CRÍTICAS PELÍCULAS

lunes, 5 de octubre de 2020

LAST LETTER (2020)


Son muchos años acompañando a
Shunji Iwai. Su filmografía ha provocado tal impacto en mí que el recordar imágenes procedentes de sus películas aún me produce una gran emoción: Yu Aoi jugando a las cometas en Todo sobre Lily (2001), ese pasado idealizado en la biblioteca del instituto testigo de amores platónicos más grandes que la vida en Love Letter (1995), Tadanobu Asano y Chara asistiendo la llegada del apocalipsis en Picnic (1996) o Haru Kuroki de patitas en la calle y enfrentándose a su destino en la reciente A Bride for Rip Van Winkle (2016). Podríamos confesar que los años más fructíferos y exitosos de Iwai se hallan en los 90 y principios de los 2000 aunque es de justicia señalar que sus últimas obras son todas interesantes: su aventura animada con la delicada y reconfortante The Case of Hana & Alice (2015) o la titánica (por su duración y aspiraciones) A Bride for Rip Van Winkle. De Vampire (su aventura en Hollywood) mejor no hablamos. Son más de 30 años de trabajo cinematográfico y no se porqué, con Last Letter (2020) tengo la sensación que Iwai se está despidiendo de nosotros o por lo menos cerrando un círculo a todo su trabajo. En 2018, el director realizó Ni Hao ZhiHua, su primera producción en China. El film estaba basado en la novela del propio Iwai y no era sino un homenaje al pasado de su director con Love Letter en el punto de mira. Un film con numerosos guiños siendo finalmente entrañable, emocionante y plácida. Shunji Iwai, en una decisión curiosa, ha decidido que la historia estaba necesitada de una segunda versión cinematográfica aunque ambientada, esta vez, en su Japón natal. ¿Eran necesarias dos películas con la misma historia? Por sus enormes similitudes entre ellas yo creo que con una nos hubiéramos quedado más que satisfechos pero no hay que negar la calidad de las dos por separado. Last Letter se estrenó el pasado 17 de enero de 2020 en Japón y no os miento al decir que ha sido la película que más he estado esperando este año pandémico y difícil. Necesitábamos el almíbar y la poesía de Iwai.

Last Letter, al igual que su antecesora china, da inicio en el funeral de Misaki. Su hermana, Yuri, acude a una reunión de ex-alumnos del instituto dispuesta a explicar el suceso pero es incapaz ya que la confunden con Misaki. Uno de los asistentes, Otosaka, le declara que sigue estando enamorado de ella aún a pesar del paso del tiempo. Siguiendo el juego, Yuri empieza a cartearse con Otosaka y empiezan a explicarse recuerdos del pasado.

Los primeros compases de Last Letter ya te introducen en otro mundo. Un bosque, unas cascadas y tres adolescentes jugando con el agua. Tras la llamada de un familiar los chicos acuden a una casa de aspecto tradicional donde se está celebrando un funeral. Un contraste que acompaña un arranque excelente y evocador. Last Letter resulta un paseo conmovedor pero tiene varios problemas. El principal: que repite exactamente misma trama y momentos que su antecesora china y eso resulta todo un coitus interruptus a nivel de sorpresas e impacto. Si has visto la versión china difícilmente te volverás a emocionar de la misma manera con Last Letter. Por otro lado, Iwai no corrige los fallos que ya estaban presentes en Ni Hao ZhiHua, manteniendo una proliferación de subtramas en la primera mitad del metraje además de algunos momentos de comedia tontita que no ayudan a engancharte a la película. 

Todos estos problemas se solucionan en la segunda mitad de la película donde se centra en lo verdaderamente importante de ésta cómo es la interacción entre Otosaka y las adolescentes Ayumi (Suzu Hirose) y Fuka (Nana Mori) y cómo el novelista recuerda sus años de instituto y su flechazo con la dulce Misaki. A favor de Last Letter (respecto a su antecesora china) hay que reconocer que al estar ambientada ésta en Japón la película se hace mucho más reconocible respecto a la marca de su director. Esos barrios alejados de la gran urbe japonesa o la ambientación de instituto son escenarios que Iwai maneja a la perfección y nos son reminiscentes de los mejores momentos de la filmografía de su director. Otro aspecto en el que gana la película es con su reparto siendo éste la mar de interesante. Takako Matsu interpreta al personaje que menos empatía me provocó en Ni Hao, ZhiHua, siendo Yuri, la hermana de la fallecida Misaki. Matsu demuestra sus tablas como actriz dándole una vuelta algo más simpática al personaje. La presencia en el film de Takako Matsu también viene cargada de una fuerte carga nostálgica ya que la actriz no aparecía en un film de Shunji Iwai desde la maravillosa Historia de Abril (1998). Aparece incluso, brevemente, Etsushi Toyokawa interpretando al odioso ex-marido de Misaki. Toyokawa, todo un veterano, era uno de los protagonistas de Love Letter (1995). Hideaki Anno, amigo que es del director, le devuelve el favor que Iwai le hizo siendo éste protagonista de Ritual (2000) en el que interpretaba a un director de anime en pleno bloqueo creativo. Anno interpreta al marido cascarrabias y dibujante de manga de Yuri. Masaharu Fukuyama (habitual en films de Koreeda como Like Father, Like Son o The Third Murder) muestra su portentosa presencia, tragedia y misterio interpretando al novelista Otosaka con contención emocional. Nana Mori, quien interpreta a Fuka y a Yuri en su versión adolescente, es un encanto (además es quien canta Rana Nouta, la canción de los créditos finales del film, siendo éste su debut en la música y la muchacha no lo hace nada mal) y Ryunosuke Kamiki (presente en numerosos live-actions como Bakuman, Fortuna's eye o March comes in Like a Lion) interpreta a Otosaka de adolescente. Los dos me sorprendieron para bien pero quien sin duda es el corazón del film y quien se lleva todas las alabanzas es Suzu Hirose. Hirose, al margen de declarar que la muchacha es escandalosamente fotogénica, interpreta un doble papel tanto de la huérfana Ayumi como de la versión adolescente de Misaki realizando una portentosa interpretación.
Misaki ha muerto.

A Yuri, la confunden con su fallecida hermana. Conoce a Otosaka en una reunión de ex-alumnos.

Tras perder el móbil comienzan a cartearse y explican recuerdos.

Ayumi (hija de Misaki) y Fuka (hija de Yuri) reciben las contestaciones de Otosaka.

El pasado de Otosaka. Conoce a Yuri en un club de biologia.

Pero acaba sucumbido por los encantos de su hermana, Misaki. Y quien no.

¿Que le pasó a Misaki en todos estos años y que motivos hay tras su muerte?

Uno de los puntos fuertes en una producción de Iwai es su estilo visual así como su conjunción con la música dando siempre resultados memorables, pero opino que el director perdió parte de su esencia tras la muerte en 2004 de su director de fotografía, Noboru Shinoda (quien trabajó con él hasta Hana & Alice). Desde Vampire, los films de Iwai se han digitalizado visualmente de una manera que a mi me choca. En Last Letter se incide en esa claridad digital excesiva que en mi opinión le resta poder cinematográfico, amen de unos molestos planos en drone que me sacaban algo de la película. No obstante encontramos excelentes momentos. Esos evocadores planos a cámara lenta, la lluvia haciendo acto de presencia o esos luminosos y mágicos recuerdos enmarcados en el pasado de sus protagonistas me resultaron muy notables.

Last Letter (2020) es un film que nos devuelve al Iwai que más nos gusta. Romántico pero trágico, poeta y sensible volviendo a mostrar sus obsesiones habituales: el paso del tiempo, las oportunidades perdidas, los amores platónicos o la idealización de los tiempos de instituto. Como ya indiqué en la crítica de Ni Hao ZhiHua, me parece que más que presentar en esta dupla de films a un Iwai perezoso que intenta recuperar glorias pasadas veo a un director que a sus casi 60 años ha echado la mirada atrás y ha vuelto a sentir melancolía y nostalgia. 


Last Letter presenta un primer tramo al que le cuesta arrancar, repleto de subtramas más bien poco interesantes (el romance entre la suegra de Takako Matsu con su anciano profesor de inglés, las apariciones de Hideaki Anno, las idas y venidas para enviar las primeras cartas de Matsu con Fukuyama...). Por suerte, a partir del meridiano del metraje, la trama se centra elevando el interés general y el sentido de lo que se nos quiere contar llegando a momentos de un nivel emocional que te remueve y conmueve: el encuentro cuasi fantasmal de Otosaka con las hijas de Misaki y Yuri mientras éste visita las ruinas de su antiguo instituto, la conmovedora historia tras la creación de la novela "Misaki" de Otosaka o el doloroso encuentro de éste con el ex-marido de Misaki, causante de todo el dolor de la muchacha, llevando al espectador a pensar ¿que hubiera pasado si...? La lástima, que todo esto ya lo vimos en Ni Hao ZhiHua, lo que le resta impacto. A favor, un reparto estelar y unos ambientes que, esta vez si, te devuelven a los mejores momentos de Love Letter o Historia de Abril. Last Letter (2020) se queda a medio camino en determinadas ocasiones pero sigue siendo un ejemplo loable y bien notable de la calidad de un autor irrepetible y que espero que siga durando muchos años más. Un film sobre las paradojas de la vida y la pluma como elemento para recuperar espectros del pasado y amores que nunca fueron.

Last Letter (2020) tuvo su estreno el 17 de enero de 2020 en Japón y, quizás ayudado tanto por el nombre de su director como por su reparto repleto de nombres mediáticos alcanzó el 7o puesto del ranking en su primera semana de estreno. 

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