CRÍTICAS PELÍCULAS

jueves, 23 de julio de 2026

20TH CENTURY NOSTALGIA (1997)


La búsqueda de la identidad, tratar de conectar con alguien en un mundo implacable, filtrar la realidad por medio del arte y crear una fantasía. Todo ello lo aborda una de las mayores curiosidades del cine japonés de los 90 como es 20th Century Nostalgia (20-seiki nosutarujia, 1997).

En el filme un joven estudiante cree que el espíritu de un alienígena ha viajado en el tiempo y ha poseído su cuerpo para infiltrarse y estudiar a la humanidad, con la intención de encontrar la razón por la que nuestra civilización está avocada a la destrucción. Replica el espíritu de otro alienígena en una chica a la que conoce y juntos usan sus cámaras de vídeo para documentar la sociedad japonesa moderna.

20th Century Nostalgia es una obra desafiante en el sentido de no solo jugar con la estructura temporal de la historia en la que se mezcla pasado, presente y futuro sino además en la elección visual de la cinta como es la de convertir gran parte de la misma en unas grabaciones caseras con cámara digital, llevadas por los jóvenes actores, en la que juntos exploran el mundo que los rodea jugando a ser extraterrestres. Por ello el filme oscila entre el sonrojante vídeo Idol casero con momentos musicales cantarines y el conmovedor retrato de una sociedad en decadencia y soledad realizado de una manera muy art house. La línea entre ambas caras es muy fina.


Destaca la intepretación de la debutante Ryoko Hirouse que llena de vitalidad y luz todos los momentos en los que aparece. Tenía 15 años en el momento de iniciar la producción. Suerte de ella porque la sosíma interpretación de su partenaire Tsutomu Marushima crea cierto rechazo en la voluntad del actor de transmitir apatía y el aburrimiento vital de su personaje.

Su director Masato Hara se especializó como guionista ya desde los años 70 participando en el libreto de Murió después de la guerra (1970) de Nagisa Oshima atreviéndose con la dirección de documentales posteriormente. 20th Century Nostalgia fue su primer largometraje de ficción y como una estrella fugaz el director no volvió a dirigir hasta 2015 con SOAR: I wish you were here (2015). Hara obtuvo un galardón como "revelación del año", por 20th Century Nostalgia lo que no deja de ser irónico viendo su larga trayectoria en otros ámbitos y que se remonta a 1968 cuando la Art Theater Guild y el Tokyo Film Festival premió un corto que realizó como estudiante. Tras participar en más de una docena de producciones, 20th Century Nostalgia fue su primera producción financiada de ficción pero no lo tuvo fácil. El rodaje se inició en agosto de 1995 (principalmente las secuencias rodadas con cámara casera digital), posteriormente se suspendió y no se reanudó y finalizó hasta 1997 (el personaje de Hirouse tratando de poner orden en la sala de montaje frente al aluvión de cintas grabadas). Sin duda resulta poético como realidad y ficción influyen en el producto final.


El visionado de 20th Century Nostalgia es exigente y hasta árduo en su propuesta pero de entre su envoltorio Idol pop se trasluce una hipnótica, nostálgica y seductora plasmación de un Japón socialmente en decadencia con unos personajes vacíos, buscando respuestas. ¿El nuevo siglo traerá la definitiva destrucción o será un nuevo alumbramiento hacia la esperanza? Así se resuelve en el conmovedor final de la cinta, con la pareja en una playa y que resulta bellísimo a nivel conceptual y estético. Resulta tierno y sensible a su vez ver la inocencia de estos personajes en su camino de descubrir el mundo que los rodea. Dos persones encontrándose y conectando entre sí gracias al amor mutuo por el cine. Esa cámara digital acaba siendo el único idioma que comparten.

Y la propuesta estética de la cinta, tan atrevida, parece que influyó o por lo menos caminó en la misma dirección creativa de Hideaki Anno quien un año después propondría un experimento tan fascinante como Love & Pop (1998) aunque de aire mucho más oscuro. 20th Century Nostalgia creó sensación entre la crítica y fue galardonada con diversos premios como “Actriz revelación” para Ryoko Hirouse tanto en los Premios de la Academia de cine japonés como en los Yokohama Film Festival.


viernes, 10 de julio de 2026

MERMAID LEGEND (1984)


Toshiharu Ikeda es un nombre a tener en cuenta dentro del cine japonés de caràcter más exploit. Inició su carrera a inicios de los años 80 dándolo todo en la Nikkatsu con varias cintas Roman Porno. Una de ellas, Sex Hunter (1980) es sin duda una de las más locas, incorrectas y disfrutables entregas de la larga saga pinku de Nikkatsu. Más tarde Ikeda se centraría en el terror o en temáticas más oscuras donde sin duda Evil Dead Trap (1988) es su titulo más conocido. Si bien cabe centrar la mirada en la que es sin duda su mejor película: Mermaid Legend (Ningyo densetsu, 1984).

La cinta está producida por la Director’s Company, productora que entre 1982 y 1992 estuvo produciendo cintas de lo más sugerentes, arriesgadas pero de carácter independiente a algunos de los mejores directores de la época como Shinji Somai. Además sirviendo de catapulta para jóvenes talentos del país.

Mermaid Legend es una de las mayores sorpresas que me he encontrado dentro del cine nipón de los 80. Un filme dotado de una enorme fuerza y que nunca deja de mutar en su propuesta multi-género, pasando del drama marital de una “ama” -buscadora de perlas submarina-, pasando al thriller empresarial y a la corrupción política, la cinta de venganzas, el cine erótico, la explosión gore hasta entrar en el terreno del fantástico.


El enclave de la cinta, situado en un pequeño pueblo de pescadores que poco a poco está desapareciendo siendo absorbido por la modernidad y las grandes empresas sin escrúpulos, resulta muy atractivo. Y sin duda, el filme se beneficia de un tono poético, de realismo mágico ayudado por sus maravillosas e hipnóticas secuencias submarinas que ayudan a dar el punto fantástico a la propuesta.

La cinta está sustentada a las mil maravillas por una espectacular Mari Shirato, buscadora submarina de perlas (una ama diver, fascinante trabajo centenario del Japón más tradicional) que trata de buscar justicia tras el asesinato de su marido, quien descubre por casualidad un corrupto entramado empresarial.

El tratamiento visual del filme es una maravilla, aprovechando al máximo la ambientación costera del filme. Y como digo, la cinta no tiene miedo en ir hasta el fondo de sus posibilidades, sabiendo filtrar sabiamente la herencia pinku de su director culminando en una incómoda y sangrienta venganza que llega al paroxismo en un clímax final sencillamente alucinante. Una masacre, en un largo plano sin cortes, que lleva al filme al terreno de la abstracción, sin ningún miedo y con resultados esplendorosos. Coronado, como digo, con un final, de puro fantástico, fuente de nacimiento de leyendas y que con el poético fondo del mar nos lleva en volandas a sus créditos finales.

Mermaid Legend es una sorpresa de lo más gratificante dentro del pozo sin fondo que supone el cine japonés de la época, en el que no paras de encontrarte con filmografías ocultas y poco conocidas la mar de fascinantes.

Atentos al pequeño papel de Junko Miyashita, una de las reinas del pinku eiga y protagonista de cintas como La mujer pelirroja (1979), Pleasure Campus: Secret Games (1980) o The Watcher in the Attic (1976).

En los Yokohama Film Festival de 1985 la cinta ganó 3 premios: Mejor actriz para Mari Shirato, Mejor director para Ikeda así como Mejor fotografia para Yonezo Maeda. Sin duda, premios bien merecidos.

viernes, 3 de julio de 2026

MOVING (1993)


Shinji Somai es un director a descubrir y reivindicar de manera urgente todas las veces que haga falta. Se trata de un director que funcionó como visagra entre los directores clásicos del país, la caída de los grandes estudios en los años 80 y el cine independiente que revitalizó la escena del país en la nueva ola de los 90. Su estilo ha influenciado profundamente a muchísimos directores de su país, desde Kore Eda a Shunji Iwai, hasta Ryusuke Hamaguchi. Todos ellos declaran con pasión la impronta del cine de Somai en su trabajo.

Su cine supone una tremenda sorpresa de descubrir. Ver como Somai no le importaba proponer trabajos desafiantes y complicados para la audiencia. Ahí tenemos el drama existencialista adolescente de la imprescindible Typhoon club (1985), o el pseudo-romance criminal entre una adolescente y su padre adoptivo en Stepchildren (1985).

Una de las cimas de su trabajo es sin duda Moving (Ohikkoshi, 1993). Presentada en la sección A certain regard del festival de Cannes de 1993, a la vez de Sonatine (1993) de Takeshi Kitano. La cinta de Kitano se llevo todos los elogios de la crítica mientras que el paso de Moving fue con escaso ruido dejando la llegada internacional de Somai un poco a trompicones. Su pronta muerte en el año 2000 ha hecho que su cine haya quedado olvidado allende sus fronteras. Por suerte en estos últimos años su cine se esta colocando en su merecido puesto, redecubriéndose y realizándose retrospectivas, recuperando cintas como Moving, la cual ha disfrutado de una remasterización impecable en 4k.


Moving, como digo es una de las cimas del cine de Somai y ejemplo perfecto de su estilo. Una de las cintas, tal vez, que mejor ha capturado el mundo visto desde los ojos de un niño, como es la de la peculiar y enérgica Ren que tiene que enfrentarse al pronto divorcio de sus padres. Lo que pensaba que era una vida normal pronto se tambaleará reaccionando la niña con desafíos, enfados y pulsos emocionales hacia sus progenitores quienes demuestran una inmadurez manifiesta.

El estilo del filme es delicioso en su narración con largos planos sin cortes, dejando respirar las emociones y diálogos entre los personajes, además de un uso exquisito de las inclemencias del tiempo y de la naturaleza como reflejo de las emociones de su protagonista. Ahí tenemos esa impecable secuencia de Ren hablando con una compañera de clase, repudiada precisamente por tener padres divorciados, y donde la lluvia las sorprende. Todo el relato funciona de manera honesta, encantadora, plasmado con un estilo formal impecable y verdaderamente rico.

Es en su última media hora cuando el estilo de Moving cambia llevando a su trío de personajes -Ren y sus padres- a un viaje en “familia” a el lago “Biwa” donde se realizan las festividades locales. El largo tramo final con Ren escapándose sola y viéndose perdida en el bosque, resulta en uno de los viajes de autodescubrimiento, crecimiento y maduración de un personaje más bellos e hipnóticos que yo haya visto. Un prodigio de simbolismos y realismo mágico al alcance de muy pocos.

Como guinda el filme acaba con una de las obsesiones y especialidades de Somai como eran los planos secuencia en donde se muestra el paso del tiempo sin utilizar cortes (el ejemplo cenit de ello es la impresionante abertura de Stepchildren). Un prodigio como digo.


Moving es una muy notable cinta, sustentada por la interpretación de una impresionante Tomoko Tabata, como Ren, que traslada con belleza y honestidad además de dureza el sufrimiento de una niña frente al divorcio de sus padres en una óptica de fábula infantil.

El filme recibió numerosos premios en su momento. En los Hochi Film Awards, Junko Sakurada y Tomoko Tabata, fueron premiadas por sus interpretaciones. En los premios de la Academia de cine japonés, fue premiada por su montaje. En los prestigiosos Kinema Junpo Awards 1994 fue premiada como mejor película del año según el público. Y sin ir más lejos, su impecable restauración de 2023 se llevo el premio a mejor restauración de un filme en el Festival de Venecia.