CRÍTICAS PELÍCULAS

miércoles, 31 de marzo de 2021

FRUTA PROHIBIDA (1956)


En este especial de hormonas revueltas que se está viviendo en el blog hemos pasado del anime hentai y vigoroso de Urotsukidoji al Roman Porno más hilarante de Koichiro's Uno: Wet and Swinging. Hoy vamos a tirar atrás en el tiempo y poner el ojo en los inicios del erotismo dentro del cine comercial japonés. Retrocedamos pues hasta los años 50. El erotismo así como la desnudez presente en salas de cine niponas tuvo sus primeros momentos por un lado con las Basukon-Eiga, films o documentales educativos sexuales y por otro lado con películas donde se explotaba la figura de las "Ama", chicas pertenecientes a aldeas pesqueras alejadas e islas del litoral nipón y que la extrema pobreza en la que vivían las obligaba a jugarse la vida buceando con un escueto bañador y a pleno pulmón para buscar perlas en el fondo marino. Dicha imagen tan sensual fue explotada en el cine japonés de los 50 y provocó un pequeño boom entre la audiencia gracias a films como Revenge of the Pearl Queen (1956), considerado el primer film japonés con una (fugaz) secuencia de desnudo o Reef of the Ama (1958). Películas con presencia de pin-ups en su reparto y que se dedicaban a explotar el físico de sus actrices amen de jugar con sutilidad con el erotismo. El siguiente paso en el género lo encontramos con Fruta prohibida (1956) o "Crazed Fruit", film el cual levantó polvareda entre los sectores más conservadores de la sociedad japonesa.

Revenge of the Pearl Queen (1956)
Fruta prohibida pertenece a una serie de films que surgieron a mediados de los años 50 y que se conocieron como "Sun Tribe". Dicho género de carácter juvenil imitaba homólogos americanos como James Dean o la estética del rock and roll al igual que hacía el yakuza-eiga con el cine negro occidental pero pasándoles por la característica túrmix japonesa. El "Sun Tribe" supuso una pequeña revolución estética y cultural por su proto-erotismo y el modo de vida en el que mostraba a la juventud nipona. Se incidía además en un debate social sobre las consecuencias de la posguerra y el enfrentamiento con la generación anterior. Un carácter subversivo del género que encajó perfectamente entre la audiencia. El "Sun Tribe" encontró un instigador como el escritor Shintaro Ishihara y cuya novela Taiyo no kisetsu de 1955, escrita cuando Ishihara tenía solamente 23 años, es considerada la iniciadora del fenómeno. La novela fue objeto de una adaptación a cine, producida por la Nikkatsu y titulada Season of the Sun (1956) convirtiéndose en todo un éxito. Parte del éxito del film residió en su protagonista, Yujiro Ishihara, hermano del escritor y quien se convirtió en un ídolo para la juventud de la época. La Nikkatsu incidió en el concepto con la todavía más exitosa Fruta Prohibida (1956).

El film nos cuenta las despreocupadas vidas de dos hermanos adolescentes, Natsu (de 20 años) y Haruji (de 16) los cuales pasan las vacaciones en una exótica playa cuando de repente se enamoran de la misma chica, una bella joven de nombre Eri. Poco a poco los hermanos se darán cuenta que la encantadora muchacha puede no ser tan inocente como parece y las fricciones entre los dos empiezan a aparecer.

Fruta Prohibida (1956) es con derecho propio un clásico del cine japonés de los 50 y destaca como retrato, algo idealizado, de la época. Muestra de una juventud enfrentada con la generación de sus padres. Una generación que aborrecen por su sacrificio inútil y humillada por el fin de la guerra. El film sigue a una serie de muchachos, de carácter adinerado y que rechazan cualquier lazo de unión con una población empobrecida y marcada por la posguerra. Dicho egoísmo les lleva a matar el tiempo tomando el sol, ligando con múltiples chicas, mantener encuentros sexuales, pelearse... Una vida sin compromisos. Una plasmación de la vida de esta nueva juventud que más que posicionarse a favor de ellos, la historia parece criticar sutilmente. Afirmación que parece tomar fuerza viendo el historial del novelista Shintaro Ishihara, quien con el paso de los años fue optando por ideologías cada vez más conservadoras y ultraderechistas para sorpresa de algunos japoneses que en los años 50 lo vieron como abanderado de una revolución subversiva.

Natsu y Haruji son dos hermanos inseparables que gustan de vivir la vida despreocupadamente.

Un dia conocen a la misteriosa Eri.

El joven Haruji comienza a salir con Eri...

Pero la muchacha también acaba sintiendo atracción hacia Natsu.

La lucha por el amor acabará destrozando la relación entre los dos hermanos.

El corazón de Fruta prohibida reside en el enfrentamiento entre los dos hermanos protagonistas. Uno de ellos, Natsuhisa (Ishihara) quien cumple a rajatabla el código de los "Sun Tribe" siendo rebelde y malcarado. El otro, Haruji (Masahiko Tsugawa), mucho más dócil y dependiente de sus padres. Dos maneras de pensar diferentes que muestran la dicotomía de un pueblo japonés con ganas de mirar hacia adelante y otra que aún quiere mantener comportamientos tradicionales. La relación, a priori, inquebrantable entre los dos poco a poco salta por los aires cuando entran en juego la competencia y los celos por culpa del mayor acierto del film, la joven Eri, interpretada por una estupenda Mie Kitahara. Sorprende para la época la imagen que se le da a esta "nueva mujer japonesa" mostrándola liberada y viviendo su sexualidad de forma abierta con varias parejas sexuales entre los que se encuentra un hombre de mayor edad y casado. Un personaje que se muestra ambiguo para el espectador ya que bien podría ser una hostess o una bailarina aunque nunca se es explícito al respecto dejándolo a nuestra imaginación. El acercamiento de Eri tanto a uno como a otro hermano propone los mejores momentos de la cinta con unos planos elaborados, sensuales y sorprendentes. Destaco esos ardientes y sutiles momentos en la playa con un juego de planos con la pareja rozándose los pies, el vistazo de los muchachos en trajes de baño, los labios entreabiertos de Eri o su pecho bombeando por la respiración. Otro momento excelente resulta en ese plano contrapicado de las piernas de Natsuhisa, totalmente celoso, mientras se vislumbra de fondo la llegada de Eri y su hermano en barco.


Fruta prohibida ofrece un conjunto sorprendente que destaca por un ritmo muy ligero, una ajustada duración, una cinematográfia muy acertada con sorpresas visuales y unos buenos diálogos que exploran conflictos morales interesantes. Un film que decidió explotar el incipiente erotismo y sensualidad en el cine del país (sin mostrar desnudos) con momentos de alto voltaje para la época como ese ensoñador momento de Eri y Haruji tumbados bajo la luna donde el muchacho le pasa la mano por el pecho de forma natural. Los espectadores no fueron los únicos que se pusieron nerviosos al ver la escena sino también el propio actor, Masahiko Tsugawa, el cual era la primera vez que tocaba de esa manera a una mujer. ¡Que forma de estrenarse! Así la película consigue una escalada emocional que va subiendo poco a poco de intensidad hasta desembocar en un sorprendente final de carácter trágico, de excelente y agónica plasmación cinematográfica. Fruta prohibida (1956) es un pequeño clásico japonés a reivindicar. Un film que rompió moldes en su momento y que algunos han querido ver como un antecesor estético de la nouvelle vague francesa y que consiguió influir a directores que en los 60 y 70 irían un paso más allá en la plasmación de la desnudez como Nagisa Oshima (El imperio de los sentidos (1976)). 

Curiosidades. El personaje de Eri fue uno de los primeros ídolos de masa para las mujeres japonesas. La Nikkatsu volvió a juntar a la pareja Yujiro Ishihara y Mie Kitahara en multitud de films, algunos de ellos enmarcados en el yakuza eiga a la vez que decidía ocultar el romance que estaban viviendo en la realidad los actores hasta que los rumores eran demasiado fuertes para seguir ocultándolo. La pareja se casó y no se separaron hasta que Ishihara murió en 1985. Del género del "Sun Tribe" puedo recomendar otro ejemplo del mismo como Punishment Room (1956) de Kon Ichikawa y donde supone sin tapujos una crítica total al modo de vida de estos jovenzuelos de los 50.

KOICHIRO'S UNO: WET AND SWINGING (1984)


Como se advirtió en la crítica del clásico Urotsukidoji, "la primavera, la sangre altera" y eso se va a notar en "Oriental Paradiso" con una serie de críticas a films de temática picantona. En este blog ya le hemos dedicado espacio en varios momentos a la inolvidable y fascinante serie de Roman Porno realizada por la Nikkatsu entre 1971 y 1988. Los 1.200 títulos del género componen toda una sobredosis de amor al que el pueblo nipón fue expuesto en la que es una de las muestras más divertidas, sorprendentes e incorrectas que nos ha podido ofrecer el cine japonés. Sin duda, los films del género que más disfruto son los entregados a la comedia más despreocupada y picantona y siguiendo esa tónica queremos detenernos hoy con un pequeño film como Koichiro's Uno: Wet and Swinging (1984), película que pese a no salirse de los márgenes establecidos por el género si que supone una muestra bien simpática y divertida de la misma.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging supone la entrega número 21 de una saga temática centrada en el tal Koichiro Uno, conocido novelista japonés y escritor de historias eróticas. Muchas de sus historias fueron adaptadas por la Nikkatsu quien realizó más de una veintena de entregas de la citada saga siendo éstas realizadas entre 1976 y 1985 y en donde podemos destacar Koichiro's Uno: Wet and Riding (1982), con Junko Asahina, o Koichiro's Uno: Caressing the peach (1985) con Rei Akasaka. El film que nos ocupa, Wet and Swinging, aprovecha para parodiar el manga de tenis Aim for the Ace! de Sumika Yamamoto y supone el primer trabajo a la dirección de Shusuke Kaneko, quien logró destacar en el género fantástico en los años 90 gracias a la excelente trilogía de la tortuga gigante Gamera. En sus inicios en el cine, Kaneko entró en la plantilla de la Nikkatsu dirigiendo durante parte de los años 80 una docena de Roman Porno para la casa. No es un mal campo de pruebas para aprender el oficio.

En Koichiro's Uno: Wet and Swinging seguimos a Hiromi, una inocente pero abnegada tenista adolescente que se debate entre líos amorosos y su voluntad de poder mejorar cada vez más en el deporte de la raqueta para así poder vencer a la némesis de turno; la atractiva "Ocho". El enfrentamiento final acabará con la pelota de tenis siendo introducida en lugares oscuros. Mientras tanto Hiromi descubrirá el sexo, sufrirá desengaños amorosos, tendrá entrenamientos extremos y vivirá la admiración de un compañero inesperado; un nerd con una sorpresa bajo los pantalones.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging
 sigue su herencia manga conservando parte del humor tan loco y exagerado de un cómic. El film mantiene la corta duración propia del género con 55 minutos (vamos que te puedes ver tres en una tarde) y sigue pauta por pauta todo lo que tu calenturienta mente puede esperarse de una historia ambientada en el mundo deportivo en general y del tenis en particular: chicas entrenando con faldas muy cortas, entrenamientos hilarantes, profesores pervertidos con técnicas de enseñanza muy particulares o el nerd obsesionado con nuestra protagonista el cual se dedica a grabarla en los entrenamientos con una videocámara mientras anda escondido entre los matojos. El film está protagonizado por una de las chicas de la Nikkatsu predilectas para un servidor como es Natsuko Yamamoto. La agraciada muchacha empezó su carrera estando en plena secundaria y participando en los cortos experimentales de Macoto Tezuka (Monster Heaven (1986), Hakuchi: The Innocent (1999)) los cuales andaban enmarcados en la ciencia ficción y el terror más alternativo como Fantastic Party (1978) o UNK (1979). Pronto Yamamoto fue reclutada por la Nikkatsu y durante varios años estuvo apareciendo en numerosos Roman Porno destacando su papel en las dos primeras entregas de la trilogía lésbica de Sera Fuku: Yurizoku (1983-1985) o la hilarante Beautiful Wrestler: Down for the count (1984).
Hiromi es una adolescente alegre y normal

Forma parte del equipo de tenis del instituto

Hiromi se debate entre el deporte y el descubrimiento del amor

Pero los entrenamientos son duros.

Un nerd se dedica a grabar a Hiromi. Tiene todo un centro de operaciones para ello. Nada tóxico.

Hiromi deberá superarse a sí misma para lograr vencer en el torneo.

La mejor escena de la película
Volviendo al film éste discurre a través de una serie de gags bien picantones y donde no se pierde el tiempo en enseñar a la mínima el cuerpo desnudo de sus actrices. La película se guarda alguna que otra sorpresa hilarante como el personaje del nerd, quien sorprendentemente guarda un as en la manga como es un miembro de enormes proporciones. El momento en el que su pene es descubierto por el personaje de Hiromi en una azotea, mostrando al espectador una palpitante réplica de un pene de color negro es uno de los momentos top del género. Finalmente y contra todo pronóstico, Hiromi se olvida del guapo y triunfador con el que pasa parte del film para entregarse a dicho nerd. Un buen giro de los acontecimientos. El film asegura otras escenas igual de hilarantes como las enseñanzas del profesor de tenis en los vestuarios y que por supuesto acaban saliéndose de madre, el encontronazo del pervertido con gabardina en el ascensor con la inocente Hiromi o la sorprendente base de operaciones del nerd, con televisiones emitiendo las imágenes grabadas por él de nuestra tenista protagonista.

Koichiro's Uno: Wet and Swinging (1984) es un Roman Porno de manual. Ni inventa nada nuevo ni se sale de situaciones similares a otros films eróticos de temática deportiva, adolescente y estudiantil pero su buen pulso narrativo, alegría despreocupada, comedia agradable (sin abandonar la incorrección propia del género) y morbo asegurado da como resultado un Pinku Eiga más que digno y merecedor de ser rescatado del olvido.

sábado, 27 de marzo de 2021

GODZILLA VS KONG (2021)




El desarrollo de creación de Godzilla vs Kong (2021) ha sido caótico a la par de insólito. El film ya tuvo luz verde antes incluso del estreno de Godzilla: King of the Monsters (2019) así como también su rodaje. Tras la baja taquilla obtenido por El rey de los monstruos saltaron las alarmas en Legendary y Warner. Al parecer los primeros pases de prueba de Godzilla vs Kong fueron un completo desastre encargando rápidamente toda una serie de reshoots del film que hicieron temer lo peor. Se suma a que su estreno ha sido retrasado numerosas veces desde una fecha inicial marcada para marzo de 2020, para luego pasar a mayo y acabar en una fecha indefinida debido al estallido del Covid-19. A finales de 2020 saltó la noticia de que la mayoría de grandes estrenos de Warner (esto incluía no solamente a Godzilla sino también a grandes blockbusters como Dune) tendrían estreno directo en la plataforma de HBO Max estallando en el camino una guerra legal con Legendary acusando a Warner de tomar dicha decisión sin su consentimiento y arruinando una posible negociación millonaria con Netflix. Finalmente, el estreno se fijó para el 26 de marzo de 2021 teniendo un estreno simultáneo en EEUU tanto en cines como en HBO Max el 31 de marzo. Mientras tanto, la mínima promoción de la propia película sin ningún teaser, trailer o simple imagen promocional de la misma hicieron crecer la incertidumbre en el fan del kaiju haciendo pensar en si esto era una broma pesada y la película no existía realmente. Eso sí, anuncios de muñecos y disfraces relacionados con la película no faltaron.

Pero todas las dudas y temores se han desvanecido. La película es una realidad y para mi total sorpresa es un puro entretenimiento y un sólido cierre al Monsterverse de Legendary. La terrible situación actual en torno a la pandemia ha acabado por jugar inesperadamente a favor de la película en un presente falto de blockbusters y con Internet estallando en debates en cual de las dos bestias ganaría en el combate.

Nos puede gustar más o menos pero sorprende la consistencia y paso firme en la que se ha desarrollado el Monsterverse. El Godzilla (2014) de Gareth Edwards fue un film frustrante por sus pretensiones demasiado elevadas y finalmente fallidas pero estaba cargado de momentos de puro cine, una nada desdeñable puesta al día para Occidente del saurio radiactivo. Kong: La Isla Calavera (2017) era una muy entretenida cinta de puro carácter pulp y aventurero que se beneficiaba de una ambientación en los 70 rindiendo homenaje en el camino a films como Apocalypse Now (1979) con numerosos momentos espectaculares protagonizados por el simio gigante aunque, para mi gusto, se derrumbaba en repetitivas concesiones en el montaje con momentos a lo videoclip y personajes algo insoportables con John C. Reilly a la cabeza intentando ser un Dennis Hopper de segunda. La traslación literal de los códigos del Kaiju Eiga más descerebrado a Hollywood supuso con Godzilla: King of the Monsters (2019) el primer paso en falso en la taquilla siendo una orgía agotadora de efectos digitales pero un divertidísimo greatests hits de la serie clásica del saurio radiactivo.

En Godzilla vs Kong (2021) nos encontramos con un Godzilla que de repente se ha puesto a destrozarlo todo a su paso. Por otro lado, la empresa Apex Cybernetics, se encuentra muy interesada en viajar a "La tierra hueca" y obtener parte de la energía de allí ya que podrían utilizarla como arma para vencer a Godzilla. Para ello acuden a un estudioso sobre el tema, Nathan, quien tiene la magnífica idea de utilizar a Kong para que les conduzca hasta allí. Pero no todo es lo que parece.

Los enfrentamientos cinematográficos entre iconos han atraído a la audiencia desde los tiempos de la Universal con Frankenstein y el hombre lobo (1943), el King Kong contra Godzilla (1962) de Ishiro Honda o más recientemente films como Freddy vs Jason (2003) o Alien vs Predator (2004). Godzilla vs Kong (2021) supone una reactualización del film de Honda, convertida ya en una comedia de serie B pasto del público más especializado y amante de lo freak. Por mucho que ame a Ishiro Honda, su King Kong contra Godzilla distaba mucho de ser el film serio y épico que demandaba el encontronazo entre estas dos criaturas gigantes. 

Godzilla vs Kong
(2021) es un film colosal en todos los sentidos y un muy agradecido retorno a ese cine de aventuras y de evasión clásico con criaturas gigantes, mundos perdidos y viajes más grandes que la vida. Adam Wingard (Blair Witch, Death Note) se encarga de la dirección de la película y se nota mucho el cariño que siente hacia el género proponiendo majestuosidad y respeto en las apariciones de los monstruos además de múltiples guiños a las respectivas sagas (los fans del King Kong contra Godzilla original encontrarán varios de ellos además de alguno del King Kong de 1933 o de la divertidísima King Kong escapa (1967) de Ishiro Honda) con un film que no da tregua al espectador. 

Una fiesta repleta de efectos digitales y fuegos artificiales que se antoja irresistiblemente entretenida y donde destaca un ritmo continuo desde el principio además de una contagiosa energía y vigor en sus escenas monstruosas con cierto atención a los detalles visuales como Kong agarrando un avión de combate con un piloto dentro o planos llamativos como ese giro de 360 grados en el portaviones. De hecho, de entre el trabajo de Wingard me ha llamado la atención (para bien) cierta ambientación ochentera a sus escenarios, especialmente en el trabajo de interiores, con emplazamientos repletos de luces de neón entre otros elementos. Diversos pasajes de la banda sonora (realizada por Junkie XL) también está muy cercano al synth wave y que ayudan a dar peso a esta sensación retro. Siguiendo con la música del film, aviso que no hay presencia de la inmortal música de Akira Ifukube pero si han creado un tema para Godzilla que recuerda mucho al "Godzilla's theme" de Ifukube.

Godzilla vs Kong (2021) sabe unir las dos mitologías de los monstruos de forma excelente yendo un paso más allá proponiendo conceptos, que en las anteriores entregas se habían quedado simplemente esbozadas pero donde en el presente film encuentra su culminación como es la implicación en la trama de "La Tierra Hueca". Un lugar, basado en algunas teorías científicas, alojado en el centro de la Tierra y donde descansa un ecosistema propio. Uno de los tramos más inesperados y fascinantes por devolvernos a ese espíritu pulp de viajes a mundos desconocidos y rindiéndose a la fantasía. En el film, Godzilla es tratado como un ser malvado (aunque luego veremos que no todo es lo que parece), un tono estupendo y que le hace regresar a esa figura de destrucción masiva y terrorífica que tan bien le sienta y que se ha echado de menos en el Monsterverse tanto como los momentos de pánico de masas y momentos de destrucción a pie de calle que aquí son estupendamente insertadas. Kong tiene un protagonismo más pronunciado ocupando éste gran parte del metraje. Dicha decisión es inteligente ya que creo que Kong es un monstruo en el que es más fácil empatizar debido a sus rasgos más humanos y logra crear una conexión más emocional que Godzilla, siendo el saurio una simple mole imparable y destructora.

Pese a su ritmo endiablado el film recae en los mismos errores que las anteriores entregas con unos pobres personajes y una trama humana que por momentos encalla el metraje. Los villanos en este sentido vuelven a ser de chiste (aunque sin llegar a los límites de Charles Dance y sus secuaces en Godzilla: King of the Monsters) y si, quieren crear un arma para quitarse de en medio a los titanes de la Tierra, pero no llegamos a entender sus motivaciones o cierta profundidad al porqué de sus acciones quedando simplemente en que son gente muy mala. Shun Oguri (Diner, Quiero comerme tu páncreas) interpreta a Ren Serizawa. Entendemos que se trata del hijo del difunto profesor Serizawa interpretado por Ken Watanabe pero el porqué su vástago se ha convertido en un adalid del mal se me escapa. Serizawa será el encargado de pilotar a una de las mayores sorpresas del film, el arma definitiva contra Godzilla y que, por supuesto, acabará fuera de control. Siguiendo con los humanos del film, mientras que la trama con Kong, centrada en el viaje hacia "la tierra hueca" logra un mínimo de interés no es así en la "trama Godzilla" centrada ésta en las desventuras de Millie Bobby Brown (quien vuelve tras King of the monsters) acompañada de un adolescente y un charlatán podcaster y quienes intentan destapar las verdaderas intenciones de la empresa Apex Cybernetics. El que 3 pardillos como éstos logren colarse y entrar como "pedro por su casa" en instalaciones de máxima seguridad es algo que se me escapa creando momentos algo sonrojantes como la vergonzosa manera que tiene el adolescente amigo de Brown para solucionar el entuerto en el clímax final del film

El reparto está lleno de nombres interesantes como Rebecca Hall (The town, El truco final) quien interpreta a Ilene Andrews, una primatóloga especializada en Kong y que tiene como protegida a una niña de nombre Jia (Kaylee Hottle) indígena, huérfana y además sordomuda con capacidad para comunicarse con el monete. Sin duda los personajes más simpáticos y entrañables de la cinta. Acompañan Alexander Skarsgard (Big Little Lies) en el papel del pseudo héroe Nathan Lind, un personaje de agradecido tono torpón y cobarde que logra escaparse de los típicos héroes perfectos que pueblan el cine comercial moderno. Destacan otros nombres como la atractiva Eiza González (Alita) o un Kyle Chandler que vuelve a la franquicia aunque sea por cinco minutos.

Si algo puedo destacar es que, por suerte, la trama humana evita los dramas gratuitos familiares e insulsos de los anteriores "Godzilla americanos" resultando en algo más entretenido o distraído. Pero ahora bien, si nos centramos en las escenas con los monstruos gigantes, la película pone toda la carne en el asador ofreciendo una serie de set pieces espectaculares destacando los dos enfrentamientos entre Godzilla y Kong los cuales cumplen sobradamente las expectativas. El primer encontronazo entre las dos bestias en medio del océano es simplemente brillante finiquitando en un clímax en Hong Kong para quitarse el sombrero y cuya plasmación visual de la ciudad, llena de neones, nos recuerda a los mejores momentos del Pacific Rim (2013) de Guillermo del Toro. La batalla de Hong Kong nos ofrece unos demoledores 20 minutos sin descanso repletos de rayos, hostias titánicas y destrucción siendo la culminación a este monumento a la diversión convertido en película y donde si, tenemos un definitivo ganador en la lucha. Y el resultado del partido me produjo mucha satisfacción.

Godzilla vs Kong (2021) es ruidosa, arrolladora y terriblemente divertida. Un futuro clásico (si no lo es ya) del cine de monstruos gigantes. Una jugada cinematográfica que ha resultado ser completamente inesperada. Los dos mitos por fin tienen un encontronazo a la altura de su leyenda resultando en un film imbatible en sus momentos monstruosos, que flojea en su trama humana, abundando éstos en algunos momentos sonrojantes. Si bien, Godzilla vs Kong, contra todo pronóstico, se ha convertido en uno de los blockbusters del año. Un año donde los dos monstruos más grandes de la historia del cine han regresado para salvar la taquilla dentro de un panorama cultural desolador. Y así ha sido, el film ha sido el mayor éxito de HBO Max hasta el momento y a fecha de hoy, superando ya los 300 millones de dólares de recaudación mundial, se está convirtiendo en el mayor éxito de taquilla desde que empezó esta terrible pandemia. En estas condiciones. ¿Volverá el Monsterverse?

lunes, 22 de marzo de 2021

KING OF SNAKE (1984) / THUNDER OF GIGANTIC SERPENT (1987)



El Kaiju Eiga (cine de monstruos gigantes japoneses) vivió su época dorada en Japón durante los años 60 creando una sobresaturación del género que provocó una rápida decadencia del mismo. La moda traspasó las fronteras niponas afectando a otros países como puede ser Corea del Sur (Yongary de 1967), Inglaterra (Gorgo de 1961), Tailandia (Tah Tien de 1971) o Taiwan. Un aspecto curioso de la producción de cada país es que aún a pesar que los kaijus realizados en Hong Kong, Taiwan, Tailandia o la India iban a remolque de lo realizado en Japón su bestiario presentado iba en consonancia a las leyendas, mitologia y folklore del propio país por lo que resulta interesante ver las similitudes y diferencias de plasmación de las criaturas gigantes entre los diferentes territorios siendo común ver la figura del dragón o la serpiente. El cine taiwanés, en completa expansión desde los años 60 abundaba en historias fantásticas alimentadas de su propia mitología encontrando una abundancia de cine de géneros populares con abundantes wuxias o cintas de género fantástico repletos de criaturas extrañas donde la utilización de dragones se hace bien habitual. Ejemplos de wuxia protagonizados por héroes legendarios que comparten pantalla con estos monstruos los hay a cientos, pudiendo destacar The Devil from the Bottom of the Sea (1974) o Young Flying Hero (1971), ésta última con una rana gigantesca acompañando al dragón de turno. El acercamiento más evidente y puramente kaiju del cine fantástico taiwanés lo encontramos en la cinta que nos ocupa hoy: King of Snake (1984), dirigida por Hsu Yu-Lung.

En el film seguimos a un grupo de científicos y militares quienes crean una pócima que puede ampliar mil veces el tamaño de plantas y animales. Desgraciadamente la base militar es atacada por un grupo terrorista. Durante la huída la pócima se pierde y es encontrada por una niña llamada Ting Ting, pero accidentalmente su mascota, que es una serpiente (¡!), es afectada por la pócima lo que provoca que el bichito crezca desmesuradamente y comience a atacar todo lo que encuentra a su paso.

King of Snake (1984) ofrece suficientes elementos para cumplir nuestras ansias de delirio. Se trata de un film de marcados y llamativos contrastes contando por un lado con la protagonista infantil que entabla amistad con una serpiente cada vez más agigantada y que comparte simpáticos momentos de juegos entre cancioncillas tiernas y ñoñas. Este tramo bastante sonrojante contrasta con la trama de espionaje repleta de científicos y militares donde abundan tiroteos y diversos momentos sanguinolentos. Todo un choque, sin duda. El film no abandona cierto caos narrativo con una proliferación de personajes muy similares entre si y que lleva a confusión amen de algunas escenas donde el nivel de efectos especiales es más bien bajo, con el muñecote de la serpiente comunicándose con la niña Ting Ting. Es bien curioso además que la serpiente se llame "Moslar" y que fonéticamente sea muy parecido a "Mosura", el nombre japonés de la polilla gigante Mothra. No es la única similitud con la mariposa nipona ya que de entre los momentos de stock footage robados de otras producciones y utilizados en King of Snake he podido detectar algún momento de la original Mothra (1961) de Ishiro Honda. Como apunte, uno de los personajes principales es interpretado por Danny Lee, cinco años antes de triunfar con el clásico The Killer (1989) de John Woo.

Los científicos de turno idean una pócima que aumenta el crecimiento de plantas y animales. Mala cosa.

Tras un ataque terrorista la pócima acaba afectando a Moslar, la serpiente mascota de una niña.

La serpiente cada vez está más crecidita pero eso no afecta a la pura amistad de los dos.

Los terroristas secuestran a la niña y la serpiente acude al rescate cundiendo el caos.

Pierre Kirby en Thunder of Gigantic Serpent (1987)
Donde el film encuentra sus mejores momentos es en su tramo final donde la serpiente ya de proporciones godzillianas acude al rescate de su pequeña amiga, secuestrada por los malos de turno, destrozando más y más maquetas. Momentos de destrucción que encuentran algunos hallazgos interesantes y espectaculares como esas sobreimpresiones de la descomunal serpiente con la población aterrada. Finalmente, la serpiente se enrollará en un rascacielos donde encontrará su trágico final. El film suma más momentos delirantes como el hecho de utilizar sin ninguna vergüenza bandas sonoras de otros films como la inmortal sintonía del Terminator de James Cameron o el "Jill's Theme" de Ennio Morricone utilizado en Hasta que llegó su hora (1968) para remarcar el dramatismo de los momentos finales del film. Así King of Snake (1984) resulta una hilarante producción taiwanesa con monstruo gigante en el que supone una insólita mezcla de cine infantil con una niña que se hace más insufrible a medida que avanza el metraje, acción con tiroteos, científicos, efectos especiales sonrojantes, caos narrativo y un muy correcto tramo final de destrucción. El film tampoco abandona el giro final trágico con el monstruo siendo tratado como una víctima más dentro del egoísmo humano y hace una advertencia (aunque algo forzada) del peligro de los avances científicos. Un film definitivamente apreciable a pesar de su carácter muy B (casi Z).

El film fue objeto de un remontaje en 1987 titulado Thunder of Gigantic Serpent, donde se aprovechaban un buen número de escenas de King of Snake. Este nuevo montaje, realizado expresamente con miras para una distribución internacional fue distribuída por Joseph Lai e introdujo a actores occidentales potenciando las escenas de acción y de disparos. Para ello se valió de la participación de Pierre Kirby, habitual de subproductos de ninjas en "clásicos" del género como Full Metal Ninja (1988) o Zombie vs Ninja (1989). En el film, Kirby interpreta a Ted Fast, hombre de gatillo fácil, a la búsqueda del malvado Solomon (terrorista extranjero a la búsqueda de la consabida pócima) y quien nos deleita con algunos momentos de artes marciales. El film pese a condensar de una manera más simple y efectiva la trama ya vista en King of Snake si que peca de una proliferación de momentos de acción encadenados uno detrás de otro porque sí, olvidando en buena parte del metraje a la simpática serpiente gigante "Moslar". Un remontaje igual de divertido, lleno de momentos involuntariamente cómicos y que cuenta con una nueva banda sonora (eliminando lógicamente los insertos de Morricone y Terminator) y suficientes momentos de acción para satisfacer al fan. Tras la realización de este remontaje se encuentra un experto en el tema como Godfrey Ho, muy dado a comprar subproductos baratos y remontarlos para así crear una nueva película de venta fácil a lo largo de oriente y occidente.


martes, 16 de marzo de 2021

UROTSUKODJI: LA LEYENDA DEL SEÑOR DEL MAL (1989)


¡Absolutely not for children!

Como se suele decir: "la primavera, la sangre altera". Se acerca el buen tiempo y en el blog se va a empezar a notar con críticas picantonas. Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal (1989) pertenece a una época irrepetible en la historia del anime japonés. Una era, la de los años 80, en los que el cine de animación sufrió una explosión creativa sin precedentes tanto dentro como fuera de sus fronteras ayudados por exitazos como Akira (1988) o el cine del Estudio Ghibli con Mi vecino Totoro (1988) o La tumba de las luciérnagas (1988) como puntas de lanza de la productora. Junto al aluvión de estrenos en cines y frente a la enorme demanda se decidió explotar las posibilidades del mercado del vídeo doméstico lo cual facilitó la comercialización en cadena de productos rápidos y baratos amen de una mayor libertad creativa para sus autores. Lo que se conoce como OVA's fue un formato muy exitoso en el que era muy común encontrarse con historias repletas de violencia y sexo. Dicha libertad creativa y la gran variedad de géneros abordados convierten estos años, la década de los 80 y 90, en mi etapa favorita del anime japonés. Tras el huracán Akira (1988), en España levantó polvareda la llegada inmediata de otra cinta (gracias Manga Films) de carácter adulto enmarcada en el horror y la ciencia ficción con monstruos. Es bien sabido que en occidente somos muy cerrados de miras y se tiende a catalogar a cualquier dibujo animado como un producto destinado solamente a los niños. Les daría un cortocircuito al ver Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal y su festival de sexo tentacular.

¡Una de rabas, por favor!
La sinopsis del film explica que según antiguas creencias, nuestro universo se compone de tres dimensiones paralelas: nuestro mundo, el de los demonios (Makai) y el de los hombres-bestia (Jyujinkai). Esas mismas creencias hablan de la llegada de un ser supremo: el Chojin, una especie de dios que romperá las barreras y traerá la paz definitiva a los tres mundos. La leyenda dice que cada 3000 años el Chojin resurgirá para traer el equilibrio entre los tres mundos algo que supondría el fin de la presente civilización. La reencarnación en la época actual del temido Chojin reposa en un torpe adolescente, el problema es que él no sabe la maldición que pesa sobre él.

Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal adapta el manga de Toshio Maeda, el considerado "padre de los tentáculos" y responsable de otro manga similar como La Blue Girl Live (que fue objeto de una trilogía de live-action). No se que gusto le encontraron a los calamares, pero en vez de enharinarlos y freírlos prefirieron darles otros usos para esquivar la censura. Urotsukidoji tiene el dudoso honor de inaugurar este peculiar subgénero en el anime. Esta profusión por el sexo tentacular recoge las viejas ilustraciones de Hokusai, en concreto el célebre grabado de "El sueño de la esposa del pescador" de 1814, donde aparece una mujer japonesa manteniendo relaciones sexuales con un pulpo de lo más goloso. 

Es bien conocido que en Japón, la ley (y la organización Eirin que da el visto bueno a todo producto audiovisual) no permite mostrar la genitalia tanto masculina como femenina (aunque a partir de 1994 ya se puede mostrar el vello púbico) siendo brutalmente pixelados en el cine erótico/pornográfico nipón. La exhibición explícita de los genitales puede ser motivo de pena y de cárcel. Recordemos todo el escándalo de El imperio de los sentidos (1976). Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal, en un alarde de inventiva calenturienta logra esquivar la censura nipona gracias a un vacío legal: ya que no se pueden mostrar miembros viriles, los podemos sustituir por tentáculos monstruosos. Una propuesta bizarra y sorprendente para el iniciado. En el cine de imagen real habíamos podido ver alguna que otra cinta underground con criaturas tentaculares como es el caso de Guzoo (1986), realizada por el adalid del eroticogore Kazuo 'Gaira' Komizu, aunque este film abandonaba cualquier atisbo de sexo para entregarse al gore más salvaje. También, volviendo al anime, unos años antes habíamos visto en la genial Wicked City (1987) diversas escenas con tentáculos sobones pero Urotsukidoji supone una entrega total al concepto.
Los hermanos Amano y Megumi dispuestos a encontrar al Chojin en la época moderna.

Nagumo es la encarnación del Chojin y siente pasión por espiar a las chavalas en los vestuarios.

Mientras, los demonios empiezan a hacer de las suyas.

¿Lograrán detener el apocalipsis?

La cosa no pinta bien...

Urotsukidoji más allá de sorprendernos con una sucesión de apasionados y shocking momentos sexuales monstruosos destaca por un ritmo muy entretenido, con presencia de algunos chascarrillos mezclados con una historia apocalíptica muy atrayente. Todo lo referente a la profecía que se refiere al avenimiento del Chojin en el mundo moderno resulta interesante además de dar a la historia cierto sentimiento de urgencia. Como también tiene su cachondeo que la encarnación del Chojin en la historia sea un perdedor y torpe adolescente como Nagumo más bien dado a espiar a las chicas en los vestuarios del instituto para satisfacer su alma de pajillero y que vivirá una pura y blanca historia de amor con su compañera de clase Akemi. Dicho romance, pese a parecer superfluo tendrá mucho que ver con el devenir de los acontecimientos. El film así supone una exhibición de brutales escenas llenas de violencia como la del hospital con monstruos barriéndolo todo a su paso, espectacularidad, un tono oscuro y salvaje y momentos eróticos que logran no solapar la trama y formar parte de la misma, todo un triunfo. 

Urotsukidoji lo tiene todo para triunfar entre el aficionado al anime más sórdido y adulto, de entre surrealistas escenas de sexo, a una muy correcta historia de ciencia ficción, monstruos, sangre, algo de humor y un sorprendente dibujo para tratarse de un OVA. Un film precursor, original, sucio pero definitivamente sorprendente y entretenidísimo y que es coronado con un final apocalíptico a la altura. Urotsukidoji: La leyenda del señor del mal, es con derecho propio un clásico indiscutible del anime japonés. Un film que dio lugar, como hemos comentado, a cientos de imitaciones burdas entregadas al hentai de baratillo. El éxito del film propició la aparición de 4 secuelas de calidad bastante decreciente, donde puedo rescatar la muy divertida segunda parte, Urotsukidoji II: La matriz del demonio (1990).