CRÍTICAS PELÍCULAS

martes, 13 de abril de 2021

LA SALA DE TORTURAS CHINAS (1994)


Tras Urotsukidoji (1989), Koichiro's Uno: Wet and Swinging (1984) y Fruta prohibida (1956) seguimos nuestro especial primaveral de hormonas revueltas viajando esta vez a Hong Kong y a la década de los 90. Una etapa irrepetible para el cine de la colonia británica ya que eran los años de esplendor de la "Categoría III". Recordemos que dicha categoría se creó para aquellos films ya verdaderamente explícitos en sangre, violencia y sexo a unos niveles exagerados. Ejemplos de ello los tuvimos a cientos destacando algunos clásicos como The Untold Story (1993), Ebola Syndrome (1996) o Devil Fetus (1983). La vertiente más erótica de dicha categoría gozó también de potentes éxitos como el clásico Sex & Zen (1991), delirante película con un príncipe estudioso de las artes del amor y que acababa sufriendo un transplante de pene de caballo. Aunque sigo prefiriendo el film que hoy nos ocupa: La sala de torturas chinas (1994). El film sigue la misma línea picantona mezclándola con secuencias de torturas y un tono de humor absurdo y descacharrante. Una mezcla que logra funcionar a la perfección.

La historia está ambientada en la China medieval. La joven "Pequeña Col" está casada con un bonachón con un problema y es que tiene un pene de enormes proporciones. A ella la corteja Yeung, casado con una mujer la cual le es infiel. Entonces, la mujer de Yeung y su amante deciden asesinar al marido de "Pequeña Col" para que ésta y Yeung sean encerrados por ello. El tribunal no será halagüeño sometiendo a la pareja a horribles torturas para hacerles confesar su crimen.

La sala de torturas chinas
(1994) es puro disfrute perverso, un film que en absoluto se toma en serio a sí mismo ofreciendo un conjunto estimulante para el amante del erotismo bizarro y el soft gore. La película dispone de un ritmo sólido y una agradecida estructura en forma de flashbacks los cuales giran en torno a las diferentes confesiones de "Pequeña Col" y Yeung acusados de asesinato, aunque por supuesto, como citaba en la sinopsis, no todo es lo que parece. El film no da lugar al aburrimiento ayudados por un tono de comedia muy exagerado, paródico y que incluso aprovecha para cachondearse de la infame pero exitosa Ghost (1992) con momento de manos entre el barro incluído. Si nos centramos en el erotismo de la película ésta nos ofrece un desfile de féminas bien ligeritas de ropa protagonizando prácticas sexuales descabelladas, variopintas propuestas de hacer y ofrecer placer, situaciones comprometidas... De entre los momentos calenturientos del film destaca el que es, quizás, el mejor coito de la historia del cine como es el de una pareja de expertos en artes marciales realizando el acto amatorio como si de una batalla wuxia se tratara con imposibles saltos voladores entre otras exhibiciones de poder inusitadas. Una escena maravillosa destacando otros momentos como cuando "Pequeña Col" decide ayudar a su marido a costa de su vida y mantener relaciones sexuales con él acabando por estallarle el pene o cuando el amante de la mujer de Yeung se transforma en fantasma para asediar sexualmente a "Pequeña Col".
Pequeña Col está casada con un hombre de buenas proporciones.

La mujer de Yeung junto a su amante tramarán un plan para inculpar a Col y su marido en un asesinato.

La pareja es sometida a diversas torturas por parte de la justicia de la ciudad.

Pero unos héroes muy particulares les ayudarán. En la imagen, el mejor coito de la historia del cine.

El potro que tampoco falte.
Si nos centramos en la violencia del film ésta, pese a no ser excesivamente explícita si que nos ofrece toda una serie de variadas formas de tortura. Unas técnicas que se debaten entre colocar cañas de bambú entre las uñas, hacer rodar cual croqueta por una cama de púas o el mítico potro de madera. Unos métodos sin duda pintorescos por parte del ministerio de justicia para hacer confesar a los presuntos culpables. Dicha violencia vista se ve rebajada por el tono exagerado que rodea toda la película, aspecto que se agradece. A este respecto y para disfrutar de una experiencia aún más hilarante recomiendo el doblaje en castellano porque asegura el doble de risas. De entre el reparto masculino encontramos a habituales de otras películas de enseñar carne (tontos no eran, sin duda) destacando a Elvis Tsui. Abultada carrera la suya contando con The Seventh Curse (1986) con Chow Yun-Fat, Sex & Zen (1991) o Eternal Evil of Asia (1995). Y también Lawrence Nge, también salido de Sex & Zen entre otras decenas de films similares. De entre las féminas destacamos a Julie Lee (The Untold Story o Love to Kill (1993)) e Yvonne Yung (Sex and the Emperor (1994)).

Bosco Lam
se encarga de la dirección, siendo su película más conocida. Lam también se encargó de otra pequeña joyita muy desconocida de la CAT III como fue The Underground Banker (1994) donde se juntaban, con hilarantes resultados, al rey del género Anthony Wong con el personaje del doctor Lamb (quien tuvo su película en 1992). Mítica propuesta. La sala de torturas chinas fue distribuida por la todopoderosa Golden Harvest Company y disfrutó de una potente distribución internacional siendo un pequeño clásico en nuestro país donde era habitual encontrársela en videoclubs entre las estanterías del cine más oscuro.

La sala de torturas chinas (1994) gracias a sus altas dosis de comedia que hacen rebajar la habitual violencia y nihilismo de la CAT III la convierten en un film desopilante e hilarante que además cuenta con muy correctos valores de producción. Una divertidísima comedia erótica que quizás decepcione a los fans del gore ya que pese a que pueda presagiar más acaba descuidando su nivel de violencia. La película tuvo una secuela en 1998 y de título Chinese Torture Chamber Story 2.

viernes, 9 de abril de 2021

KÁRATE A MUERTE EN BANGKOK (1971)

                                

Bruce Lee es con derecho propio una de las figuras más fascinantes, abrumadoras y carismáticas de la historia del cine a un nivel que aún a casi 50 años de su muerte sus enseñanzas y filosofía de vida aún continúan inspirando a millones de personas. Sus inicios en el cine se remontan a su infancia apareciendo éste en docenas de films de Hong Kong enmarcados en el drama social, el romance o la comedia. In the face of demolition (1953) o We owe it to our children (1955) son algunos ejemplos de películas cuyos rodajes eran la excusa perfecta para que Lee se escabullera de la escuela la cual le aburría hasta el extremo. Bruce fue un adolescente de una hiperactividad extrema y su manía de meterse en peleas entre otros problemas obligaron a sus padres a que el muchacho intentara canalizar toda su energía aprendiendo artes marciales por lo que llegó a ser alumno del mítico maestro Yip-man. Su aprendizaje avanzó a una gran velocidad aunque eso no evitó que los problemas con la ley aumentaran. La decisión de sus padres de enviar a Bruce a los Estados Unidos con unos familiares le salvaron, quizás, de acabar en un futuro perteneciendo a la mafia local. Lee llegó a América a finales de los 50 con tan solo 18 años entrando en la universidad de Washington a estudiar Filosofía. Su conocimiento de las artes marciales le llevaron a impartir clases privadas que le llevaron a consolidar años después la creación de su propia escuela de artes marciales (la primera de ellas en Seattle) a la vez que acababa de perfeccionar su propio estilo, el Jeet Kune Do ("el camino del puño interceptor").

Un joven Bruce Lee en San Francisco
Sus famosas exhibiciones en competiciones origina que varios productores televisivos se interesen por él lo que le lleva a participar en la serie El avispón verde (1966) siendo todo un pequeño fenómeno en la televisión americana y pese a que los prejuicios raciales llevaron a Lee a ser un simple secundario (Kato) fueron sus escenas de lucha las que fascinaron a la audiencia. Pese a esto, el problema del racismo fue provocando que los estudios tanto de televisión como de cine americanos le fueran dando progresivamente la espalda teniendo apariciones testimoniales en series como Marlowe, detective muy privado (1969). Un golpe muy duro para Bruce fue que una idea tan personal para él como fue la que luego se convertiría en la serie Kung Fu (1972) fuera rechazada para, años más tarde, ser reconvertida en un producto amorfo y protagonizado por un ridículamente orientalizado David Carradine. Pero todo iba a cambiar. En uno de los viajes que Lee realizó a Hong Kong éste pudo ver, sorprendido, como el actor fue recibido como una estrella. La gente recordaba sus películas de la infancia así como su personaje de Kato en El avispón verde. Entrando en la década los 70, con Lee y su esposa Linda con problemas monetarios y teniendo que criar a dos hijos (Brandon y Shannon), Bruce hizo una apuesta. Mudarse a Hong Kong dispuesto a transmitir la filosofía del Jeet Kune Do a través del cine.

El crossover que juntó al avispón con el Batman
de Adam West. Kato vs Robin, una batalla desigual.
La todopoderosa Shaw Brothers cometió el error de rechazar a Bruce Lee apostando la Golden Harvest por él y embarcándose en la primera película de la nueva era de Lee: Karate a muerte en Bangkok (1971). Un rodaje que no estuvo exento de problemas, por supuesto. El presupuesto para el film fue ínfimo por lo que tuvieron que viajar hasta Tailandia para rodar la película con unas condiciones higiénicas deplorables y un equipo de rodaje viejo y en mal estado. Eso se sumó la penosa relación entre Bruce y el director Lo Wei el cual, según Lee, no se tomaba en serio la producción dedicándose al juego o a dormir. La tensión en el set era constante sumando los numerosos desafíos para pelear que los extras u otro equipo relacionado con el film hacían a Bruce. Finalmente el film tuvo su estreno en Hong Kong y fue un completo éxito en media Asia.

En la película seguimos a Cheng quien llega a Bangkok desde China habiendo prometido a su madre que no se metería en peleas. Nada más llegar, encuentra trabajo en la fábrica del Sr. Mi, pero descubre que la factoría es en realidad una tapadera para encubrir el tráfico de drogas y la prostitución. Dos obreros desaparecen misteriosamente y los restantes trabajadores deciden ir a la huelga. La dirección envía contra ellos a hombres armados, y es cuando Cheng decide intervenir revelando su maestría en las artes marciales y haciendo que triunfen los obreros. Entonces, el Sr. Mi hace nombrar capataz a Cheng y da una fiesta en su honor, pero cuando éste descubre las verdaderas intenciones del jefe decide enfrentarse a él con todas sus consecuencias.
Cheng defenderá a los trabajadores de una fábrica.

La fábrica es una tapadera para un negocio de drogas y prostitución.

No serán los únicos problemas a los que se tendrá que enfrentar Cheng.

Karate a muerte en Bangkok (1971), de titulo internacional The Big Boss, es un muy entretenido film que por otro lado no logra escapar de ciertas limitaciones. El poco presupuesto es bien palpable a lo largo del metraje con unos escenarios paupérrimos entre otras deficiencias técnicas con un montaje algo dudoso y a trompicones además de un cast con un nivel interpretativo bastante deplorable. El film, a diferencia de lo que veremos en los futuros trabajos de Lee está empapado de cierto espíritu grindhouse y exploitation con desnudos, drogas, prostitución y mucha violencia gráfica que hacen empapar la pantalla de chorros de sangre. Si bien la película destaca por un ritmo férreo e imparable, un agradecido tono crudo y casi "barriobajero" y especialmente por el brutal carisma de un Bruce Lee que nos deslumbra con sus exhibiciones marciales. Toda una novedad en su momento ganando en escenas llenas de fisicidad. Cheng, su personaje, se erige como el héroe del proletariado, un héroe que no es perfecto y con el que incluso se atreven con un final de carácter trágico y nada halagüeño para él. Momentazos como cuando Bruce finalmente desata su furia y se permite repartir "tullinas" al habitual grupo de masillas o la memorable lucha final en unos jardines realizada, esta vez si, con una conjunción de iluminación natural, música y montaje excelente son pequeñas muestras, aún pequeñas pero loables, de lo que sería capaz de ofrecer Bruce en el futuro a una escala mayor. El reparto cuenta con nombres como Ying-Chieh Han (Hsiao Mi, el jefazo). Maria Yei (Chow Mei) quien también aparecerá en Furia Oriental (1972), Tony Liu (The Dragon Missile (1976) o Clan of Amazons (1978)) o James Tien, actor marcial de amplia trayectoria destacando The Bedevilled (1975), The Dragon Tamers (1975) o El puño del dragón (1979) por decir unas pocas.

Karate a muerte en Bangkok (1971) es un entretenido film de artes marciales que no memorable debido a las deficiencias y limitaciones técnicas antes comentadas pero que sirve como una buena puerta de entrada a la carrera del astro Lee. En 1971 se convirtió en la película más taquillera jamás estrenada en Hong Kong hasta el momento. El film está basado en un suceso real ocurrido en Tailandia en el S. XIX protagonizado por Cheng Chiu-On, el cual se dedicaba a defender a los trabajadores de capataces tiranos. Se puede ver una estatua erigida en su honor en unos jardines de Bangkok.

Como curiosidades. Las ansias de perfeccionismo de Bruce le llevaron a querer involucrarse de forma intensa en el rodaje creando habituales discusiones entre el director Lo Wei y él hasta el punto de que dejaran de hablarse (solo a través de un intermediario) y prometiendo no volver a trabajar juntos. Por supuesto, dicha promesa no se cumplió colaborando artista y director en el clásico Furia Oriental (1972). Por otro lado, debido a la lesión de espalda de Bruce (la cual le acompañaría hasta sus últimos días) sus escenas más acrobáticas en las que tenía que dar grandes saltos tuvieron que ser realizada por dobles. Algo que se repetirá en todos los films de Bruce en Hong Kong.

jueves, 1 de abril de 2021

ULTRASEVEN (1967) (TV)




El éxito de Ultraman fue definitorio de lo que demandaba la audiencia televisiva japonesa en aquellos momentos. El personaje logró calar en el imaginario colectivo siendo una figura de enorme fuerza en la cultura pop nipona y de excelente salud en la actualidad. Para la Tsuburaya Productions fue el éxito que necesitaban para asentarse como productora pero encadenar la realización de dos series como Ultra Q (1966) y Ultraman (1966) agotó al equipo. Realizar sin descanso 67 episodios llenos de efectos especiales, criaturas y maquetas en poco más de un año provocó un parón de varios meses tras el final de Ultraman rechazando Tsuburaya los 12 episodios adicionales que la TBS (Tokyo Broadcasting System) proponía a la productora. Las vacaciones no duraron mucho pero sirvieron para volver con fuerzas renovadas y ofrecer una tercera Ultra Serie que superara todo lo visto hasta el momento.

Para la creación de Ultraseven se barajaron varias ideas que convirtieran a la nueva serie en algo diferente a lo ya visto en Ultraman pero que mantuviera ciertos elementos que la conectaran a ella. Uno de los máximos sponsors de TBS, la Takeda Pharmaceutical Co. vio que Ultraman había conquistado el corazón de los niños así que quisieron darle la vuelta a la situación y orientar la nueva ultra serie hacia un target más adulto. Con esto en mente, Eiji Tsuburaya y el guionista Tetsuo Kinjo se pusieron manos a la obra. Es bien conocida la influencia que tenía en Tsuburaya el cine de género procedente de occidente. Ya Ultra Q fue planteada como una versión a la japonesa de La Dimensión desconocida y Ultraseven miraría hacía el éxito de nuevas series americanas centradas en la ciencia ficción como Thunderbirds (1965) así como aprovechar la fiebre de la época por la carrera espacial.

Se elaboró un primer tratamiento de la serie que llevó por título Ultra Eye y que aprovechaba una idea anterior de Tsuburaya, de nombre The Ultra Garrison, la cual se centraba en un equipo altamente entrenado de astronautas que repelía ataques e invasiones extraterrestres. Ultra Eye acabó titulándose Ultraseven, nombre del nuevo miembro de la familia Ultra, llegado también de Nebula M78 e infiltrado entre la humanidad como Dan Moroboshi, tras duplicar el cuerpo de Jiro Satsuma, valiente minero el cual Ultraseven salvó la vida en el pasado. Dan acabará siendo miembro de la Ultra Guard, organización de defensa ubicada en la base espacial nº 7 y dedicada a repeler ataques extraterrestres. La serie dio inicio el 1 de octubre de 1967 y duró 49 episodios.

Dan Moroboshi, el héroe tras Ultraseven
Para remarcar las diferencias con su predecesor, Ultraseven está cargado de novedades. Dan Moroboshi, en su forma humana aún conserva ciertos poderes como una visión que le permite detectar a extraterrestres ocultos o la telepatía. No solamente eso, sino que Moroboshi dispondrá de un cinturón con tres cápsulas las cuales albergan 3 monstruos gigantes que echarán un cable al héroe (todo un precedente de los Pokemon). Esta vez, el objeto que permite transformar a Dan en Ultraseven son unas gafas de sol, las “Ultra Eye”, las cuales serán objeto de problema para Moroboshi ya que le serán robadas mas de una vez a lo largo de la serie. El ultra héroe dispone de una mayor variedad de armas y ataques entre ellos el mítico “Eye Slugger”, un boomerang alojado en la cabeza de Seven y que llegado el momento es utilizado para despedazar al enemigo. Dan Moroboshi está interpretado por Koji Moritsugu quien albergaba poca experiencia en televisión y cine antes de la realización de la serie. Aunque la carrera del actor ha estado vinculada a Ultraseven el actor llegó a trabajar con nada más y nada menos que Yasuzo Masumura en Música (1972). 

De entre el resto del equipo de héroes de la Ultra Guard tenemos al Capitán Kaoru Kiriyama interpretado por Shoji Nakayama quien ya había aparecido en Ultraman interpretando a un personaje secundario como el doctor Ninomiya. Bin Furuya interpreta a Amagi, gran estratega y científico del equipo con cierta fobia a desactivar explosivos (como vemos en el episodio 28, The 700 Kilometer Run). Os sonará el nombre de Furuya ya que se trata de nada más y nada menos que el actor que reposaba bajo el disfraz del Ultraman original. Siguiendo con el hilo de personajes tenemos a Soga, interpretado por Shinsuke Achiha y que cumple el estereotipo de soldado leal que no duda ni un segundo de las órdenes de su líder. Sandayu Dokumamushi, quien interpretaba a Arashi en el original Ultraman interpreta aquí a Furuhashi, el alivio cómico del grupo. La fémina del equipo esta vez es Anne Yuri, interpretada por Yuriko Hishimi y quien los guionistas le dan un trato algo menos rancio que el que tenía Hiroko Sakurai en Ultraman donde su Fuji fue reducida a ser la simple operadora del equipo. En Ultraseven, Anne, aún siendo la enfermera del grupo acompaña y participa en muchas de las batallas a pie de calle. Un adelanto. A Yuriko Hishimi la veremos después en la serie Godzilla con Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra (1972) de Jun FukudaUltraseven tampoco abandona incorporar de forma secundaria a viejos conocidos del Kaiju como Akihiko Hirata (Dr. Iwamoto en Ultraman) o Kenji Sahara (Jun en Ultra Q). Así también, parte del reparto de Ultraman también tiene su regreso en forma de cameo o secundarios interpretando a otros personajes como Hiroko Sakurai (Fuji), Masanari Nihei (Ide) o Akiji Kobayashi (el capitán Muramatsu).

La Ultra Guard, dispuestos a defender el planeta de cualquier amenaza extraterrestre.


1x15 The Ultra Guard Goest West,
Ultraseven
recoge lo mejor de Ultraman y lo hace más grande y espectacular. Esta sensación se puede ver desde el inicio empezando por los amplios y detallados escenarios por donde se mueven los protagonistas así como por su genial despliegue de maquetas, efectos y batallas más vistosas. El tono de la serie así como las tramas de sus episodios abandonan en buena parte cierto infantilismo intentando ofrecer argumentos de carácter más serio y maduro. Tono que además se denota en lo gráfico de algunos momentos como muertes en pantalla, algo de sangre o monstruos que acaban despedazados por Ultraseven. A pesar de esto no se logran evitar momentos de puro delirio los cuales no tienen nada que envidiar a los momentos más infantiles de Ultraman. Esta entrega hacia la seriedad le hace perder, en parte, la despreocupada energía e ingenuidad que hacía de la original Ultraman algo irresistible. Otro elemento que hace perder puntos a la serie es su cerrazón argumental centrándose ésta exclusivamente en amenazas extraterrestres e invasiones alienígenas. Una limitación que ya veíamos en Ultraman respecto a Ultra Q pero que ya se hace casi desesperante en la presente Ultraseven. Dichas limitaciones en el argumento de los episodios da como resultado tramos de la serie de marcado carácter repetitivo y que pueden hacerse frustrantes al presentar unos episodios con conflictos muy similares entre sí.

Uno de los elementos más interesantes que ofrece Ultraseven es su capacidad para filtrar una gran diversidad de problemáticas sociales del momento. Con el personaje de Dan Moroboshi, el guionista Tetsuo Kinjo supo trasladar sus propias sensaciones acerca de sentirse un auténtico outsider en su propio país además de la preocupación constante por la guerra. Unos temas que Kinjo vivió muy de cerca debido a su origen okinawense. Además de ser un archipiélago duramente castigado en la II Guerra Mundial, la población sufrió la xenofobia y rechazo del propio pueblo japonés. Todas estas experiencias y emociones fueron hábilmente expresadas en Ultraseven. Por lo visto, Eiji Tsuburaya quedó conmovido con la visión de Kinjo respecto al personaje de Moroboshi y animó a todo el equipo a seguir por esa línea. Que se expresaran ellos mismos por medio del arte invitando a hablar de temáticas sociales y políticas. Así, temas como la carrera armamentística, los traumas de la II Guerra Mundial, el terror de la guerra de Vietnam, el crimen político, el racismo, entre otros, aparecen reflejados entre argumentos de invasiones alienígenas y monstruos del espacio exterior. Un aspecto que añade riqueza a los diversos episodios de la serie.

Es evidente que Tsuburaya y todo el equipo implicado hicieron un gran esfuerzo por llevar a Ultraseven a lugares donde la franquicia —y el tokusatsu en general— no había llegado.

1x08 The Target Town
Para el que quiera acercarse la serie podemos destacar episodios tales como el ep. 3 Secret of the Lake, una irresistible exhibición de criaturas, ritmo y luchas espaciales y que presentaba al monstruo Eleking, uno de los más recordados de la franquicia. El díptico de los ep. 14 y 15, The Ultra Guard Goest West, proponiendo espionaje, falsas identidades y un robot gigantesco inolvidable como es King Joe y que logra poner contra las cuerdas a Ultraseven. El ep. 18 Escape Dimension X, una entrega al horror claustrofóbico ambientado en una isla perdida en medio del cielo con arañas, monstruos invisibles e insectos ponzoñosos. O el estupendo ep. 22 The Human Farm, una a ratos inquietante invasión extraterrestre en forma de esporas alojadas en cuerpos de féminas con destellos de montaje experimentales. 

La serie logra mantener un tono coherente a lo largo de la misma sin apenas concesiones infantiles y conteniendo una estética de ciencia ficción que empapa a gran parte de los episodios y que la hacen tener un sabor diferente a lo visto anteriormente (y posteriormente) conteniendo premisas y resoluciones que en ocasiones se salen del molde llegando a reflexiones oscuras, pesimistas o con conceptos que la acercan a la ciencia ficción más hard. En este sentido, del primer tramo de la serie, destacan episodios tales como el número 6, Dark Zone, y que plantea un conflicto interesante como es el de una ciudad extraterrestre a punto de colisionar contra la Tierra y pidiendo poder mover la órbita de ésta para salvarse ambos pueblos. Los humanos acaban destruyendo a una civilización inocente y que solo buscaba sobrevivir. Un gran capítulo que sorprende por sus lecturas más profundas, diálogos y poca acción con momentos estelares como el encuentro con la ciudad de Pegassa o su posterior destrucción los cuales tienen una gran fuerza dramática. 

El ep. 9, Android Zero Command, presenta un plan alienígena tan loco como infalible como es la de armar a un ejército de niños. El clímax del capítulo presentaba a una juguetería cobrando vida para atacar a nuestros héroes. En el ep. 11, Fly to the devil mountain, un extraterrestre delirante atrapa a jovenzuelos a través de su cámara/pistola conteniendo su alma en el celuloide. O el explosivo ep. 21, Pursue the Undersea Base! donde el enemigo a batir es un clon maligno del acorazado de guerra Yamato, de apariencia oxidada e indestructible y controlado por extraterrestres para destruir la Tierra.

Una vez más, destacan por encima del resto los episodios dirigidos por un viejo conocido como es Akio Jissoji. Los episodios dirigidos por Jissoji en Ultraman eran lo mejor de aquella ya que lograban salirse de los patrones marcados por la serie ofreciendo argumentos más serios, complejos y que ponían contra las cuerdas a los personajes sumado a una cinematografía muy autoral y que lo asemejarían a las películas realizadas por el mismo Jissoji para la Art Theatre Guild a principios de los años 70. 

La criatura del censurado
1x12 From a Planet with love 
Las 4 intervenciones de Akio en Ultraseven resultan algunos de los mejores momentos de la serie como el agrio ep. 8, The Target Town, excepcional prodigio narrativo provisto de una violencia insólita en un producto de estas características coronado con una batalla final contra el inolvidable Alien Metron coreografiada de una manera bellísima y poética frente a un atardecer. El alucinógeno ep. 45, The Saucers have come, se lleva la palma con un episodio de carácter arriesgadísimo y casi suicida con una trama sin monstruos y sin apenas presencia de nuestros héroes y del propio Seven con un muchacho obsesionado con las estrellas y el cual avista a través de su telescopio una próxima invasión extraterrestre. 

Es interesante detenerse en el ep. 12 From a Planet with love, un capítulo que fue censurado y prohibido nada más emitirse y que hasta la misma Tsuburaya productions reniega del mismo. El motivo reside principalmente en el diseño de la criatura gigante de turno siendo su aspecto, afectado por la radiactividad, muy inquietantemente similar a los hibakusha (los afectados por la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki). Un episodio que por su trasfondo nuclear resulta muy interesante aunque haya quedado desaparecido en unas buenas condiciones de imagen. Dicho abordaje sobre el pasado cercano del país en torno a la guerra no solamente se queda en dicho episodio. Uno de los puntos más altos de la serie, el ep. 26 Super Weapon R1, nos presenta una fabulosa parábola de la guerra fría y crítica a la carrera armamentística desaforada representada en una pobre criatura alienígena cuyo planeta ha sido destruido por error. Mutado por la radiación acaba en la Tierra. 

Es de justicia además señalar a Tetsuo Kinjo, quien tras Ultra Q y Ultraman se encarga del grueso de guiones de la presente serie. Kinjo sigue insistiendo en intentar dar a sus criaturas gigantes un cierto trasfondo y valor, no ser simplemente carne de destrucción y mostrarles en ocasiones como víctimas de su enormidad o incluso siendo exterminadas injustamente por la propia humanidad. Ejemplo de ello, es uno de los momentos más brillantes de Ultraseven como es ep. 42 Ambassador of the Nonmalt donde se presenta a una civilización que fue expulsada por los seres humanos a vivir al fondo del océano y que en el presente protestan por la explotación que la humanidad está haciendo del mar destrozando alguna plataforma petrolífera en el camino y acusando a los seres humanos de ser los verdaderos invasores del planeta. Finalmente esta civilización es aniquilada por la Ultra Guard dejando a la audiencia con el conflicto sobre que es lo verdaderamente justo.

1x03 Secret of the Lake

1x39 The Seven Assasination Plan
A pesar de un grueso de tono repetitivo Ultraseven encuentra sus momentos más brillantes en sus últimos 18 episodios. Un último bloque lleno de tramas más originales, con variaciones y donde se suele explotar el carácter más dramático y adulto de la misma. 

El estupendo homenaje a Viaje Alucinante (1966) del excelente ep. 31, The Flower where the Devil dwells o la diversión pura del ep. 33, The Invading Dead, con unos invasores que se dedican a poseer a los muertos para atacar a nuestros protagonistas. ¡Algunos de ellos, atrapan a mini Ultraseven en un vaso! La oscuridad y pesimismo del ep. 37 The Stolen Ultra Eye. La majestuosidad del díptico de los ep. 39 y 40 The Seven Assasination Plan, responsable de una de las imágenes más impresionantes y míticas de la franquicia como es Ultraseven crucificado por los Alien Guts. La brillante pesadilla utópica de un mundo dominado por los robots del agónico y claustrofóbico ep. 43 Nightmare on Planet No. 4 de Akio Jissoji. Todo hasta confluir en el gran y épico final de la serie, los ep. 48 y 49, The Biggest Invasion in History, con el cuerpo de Dan sufriendo las secuelas de haberse enfrentado con decenas de amenazas monstruosas a lo largo de la serie y teniendo que enfrentarse a un último desafío aún a costa de su posible muerte. Dicha conclusión resulta impecable con ciudades del mundo siendo reducidas a cenizas, Dan al borde la muerte, Anne descubriendo la verdadera identidad de Seven o la batalla final lo convirtieron en el episodio de la franquicia mejor valorado por los fans.

1x43 Nightmare on Planet No. 4
Ultraseven
mantiene el mismo notable nivel visto en las dos ultra series precedentes y lo lleva un paso más allá ofreciendo un entorno de ciencia ficción más marcado y un protagonismo de tramas y conflictos de carácter más maduro y adulto. Si bien se mantienen los mismos fallos y errores como son una mínima evolución de sus personajes o el limitado arco argumental. Pese a esto, la serie sorprende con un nivel de maquetas y efectos pirotécnicos muy ambiciosos y competentes aún siendo un producto de carácter televisivo y resulta imbatible en sus episodios más serios y dramáticos. Se aporta, además, un marcado carácter cinematográfico en muchos de sus episodios sorprendiendo con alardes estéticos y decisiones visuales arriesgadísimas para tratarse de una serie de carácter comercial y dedicado al público joven. Sin duda, Ultraseven es con derecho propio un clásico indiscutible y un faro a seguir dentro de la ultrafranquicia.

Ep. 49, The Biggest Invasion in History
La audiencia respondió muy favorablemente, con unos números muy similares a Ultraman (recordemos que en su pico de audiencia la serie llegó a un espectacular 42,8%) pero que fueron decreciendo a partir de la segunda mitad de la serie. ¿Los motivos? El aburrimiento de los niños que vieron como las batallas contra monstruos gigantes fueron reducidas en pro de más acción humana. A pesar de la baja audiencia registrada en el meridiano de la misma, la serie volvió a registrar buenos datos en sus episodios finales. Aún así, Ultraseven se convirtió en una de las Ultra series mejor valoradas por público y crítica debido precisamente a su mayor profundidad en las tramas y cuyo éxito permitió que el personaje de Dan Moroboshi fuera recurrente en la mayoría de Ultra series hasta prácticamente la actualidad como en Ultraman Leo (1975).

miércoles, 31 de marzo de 2021

FRUTA PROHIBIDA (1956)


En este especial de hormonas revueltas que se está viviendo en el blog hemos pasado del anime hentai y vigoroso de Urotsukidoji al Roman Porno más hilarante de Koichiro's Uno: Wet and Swinging. Hoy vamos a tirar atrás en el tiempo y poner el ojo en los inicios del erotismo dentro del cine comercial japonés. Retrocedamos pues hasta los años 50. El erotismo así como la desnudez presente en salas de cine niponas tuvo sus primeros momentos por un lado con las Basukon-Eiga, films o documentales educativos sexuales y por otro lado con películas donde se explotaba la figura de las "Ama", chicas pertenecientes a aldeas pesqueras alejadas e islas del litoral nipón y que la extrema pobreza en la que vivían las obligaba a jugarse la vida buceando con un escueto bañador y a pleno pulmón para buscar perlas en el fondo marino. Dicha imagen tan sensual fue explotada en el cine japonés de los 50 y provocó un pequeño boom entre la audiencia gracias a films como Revenge of the Pearl Queen (1956), considerado el primer film japonés con una (fugaz) secuencia de desnudo o Reef of the Ama (1958). Películas con presencia de pin-ups en su reparto y que se dedicaban a explotar el físico de sus actrices amen de jugar con sutilidad con el erotismo. El siguiente paso en el género lo encontramos con Fruta prohibida (1956) o "Crazed Fruit", film el cual levantó polvareda entre los sectores más conservadores de la sociedad japonesa.

Revenge of the Pearl Queen (1956)
Fruta prohibida pertenece a una serie de films que surgieron a mediados de los años 50 y que se conocieron como "Sun Tribe". Dicho género de carácter juvenil imitaba homólogos americanos como James Dean o la estética del rock and roll al igual que hacía el yakuza-eiga con el cine negro occidental pero pasándoles por la característica túrmix japonesa. El "Sun Tribe" supuso una pequeña revolución estética y cultural por su proto-erotismo y el modo de vida en el que mostraba a la juventud nipona. Se incidía además en un debate social sobre las consecuencias de la posguerra y el enfrentamiento con la generación anterior. Un carácter subversivo del género que encajó perfectamente entre la audiencia. El "Sun Tribe" encontró un instigador como el escritor Shintaro Ishihara y cuya novela Taiyo no kisetsu de 1955, escrita cuando Ishihara tenía solamente 23 años, es considerada la iniciadora del fenómeno. La novela fue objeto de una adaptación a cine, producida por la Nikkatsu y titulada Season of the Sun (1956) convirtiéndose en todo un éxito. Parte del éxito del film residió en su protagonista, Yujiro Ishihara, hermano del escritor y quien se convirtió en un ídolo para la juventud de la época. La Nikkatsu incidió en el concepto con la todavía más exitosa Fruta Prohibida (1956).

El film nos cuenta las despreocupadas vidas de dos hermanos adolescentes, Natsu (de 20 años) y Haruji (de 16) los cuales pasan las vacaciones en una exótica playa cuando de repente se enamoran de la misma chica, una bella joven de nombre Eri. Poco a poco los hermanos se darán cuenta que la encantadora muchacha puede no ser tan inocente como parece y las fricciones entre los dos empiezan a aparecer.

Fruta Prohibida (1956) es con derecho propio un clásico del cine japonés de los 50 y destaca como retrato, algo idealizado, de la época. Muestra de una juventud enfrentada con la generación de sus padres. Una generación que aborrecen por su sacrificio inútil y humillada por el fin de la guerra. El film sigue a una serie de muchachos, de carácter adinerado y que rechazan cualquier lazo de unión con una población empobrecida y marcada por la posguerra. Dicho egoísmo les lleva a matar el tiempo tomando el sol, ligando con múltiples chicas, mantener encuentros sexuales, pelearse... Una vida sin compromisos. Una plasmación de la vida de esta nueva juventud que más que posicionarse a favor de ellos, la historia parece criticar sutilmente. Afirmación que parece tomar fuerza viendo el historial del novelista Shintaro Ishihara, quien con el paso de los años fue optando por ideologías cada vez más conservadoras y ultraderechistas para sorpresa de algunos japoneses que en los años 50 lo vieron como abanderado de una revolución subversiva.

Natsu y Haruji son dos hermanos inseparables que gustan de vivir la vida despreocupadamente.

Un dia conocen a la misteriosa Eri.

El joven Haruji comienza a salir con Eri...

Pero la muchacha también acaba sintiendo atracción hacia Natsu.

La lucha por el amor acabará destrozando la relación entre los dos hermanos.

El corazón de Fruta prohibida reside en el enfrentamiento entre los dos hermanos protagonistas. Uno de ellos, Natsuhisa (Ishihara) quien cumple a rajatabla el código de los "Sun Tribe" siendo rebelde y malcarado. El otro, Haruji (Masahiko Tsugawa), mucho más dócil y dependiente de sus padres. Dos maneras de pensar diferentes que muestran la dicotomía de un pueblo japonés con ganas de mirar hacia adelante y otra que aún quiere mantener comportamientos tradicionales. La relación, a priori, inquebrantable entre los dos poco a poco salta por los aires cuando entran en juego la competencia y los celos por culpa del mayor acierto del film, la joven Eri, interpretada por una estupenda Mie Kitahara. Sorprende para la época la imagen que se le da a esta "nueva mujer japonesa" mostrándola liberada y viviendo su sexualidad de forma abierta con varias parejas sexuales entre los que se encuentra un hombre de mayor edad y casado. Un personaje que se muestra ambiguo para el espectador ya que bien podría ser una hostess o una bailarina aunque nunca se es explícito al respecto dejándolo a nuestra imaginación. El acercamiento de Eri tanto a uno como a otro hermano propone los mejores momentos de la cinta con unos planos elaborados, sensuales y sorprendentes. Destaco esos ardientes y sutiles momentos en la playa con un juego de planos con la pareja rozándose los pies, el vistazo de los muchachos en trajes de baño, los labios entreabiertos de Eri o su pecho bombeando por la respiración. Otro momento excelente resulta en ese plano contrapicado de las piernas de Natsuhisa, totalmente celoso, mientras se vislumbra de fondo la llegada de Eri y su hermano en barco.


Fruta prohibida ofrece un conjunto sorprendente que destaca por un ritmo muy ligero, una ajustada duración, una cinematográfia muy acertada con sorpresas visuales y unos buenos diálogos que exploran conflictos morales interesantes. Un film que decidió explotar el incipiente erotismo y sensualidad en el cine del país (sin mostrar desnudos) con momentos de alto voltaje para la época como ese ensoñador momento de Eri y Haruji tumbados bajo la luna donde el muchacho le pasa la mano por el pecho de forma natural. Los espectadores no fueron los únicos que se pusieron nerviosos al ver la escena sino también el propio actor, Masahiko Tsugawa, el cual era la primera vez que tocaba de esa manera a una mujer. ¡Que forma de estrenarse! Así la película consigue una escalada emocional que va subiendo poco a poco de intensidad hasta desembocar en un sorprendente final de carácter trágico, de excelente y agónica plasmación cinematográfica. Fruta prohibida (1956) es un pequeño clásico japonés a reivindicar. Un film que rompió moldes en su momento y que algunos han querido ver como un antecesor estético de la nouvelle vague francesa y que consiguió influir a directores que en los 60 y 70 irían un paso más allá en la plasmación de la desnudez como Nagisa Oshima (El imperio de los sentidos (1976)). 

Curiosidades. El personaje de Eri fue uno de los primeros ídolos de masa para las mujeres japonesas. La Nikkatsu volvió a juntar a la pareja Yujiro Ishihara y Mie Kitahara en multitud de films, algunos de ellos enmarcados en el yakuza eiga a la vez que decidía ocultar el romance que estaban viviendo en la realidad los actores hasta que los rumores eran demasiado fuertes para seguir ocultándolo. La pareja se casó y no se separaron hasta que Ishihara murió en 1985. Del género del "Sun Tribe" puedo recomendar otro ejemplo del mismo como Punishment Room (1956) de Kon Ichikawa y donde supone sin tapujos una crítica total al modo de vida de estos jovenzuelos de los 50.

KOICHIRO'S UNO: WET AND SWINGING (1984)


Como se advirtió en la crítica del clásico Urotsukidoji, "la primavera, la sangre altera" y eso se va a notar en "Oriental Paradiso" con una serie de críticas a films de temática picantona. En este blog ya le hemos dedicado espacio en varios momentos a la inolvidable y fascinante serie de Roman Porno realizada por la Nikkatsu entre 1971 y 1988. Los 1.200 títulos del género componen toda una sobredosis de amor al que el pueblo nipón fue expuesto en la que es una de las muestras más divertidas, sorprendentes e incorrectas que nos ha podido ofrecer el cine japonés. Sin duda, los films del género que más disfruto son los entregados a la comedia más despreocupada y picantona y siguiendo esa tónica queremos detenernos hoy con un pequeño film como Koichiro's Uno: Wet and Swinging (1984), película que pese a no salirse de los márgenes establecidos por el género si que supone una muestra bien simpática y divertida de la misma.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging supone la entrega número 21 de una saga temática centrada en el tal Koichiro Uno, conocido novelista japonés y escritor de historias eróticas. Muchas de sus historias fueron adaptadas por la Nikkatsu quien realizó más de una veintena de entregas de la citada saga siendo éstas realizadas entre 1976 y 1985 y en donde podemos destacar Koichiro's Uno: Wet and Riding (1982), con Junko Asahina, o Koichiro's Uno: Caressing the peach (1985) con Rei Akasaka. El film que nos ocupa, Wet and Swinging, aprovecha para parodiar el manga de tenis Aim for the Ace! de Sumika Yamamoto y supone el primer trabajo a la dirección de Shusuke Kaneko, quien logró destacar en el género fantástico en los años 90 gracias a la excelente trilogía de la tortuga gigante Gamera. En sus inicios en el cine, Kaneko entró en la plantilla de la Nikkatsu dirigiendo durante parte de los años 80 una docena de Roman Porno para la casa. No es un mal campo de pruebas para aprender el oficio.

En Koichiro's Uno: Wet and Swinging seguimos a Hiromi, una inocente pero abnegada tenista adolescente que se debate entre líos amorosos y su voluntad de poder mejorar cada vez más en el deporte de la raqueta para así poder vencer a la némesis de turno; la atractiva "Ocho". El enfrentamiento final acabará con la pelota de tenis siendo introducida en lugares oscuros. Mientras tanto Hiromi descubrirá el sexo, sufrirá desengaños amorosos, tendrá entrenamientos extremos y vivirá la admiración de un compañero inesperado; un nerd con una sorpresa bajo los pantalones.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging
 sigue su herencia manga conservando parte del humor tan loco y exagerado de un cómic. El film mantiene la corta duración propia del género con 55 minutos (vamos que te puedes ver tres en una tarde) y sigue pauta por pauta todo lo que tu calenturienta mente puede esperarse de una historia ambientada en el mundo deportivo en general y del tenis en particular: chicas entrenando con faldas muy cortas, entrenamientos hilarantes, profesores pervertidos con técnicas de enseñanza muy particulares o el nerd obsesionado con nuestra protagonista el cual se dedica a grabarla en los entrenamientos con una videocámara mientras anda escondido entre los matojos. El film está protagonizado por una de las chicas de la Nikkatsu predilectas para un servidor como es Natsuko Yamamoto. La agraciada muchacha empezó su carrera estando en plena secundaria y participando en los cortos experimentales de Macoto Tezuka (Monster Heaven (1986), Hakuchi: The Innocent (1999)) los cuales andaban enmarcados en la ciencia ficción y el terror más alternativo como Fantastic Party (1978) o UNK (1979). Pronto Yamamoto fue reclutada por la Nikkatsu y durante varios años estuvo apareciendo en numerosos Roman Porno destacando su papel en las dos primeras entregas de la trilogía lésbica de Sera Fuku: Yurizoku (1983-1985) o la hilarante Beautiful Wrestler: Down for the count (1984).
Hiromi es una adolescente alegre y normal

Forma parte del equipo de tenis del instituto

Hiromi se debate entre el deporte y el descubrimiento del amor

Pero los entrenamientos son duros.

Un nerd se dedica a grabar a Hiromi. Tiene todo un centro de operaciones para ello. Nada tóxico.

Hiromi deberá superarse a sí misma para lograr vencer en el torneo.

La mejor escena de la película
Volviendo al film éste discurre a través de una serie de gags bien picantones y donde no se pierde el tiempo en enseñar a la mínima el cuerpo desnudo de sus actrices. La película se guarda alguna que otra sorpresa hilarante como el personaje del nerd, quien sorprendentemente guarda un as en la manga como es un miembro de enormes proporciones. El momento en el que su pene es descubierto por el personaje de Hiromi en una azotea, mostrando al espectador una palpitante réplica de un pene de color negro es uno de los momentos top del género. Finalmente y contra todo pronóstico, Hiromi se olvida del guapo y triunfador con el que pasa parte del film para entregarse a dicho nerd. Un buen giro de los acontecimientos. El film asegura otras escenas igual de hilarantes como las enseñanzas del profesor de tenis en los vestuarios y que por supuesto acaban saliéndose de madre, el encontronazo del pervertido con gabardina en el ascensor con la inocente Hiromi o la sorprendente base de operaciones del nerd, con televisiones emitiendo las imágenes grabadas por él de nuestra tenista protagonista.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging (1984) es un Roman Porno de manual. Ni inventa nada nuevo ni se sale de situaciones similares a otros films eróticos de temática deportiva, adolescente y estudiantil pero su buen pulso narrativo, alegría despreocupada, comedia agradable (sin abandonar la incorrección propia del género) y morbo asegurado da como resultado un Pinku Eiga más que digno y merecedor de ser rescatado del olvido.