plasma la amistad, a priori inquebrantable de las dos adolescentes, y como con una maravillosa simpleza, las dos se van alejando la una de la otra por inevitables avatares del tiempo (lo curioso es que los dos personajes tampoco pasan tanto tiempo juntas en pantalla).

Hana y Alice son dos amigas inseparables
Hana se encapricha por un chico cuya amnesia aprovechará

Aunque Alice también se le despiertan ciertos sentimientos hacia el galán adolescente

Lo que creará cierto resquemor entre las dos amigas
Pese al paso del tiempo y los roces las dos chicas permanecerán unidas

Shunji Iwai, como ya hemos podido comprobar en la mayoría de su filmografía, es único plasmando esa extraña etapa que sucede entre el final de la adolescencia y el inicio de la adultez. El director, como es habitual, no le tiene miedo a nada y se encarga tanto de la dirección como de la producción y del guión, además de componer él solito la banda sonora.

El tono y estilo de Hana & Alice tiene mucho de manga shojo, esos cómics cuyas tramas van destinadas principalmente a mujeres, aunque mezclado con el estilo plácido del Iwai de Historia de Abril y la bonita simplicidad de animes como Nicky aprendiz de bruja (1989). Uno de los principales problemas del film es que está excesivamente alargada. La simplicidad de obras como Historia de Abril funcionaba a la perfección porque su duración estaba acotada a 67 minutos, pero 135 minutos de Hana & Alice es mucho cuando los actos cotidianos y mundanos son el centro de la narración.

Pese a esto, si empatizas con la maravillosa química y relación entre los dos personajes principales, el film se hace muy disfrutable y al aparecer los créditos finales no podrás evitar esbozar una sonrisa tonta de satisfacción por lo agradable del conjunto. De nuevo, presenta varias escenas “marca Iwai” que son un prodigio de sensibilidad, como la escena bajo la lluvia donde las dos adolescentes confiesan sus sentimientos o el maravilloso final, donde Alice realiza una demostración de ballet.


En resumen, una pequeña comedia adolescente donde se plasma con naturalidad y belleza la historia de amistad de sus dos protagonistas. Hana & Alice tuvo un potente éxito en su estreno japonés llegando al nº 1 del Box office local. Es curioso y me llama fuertemente la atención el frecuente éxito taquillero de Shunji Iwai a pesar de que sus proyectos sean tan especiales y alternativos y que al fin y al cabo no deje de ser cine independiente.
Yu Aoi consiguió llevarse el premio a “Mejor Actriz” por el film en los Japanese Professional Movie Awards de 2005.

Hana & Alice supone una especie de despedida, ya que Iwai dejaría la dirección cinematográfica centrándose en proyectos más pequeños (como documentales) y ejerciendo de productor o guionista intentando proyectar a nuevos directores. No volvería a la dirección de largometrajes hasta 2011 con su aventura americana, Vampire. En 2015, el director volvería a los personajes de Hana y Alice, realizando una precuela en formato anime titulado The case of Hana & Alice.

FESTIVAL DE SITGES 2016

CRÓNICAS DEL FESTIVAL

- THE TIGER/ MIENTRAS ELLAS DUERMEN/ COLOSSAL / THE ANTHEM OF THE HEART/ SHIN GODZILLA


- THE WAILING/ MUSEUM/ THE GREASY STRANGLER / OPERATION MEKONG/ THE HANDMAIDEN




- ROAD TO THE STARS + PLANETA BUR / 31 / SWISS ARMY MAN / HARDCORE HENRY / GRAVE




- OPERATION AVALANCHE / THE NEON DEMON / LA REGIÓN SALVAJE / THREE / HEADSHOT / SADAKO VS KAYAKO



PALMARÉS OFICIAL 49ª EDICIÓN SITGES (2016)

Mejor Película: SWISS ARMY MAN, de Daniels

Especial del Jurado: LA AUTOPSIA DE JANE DOE, de André Øvredal

Mejor Dirección: Yeong Sang-ho, por TRAIN TO BUSAN

Mejor Interpretación Femenina: Sennia Nanua, por MELANIE. THE GIRL WITH ALL THE GIFTS

Mejor Interpretación Masculina: Daniel Radcliffe, por SWISS ARMY MAN

Mejor Guión: Jeremy Slater, por PET

Mejores F/X : Jung Hwang-su, por TRAIN TO BUSAN

Mejor Fotografía: Hong Kyung-pyo, por THE WAILING

Gran Premio del Público: THE HANDMAIDEN, de Park Chan-wook

Mejor Cortometraje Oficial Fantàstic CURVE, de Tim Egan

Mención especial a LIMBO, de Konstantina Kotzamani

Premio José Luis Guarner (Jurado de la Crítica): THE NEON DEMON, de Nicolas Winding-Refn

Premio Citizen Kane a la Mejor Dirección Novel: Julia Ducournau, por GRAVE (CRUDO)

Premio Jurado Carnet Jove a Mejor Película : GRAVE (CRUDO), de Julia Ducournau

Menciones especiales a THE LURE y SWISS ARMY MAN

Noves Visions ONE: UNDER THE SHADOW, de Babak Anvari

Mención especial a PREVENGE, de Alice Lowe

Noves Visions PLUS: A DRAGON ARRIVES, de Mani Haghighi

Mención especial a WE ARE NOT CATS, de Xander Robin

Panorama Fantàstic: I AM NOT A SERIAL KILLER, de Billy O'Brien

Òrbita: LO CHIAMAVANO JEEG ROBOT, de Gabriele Mainetti

Focus Àsia: THE WAILING, de Na Hong-jin

Mención especial a DEAREST SISTER, de Mattie Do

Anima’t Mejor Película: YOUR NAME, de Makoto Shinkai

Midnight X-Treme: IT STAINS THE SANDS RED, de Colin Minihan

Brigadoon: ARCANA, de Jerónimo Rocha

Méliès d’Argent Mejor Película Europea SOFC 49: GRAVE (CRUDO), de Julia Ducournau

miércoles, 12 de febrero de 2020

CRÓNICAS DE SITGES 2016 (3/4)


Este año, dentro de los Sitges classics, han realizado un ciclo llamado "Red planet Marx" dedicado al desconocido cine de ciencia ficción ruso; toda una delicia para los amantes del género e investigadores de curiosidades como éstas.
Nosotros pudimos asistir a la doble sesión en el cine Prado de "Doroga k zvezdam"(Road to the stars) de 1958 y "El Planeta de las tormentas" (Planeta Bur"), de 1962. Dos piezas dirigidas por Pavel Klushantsev verdaderamente sorprendentes y curiosas realizadas en Rusia en plena Guerra Fría, donde la lucha encarnizada con Estados Unidos por la conquista espacial estaba en pleno apogeo.
Doroga k zvezdam es un falso documental en donde se especula ya con viajes interplanetarios. La primera parte del mediometraje va sobre el fundador de la cosmonáutica, Konstantin Tsiolkovsky, la historia de los cohetes y las perspectivas del desarrollo de la astronáutica.
La segunda parte es una película de ciencia-ficción, donde se fantasea sobre cómo será la vida del hombre en el espacio profundo.  Como he dicho, una curiosidad fascinante dentro del
cine de la época y un ejemplo de cine ruso donde se vanaglorian los descubrimientos científicos propios. Sirve muy bien como clase de ciencia pero no deja de ser una curiosidad y un
ejemplo del cine propagandístico de la época. En cambio Planeta Bur es un ejemplo de cine de ciencia ficción hecho con un mínimo de medios.
En el film, tres naves soviéticas - Sirus, Vega, Capella - se encuentran en misión hacia Venus. Capella es destruida por un asteroide y toda la operación es puesta en peligro. La tripulación elabora un plan y deciden descender por tandas al lejano planeta.
Una vez que los tripulantes llegan a la superficie de Venus, deberán enfrentarse a monstruos prehistóricos, enfermedades y plantas carnívoras, además de descubrir los posibles indicios de una civilización ya extinguida.

Un film que a pesar de que llegó en un momento en que la edad de oro de la ciencia ficción de los 50 estaba acabando, es una muestra muy entretenida y encantadora de lo que se hacia en Rusia dentro
del género. Un delirio con efectos especiales de saldo, dinosaurios de medio pelo y actores más fríos que el simpático robot que les acompaña en la misión (especie de clon del que aparecía en Planeta prohibido). Planeta Bur, no obstante, es imaginativa y presenta una muy sugerente ambientación en Venus con un filtro en la imagen anaranjado que ayuda a ambientarnos en el planeta.
Un divertimiento asegurado por sus encantadores efectos especiales, situaciones alucinógenas y delirantes.



Tras entrar por la puerta grande con su shockeante debut, La casa de los mil cadáveres (2003), Rob Zombie se ha convertido en uno de los directores de referencia del género.
"31" es el nuevo film del director estadounidense, un trabajo donde retoma varias de sus obsesiones cinematográficas, como la de ambientar sus historias en los años 70 o los payasos grotescos y psicópatas.
Cinco personas son secuestradas en los días previos a Halloween y mantenidos como rehenes en un lugar llamado Murder World. Mientras están atrapados, deben jugar a un juego violento llamado 31, donde la misión es sobrevivir 12 horas contra una pandilla de payasos malvados.
La idea del film de convertir la historia en una especie de versión survival pasadísima de vueltas y deliciosamente gore de "Perseguido"(1987) es atrayente, pero el resultado no acaba de satisfacer las expectativas con un montaje desigual y extraño (esas cutres congelaciones de la imagen), personajes sin interés que sólo sirven como carnaza y situaciones alargadas.
El film cumple sobradamente a nivel de gore con escenas sanguinolentas protagonizadas por motosierras, desmembramientos y demás objetos punzantes, pero la forma de rodar estas escenas (y en general todo el film) con la cámara temblorosa y planos de 1 segundo pone más de los nervios que otra cosa.
A destacar, eso sí, y como es de costumbre en Zombie, la ambientación degradante y sucia y los killer clowns, cada uno más grotesco que el anterior, pasando por un enano argentino nazi con esvástica tatuada en el pecho a una especie de alemán de 2 metros con falda de bailarina de ballet.

La primera escena del film en blanco y negro y con el payaso asesino hablando directamente a cámara, es elegante y muy sugerente, pero no se puede decir lo mismo del resto del film.
Pese a todo, es una gamberrada muy propia de Rob Zombie, con momentos entretenidos y que los fans del estilo del director disfrutarán.


Su presentación en Sundance, donde dividió al público de forma brutal (muchos huyeron de la sala
rechazando la propuesta y los que se quedaron acabaron amándola), no hacia sino aumentar las expectativas respecto a "Swiss Army Man", film dirigido y guionizado por Daniels (Dan Kwan y Daniel Scheinert).
La verdad es que el punto de partida del film, con un cadáver moribundo, interpretado por Daniel Radcliffe, el cual no cesa de emitir flatulencias, era bien llamativo, algo muy del gusto de un festival como Sitges.
La historia presenta a Hank, quien lleva una larga temporada aislado en una isla desierta, pero tras encontrar a un cadáver de un joven que el agua ha traído hasta la orilla, logra escapar haciendo uso de sus "especiales" habilidades con los gases corporales.
El film sorprende por su tono juvenil, gamberro y tremendamente imaginativo, aprovechando el espacio de la acción y llevándolo al terreno de lo absurdo y al surrealismo. Sí, el cadáver moribundo (interpretado muy bien por cierto, por un Daniel Radcliffe quitándose ya definitivamente el sambenito de Harry Potter forever), es una auténtica navaja suiza: se tira pedos que lo ayudan a propulsarse cual lancha motora o emana de su boca chorros de agua limpia que sacian la sed del protagonista; pero el film no se queda en estas demostraciones de humor escatológico, absurdo y refrescante.
Una vez el cadáver empieza a hablar, la película entra de lleno en terrenos más profundos y complejos: la vida, la soledad, las relaciones humanas o cómo nos amarga la forma de comportarnos frente a la sociedad. Un camino que lleva a Hank, interpretado por un estupendo Paul Dano, a redescubrirse a sí mismo y a enfrentarse a sus temores más internos a la vez que cuenta una preciosa historia de amistad.

Si encima, el objeto de deseo de esta extraña pareja es Mary Elizabeth Winstead (la fémina de la cual Hank está enamorado y nunca se atrevió hablarle), una actriz de referencia para el que esto suscribe por motivos evidentes, el film se hace emocionante, divertido y reflexivo.
Juega en contra que su humor sea muy especial y que al fin y al cabo, no hay mucho más que rascar en la trama y el metraje se haga, por momentos, algo largo y con escenas reiterativas y repetitivas. Pese a todo, el clímax final es inmejorable y hace que al acabar la proyección, no puedas reprimir una sonrisa tonta de satisfacción.


Cada vez más, el triunfante concepto inmersivo ha conseguido que el mundo del videojuego se vaya
colando progresivamente en otros formatos audiovisuales. Uno de los últimos experimentos con el que está jugando el mundo del cine estos últimos años es el fallido y caduco 3D o la realidad virtual.
"Hardcore Henry" es un vehículo de acción cuya mayor atención se centra en que sus 90 minutos están grabados en primera persona y casi en tiempo real, cual videojuego shot'em up tipo Call of Duty (o Doom, para los nostálgicos y amantes de los clásicos de la Play Station de los 90).
La trama es bien simple. Henry, el protagonista (o nosotros, si lleváramos un mando) revive en un laboratorio y de la mejor manera, siendo ensamblado biónicamente con prótesis robóticas súper poderosas por una enfermera de muy buen ver que dice ser su esposa (Henry no recuerda nada de su vida anterior). A los pocos minutos, unos maleantes comandados por un personaje con poderes psíquicos, mata a todo el mundo en el laboratorio, aunque Henry (junto a su curvilínea mujer) consiguen escapar.
Es cuando empieza un sin parar de acción cada 2 minutos con Henry encontrándose cada dos por tres con personajes metidos con calzador, los cuales le dan alguna pista o nueva arma que le permita seguir en el desarrollo de los acontecimientos (como cualquier videojuego del género).
Es evidente destacar que la propuesta es resultona y técnicamente excelente, pero para un servidor, el tema de la primera persona le ha parecido insufrible y tremendamente mareante (y eso que mi mente está más que acostumbrada a las mayores locuras narrativas y visuales).
Para un corto de 10 ó 20 minutos bien, pero no para 90. El conjunto es monótono y aburrido. Todo se centra en una sucesión de escenas de acción, una tras otra, (muy bien hechas, eso sí) donde el mayor atractivo reside en cómo Henry va destrozando a sus enemigos de las maneras más burras posibles.

A destacar el tramo final, donde el nivel de acción llega a cotas sobrehumanas y espectaculares (como fan de Queen, me hizo especial gracia que sonara Don't stop me now cuando Henry se inyecta adrenalina en vena).
Pese a sus aciertos, se trata de un film que funciona como curiosidad narrativa, pero que os aseguro que no volveré a visionar nunca más para así evitarme una buena vomitera.


En la última década, el cine francés de género ha dado lugar a piezas que han ofrecido nuevas perspectivas del terror, desde el torture porn, con films provocativos, desagradables y viscerales.
À l'intérieur (2007) es una de las favoritas para un servidor de esta nueva y volátil ola de cine de terror francés, a la que también pueden ser ejemplos destacados Martyrs (2008) o Alta tensión (2003).
"Grave" (o Raw, o Crudo), es una de las propuestas más interesantes, no solamente de esta reciente ola francesa, sino del género en estos últimos años, manteniendo el mismo nivel de incomodidad en sus escenas más gore (aunque sin llegar a los niveles de los anteriores títulos mencionados); con un toque de cine de auteur (muy europeo) y una historia femenina de autodescubrimiento sexual, vital (y alimenticio).
Justine, una joven de 16 años, vive en una familia donde todo el mundo es veterinario y vegetariano. Desde su primer día en la escuela de veterinaria, Justine se desvía radicalmente de sus principios familiares y come carne. Las consecuencias no tardan en llegar y Justine empieza a desvelar su verdadera naturaleza.
Lo sorprendente de este film es que se trate de la ópera prima de la directora Julia Ducournau y el resultado final parece haber sido creado por alguien con una trayectoria mayor, y es de destacar la naturalidad con la que pasan los hechos, no solo los sangrientos, sino en las situaciones referentes a la sexualidad o a la descontrolada vida universitaria donde vamos acompañando a la vorágine de degradación (o renacimiento, según como se mire) de Justine, con una fantástica interpretación de Garance Marillier, sin duda, lo mejor de todo el film.
No niego que haya algunas facultades o universidades francesas (o en el resto del mundo) con ese nivel de descontrol alcohólico y sexual, con orgías entre estudiantes en cada esquina, pero por momentos me resultó algo difícil de creer y parecía que estuviera viendo una escuela militar o una rave permanente antes que una escuela de veterinaria, si bien es un ambiente que ayuda en el desarrollo vital de Justine.

Respecto a los desmayos producidos en el Festival de Toronto, he de avisar que si estáis acostumbrados al género y a las emociones fuertes, las escenas sangrientas no os van a quitar el sueño ni mucho menos, pero sí es verdad que esos momentos en donde el canibalismo o la automutilación se hacen presentes, resultan desagradables y muy shockin' (pero no son para tanto).
El giro final, lleno de humor negro, es muy destacable y me hizo especial gracia. Grave (Raw) es un film de terror adulto, hecho con estilo, que remueve y hace pensar, algo muy necesitado en el genero estos últimos años y que con títulos como It follows (2014) o el presente film, hacen que recuperemos la esperanza en el cine de terror.